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                    <text>O R G A N O
D E
A R
FLORIDA 846

DE
T I

LA
S O C I E D A D
A R G E N T I N A
S T A S
P L A S T I C O S
BUENOS AIRES, DICIEMBRE 1951

T. E. 31 - 6162

�O pinan 3 A rtistas A rg en tin o s
La Sociedad Argentina de A rtistas Plásticos ha resuelto iniciar una
serie de interesantes encuestas |sobre tem as relacionados sobre el arte en
general. Iniciándolas en este número con tres destacados artistas de nues­
tro medio.
1? ¿Qué opina Ud. del arte nacional?
2“ ¿Qué opina Ud. de la situación material de los
artistas en la Argentina?
3® ¿Qué condiciones cree Ud. necesarias para el
desarrollo de un arte nacional de envergadura?
VICTOR L REBUFFO DESDE EL
PUNTO DÉ VISTA DEL GRABADO
El grabado en nuestro país, rele­
gado a la condición de hermano
indigente de las demás artes, ha su­
frido en estos últimos tiempos una
transformación en el concepto ge­
neral del público, que se acrecien­
ta con el predominio de sus posi­
bilidades adquiriendo singular pro­
yección en el panorama de la plás­
tica argentina. La especial caracte­
rística de su medio que se mani­
fiesta para la multiplicidad de co­
pias, la utilización de elementos ge­
neralmente vedados o restringidos
en el campo de la pintura (la anéc­
dota, el mensaje de carácter afec­
tivo, satírico social o político) sin
afectar el concepto del formalismo
estético, le ha permitido ahondar
en la raigambre de los usos y cos­
tumbres del pueblo, identificándose
muchas veces con los postulados
sustentados por el mismo, sus as­
piraciones, luchas y esperanzas,
dentro de un clima propicio para
la formación de un arte vernáculo
esencialmente popular y argentino.
Al margen de su trayectoria y
de su técnica y de su posición es­
tética dentro de las diversas co­
rrientes en boga, no existe en el
país, en el momento actual, una
seria preocupación que encauce la
labor del grabador hacia un ob­
jetivo que le permita lograr al to­
tal aprovechamiento de su modali­
dad y le brinde la perspectiva ¿e
aspirar a una mejor comprens'ón
en su condición de artista tal co­
mo venimos observando en olios
países, entre ellos México. Y una
de las causas primordiales de esta
desorientación del artista reside en
el aislamiento moral y material en
que se ve sumido, por la carencia
de estímulos y la imposibilidad de
lograr por sí solo la iniciativa de
enfrentarse con la realización de
obras de proyecciones que escapan
a su posibilidad. Reducido a sus
2 o FORMA

propios recursos que le desvinculan
de la realidad ambiente limita su
actividad y preocupación a las con­
sabidas planchas de rigor destina­
das a salones y exposiciones.
La jerarquía y multiplicación del
libro ilustrado, las series y álbunes
de estampas historiando hechos y
epopeyas ,hombres, costumbres y
paisajes de la tierra y de la ima­
ginería popular, en ediciones al al­
cance del pueblo, merecen y soli­
citan con urgencia la atención y
comprensión de las empresas edi­
toras, y un mejor conocimiento del
artista deliberadamente ignorado o
postergado por las mismas en el
presente.
El aprovechamiento de los recur­
sos del grabado y la vinculación y
colaboración de los grabadores en
las realizaciones escenográficas del
cine y aun del teatro permitiendo
donde sea posible la aplicación de
sus conceptos, contribuirá en el mo­
mento, a crear nuevas inquietudes
y abrir el horizonte a imprevistas
posibilidades en el arte nacional.
JUAN C. CASTAGNINO
Conceptúo a la pintura argentina
en un plano de alta calidad con ex­
ponentes en las generaciones ma­
duras, cuyos valores de alcance con­
tinental y mundial podrían ser verdaderamehte reconocidos si no me­
diaran una serie de factores: falta
de vinculación, difusión y publici­
dad, además de la distancia geográ­
fica que los mantienen injustamente
ignorados para los círculos del ex­
terior.
En tanto las nuevas generaciones,
se enfrentan a un problema crítico,
resultado de la orientación forma­
lista díél sentido de modernidad y
alejados de la realidad viviente que
debe recogerse y transformar para
una renovación pictórica con fiso­
nomía propia.
Ese aspecto superficial de lo mo­
derno, lleva a la subestimación del

elemento humano con el desprecio
por el estudio ahondado del paisaje
y del documento caracterizador de
nuestra tierra, preparando las con­
diciones para la evasión antirrea­
lista en las tendencias abstractistas
unilaterales.
El carácter de la actual estruc­
tura productiva, limita las posibili­
dades para que un impulso fecun­
do en el desarrollo del arte nacio­
nal, pudiera permitir al artista vi­
vir de su profesión.
La falta de un gran arte público
que permita la producción artesanal y colectiva coexistiendo con un
arte privado es lo que impide al
artista argentino superar la irradia­
ción y popularización de su obra;
no pudiendo adecuar su instrumen­
to y lenguaje a la renovación téc­
nica que comporta la auténtica mo­
dernidad, sino tampoco a su vincu­
lación con los públicos que van re­
quiriendo en su constante progreso
cultural el mensaje del artista pa­
ra su pueblo.
Ante la incipiente iniciativa pri­
vada y el limitado auspicio oficial,
nuestros productores de arte se ven
postergados en sus problemas prác­
ticos-profesionales habiéndose exigi­
do repetidamente a los poderes pú­
blicos y a las altas capas de nues­
tro país, una mayor dedicación a
las cuestiones de la cultura nacio­
nal, ya sea incrementando la adqui­
sición en las galerías y salones, fa­
cilitando la divulgación por los me­
dios de la radiodifusión, dando ac­
ceso en las páginas de la prensa que
tan magnánimas se abren para los
veleidosos craks del deporte profe­
sional bien remunerado o para la
chabacanería teatral y musical.
Nuestro país debe liberarse cul­
turalmente para desarrollar e in­
fundir una expresión propia a la
obra creativa, tal impulso progre­
sista comporta una vitalización de
los problemas nacionales vinculán­
dose el artista a la emancipación
y progreso económico y político del
país para que el arte se nutra en
sus fuentes, superando la etapa del
“arte por el arte” para alcanzar
con la paz entre los pueblos un
nuevo resurgir de la cultura.
(Continúa en la pág. 10)

�Evolución de la
Pintura Italiana
en los Ultimos
Cuarenta Años
Conferencia pronunciada en
Milán por el pintor italiano
Cario Carra, y cedida gen­
tilmente por él, para ser
publicada en nuestro Bo­
letín.
Los últimos cuarenta años del arte
figurativo italiano se han caracterizado
por una evolución afanosa de búsque­
das varias a veces contradictorias en
substancia y en las consecuencias. Es­
te multiplicarse de problemas, si por
una parte manifiesta en los artistas
un deseo nobilísimo, por otra presenta
dificultades si se quiere extraerle todo
el jugo. Contentémosnos con dar algu­
na noticia sumaria sobre los principa­
les movim:entos que se han ido des­
arrollando desde la primera década del
siglo hasta hoy, y extraer las conclu­
siones que nuestra experiencia nos su­
giere.
Para entender el significado y para
avalorar el alcance de lo sucedido en Italia desde el
futurismo (1909) en adelante, es oportuno comenzar
con una rápida mirada sobre la situación en la cual
se encontraban los jóvenes pintores italianos en los
comienzos del siglo y fijar como perjudicial este da­
to de hecho que caracteriza el cuadro general del
arte italiano en sus líneas esenciales. La situación en
perspectiva esquemáticamente era la siguiente: los me­
jores pintores de la vieja generación ya habían ter­
minado su parábola, tanto que el mismo divisionismo
considerado en su efectividad, perpetuaba formas pri­
vadas de todo porvenir. Evidentemente, semejante si­
tuación no podía durar; si hubiese continuado habría
consumido en breve tiempos los últimos residuos del
innato sentido artístico italiano Este estado de cosas
lo comprendieron algunos jóvenes pintores, los cua­
les, no ignorando los conocimientos indispensables pa­
ra el arte y su progreso, tomaron una resuelta posi­
ción iniciando así una compacta batalla por la reno­
vación pictórica italiana.
Fué este el primer grito de rebelión contra la pe­
reza intelectual, y no debe maravillar la violenta re­
acción desencadenada en todo el país y las encarni­
zadas polémicas que siguieron.
Pero no basta; entre la burla general el movimien­
to futurista trata de enderezar al arte italiano sobre
un plano de concreción actual y moderna. Todos pro­
testan contra la intransigencia que caracteriza aquel
movimiento. Pero la intransigencia era necesaria, pues
urgía hacer oposición a métodos y principios no pa­
sibles ya de desenvolvimiento por razones implícitas
en la evolución del arte, movimiento espiritual en

C. CARRA en su estudio.
continuo devenir. Esto había sucedido-con los impre­
sionistas, eso tenía que suceder con los nuevos pin­
tores italianos.
Mejor dicho ,todos los movimientos artísticos pro­
ponen siempre nuevas soluciones a los prblemas en
oposición a las corrientes precedentes, y no hay caso
en la historia que las oposiciones impidieran a los
nuevos pintores de afirmarse en el grado de sus va­
lores reales.
Estas breves indicaciones deben entenderse única­
mente hechas para demostrar que el mismo futuris­
mo, con sus revueltas, sus violentas polémicas, ha
contribuido a llevar al arte italiano sobre el plano
europeo y mundial. Y esto no debe olvidarse porque
un arte vale tanto más cuanto más trasciende los
límites del país que lo produce y sirve para estable­
cer nuevas relaciones entre hombres de razas distin­
tas y latifundinas.
Pero con esto debe observarse que con el dinamis­
mo plástico, base teórica de aquel movimiento, se
tenía en cuenta de un solo término del binomio es­
tática y movimiento, de manera que se arriesgaba
reducir la pintura a una caótica expresión de polí­
gonos, de curvas y ángulos donde la f:gura humana
y el objeto se perdían.
Era necesario entonces volver al objeto, y ací, des­
pués de la primera guerra mundial, se hicieron sen­
tir en el arte italiano otros imperativos mediante
los cuales se expresó la “pintura metafísica”, que tra­
tó resolver en el hecho pictórico las dos fuerzas en
oposición —mundo pictórico y mundo interno— de
manera que la imagen resultante fuera la síntesis de
FORMA • 3

�las dos entidades. Se quería, en resumen, afirmar que
la belleza de un cuadro no consiste tanto en los pun­
tos de relación y de proporción objetiva con las co­
sas, cuanto en el hacer suyo todo particular a la
índole poética.
Por esto yo escribía en un libro mío del 19, que
"El moderno naturalismo no podía borrar nuestro de­
seo de volver a dar al arte plástico esta atmósfera
ideal sin la cual el cuadro no supera los anales grandielocuentes del tecnicismo” Y agregaba: “El natu­
ralismo francés, también el cubista de los últimos años,
despreciando los problemas trascendentes, no pueden
significar verdadera y auténtica reconstrucción de los
valores espirituales del arte pictórico”.
Mientras tanto surgió en 1920 el movimiento lla­
mado de los "Valori Pastici”, el cual contribuyó a su
vez a difundir una atmósfera más clara en el arte
italiano. En tal forma que no solamente la idea de
modernidad y tradición no formaran un dualismo,
sino que los dos términos fueran considerados como
mitades de una esfera única.
Después de la experiencia metafísica fué preciso re­
tomar con nueva conciencia el principio de una rela­
ción cordial que el contacto con la naturaleza hace
surgir en el espíritu del artista. Este era el problema
que debía enfrentarse puesto que solamente con su
solución podía reconocerse el término de correlación
que une al hombre con la vida cósmica como síntesis
armónica de sentimientos reales.
También esto era la consecuencia necesaria de un
proceso inevitable para no caer al fin en una jorga
donde la teoría primara sobre las razones positivas
del arte. Era necesario, en sustancia, volver a encon­
trar un equilibrio concreto entre los diversos elemen­
tos que entran en la formación específica de la obra
pictórica, es decir, encontrar la ecuación justa que
gobierna los sentimientos como los espacios y las
formas.
Y aquí hemos llegado a la época en la cual hu­
bieron las primeras manifestaciones del “900”. Este
movimiento fué sobretodo dirigido hacia la valoriza­
ción práctica de la pintura italiana contemporánea.
Esto hizo comprender que hay un problema que in­
cumbe al artista y otro a la colectividad: y sobre es­
to hoy también es necesario insistir por el bien mis­
mo de la cultura artística. Pero en este movimiento
se entrecruzaron formas escasamente productoras de
obras de valor, porque si el arte, es vida social, es
sobre todo codificación de sentimientos individuales.
Por otra parte, esta experiencia fué útil a los jóve­
nes que se encontraban en el período de su forma­
ción artística, porque la vida social nos hace presu­
mir las razones reales que substancian una civiliza­
ción artística, ésta debe manifestarse en una relación
concreta con las facultades creativas del espíritu hu­
mano que se apoya sobre auténticas personalidades.
El pintar debe entonces considerarse un impulso pri­
mordial al que obedece el hombre para aclarar su
relación espiritual con la vida y con las cosas que
lo rodean, y por esto equivale a afirmar que por di­
ferentes que sean los procedimientos técnicos y cual­
quiera haya sido el mundo cultural e histórico' que
ha engendrado la obra de arte es el valor espiritual
el que constituye el punto esencial en el cual el acto
creativo tema significado en la vida de las formas
para manifestarse y afirmarse Esto para decir que
nosotros hacemos punto central sobre los valores ori­
ginales y concretes del arte, que es el modo único
posible para determinar las condiciones esenciales pa­
4 (• F O R M A

ra el desarrollo unitario y orgánico de una civiliza­
ción artística. Tal deseo de civilización artística no
ha muerto en Italia y después de la terrible y recien­
te guerra ha retomado más bien nuevo impulso y
vigor.
Naturalmente, no a todos es concedido distinguir
una técnica de un mundo poético, la inteligencia des­
carriada del intelectualista, de la obra de arte efec
tivamente realizada.
En realidad debe también decirse que el artista de­
be conocer el oficio y saber que el oficio es estudio,
método, disciplina, moral. En otros términos, la fi­
nalidad del pintor no es la de encontrar bebas no­
vedades aparentes.
Se agrega que en el período en el cual surgió en
Italia el Futurismo, en Francia iba manifestándose cen
clamores de oposición el Cubismo, pero esto en cam­
bio de perjudicarlo, favoreció mucho su difusión. Des­
pués siguieron en Europa otros movimientos en les
cuales, términos teóricos imprecisos favorecieron teda
suerte de desbordes.
Negrismo, orfismo, constructivismo, Abstractismo,
expresionismo, verticismo, fueron formas diversas de
la inquietud profunda del alma europea de antes de
la primera guerra mundial. Dejo de considerar el fauvismo que precedió de algunos años al cubismo y
futurismo, sobre el cual circulan hoy exageradas apo­
logías.
A este propósito se diría que cierta crítica está pre­
ocupada sobre todo en mantener vivos argumentos
polémicos parciales. Con todo yo pienso que la tan dis­
cutida eficiencia de la pintura moderna ha sido un
tanto exagerada.
En muchos casos se trata más bien de etapas que
se debía alcanzar Si así es podemos pronunciar una
palabra distinta de aquella que dicen el desconsuelo
y la desconfianza. Por lo que respecta al arte italia­
no, diremos más bien que ha recorrido un buen ca­
mino, no creemos caer en parcialidad si afirmamos
que esto lo confirma la inteligente confianza que ella
va adquiriendo hoy en el mundo: que es como de­
cir la condición verdaderamente favorable para des­
arrollarse según su destino.
No digo que en la pintura italiana contemporánea
todo sea igualmente elogiable, pero es verdad que en
estos últimos cuarenta años las aspiraciones pusieron
raíces más conscientemente en el concepto de la ac­
tualidad y de la perennidad que son los caracteres
de la conciencia moral.
Esto de las relaciones entre el arte y la moral es
un problema sin embargo fácilmente mal entendido.
Reconocer la importancia de tal problema no debe
significar el desconocimiento de los valores auténti­
cos del arte; tampoco debe hacerse cuestiones de su­
jetos, pues es evidente que el que dé preeminencia
al sujeto representado no entenderá nunca el arte en
sus valores expresivos y estilísticos, sin los cuales es
en vano hablar de alta y humana espiritualidad que
el problema sobreentiende. La relación entre la mo­
ral y el arte surge únicamente del sentido austero,
religioso con el cual el artista opera. Sobriedad, so­
lidez, gravedad de la plástica, son los datos de les
cua'es aflora la ética de la obra de arte.
Quizás sea prematura la pretensión de restablecer
en las competencias artísticas el equilibrio del cual
hablamos. Estamos todavía en el período de las al­
ternativas, vivimos en un mundo de revolución, y es
quizás ilusorio creer poder dirigir hacia un fin co(Continúa en la pág. 8)

�JOSE GUADALUPE POSADA “Crímenes de la Bejarano”

Fragm ento de la C onferencia

DIBUJO y HUMORISMO

de ENRIQUE F. CHELO
. . .Es dable imaginar su mirada todos trabajan”, ¡qué diferencia con
distraída curioseando el regodeo de aquel grabado renacentista “ De los
las garbanceras, los charros pinto­ oficios”! Aquí los que trabajan, la
rescos o las señoronas de fin de planchadora, el sastre, el panadero,
siglo muy peripuestas, mientras el zapatero, etc., son esforzados es­
tras de sus grandes y finos mosta­ queletos dicharacheros y cumplido­
chos juguetea una sonrisa socarro­ res. Una ingenua alegría chisporro­
na. Esa gracia volandera se colaba tea en esos cráneos, especialmente
de rondón haciéndole compañía.
en aquellos como “Chispeante y di­
Así aparecen esos grabados como vertida calavera de Doña Tomasa y
“Revoltillo de calaveras de mucha­ Simón el aguador”, en “Los buenos
chos papeleros”. En efecto, un gru­ valedores” o “Don Quijote y San­
po de pequeños diarieros brotando cho Panza”. Difícil sino imposible
de todas partes vocean sus papeles es encontrar parentesco con esta úl­
con gran alboroto; a ambos lados tima composición maestra en el ar­
de la escena, dos puestos de golo­ te del grabado y la sátira.
sinas donde venden pequeñas cala­
En las calaveras políticas se in­
veras de azúcar y en lugar de pa­ sinúa la garra del crítico mordaz
necillos de salud, venden panes en y contundente. Aquí vendría bien
forma de ataúdes con cruces y es­ recordar lo que decía Quevedo con
queletos convitados Obro, “El ja­ respecto al tránsito d© la vidarabe de ultratumba” son alegres muerte: “Eso no es la muerte, si­
calaveras tocadas con el gran som­ no los muertos o lo que queda de
brero nacional y mujeres calaveras los vivos. Esos huesos son el di­
que ostentan esa alegría irrefrena­ bujo sobre el que se labra el cuer­
ble de las dentaduras horras de po del hombre La muerte no la cocarne y afeite. Hay un barril don­ nocé's y sois vosotros mismos vues­
de escancian la bebida de transpa­ tra muerte, tiene la cara de cada
rencia angélica. La gracia y el des­ uno de vosotros y todos sois muer­
apego a los prejuicios, impera en te d© vosotros mismos. La calave­
esta escena, sobria y bien equili­ ra ©s el muerto y la cara es la
brada. El dibujo economiza deta­ muerte; y lo que llamáis morir, es
lles y su expresividad va directa­ acabar de morir y lo que llamáis
mente al espectador dentro del ca­ vivir, es morir viviendo; y los hue­
non requerido por la estampa po­ sos es lo que de vosotros deja la
pular. La anatomía es sumaria y muerte y lo que le sobra a la se­
las prendas de vestir indispensables pultura. Si este entendiéramos así,
para caracterizar un tipo.
cada uno de vosotros estuviera mi­
Otro grabado, “Todos se mueven, rando en sí su muerte cada día y

la ajena en el otro y viérades que
todas vuestras casas están llenas d©
ellas, y que en vuestro lugar hay
tantas muertes como personas y no
estuviérades aguardando, sino acom­
pañándola y disponiéndola”. Con
esta presencia de ánimo pareciera
que ha concebido Guada'up-s- Posa­
da ese mundo disparatado del di­
bujo sin carnadura, tal sin tripas
como supone Quevedo, sin tripas
pero con sus pasiones y vicios, en
el escenario ideal de esa vidriera
que lo comunica con el acontecer
mexicano.
Luego vienen los corridos, suerte
de representación patética de crí­
menes famosos, tales como “El cha­
lequero”, “La bejarano”, “El robo
de la profesa”, “Fusilamiento de
Bruno Martínez”, o bien inspirados
en sucesos sociales, patrióticos o
naturales, como “El níquel”, “3 de
Mayo y 16 de Septiembre”, “El fin
del mundo”, etc. Estos corridos tie­
nen como antecedente- las hojas vo­
lantes de romances españoles intro­
ducidos en México a mediados del
siglo XVIII; llevan además del taco
impreso su letrilla correspondiente,
que se cantaban en la pulquerías o
en las fiestas popu’ares.
Viene después el comentario de
sucesos sociales espeluznantes, sin­
tetizados en un grabado que lleva
como título sugestivo “Los siete vi­
cios”. Aquí, un hombre aterrado se
debate contra siete animalejos ala­
dos, no dándole tregua, como re­
medando un canto dantesco. La
simple enunciación de algunos, en
cabezados po- la palabra moralizadora. Ejemplo: así. Ejemplo: “Laadúltera” Ejemplo: “Antonio Sán­
chez que se comió a sus hijos”.
Ejemplo: “La tierra se traga a Jo­
sé Sánchez por dar muerte a sus
hijos y a su padre”, etc. Hay un
deseo purificador de parte del ar­
tista que no pierde la ocasión de
sahumar la escena con humo de ho­
gueras infernales, colocando detrás
del parricida o asesino, diablejos
instigadores de grandes cuernos y
colas imponentes.
En estos últimos grabados como
en los corridos y escenas sueltas,
realizados con esa técnica en boga
a fines del siglo pasado, resalta un
realismo poético ingenuo y dramá­
tico cuya savia de honda raíz po­
pular dió autenticidad al arte me­
xicano de nuestros días.
Se calcula en 15.000 los grabados
realizados, de los cuales un poco
más de 400 se han salvado, para
una monografía publicada hace
unos años.
FORMA • 5

�Sobre el
Dibujo de
DEGAS
Siendo únicamente la técnica, el objeto de este
estudio “Degas en busca de su técnica” es difícil
extenderse mucho sobre su dibujo, considerado bajo
ese punto de vista.
Así como habría preciosas e importantes obser­
vaciones que hacer sobre su método de dibujar, las
notas referentes a la técnica misma de su dibujo
se reducen a poca cosa.
En su juventud emplea el lápiz común, (mina de
plomo) cuya punta finamente cortada le sirvió para
hacer esos magnificos estudios que no pueden com­
pararse sino a los de grandes maestros, y cuyo trazo
puro podría atribuirse a Ingres si el sentimiento de
la forma y la inspiración que animan sus obras no
las diferenciaran de los dibujos dejados por el maes­
tro de Montauban.
Se pueden agrupar en esta serie los dibujos que
hizo en Italia, copias de los Primitivos italianos y
de los pintores del Renacimiento, Mantegna, Bottieelli, Benozzo Gozzoli, Lorenzo di Credi, Signorelli,
Paolo Ucello, Rafael, Miguel Angel, Leonardo; los
estudios de desnudo que hizo del natural, también
en Italia, ejecutados para su Semíramis, y en fin,
los retratos de la condesa Falzacappa y de Mme.
Gobillard. A esta serie pueden agregarse los estu­
dios de caballos, muy precisos que hizo más tarde.
Usaba entonces también la piedra negra, llamada
piedra de Italia, especialmente en sus dibujos de
desnudez para “Les Malheurs de la ville d’Orleans”
y en el retrato de “Une dame cousant”.
Sin embargo en esa época su procedimiento ordi­
nario es el lápiz común, mina de plomo, que parece
ir abandonando poco a poco, a medida que su vista
alterándose le hacía aparecer pálidas las lineas tra­
zadas por ese medio. Lo vemos entonces emplear
lápices grasos cuyo negro se inscribe más vigoroso
sobre el papel, y también la carbonilla que en sus
últimos años llegó a ser casi su único medio de
dibujo, y de la cual se sirvió particularm ente en
los calcos sucesivos que multiplicaba para una mis­
ma composición, un mismo asunto, un mismo mo­
vimiento.
6 /• F O R M A

Este empleo del papel transparente para calcar
que puede considerarse más bien un método de tra ­
bajo que un procedimiento técnico, parece sin em­
bargo poder tratarse en el curso de este estudio,
aunque más no fuera para m ostrar cómo se sirvió
Degas de él para ejecutar las magistrales compo­
siciones al pastel que ocuparon el último período
productivo de su vida.
El hijo de su amigo el pintor Luis Chialiva, el
arquitecto Julio Chialiva, dice haber dado la idea
de esta práctica a Degas, relatando en el curso de
una comunicación a la Sociedad de la Historia del
Arte Francés, en qué circunstancias había involun­
taria e indirectamente sugerido este método al ami­
go de su padre: “Mi padre, queriendo corregir mi
primer boceto, iba a retocarlo sobre el mismo di
bujo, cuando yo lo detuve rogándole lo hiciera por
calco sobrepuesto, como se hacía en el taller. Inte­
resado por las ventajas de ese medio de compara­
ción, del tiempo ganado, de la certidumbre de no
recargar el dibujo o determinados trazos, de no
perder un croquis feliz, mi padre, al día siguiente,
en llegando a un taller, hizo posar al modelo, pri­
mero desnudo, haciéndole modificar ligeramente los
movimientos e iba corrigiéndose con calcos suce­
sivos ...
Hacia las cinco o seis de la tarde, cuando mi pa­
dre hacía secar sobre la pared los diez o doce di­
bujos que terminaba de fijar, Degas hizo su entrada
en el taller.
Desde ese día adoptó Degas con entusiasmo el
dibujo por calco sobrepuesto y no dibujó jamás en
otra forma.
He aquí porqué existen numerosos dibujos cuyas
réplicas no tienen a menudo sino variantes insigni­
ficantes”.
En efecto cuando llegaba a cansarse sobre un di­
bujo que su vista ya enferma le hacía penoso pro­
seguir, calcaba, corrigiendo el trabajo ya hecho. La
corrección era más clara. Y repetía la operación
hasta quedar satisfecho.

(Continúa en la pág. 10)

�Piero delta Francesco
(Fragm ento de una conferencia de Romualdo Brughetti
leída en la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos)i

El escritor y crítico de arte Romualdo Bru­
ghetti pronunció en nuestra sala de exposicio­
nes una conferencia en la que estudió los
vínculos que unen la pintura a la poesía. Trazó
imágenes universales del arte y se detuvo tam­
bién en aspectos de la pintura y poesía jóve­
nes argentinas. Damos a continuación un den­
so fragmento de su disertación muy valiosa
en lo relativo a Piero della Francesca, tema
siempre apasionante y actual. Brughetti apor­
tó juicios personales de su experiencia estética
europea reciente, para fundamentar una vez
más su teorética del arte.
Dijo el autor de “Nuestro Tiempo y el Ar­
te”: . . . “En Piero está presente el hecho y la
llama que en cada cual reside secretamente,
pero supera las contingencias para construir
una galería de personajes y escenas que emer­
gen sobre la más absoluta densidad imagina­
tiva, llegando a lo fantástico por la medida
armónica. La expresión de Piero reside preci­
samente en una imagen absoluta de claridad
vuelta concreta metáfora plástica y poética
hasta el grado de lo misterioso”.
Más adelante, expresó: “Salgo a recorrer la
ciudad: Palacios, el Duomo, Preve de Santa
María (con estupenda fachada románica del
siglo XIII), S. Domingo, el Comune, la casa
de Petrarca (reconstruida), la plaza, el paisa­
je de llanura, las colinas y las montañas que
rodean a Arezzo. Este paisaje convida a la
deshumanización. Es seco, áspero, gris y ver­
doso, © igual que en la pintura de Piero, exige
un mirar atento y en profundidad, un penetrar
en la nada absoluta para llegar al paisaje ab­
soluto. Si en ese paisaje se sitúan caballos y
caballeros, figuras de hombres y damas, esa
deshumanización aparente alcanzará lo repre­
sentativo y, por un proceso de ahondamiento
en esas figuras, estas se volverán al cabo tí­
picas, reales y concretas, como concreta y real
es la abstracción plástica, el volumen sólido,
el ritmo concluso del dibujo, expresiones en
las que la humanidad esencialmente sobresale.
La belleza acude en Piero con su terrible sig­
no, como una espada desnuda. Porque esa be­
lleza en definitiva se hace en Piero della Fran­
cesca estilo. El estilo de la belleza creada por
el artista por conducto de una inmortal im­
personalidad-personalizada a todo con ese pai­
saje toscano que obliga agudamente a pensar.
¡No hay escapatoria posible!
Arboles, colinas, arquitecturas, estandartes,

indumentarias. . . Piero nada desecha. No se
evade. Y por esto mismo su pintura imagina­
tiva y lírica, real y abstracta, es una de las
páginas más inquietantes de toda la pintura
italiana. Ss comienza a mirar a Piero con in­
diferencia y se concluye por admirar en él
a uno de los más eminentes artistas, creador
de imágenes superreales por medio de la pin­
tura trascendida a objetividad pura, tan pura
que sólo encuentra similitud en los diálogos
platónicos. Platón, devoto de la geometría y
de la lucidez abstracta y prototípica, cobra
nueva dimensión en la obra del austero, pro­
fundo Piero.
Piero della Francesca o de los límites de la
abstraccsión occidental, ¡qué gran tema da
meditación para nuestro tiempo! En Piero se
abre el abismo, un abismo salvado por una
tradición que se atiene al control de sus re­
sultados objetivos y concretos sin soltarse ha­
cia el caos de la evasión despersonalizada: al
contrario, sobre el caos surge el edificado or­
den, un orden de la pintura en su majestad y
pureza culminantes. Pero ese abismo vuelve
a abrirse para las mentalidades individualistas
de nuestros días no comunitarios. Es — el abs­
traccionismo— la constante espada damocleana que pende sobre la cabeza del arte y al par
la secreta gloria de una suprema realidad idea­
lizada: como la poesía que, para preservarla
de toda impureza, Platón coincluyó por ubicar­
la en la región donde moran las nieves eter­
nas al excluir a los poetas de su imaginaria
República. Y aquí el arte se cierra sobre su
órbita para dar nacimiento a la parábola del
m ito”.
FORMA • 7

�/ O C I E

D A D

Actividad Societaria
La Sociedad Argentina de Artistas Plásticos, que
sobrepasa el cuarto de siglo de existencia, desenvuel­
ve con la responsabilidad que la caracteriza sus ac­
tividades gremiales y culturales en defensa de los
artistas p'ásticos, agrupados o no en ella y contribuye
inapreciablemente al enriquecimiento del patrimonio
cultural de nuestro país.
Al comienzo del corriente año, se planeó un pro­
grama de realizaciones que a esta altura del mismo
ya son realidades efectivas la mayoría de ellas, con
el consiguiente beneficio para sus asociados. Conse­
cuente con una límpida línea de conducta, nuestra
entidad elevó a la Subsecretaría Nacional de Cultura,
un memorial referente al anteproyecto del reglamento
del Salón Nacional, apoyando todo lo que significara
progreso, o en su defecto, haciendo crítica construc­
tiva sobre los puntos que no contemplaran las aspi­
raciones de los plásticos.
Realizó el Salón de Otoño en la Galería Velázquez;
en el transcurso de la muestra llevó a cabo cuatro
actos de divulgación cultural artística, disertando los
señores Pablo Rojas Paz y Leónidas de Vedia y Mi­
tre sobre Einstein y Picasso y sobre la Renovación
Romántica de E. Echeverría, respectivamente. Dos festiva'es cinematográficos con películas sobre Rodín,
Rousseau y Braque y la Arquitectura Francesa.
El domingo 2 de septiembre organizó en el Jardín
Zoológico un concurso de bocetos de escultura sobre
animales en plastilina “Alba”, adjudicándose nume­
rosos premios.
También durante el mes de septiembre realizó una
función cinematográfica en el local de la Sociedad
Argentina de Escritores con películas sobre el arte
hindú, cedidas gentilmente por la Embajada de la
India y además un concierto de cámara de música
argentina en el Teatro Ateneo, para el cual pres­
taron su colaboración la pianista Haydée Loustaunau,
la soprano Marisa Landi, la arpista María Luisa Urbansky, el flautista Alfredo Launelli y el oboe Pedro
Di Degregorio
El día 11 de septiembre quedó cristalizada una as­

EVOLUCION DE LA PINTURA ITALIANA. . .
(Continuación de la pág. 4)

herente todas las fuerzas artísticas de la época. Hoy
el artista es a menudo una mezcla de impulsos des­
ordenados, de fuerza y debilidad, de espiritualidad y
sensualismo. Muchas herencias contradictorias obran
en él. Lo que podemos hacer es reaccionar contra las
corrientes que consideramos nocivas a un concreto
desarrollo del arte. Trabajar para dar cada vez más
al arte moderno europeo una humana y alta finali­
dad que es el deber de todos los hombres que tratan
de hacer triunfar el espíritu profundo que vive más
allá de las prisiones del tiempo y del espacio La
pintura que nosotros queremos no es la reproducción
8 i* F O R M A

piración de todos los socios de la SAAP, al ser in­
augurada nuevamente la Galería de los Artistas, luego
de una reforma total del local de exposiciones que
lo coloca a la altura de las mejores galerías de nuestro
medio y en un todo de acuerdo con la jerarquía de
los plásticos agrupados en nuestra entidad, actuando
como director de la misma, el Dr. Manuel Francioni.
En el acto inaugural se expuso una interesante mues­
tra con obras de colecciones privadas, cuyas autores
son destacados artistas nuestros: A. Badi, H. Basaldúa H. Butler, J. C. Castagnino, E. Centurión, E. Daneri, M. Diomede, E. Fariña, C. Giamb'aggi, F Lacámera, E. Larrañaga, H. March, E. Petorutti, O. Pierri,
E. Policastro, R. Rossi, R. Soldi, L. Spilimbergo, M.
Tiglio, M. C. Victorica.
Ea tal oportunidad disertó el señor Luis León de
los Santos, sobre “Colecciones y coleccionistas”, ante
una nutrida concurrencia vinculada a las artes plás­
ticas.
Se han creado los martes de la SAAP, destinados
a la organización de actos cultura'es, inauguración de
exposiciones, de una duración de quince días interca­
lando con una conferencia el martes intermedio.
De esta forma han disertado Leónidas Barletta, so­
bre “La pintura y el teatro”; Enrique Fernández Che­
lo sobre "El grabado y el humorismo”; Enrique Ascoaga, poeta y crítico español, sobre “Retratos de
Goya y los pintores modernos”, y Romualdo Brughetti
sobre “La pintura y la poesía”, y han expuesto los
siguientes pintores y escultores:
Bsrni, Castagnino, Diomede, Domínguez Neira, Falcini, Fontana, Gowland Moreno, Juárez, Rovatti, Sibelino, Badii, Barragán, Forte, Grillo Macchi, Ocampo,
Tidone, Venier, Gambartes, García Carrera, Garrone,
Gre’a, Gutiérrez Almada, Herrero Miranda, Pedrotti,
Ottmann, Uriarte, Warecki, Calabrese, Panagiatópulos,
Pons, Solari, Torrallardona.
Dentro de la vastísima labor cultural cabe destacar
que por primera vez en nuestro país la SAAP encaró
la filmación de la obra de artistas nacionales y co­
lecciones privadas, dejando con ello un documento
valioso de nuestra producción artística y acercándola
al pueblo.
Ya se ha terminado de filmar la producción de M.
C. Victorica ambientada en su ya histórico estudio y
que se exhibirá próximamente; se continuará con la
filmación de una colección privada.
El 21 de septiembre se ha realizado la tradicional
Fiesta de los Artistas, con un éxito extraordinario.
Esta es en síntesis y a grandes líneas la obra rea­
lizada por la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos
desde el mes de mayo a noviembre de 1951.
material de las cosas, no es arqueologismo, ni es es­
tetismo. Si hablamos de principio italiano, y de tras­
cendencia, no consideramos absolutamente el arte una
contemplación pasiva. El arte para nosotros es sín­
tesis armónica de sentimientos reales y hacer arte
quiere decir actuar en formas estables las variacio­
nes esenciales de la vida.
En tal modo el artista es el “homo humanus” por
excelencia, porque se atiene a aquel amor que úni­
camente semeja a eso que los sab:os antiguos 1'ama­
ron alma. Para concluir diré al fin que considerando
el arte italiano en el cuadro artístico europeo, ofre­
ce, no menos y quizás más que el de otros países, un
número conspicuo de obras cuyo valor se agrega y
toma relieve en la historia artística de nuestro tiempo.

�y tan manifiesta su importanc'á a
las sociedades poco ilustradas o em­
bebidas aún e nel arduo empeño de
mejorar su condición civil y polí­
tica, su bienestar e interés, él sin
embargo a par de los elementos de
la civilización, ejerce secretamente
una poderosa influencia y va reco­
de ESTEBAN ECHEVERRIA
brándola con el progreso de la cul­
tura y el tiempo.
O
. . .Es púas el arte el resultado, presentarla al sentido, pues que,
La
forma
de
toda
de arte,
a visible manifestación de una ne­ como dice Schlegel, a los pueblos comprende la armazónobra
o
estructu­
cesidad especial de la humana inte­ que llamamos bárbaros y salvajes ra orgánica, el genio expositivo, el
ligencia y tiene como las obras qce la ha otorgado también el cielo.
estilo o la fisonomía del pensamien­
acabo de enumerar, raíz en ella
Pero no tiene el arte por blanco to, el lenguaje o el colorido, el rit­
profunda.
exclusivo, como las ciencias y la mo o la consonancia silábica y onoLa historia de todos los pueblos industria, lo útil; como la religión matopéyica de los sonidos, y el fon­
le consagra su página más brillan­ interpretar la fe que nos liga al do, son los pensamientos o la idea
te y atestigua que donde quiera creador; como el Estado hace rei­ generatriz qu© bajo esa forma se
que han existido sociedades que al­ nar la justicia. Es el arte de discer­ trasluce y da a ella completo y ca­
canzaron, cierto grado de cultura, nir tanto en el interno como en racterístico ser. Así es que puede
hubo también espíritus creadores y el externo mundo, tanto en la fí­ decirse que el fondo es el alma, y
pueblos capaces de sentir y vene­ sica como en la moral tanto en la forma el cuerpo y organismo de
rar las obras de arte. El Egipto la criatura como en sus actos; tan­ las creaciones artísticas
ostenta aun sus gigantescas pirá­ to en lo finito como en lo infinito,
Una obra sin fondo es un es­
mides, tosco simulacro de la infan­ lo más bello, heroico y sublime, queleto
sin alma, hojarasca brillan­
cia del arte. La Grecia debe mayor lo más nob'e y generoso, y aplicar­ te, sombra
chinesca para los ojos,
lustre a algunos de sus poetas y es­ se a representarlo en forma visible una obra todo
es hermosura
cultores que a la sabiduría de sus con animados colores haciendo uso descarnada y sinfondo,
atavío
en ves
filósofos y legisladores. Roma can­ de los instrumentos adecuados. Es de echizar espanta. Así que
es
que
la
sada de batallar y vencer, adora el glorificar la justicia, dar pábulo forma y el fondo deben identificar­
sus trofeos con las galas del arte a los elevados y generosos afectos,
y completarse en toda obra ver­
griego, y pretendiendo ser émula hacer apoteosis de las virtudes he­ se
daderamente artística. El estatua­
no es sino imitadora.
roicas, fecundar con el soplo de rio, como el poeta, conciben una
Los incas y mexicanosmismos, la inspiración, los sentimientos mo­ idea; pero esa idea está en germen
pueblos semisalvajes, cultivaban las rales, los principios políticos, las en su cerebro mientras no la re­
artes; y hasta los pampas y demás verdades filosóficas y poniendo en presentan al sentido; el uno revis­
tribus nómadas tienen sus cantos contraste el dualismo del hombre, tiéndola de mármol, el otro con
guerreros con que celebran las ha­ la perpetua lucha del espíritu y la las formas de la palabra.
zañas heroicas, perpetúan su memo­ carne, de los apetitos sensuales y
Todo pensamiento, pues, tiene su
ria y s© infunden espíritu en los los deseos infinitos hacer resaltar propia y adecuada forma; cada ar­
combates.
su dignidad moral y su grandeza. tista original una idea y expresión
Poderosa, sin duda, debe ser esa Divina por cierto es la misión del características; y cada siglo una
facultad del espíritu humano para arte; y si bien no aparece a pri­ poesía, y cada pueblo o civiliza­
concebir la idea de lo bello y re­ mera vista tan palpable su objeto ción sus formas artísticas.
DEL

LIBRO

CLASISISMO y
ROMANTICISMO

D O M I N G

O

G

A

Ha suscitado hondo dolor en
el ambiente artístico el falleci­
miento del pintor Domingo J.
Carroñe, después de una corta
dolencia.
La muerte lo sorprendió joven
aun, cuando entraba en el pe­
ríodo de plenitud con respecto a
íu carrera artística y en el mo­
mento en que iempezaba a de­
jarnos obras de verdadero va­
lor, fruto de la experiencia en
función de la utilización de los
medios expresivos personales,
que ella demanda.
Fué una vida de espíritu in­ conducta recta e inquebrantable
quieto, . trabajador infatigable, y amó siempre todo lo que sig­
rica ien búsquedas plásticas, de nificara progreso, esas virtudes

R R O

N E

le rodearon de amistades y ca­
riño en los diversos círculos don­
de él actuara.
Había iniciado sus estudios
en la Mutualidad de Artistas
Plásticos: que funcionó en Ro­
sario, para pasar luego a la Aca­
demia Superior de Bellas Artes.
Otros maestrost entre ellos
Giambiaggi, contribuyeron a su
formación artística, la que com­
pletó con sus propias indagacio­
nes y experiencias estéticas. De
ellas, podían esperarse por cier­
to maduras realizaciones a poco
que la vida le hubiera concedi­
do un término más razonable
para desarrollarlas.
FORMA • 9

�H o m en a je
a

SOLDI

El día 27 de noviembre, la Sociedad Argentina de
A rtistas Plásticos, rindió público homenaje al pin­
tor Raúl Soldi por la obtención del Premio Palanza 1951, consistente en un lunch servido en su se­
de social.
Ofreció el homenaje en nombre de los socios de
nuestra entidad el pintor Jorge Larco, ante una
numerosa concurrencia entre los que se contaban
plásticos, oráticos de arte, coleccionistas, escritores,
poetas y demás personas vinculadas a las bellas
artes.
Nada más justiciero que este homenaje, dado que
Raúl Soldi, doblemente lo merece, por su condición
de artista de primera línea y por ser hombre de
responsabilidades, que sabe adoptar posiciones jus­
tas en defensa de los intereses de los artistas plás­
ticos, con una correcta e inquebrantable línea de
conducta que sirve de ejemplo a los plásticos de su
generación, que han llegado o están por llegar a
la plenitud, como asimismo a las generaciones ve­
nideras.

SOBRE EL DIBUJO DE DEGAS
(Continuación de la pág. 6)

Pero, en cambio de transportar su dibujo asi co­
rregido sobre un papel común, comenzaba a cubrir
el calco mismo de pastel, después, como lo hemos
expuesto anteriormente, fijaba esta primera capa y
Secretario:

Anselmo Picoli
Prosecretario:
López Armesto
Tesorero:
Gerónimo Martignoni

COMISION DIRECTIVA DE LA SAAP
PERIODO 1951-52
Presidente:

Protesorero:

Raúl Soldi

Manuel Zorrilla
Vocal I:

Enrique Policastro

Vicepresidente:

Luis Gowland Moreno

OPINAN 3 ARTISTAS ARGENTINOS
ANTONIO DEVOTO
El arte nacional, hoy alcanzó la
madurez técnica necesaria para
marchar solo, concentrando en lo
absolutamente local sus posibilida­
des, tiene abierto el camino hacia
el mundo.
Un arte puramente nuestro es po­
sible extrayendo y adaptando al
muro los elementos que ilustran
nuestra propia vida.
10 • F O R M A

retomaba el trabajo. Es asi que ha realizado tantos
pasteles sobre papel transparente, que hacía encolar
sobre cartón antes de terminarlos. '
A menudo utilizaba de nuevo el calco en el curso
de la ejecución del pastel.
Encontrándose en cierta m anera perdido, en me­
dio de tantas líneas y colores que terminaban por
confundirse en su retina, y no queriendo fatigar
inútilmente su trabajo, aplicaba encima otro papel
transparente sobre lo ya hecho y recomenzaba a
dibujar y a cubrir de colores esta nueva hoja que
se transform aba a veces en un magnífico cuadro, o
bien quedaba en estado de esbozo, sin perjuicio que
su capricho lo retomara un día para terminarlo.
Es lo que explica el número considerable de car­
bones más o menos realizados, como también de
pasteles en curso de ejecución que se encontraron
en su taller después de su muerte.
Otra consecuencia de su trabajo por calcos suce­
sivos y que es también quizás un efecto de la debi­
lidad de su vista, es el engrandecimiento progre­
sivo de sus dibujos. Le sucedía a menudo ir agran­
dando en cada nuevo calco las proporciones de sus
figuras, llegando finalmente casi al tamaño natu­
ral una cabeza esbozada al comienzo de la dimen­
sión de una naranja.
¿Es porque calcaba su dibujo fuera del trazo, o
impulsado sin saberlo por la insuficiencia de su
vista, que alargaba de esta manera en todo sentido
su primer trazado ?
Se pudo ver el retrato de una madre y sus dos
niños, inscripto al comienzo en una hoja de papel
Ingres, transform arse finalmente en un gran pastel
de 1,60 de alto por 1,41 de ancho —pastel por otra
parte inconcluso.
Habría mucho que decir a propósito del dibujo
de Degas. Sería entonces necesario abordar la cues­
tión de su método, de su concepción del dibujo y
de su objeto; lo cual sería entrar en los dominios
abstractos de la pintura, en la parte intelectual de
este arte, que no corresponde al carácter de este
studio.
DENIS ROUART.

(Continuación de la pág. 2)

Es halagador ver como muchas
artistas consagrados y noveles, se
orientan y agrupan en esta, acá,
nueva concepción del Arte
A veces la sociedad retribuye al
Artista (Siempre tarde) parte de
su aporte a la cultura, pero gene­
ralmente el Artista vive cuando de­
ja de serlo, es decir: paga a la so­
ciedad c o n trabajos impropios
(cuando no, con sacrificios cruen­
tos) su ideal de elevar la especie.

Vocales:

Juan Labourdette
Marina Bengoechea
Josefina Zamudio
Vocales suplentes

Juan Sol
Elena Tapia
Julio Barragán
Homero Panagiotópulos
Eduardo Orioli
Interpretar, enaltecer, estimular
la Vida y los sentimientos del pue­
blo, acostumbrarlo a verse refleja­
do en la misma y hacer así del
arta una necesidad pública.
Frenar todo individualismo y su­
mar en forma orgánica al aporte
colectivo, 1 a máxima capacidad
Propulsar el Artesanado, dotarlo de
medios técnicos-prácticos y hacerlo
partícipe en los sentimientos co­
munes.

�4

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                <text>Sociedad Argentina de Artistas Plásticos (Buenos Aires)</text>
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                <text>Buenos Aires, diciembre 1951</text>
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                <text>Chelo, Enrique F.&#13;
Echeverría, Esteban&#13;
Rouart, Denis</text>
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                    <text>ORGASMO
DE
LA
SOCIEDAD
ARGENTINA
D E
A R T I S T A S
P L A S T I C O S
f l o r id a

846

BUENOS

AIRES,

ENERO

1951

t e.

si -6i62

ACTA DE FUNDACION Y PRIMER ESTATUTO DE LA
SOCIEDAD ARGENTINA DE ARTISTAS PLASTICOS
A rtícu lo 1" — Q ueda c o n stitu id a la Sociedad de A rtista s A rg en tin o s cuya
sede e s ta rá en la C apital F ed eral y cu y o s socios fu n d a d o re s son los que al
fin al se expresan.
A rt. 2" — La Sociedad tie n e p o r o b je to fo m e n ta r el a rte y c u sto d iar y
d e fe n d er los in te re se s m o rales y m a te ria le s de los a rtis ta s arg en tin o s.
A rt. 3" — L a S ociedad se re u n irá en A sam blea u n a vez p o r m es, de m ayo
2 diciem bre, salvo citación especial h e c h a p o r el P re sid e n te o a pedido de 10
o m ás socios. E n e sta s reu n io n es se d e c id irá n los a su n to s que in te re se n a la
Sociedad. Todos los socios te n d rá n los m ism os derechos.
A rt. 4" — L a D irección y A d m in istra c ió n de la Sociedad e sta rá a cargo de
u n P re sid e n te y de dos secretario s que d u ra rá n u n año en sus funciones
p u d ie n d o ser reelectos, y de la A sa m b le a de socios. E n caso de acefalía del
P re sid e n te , o c u p ará la resid en cia p ro v isio n a lm e n te, el S ecretario de m ay o r
ed ad h a s ta la p ró x im a asam blea.
A rt. 5" — Las v o tacio n es serán v á lid a s p o r m a y o ría a b so lu ta de los socios
p re sen te s, siem pre que ellos alcan cen a 10. El P re sid e n te sólo v o ta rá en caso
de em pate.
A rt. 6" — A dem ás de los socios fu n d a d o re s, fo rm a rá n p a rte de la Sociedad
los a rtis ta s in v ita d o s por é sta y los que se p re se n te n so licitan d o su adm isión.
E n am bos casos, así com o ta m b ié n p a r a la sep aració n de socios, se n e c e sita rá n
dos tercio s de vo to s de los p re sen te s y siem pre que el “q u o ru m ” sea de diez,
p o r lo m enos. El P re sid e n te d a rá c u e n ta a la A sam blea de las solicitudes de
ingreso o separación, las que se v o ta rá n recién en la A sam blea p ró x im a siguiente.
E sta s v o tacio n es se rá n secretas.
A rt.
— P o d rá n asim ism o fo rm a r p a rte de la Sociedad, con idénticos
d erech o s y atrib u c io n e s de los dem ás socios, los a rtis ta s e x tra n je ro s con m ás
de tre s años de resid en cia en el país, no fo rm a rá n p a rte del C om ité E jecutivo.
A rt. 8. — P a ra ser socio se re q u ie re h a b e rse dedicado a las a rte s p lásticas
o com probado u n a decidida in clinació n a las m ism as. El n ú m e ro de estos ú ltim o s
será lim itad o y en n in g ú n caso e x ce d e rá de la c u a rta p a rte del to ta l de socios.

T

�E l local de la G alería G ü em es

A rt. 9" — P a ra la re fo rm a de e s ta tu to s se re q u ie re el v o to de los 2 /3 de los
p re sen te s, y siem p re que el “ q u o ru m ” alcan ce a v e in te p o r lo m en o s. P a ra la
disolución de la Sociedad es n ecesario el v o to de la m ita d m ás u n o de la
to ta lid a d de los socios.
E n B uenos A ires, a d iciem b re cinco de m il n o v e cie n to s v ein ticin co , en el
local cedido p o r la Sociedad “El D ia p a só n ” , calle T u c u m á n 543.
F irm a n los socios fu n d a d o re s: 1) F ra y G u illerm o B u tle r; 2) C esáreo
B ern ald o de Q uirós; 3) A lb e rto Lagos; 4) E n riq u e P rin s; 5) J o rg e S o to A cebal;
6) A g u stín R iganelli; 7) A lfredo G u id o ; 8) E m ilio C en tu rió n ; 9) A lb e rto M.
R ossi; 10) L uis R o v atti; 11) A n a W e is de R ossi; 12) R aq u el F o rn e r; 13) E m ilia
B ertolé; 14) A lfredo B ig a tti; 15) E r n e s to S o to A v en d añ o ; 16) B en ito N a z a r
A n ch o ren a; 17) A ngel V ena; 18) A lfred o G ra m a jo G u tiérrez; 19) C ésar Sforza;
20) M ario A. C anale; 21) E m ilio P e tto r u ti; 22) A u g u sto M a rte a u ; 23) R odolfo
F ran co ; 24) Ita lo B o tti; 25) M iguel P e tro n é; 26) O ctavio P in to ; 27) E m ilio
S a rn ig u e t; 28) E n riq u e R eq u e n a E sc ala d a ; 29) J u a n G rillo; 30) J o rg e L arco;
31) E d u a rd o T a rta g lio n e ; 32) H u g o G a rb a rin i; 33) C arlos De L a T o rre ; 34)
P e d ro D om ínguez N eira; 35) B en ito J . C arrasco ; 36) J u a n T apia; 37) O ctavio
F io ra v a n ti; 38) C leto C iochini; 39) F ra n c isc o L lo b et; 40) J u a n O liva N a v a rro ;
41) Jo sé M aría L ozano M ouján.

�PR IM ER O S

PASOS

Primer Folio del Primer Libro de
Actas de la Sociedad de Artistas
Argentinos

ANTECEDENTES. — Individualm ente poco
representan los artistas en nuestro país. De
ahí que la unidad de ellos constituya una nece­
sidad am biente particularm ente para la cus­
todia de sus intereses m áxim os si se tiene en
cuenta que las insituciones oficiales no prestan
siempre toda la atención necesaria. Diversos
han sido los artistas que en estos últim os
tiem pos han propagado la idea de unión. A l­
gunos que consideran propicio el momento,
ensayan de ponerla en práctica: José M. Lo­
zano Mouján, Enrique Prins, Fray Butler, Ma­
rio Canale y Jorge Soto Acebal son quienes
despliegan mayor actividad. El primero apro­
vecha el banquete en el que se festejaron los
triunfos de Fray Butler en el Salón; conversa
allí con artistas de diferentes tendencias; opi­
na que lo más práctico, por ahora, sería la
formación de un gran com ité democrático en
el cual, a fin de que no suceda lo que en ten­
tativas iniciadas por otros y que fracasaron
por requerir excesivos gastos para mantenerse,
dicho com ité sesionaría sin carácter de club
social, con lo que se evitaría desenvolsos im ­
portantes.
EL DIA 6 DE NOVIEMBRE DE 1925, en una
reunión realizada en “El Diapasón” a propó­
sito de la reciente erección de una estatua y
a la que asistieron los señores: Enrique Prins,
José M. Lozano Mouján. Fray Guillermo Butler
A gustín Riganelli, Em ilio Centurión, Jorge
Larco, Juan Grillo, y Benito J. Carrasco, se
habló ya en forma más concreta al respecto,
es decir, sobre la necesidad de llevar a la prác­
tica el proyecto; se m encionó entonces como
un probable primer director el nombre del Dr.

B enito Nazar Anchorena. entusiasta en todo
lo referente a las artes y cuya actuación no
sólo en lo tocante a las plásticas, sino a todas
las ramas del arte, lo destacan como un verda­
dero luchador desinteresado y com o una per­
sona allegada a todos los pequeños grupos de
artistas; además goza de positiva influencia en
las altas esferas oficiales.
EN CASA DE ENRIQUE PRINS. — Se lle­
varon a cabo pequeñas reuniones, así com o en
lo de Mario Canale. Puestos al habla los dos
grupos por interm edio de algunos que concu­
rrían a ambos, resolvieron que Fray Butler,
Canale y Lozano Mouján conversarían con el
doctor Nazar Anchorena, quién se m anifestó
entusiasta de la idea y ofreció toda su coope­
ración.
ANTEPROYECTO. — Prins y Lozano Mou­
ján hacen un anteproyecto sintético con la ayu­
da de Soto Acebal, pero este últim o es de
opinión que la Sociedad de A rtistas debiera
estar formada únicam ente por un núcleo lim i­
tado y selecto.
EL 19 DE NOVIEMBRE, EN LA INAUGU­
RACION DEL SALON UNIVERSITARIO DE
LA PLATA, se consiguen nuevos adictos y se
resuelve llevar adelante el proyecto que ha
-encontrado feliz acogida, para lo cual no se
desperdiciará la ocasión de la reunión a reali­
zarse en casa del doctor Nazar Anchorena por
m otivos relacionados con el m encionado Salón.
J. M. Lozano M ouján
B. Nazar Anchorena
FORMA

•

1

�25

AÑOS

D E V ID A
T T A C E veinticinco años un entusiasta grupo
de artistas constituían la Sociedad Ar­
gentina de A rtistas Plásticos, luego de una
serie de deliberaciones que llevaron a un total
entendim iento en cuanto al propósito que los
había agrupado: la defensa de los intereses de
los plásticos del país valiéndose para ello de
un organismo gremial representativo. La S . A .
A . P ., en su larga trayectoria, renovándose
por casi tres generaciones, no desmayó un so­
lo m om ento en luchar por el m ejoram iento
material, moral e intelectual de sus asociados;
consideró necesaria la ayuda, el apoyo mutuo,
el intercambio activo de conocim ientos técni­
cos y la discusión de cuantos problemas afec­
taran al normal desenvolvim iento del gremio
y cuantos obstáculos trataran de coartar la
libre creación artística. Para ello creó sus pro­
pios órganos, el taller, la biblioteca, el bole­
tín, el Salón de Otoño (ya uno de los más
prestigiados del p a ís); realizó tentativas se­
rias por medio de su com isión de trabajos de
promover la reunión de asociados para la eje­
cución de trabajos colectivos, confeccionando
para tal fin un fichero de socios por especia­
lidades e igualm ente intercedió ante las auto­
ridades com petentes para la creación de fuen­
tes de trabajo. Desde hace años viene reali­
zando acuerdos solidarios con instituciones si­
milares ante problemas que urgían la inter­
vención de todos los artistas. Intervino acti­
vam ente en las com isiones intersocietarias que
elaboraron los trabajos preliminares de orga­
nización de la Federación Argentina de So­
ciedades de A rtistas Plásticos.
Podem os decir sin jactancia que durante
veinticinco años nuestra entidad interpretó
fielm ente los sentim ientos de los artistas plás­
ticos y aportó sin desm ayo su colaboración
para la solución integral de los problemas que
preocupaban al gremio.
K óy querem os recordar sum ariam ente al­
gunas de las innumerables intervenciones an­
te organismos oficiales com petentes. En pri­
mer lugar hem os sostenido siem pre que el go­
bierno de las bellas artes esté a cargo de ar­
tistas plásticos de reconocida com petencia.
Considerábamos entonces y lo m antenem os
hoy que esto es la piedra angular para el nor­
2

•

FORMA

G R E M IA L
m al desenvolvim iento de todos los asuntos
artísticos.
La orientación de la enseñanza, ha m otiva­
do intervenciones m ediante dos im portantes
estudios en 1927 y nuevam ente en 1938, por
com isiones integradas por destacados conso­
cios. El resultado de esos estudios, fué con­
cretado en los gráficos ya publicados por
“Form a”. En ellos se propone un plan y un
m étodo basados en una sólida enseñanza de
taller, sin que esto vaya en desmedro de la
cultura teórica general del futuro artista.
En cuanto a la organización de los m useos,
creemos que estos deben ser organismos vi­
vientes que cumplan su función educadora pa­
ra el público y el estudiante.
La S . A . A . B . ha bregado siempre para
crear condiciones favorables a la creación in­
dividual y colectiva, apoyando toda iniciativa
privada y pública que facilitara compras, en­
cargos, premios, etc. y que rigiera para ello,
en todos los casos, el libre concurso de selec­
ciones hechas por jurados elegidos por los
concurrentes, o bien en el caso de las adqui­
siciones, asesoradas por com isiones técnicas
integradas por artistas.
Tuvimos participación activa en la Comi­
sión M ixta que estudió la reforma de la ley
11.723 con otras entidades, prestando nuestro
aporte en un extenso mem orial donde se solicitabá la protección de la obra de arte y sus
ramas menores, aplicadas a oficios e industrias.
En cuanto a salones oficiales hem os soste­
nido siem pre que su organización adolece de
serios defectos; todos los años y en oportuni­
dades de concursos y salones renovam os nues­
tro pedido en el sentido de que en los jura­
dos de selección y premios estén los artistas
concurrentes representados en mayoría abso­
luta elegidos por el voto de los m ism os.
Aún hoy, a pesar de los requerim ientos he­
chos por todas las sociedades artísticas del
país esas anormalidades subsisten.
A sum ió la defensa de la libertad de expre­
sión com o única condición para el normal des­
envolvim iento de la creación artística, ante
ataques efectuados contra uno de sus asocia(C ontinúa en la pág. 10)

�LAS NORMAS
EN

EL

PAISAJE

Por RODRIGO BONOME
Fragmentos de una conferencia
leída en el XVII Salón de Otoño.

Hemos aludido a la geometría
como recurso de equilibrio y el de­
talle no es caprichoso. Un paisaje
sometido al rigor de sus leyes hace
que el observador se sienta sose­
gado y goce el espectáculo sin la
angustia que provoca una to rre de
Pisa, por ejemplo, un edificio en
ruinas o una línea inclinada. Los
elementos de un paisaje que están
en la naturaleza, se organizan gra­
cias a la geometría. Cézanne de­
m ostraba saberlo bien cuando dis­
tribuía esos elementos arm ónica­
mente, y cuando se em peñaba en
llevar por la superficie de sus car­
tones, aquellos arabescos que desde
el suelo al árbol, del árbol a la
m ontaña y de la m ontaña al cielo,
seguían u n itinerario prefijado
hasta encerrar el motivo con un
singular criterio de la totalidad. Y

es el caso que antes de Cézanne,
entre los renacentistas, procedió o
precedió a la ejecución definitiva
del cuadro, el trazado de las líneas
conforme a las leyes de la sección
áurea, para guiar o corregir el di­
bujo de m anera que el todo fuese
una cosa armónica. Después de los
renacentistas fué Poussin, y ya,
contemporáneam ente, Ju a n Gris,
André Lhote y otros muchos. Po­
demos hablar, pues, de formas per­
fectas, de formas ideales, y no será
absurdo establecerlas p ara crearle
una razón estética al paisaje.
Pero, será preciso que las nor­
mas no impidan la trasm isión direc­
ta de las emociones, ya que, en su
defecto, privaríam os al paisaje de
una condición esencial. La síntesis
que es el resultado lógico de toda
norm a debe asum ir un valor depu­

rativo pero nunca restrictivo. Cuan­
ta línea im porte un recurso de es­
pacio, debe ten er su im portancia.
Esas líneas que algunos llam an di­
rectrices y que establecen la te r­
cera dimensión, van implícitam ente
ligadas con el concepto rítm ico y
el sentido unitario del todo. Y
será cosa de especial interés el
hallazgo de un motivo dominante.
Y un solo p unto de concurrencia
contribuirá a que el concepto u ni­
tario aludido adquiera su verdadera
sign:ficación. Eco en cuanto a la
forma, al continente. Mas, no hay
que olvidar que tales preocupacio­
nes im portarán, a lo sumo, un cin­
cuenta por ciento del valor de un
paisaje. El otro cincuenta por cien­
to corre por cuenta del contenido,
y eso si que no nos será dado de
(Continúa en la pág. 6)

FORMA

•

3

�regalo ni podremos lograrlo en ba­
se al cumplimiento de preceptos.
Muchos son los que sostienen que
la belleza surge de la realidad, y
no pocos adm iten que lo ideal pue­
de ser ta n to o m ás bello según se
relacione con esa realidad. En cier­
to sentido puede aceptarse ese cri­
terio, pero con las salvedades del
caso, pues la ciencia ha visto caer
estrepitosam ente muchos juicios
que parecían categóricos. A dmitir
sin reservas que lo bello es lo real
y que lo ideal puede ser bello se­
gún posea m ayor o m enor dosis ds
cosa real, es poner al m argen do
toda apreciación las especulaciones
cerebrales de tantos artistas que
h an enriquecido el acervo artístico
del m undo con elucubraciones esen­
cialmente im aginativam ente
Volviendo al paisaje n atu ra l en
cuanto motivo pictórico, no debe­
mos echar en saco roto una condi­
ción que suele ser de im portancia
y que no pocas veces aum enta su
valor. Nos referimos a “lo caracte­
rístico”. Carlos Lemeke dice en su
Estética refiriéndose a ésto: “En
todo buscamos lo característico (en
la raza, en el estilo, etc.). Tanto
lo bajo como lo feo, lo falso y
aún lo malo, han de m ostrarse ca­
racterísticos, Sólo así los respeta­
mos estéticam ente”.
En el paisaje, lo característico es
primordial; ta n to como puede serlo
la condición u n itaria del todo. Lo
característico diferencia y crea ese
algo capaz de d ar a un paisaje la
ubicación exacta de lugar y de
tiempo. Esas calidades, las de lugar
y de tiempo, habrán de preocupar
al intérprete por lo mismo que son
ellas las que generan la subjetivi­
dad del paisaje. Y no en balde se
hablará de comprensión. Los paisa­
jes como las personas deben ser
comprendidos.
H asta ahora hemos hablado de
las formas y ds las líneas; nos he­

dí

Concurra a nuestro
T A L L E R LIBRE.
Es el más amplio y
cómodo de cuantos
existen en la ciudad

4

•

FORMA

DEL SALON

DE O TO N O

RA M O N SILV A . “L a carreta” (acuarela).

mos decidido por la composición
unitaria, por el punto de vista ab­
soluto y por un p unto dom inante
dentro del asunto. Pasamos ahora
a la im portancia del color como
anim ador del dibujo. Sostenemos en
la teoría y en la práctica que si
hay un a perspectiva que condicio­
na las cosas en el espacio, hay otra
que condiciona el color dentro dsl
mismo espacio. La misma categoría
que dimos al ritm o cuando hablá­
bamos de las líneas, debemos dar
al equilibrio en ta n to aludimos al
color. En ese sentido preciso es que
el paisaje sea observado bajo dos
aspectos; uno general y otro p a rti­
cular. En el prim ero de los casos,
el artista observa panorám icam ente
y establece la entonación general
sin detenerse en los detalles so­
bresalientes. Resuelto así el motivo
y registrado en tono am biente, se
procederá al estudio en particular
de cada uno de los elementos que
lo componen. Pero ese estudio en
particular, si bien debe contribuir
a dar ubicación exacta a cada uno
de aquellos elementos, no deberá
evadirse de las imposiciones que
determ inan el aspecto general de
que hemos hablado. Y sobre todo,
perspectiva en el color tan to como
en el dibujo. Nada de espectáculos
absurdos que rom pan la sumisión
de las partes al todo. El paisaje es
unidad. Unidad de color y de dibu­
jo. Un color dom inante y un punto
dom inante son preocupaciones del
artista que sabe componer y sabe
entonar. Todo lo dem ás debe ser
subsidiario de aquel punto y aquel
color.
Si los elementos dispares que la
naturaleza nos ofrece son factibles

de depuración —lo que implica u ti­
lizar unos y rechazar otros o alte­
rarlos sim plem ente— los colores no
escapan a la regla. Difícilmente el
motivo se nos ofrezca servido. Men­
guada sería la labor del artista que
alardea de hacer obra de creación,
si fincara su sapiencia en tra n s­
p o rtar a la tela fielmente todo el
espectáculo n atu ra l que se va des­
envolviendo frente a sus ojos. Es
preciso tra b a ja r con obsecuencia a
una escala im aginaria que vaya en
profundidad de negro a blanco.
Cada grado de esa escala tiene su
equivalente en un p u n to dado de
la escala de cada color. Así, un
gris establecido equivale a un se­
ñalado m atiz de un rojo, a un
señalado m atiz de un am arillo, de
un azul, etc. Quiere decir que si
el paisaje nos ofrece u n rojo a
determ inada distancia, ese rojo
equivaldrá al gris que resulte de
la escala de negro a blanco a u n a
distancia igual. Colocado el rojo a
su grado de intensidad correspon­
diente, no h ab rá tem or de que obre
por disonancia dentro del todo y
pueda m ostrarse, por ta l razón, en
desequilibrio. En cuanto a la im ­
portancia del gris como zona neu ­
tra l entre color y color, es cosa que
no puede discutirse. Nnca un color
adquiere toda la gala de su poten­
cia como cuando se halla vecino
a u n gris. Este recurso que no h an
ocultado los m ás sapientes paisa­
jistas del m undo y que tuvo un
teorizador en A ndré Lhote, h a dado
obras de u n vigor extraordinario
sin que ta l vigor pueda achacarse
al abuso de los colores puros de
que ta n propensos son algunos pin­
tores reacios al uso del gris.

�D IEG O RIV ERA . Uno de los cuatro
“p a n e a u x ” del H otel R eform a.
(fresco m o v ib le).

DE LO

ABS TRACTO
A LO REAL
Por ANTONIO BERNI

(Final de la conferencia pronunciada en el
Salón Galería Velázquez. "De lo abstracto a
lo real” de Antonio Berni).

E n este últim o medio siglo, una generación de
intelectuales que se creyó u ltra revolucionaria, co­
menzó, en nom bre de los nuevos valores puram ente
form ales, una operación destru cto ra de los viejos
y agotados contenidos de la cultura. E ste fenóm e­
no se reflejó con toda crudeza en el a rte de los
p u rista s posteriores al fauvism o y al cubismo. Des­
pués de Picasso y de B raque el proceso demoledor
de lo figurativo y de los viejos contenidos de la
p in tu ra alcanzó el punto cero. Es el punto defen­
dido por la nueva “crítica” fo rm a lista que encuen­
tr a campo propicio y “cómodo” entre los “snobs”
oligarcas y muchos intelectuales pequeños b urgue­
ses inconsecuentes.
E l tem a religioso desapareció de la buena p in­
tu r a porque la religión y a no se identifica con la
justicia reclam ada por los pueblos sufrientes. El
tem a histórico no a tra jo m ás a los grandes p in to ­
res porque en una sociedad edificada sobre la m en­

tir a no se da posibilidades a la exaltación de los
viejos símbolos positivos y p ro g resistas. Y si hoy
no se p in ta la realidad legal que ofrece el burgués
es porque ella no entusiasm a a los a rtis ta s que,
en cambio, p refieren la evasión form al o la o tra
realidad hoy prácticam en te ilegal.
Después del cubismo, los unos se orientaron hacia
la evasión fo rm a lista p u ra: K andinsky, M ondrian y
Magnello; otros se abrieron paso p o r el sendero del
superrealism o, prim er intento moderno de d ar un
nuevo contenido al a rte dentro del plano exclusivo
de lo subconciente, de lo onírico u de lo fa n tá s ­
tico. E n el superrealism o la g ran m uniciosidad
re a lista de los detalles sirve de sostén a un con­
ju n to incongruente de im ágenes que tra su n ta n la
incongruencia de los incontrolados complejos an í­
micos. Dalí, el in té rp re te m ás conocido del super­
realism o, cayó con su an arq u ía aním ica e ideológica,
en la decadencia y la degeneración. E sta m ism a
FORMA

®

5

�DEL SALON DE OTOÑO

CONCURSOS
L a S .A .A .P ha solicitado re ite ra d a m e n te de
los p o d eres p ú b lico s la im p la n ta c ió n d el sis­
te m a de concursos en todo tra b a jo de índole
oficial. D ecoración d e ed ificio s p ú b lico s, ilu s ­
tra ció n de b illetes, tim b re s p o sta les etc., erec­
ción de m o n u m e n to s, co n fecció n de m ed a lla s,
placas y m onedas.
Con ello se co n trib u y e al m e jo ra m ie n to del
n iv e l c o m ú n d e la obra de arte, g a ra n tiza la
calidad de cu anto tra b a jo rea lice el E stado
en base a esos concursos y crea ju n ta s de tra ­
bajo para a segurar

el cóm odo

d e s e n v o lv i­

m ie n to d e los artistas.
FR A N C ISC O V E C C H IO LI. “ C o m p o s ic ió n ” (ó le o ).

su e rte h a corrido g ra n p a rte de los su p errealistas,
salvo personalidades como E duardo A rag ó n que
evolucionaron hacia el Nuevo Realism o. E n la E x ­
posición Internacional del S uperrealism o p rese n tad a
por B retón en 1947, no fu ero n invitados D alí y
Otros ex-com pañeros de lucha.
P ero fre n te a esas desesperadas y superficiales
tlúsquedas a b s tra c ta s fo rm a listas o de evasión oní­
rica surge seguro, silencioso y p otente el Nuevo
Realism o. L as zonas olvidadas del contenido vuel­
ven a preocupar a los nuevos a rtis ta s no co n ta­
m inados por el “pituquism o” in telectual fo rm a lista
y reaccionario. Picasso, siem pre en los ran g o s de
van g u ard ia, m uy im itado en lo fácil y poco en lo
difícil de su personalidad, p a rtic ip a con su obra
y su acción en este nuevo tipo de inquietud. Realizó
la g ra n composición “ G uernica” p a ra el pabellón
Republicano E spañol de la Exposición In tern acio ­
nal de P a rís de 1936, obra que pasó luego al Museo
de A rte Moderno de N ew Y ork, hoy descolgada por
razones de actualidad. P osteriorm ente pintó “ C re­
m a to rio ” y o tra s composiciones m enores donde pone
en evidencia la voluntad de un realism o expresivo,
rico de hum ano contenido.
E l N uevo R ealism o ya se p re se n ta en los salones
de F ra n c ia y cuenta con sus publicaciones teóricas.
E n Ita lia tiene personalidades como G uttuso y Succhi. E n A m érica L atin a el movim iento m ejicano es
de esencia nueva rea lista , así como la v an g u ard ia
a rtís tic a de B rasil y casi todos los otros países.
No obstante la universalidad del N uevo Realism o,
aquí, en la A rgen tin a, la crítica m oderna no ha
sabido d a r un p anoram a objetivo de este im p o rtan te
movim iento. L a posición ideológica-reaccionaria de
ciertas rev istas de a rte las h an llevado al silencio
cómplice y miedoso fre n te a este a rte que p o r r a ­
zones de contenido m ás que de estética se quiere
confinar a la zona de lo “ile g al”.
El Nuevo Realism o no tiene el propósito, como
lo hace el verism o, de tra d u c ir por el “ solo p rin ci­
6

®

FORMA

pió del ojo” sino de acuerdo con las reacciones p ro ­
vocadas en nosotros p o r la rea lid ad que observam os.
E l Nuevo R ealism o no es lo que creen o fin g en
creer ciertos p u rista s: un a m áquina re g istra d o ra
de objetos visibles, o un a fá n de com petir con el
a p a ra to fo to g ráfico . E l N uevo R ealism o observa
las ideas y los sentim ientos del siglo, vale decir con
los nuevos conceptos del hom bre sensible viviendo
en un período de tran sfo rm acio n es en todos los ó r­
denes. E l N uevo R ealism o no es im itación porque
en este caso, como y a lo dijo T aine, “ si la im ita ­
ción ex acta fu ese el suprem o fin del a rte ¿sab e
cuál sería la m ejo r tra g e d ia , la m ejor com edia, el
m ejo r d ram a ? P ues, los rela to s ta q u ig ráfico s de los
juicios orales, porque co n ten d rían absolutam ente
todas las p alab ras pronunciadas en ellos. E n escul­
tu r a el vaciado es el procedim iento que da una
copia ex acta y m ás m inuciosa del modelo, y sin
em bargo, un buen vaciado no puede n i aú n com­
p a ra rse a u na bu en a e sc u ltu ra ”.
E l Nuevo R ealism o t r a t a de re p re se n ta r el nuevo
héroe y el nuevo dram a. La reacción n ie g a y com­
b ate esta posición en lo que tiene de auten ticid ad ,
en nom bre de un universalism o plástico de a p a ­
ren te m odernidad fo rm al, donde solo se re p re se n ta ,
cuando lo hace, lo socialm ente accesorio: un des­
nudo, u na fru te ra , etc. P ero vivim os en un mundo
contradictorio, de luchas de ideologías an tag ó n icas,
de cuya contienda sald rán triu n fa n te s los que m ás
se acercan a la verdad objetiva, y los que m ejo r
estén arm ados de principios científicos y de ideas
p ro g re sista s. E l N uevo R ealism o re p re se n ta una
m en talid ad p artic u la r, u n a o tr a relación con el
mundo, la n a tu ra le z a y la g en te; un otro estilo de
vida, algo m uy ex trañ o a la m en talid ad del mundo
elegante, del mundo burgués. H e aquí el porqué
el Nuevo R ealism o, en la p in tu ra , se o rien ta hacia
otro estilo, en la fo rm a y en la com posición; y
hacia un nuevo contenido p a ra esa fo rm a y esa
composición.

�REFORMAS AL PLAN DE ESTUDIO
E n diversas ocasiones prop u g n ó
n u e s tra in stitu c ió n u n a re fo rm a
p ro g re sista al p la n de estu d ies
so b re la base de u n a escuela ac­
cesible a todos, o rie n ta d a hacia
u n a la b o r con destino y e n c a ra n ­
do la educación a rte sa n a l del fu ­
tu ro a rtis ta en su trip le faz so­
cial técnica y artística.
E n el año 1927 se estu d ió y
elab o ró u n p la n organ izan d o la
en señ an za so b re la base de ta lle ­
re s elevándose al M in isterio de
In stru cc ió n P ú b lica.
E n d ich a ocasión la com isión
de técnicos esta b a in te g ra d a p o r
A. B igatti, M. C anale, L. F alcini,
A. G uido, L ópez N aguil, R iganelli, C. S fo rza y J. B. T apia.
U n gráfico d el p la n fu é p u b li­
cado p o r la p re n s a en el año
1934 com o co lab o ració n y crítica
de n u e s tra in stitu c ió n a n te las
m odificaciones de la enseñanza
en los estab lecim ien to s de B ellas
A rtes.
N u ev a m en te en el año 1938 u n a
com isión de técnicos ac tu aliza y
re e la b o ra las bases de u n a es­
cu e la de form ació n arte san a l.
E n la R e v ista “F o rm a ”, n ú m e ­
ro d e l m es de se p tie m b re de 1945
p ublicóse el d esarro llo de la e n ­
se ñ an z a en tre s etap as y u n g rá ­
fico ex p lica tiv o basándose el p ro ­
ceso fo rm a tiv o en estos tre s p r in ­
cipios:
a) E ta p a in ic ia l p a ra e x p lo ra r
y e v id en c iar la s condiciones p e r ­
son ales e je rc ita n d o todos los
p rin cip ale s m edios de ex p resió n
plástica.
b ) F o rm ació n té cn ic a y c u ltu ­
r a l d el educando, capacitándolo
p a ra e l p ropio conocim iento y la
lib re expresió n , en ta lle re s y
cu rso s donde se e stu d ia tr a b a ­
jan d o .
c) A dquisición de h áb ito s p a ­
r a la la b o r en com ún c o lab o ran ­
do en la ejecución de la concep­
ción a je n a y d irig ien d o el con­
curso de com pañeros p a ra la r e a ­
lización de la propia.
E n esa escuela v iv ie n te que
g a ra n tic e la m a y o r fe rtilid a d de
las condiciones p erso n a les p a ra
la creación a rtístic a con u n a e n ­
se ñ an z a te ó rica y p rá c tic a n a tu ­
r a l y m e tó d icam en te en lazad as
con ta lle re s y salas de clase b ien
ilum inados, dotados de m a te ria ­
les y ú tile s p erfeccionados de
acu erd o a la s necesidades de la

En 1927 la Sociedad Argentina
de A rtistas Plásticos ofreció
un plan basado en el taller

Gráfico del plan de estudios para bellas artes, elaborado por 1
la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos en el año 1927. j
Fué elevado entonces a !a consideración del. Ministerio de.i
Instrucción Pública
!
Ayer a última hora recibimos unaAgar la' opinión de los técnicos-^?
nota de la Sociedad Argentina de diante un plan cuya
Artistas Plásticos, firmada por su orientación^eBfire-'
presidente, señor Enrique de La- a s p ir é
rrañaga, y por su secretarlo, señor &amp;Q¡p
Amadeo dell’Acqua, en la cual j e j x
nos solioit
lineas y a
inserta

té cn ica actu al, con m odelos v i­
v ie n tes, m useo d e rep ro d u ccio n es
de o b ra s m a e stra s, salas p a ra
proyeccion es, co n feren cias, b i­
blioteca, etc., etc.
U n a escu ela o rie n ta d a h ac ia
u n a sano e in ten so realism o en
la cu a l los estu d io s h a n de b a ­

*'

sa rse e n el conocim iento d irecto
d e la n a tu ra le z a com o d iscip lin a
d e la im a g in ació n cre a d o ra y c u ­
y a fin a lid a d p rá c tic a y fo rm a tiv a h a d e se r la p ro d u cc ió n de los
ta lle re s, d e u n a o b ra con d estino
te n ien d o p o r b ase el encarg o o fi­
cial o p riv ad o .

CONCENTRA
ESQUINA DEL ARQUITECTO
L ib ro s d e A rte - L ib ro s p a r a A rq u itec to s, In g en ie ro s
C iviles y C o n stru c to res
S u scrip cio n es de R e v ista s
D escu en to s pa ra P rofesionales y E stu d ia n tes
★

Viamonte 541

T.E. 31-5765

Buenos Aires
FORMA

•

7

�PROPOSICION DE REFORMA
AL REGLAMENTO
DEL SALON NACIONAL
Bs. As., 21 de noviembre de 1950

Salón, serán adm itidos en la
m ism a sin p asar por jurado,
por derecho propio;
d) Las recom pensas oficiales deben
alcanzar a las obras ubicadas
en lugares públicos, cuyo desti­
no impide el envío al Salón;
e) El Salón N acional debe contar
a la m ayor brevedad con locales
apropiados a la im portancia de
la m ayor producción nacional,
sin perjuicio de com enzar por
do tar al existente de u n a ilu­
m inación especial que perm ita
ver y apreciar debidam ente el
esfuerzo de nuestros artistas;
f) El ju rad o no deberá ser expues­
to a la afren ta que se le ocasio­
na en su condición de capacidad
e idoneidad al pretenderse que
con el tap ad o de la firm a se des­
conozca al au to r de la obra.
Veiticinco años de labor cons­
tructiv a en representación de gran
p arte de los a rtista s del país, ha
perm itido a n u estra Sociedad alle­
gar soluciones al gobierno de las
bellas artes, soluciones que no han
perdido actualidad, en cuanto ex­
presan la necesidad de m ejo rar las
condiciones susceptibles de facilitar
la creación artística en u n clima
de libertad de acción p ara el artis­
ta sin cuya individualidad el a rte
no llega a ser expresión de la vida
social. . .
i
La Sociedad A rgentina de A rtis­
ta s Plásticos atendiendo estricta­
m ente a sus intereses gremiales
tra ta de ap o rta r su p u n to de vista
profesional, m editado y sereno p ara
contribuir a dilucidar los proble­

Sr. Sub-Secretario de Cultura,
D. José M. C atiñeira de Dios,
Sub-Secretaría de Cultura.
De nu estra m ayor consideración:
Por expresa voluntad de la Asam­
blea General de asociados, la So­
ciedad A rgentina de A rtistas Plás­
ticos tiene el agrado de dirigirse a
ese departam ento de Bellas Artes
con el fin de hacerle conocer su
opinión sobre la organización de los
Salones Nacionales en la transfor­
m ación da cuyo Reglamento aspi­
ram os a que sean contem pladas las
reinvindicaciones m ás sentidas por
los artistas concurrentes.
Al renovar peticiones anteriores
contenidas en las notas enviadas el
17 de junio de 1947, julio de 1948,
etc., creemos in te rp re tar una nece­
sidad reclam ada por todos los a r­
tistas del país y a tono con la im ­
portancia del certam en anual para
el presente y el futuro del arte a r­
gentino.
En dichas ocasiones, habíam os
concretado esas aspiraciones en los
siguientes puntos:
a) Los artistas concurrentes al Sa­
lón Nacional deben tener m ayo­
ría absoluta en los jurados de
Selección y Recompensas;
b) Todo artista que haya sido acep­
tado dos veces en el certam en
debe ten er derecho a votar re­
presentante;
c) Los a rtista s que h ayan figurado
cinco años en una sección del

Motel iPensión Mumahusca
"

"

E L H O G A R D E L O S A R T IS T A S

a s Q a a a

0 9

@ 0 10 9 9 0 1

ATENCION ESMERADA
BAÑOS DE AGUA CALIENTE Y FRIA
SE RECIBEN PASAJEROS
★

Buenos Aíres 184

Humahuaca

Prov. de Jujuy

A G U S T IN R IG A N E L L I.

“E l amargado” (m ad era).

m as que va creando día a día, el
desarrollo artístico de nuestro país.
Ha criticado y critica organismos y
reglam entaciones con altu ra y su
crítica no h a sido nunca negativa
ni absoluta; a las objeciones y re ­
chazos h a agregado siem pre el pro­
yecto de enm ienda, a su m anera de
ver, el lógico y necesario.
Consecuentes con estos principios
reiteram os n u estras aspiraciones y
reclamos p ara los artistas concu­
rrentes, posean o no cargos oficia­
les, u n a independencia a todo re ­
querim iento o sujeción que no sean
del orden artístico concernientes al
certam en anual, donde si tien en de­
rechos iguales toodas las tendencias
en sus diferencias estéticas de es­
cuela esa libertad de expresión de­
be hacerse extensiva a la posición
íntim a del a rtista creador en cuan­
to ciudadano fren te a adhesiones
de orden p artid ista en relación a
la función del Salón de Bellas Ar­
tes que al congregar el esfuerzo de
todos los a rtista s argentinos y re ­
sidentes en el país, rep resen tan la
m áxim a dem ostración del progreso
de n u estras realizaciones y punto
de referencia en la estim ación de
n u estra cu ltu ra artística
Juan C. Castagnino
Presidente en Ejercicio
Mauro Glorioso

8

•

FORMA

�UNA CORDIAL REUNION en nuestra FIESTA

2 5

A N IV ERSA RIO

EN nuestro

local social, y con motivo de cum plir
la S.A.A.P. su 25 aniversario, se inauguró el dia
15 de diciembre de 1950 la exposición de las obras
de los a rtista s que tuvieron a su cargo d u ran te este
lapso de tiem po la representación societaria.
F ig u ra b an : M ario Canale con dos grabados, r e tr a ­
to y paisaje; Rodolfo F ranco con “Las tre s m ásca­
r a s ” grabado; Ju a n B. T apia “r e tr a to ” oleo; A ugusto
M arteau “ P aisaje de ciudad” ; Carlos G iam biaggi “El
Y erbal” oleo; Rodrigo Bonome “ P a isa je ” ; Ju a n C ar­
los C astagnino “ R e tra to ” oleo; Onofrio Pacenza
“P aisaje de Chascom ús” ; A ntonio Sibellino, carbón;
Horacio Ju á re z, “ Cabeza” ; A gustín R iganelli, M ade­
ra ; M aría C arm en P órtela, “L a vieja del to to ra l”,
grabado; Ju a n C arlos H uergo, “ P aisaje del Dock
S u r”, oleo; E nrique Polieastro, “La casita b lan ca”,
oleo; Florencio S tu rla, “ P a isa je ”, oleo; Raúl Soldi,
“ N atu ra lez a m u e rta ”, tem ple.
Desde tem prano se hicieron presentes viejos am i­
gos de la S.A.A.P. algunos de ellos socios fu n d a­
dores, así se hizo posible re u n ir a un conjunto de
fig u ra s destacadas de n u estra s a rte s p lásticas, junto
a los m aestros, los plásticos de la nueva generación
F ra y Guillermo B utler uno de los socios fundad o ­
res, departía am igablem ente con Ju a n C arlos Cas-

tagnino, A. Devoto y S. Tidone m iem bros de la
actu al C. D. y esto se rep e tía en distintos grupos
en tre los que se notaba la p resencia del decano de
n u estro s asociados, Don M elitón Calvo, Emilio Cen­
tu rió n , A lfredo B ig atti, H écto r B asaldúa, Rodolfo
F ranco, F ernández Chelo, Jo rg e Larco, Troiano
T roiani, A b rah am Vigo, Florencio S tu rla, Roberto
Rossi, Ju lia P eyrou, Requena E scalada, Raúl Soldi,
O nofrio Pacenza, Orlando P ie rri, Ju a n C arlos H u er­
go, Ju a n a L um erm an, Carlos Biscione, V icente P.
Caride, A ndrés C alabrese, A. López A rm esto, P a ­
blo E delstein, Jo rg e A. Gnecco, N ina H aeberle, Ce­
cilia B enedit, Gerónimo M artignoni, Luis P ellegrini,
A ngela M artín, Pedro Gianzone, Eolo Pons, A haron
Lipietz, Pedro Bleuzet, M auro Glorioso, A bel Laürens, H ércules Solari, M anuel Pinnisi, Ricardo Tinelli, B artolom é M irabelli, C ésar In g a, G erm án Loustalán , y m uchos socios y am igos cuyos nom bres en
estos m om entos escapan a n u e stra m em oria, y que
b rindaron efusivam ente p o r el feliz suceso motivo
del festejo.
Al iniciarse el acto fu é leída una significativa
adhesión del C entro de E stu d ian tes de Bellas A rtes,
luego habló el vicepresidente en ejercicio Sr. Ju a n
C arlos C astagnino, cuyo discurso transcribim os a
continuación:

P a l a b r a s de J u a n C a r l o s C a s t a g n i n o
A m igos consocios:
El Salón de Otoño tuvo un carácter de hom enaje
al 25 an iversario de la institución; hoy al cum plir
h istóricam ente la fecha en que fuera fundada, no
lejos de aquí, pues se realizó la reunión previa en
el D iapasón, hemos reunido obras de los que e s tu ­
vieron en los cargos directivos de presidente y vice
por razones de espacio, en realidad esto es claro un
reconocim iento a todos los que han estado vinculados
a la institución.
Consultando los comienzos con M ario Canale, g ran
propulsor y a rtis ta am igo, nos recordaba cómo se
hacía necesario p ara ese entonces la constitución
de una entidad que ag ru p a ra a los pintores, g ra ­
badores y escultores, una institución como lo e s ta ­
blece el acta de fundación que tuviera como finalidad
“la unión de los a rtis ta s plásticos en la defensa de
sus intereses m orales y m ateriales.
Leyendo los nom bres que rodearon en el prim er
m om ento a la institución, reconocemos los valores
im portantes de la plástica arg e n tin a de esa época:
N azar A nchorena, F ra y G uillerm o B utler C. B.
de Quirós, M ario Canale, Ju a n B. T apia, B igatti,
F o rn er, Larco, O ctavio F ioravanti, A na W. de
Rossi, A lberto Rossi, Requena E scalada, E m ilia Bertole, A talaya, R. M ouján, C enturión, H. G arbarini,
Soto Acébal, R. Franco, E. P rins, S forza, R ovatti,
Bellocq.
F ue
sia sta s
vos en
dio de

así que el calor y apoyo de los m ás
en la defensa del grem io, de los m ás
propulsar la vinculación y fom entar el
los problem as atin g en tes a las a rte s

e n tu ­
ac ti­
e s tu ­
plás-

ticas, la S.A .A .P. alcanzó bien pronto una s itu a ­
ción destacada, logrando el resp eto de los a rtista s
haciendo lleg ar el ap o rte técnico como tam bién la
crítica sincera a las instituciones oficiales en cuanto
estudió norm as y reglam entos y se g ran jeó la sim ­
p atía de los que rodearon en n u estra posición clara
y definida, o rien tad a en la lucha por las reivindi­
caciones del realizador.
A sí es que al a p o rta r su punto de vista profesio­
nal, de las asam bleas han surgido com isiones de
técnicos que se han expedido en estudios p ro fu n ­
dos, con ideas concretas y prácticas, fru to s de la
experiencia viva del profesional.
Ya sea sobre Museos o concursos, sobre subsecre­
ta ría de Bellas A rtes, tra b a jo p ara los a rtista s , so­
bre el problem a pedagógico o representación en los
ju rad o s de certám enes oficiales o p articu lares, la
S.A.A.P. ha llevado al conocimiento del grem io el
resu ltad o de deliberaciones nunca im provisadas.
De allí que pese a las pocas comodidades m a te ria ­
les que podem os ofrecer a los asociados desde n u es­
tro ta lle r de croquis y n u estro hum ilde local, po­
dam os h ab lar orgullosam ente de la im portancia
an u al del Salón de Otoño, expresión viva del c a ­
rá c te r de n u estra institución, donde las m a n ifesta­
ciones de generaciones d istin tas, de tendencias di­
versas, im pulsa y d esarro lla el esp íritu crítico y
la em ulación; la discusión libre de los problem as
de n u estro oficio y n u e stra expresión propia.
C om entábam os este c a rá c te r am plio y dinámico
con Aquiles Badi, que fu era p residente de la S.A.A.P.
(Continúa en la púg. 16)

F OR MA

®

9

�25

A N I V E R S A R I O

(Viene de la pág. 2)

en 1936-37, recordando que ta l contingencia le p e r­
m itió conocer a la nueva generación, e n tre los cu a­
les se encontraba el que habla y la an terio r a él
y que no conocía como el caso de G iam biaggi y
otros.
No es por casualidad que los jóvenes de entonces
se acercaron a la Sociedad; citem os los varios casos
de defensa de estu d ian tes expulsados al b re g a r por
sus reivindicaciones, por la perm anencia de los cu r­
sos nocturnos, por la im plantación de talleres libres.
E sto hizo que algunos a rtis ta s que en ese m om en­
to ocupaban la dirección de las escuelas ren u n cia­
ra n a la S.A.A.P. pero si en ese momento perdíase
un asociado se fortalecía el esp íritu que conform a­
ría en 1936 los nuevos estatu to s. No fueron so la­
m ente fra ses líricas las que se dedicaron a la fo r­
mación del fu tu ro a r tis ta ; ya en 1927 se elevó un
plan de estudios al M inisterio de Instrucción Pública
y m ás ta rd e en 1936 se realizó un estudio p ara la
reform a propiciando una escuela de orientación a r ­
tesanal, cuyo plan fue estudiado y elaborado por
una comisión de técnicos, dándose a publicidad en el
boletín inform ativo.
N u e stra institución requirió el estím ulo a la p ro ­
ducción de n u estro s a rtista s , reclam ando del E stado
su contribución p ara crear fuentes de trab ajo , p re ­
vio concurso, confiándoles las obras en edificios p ú ­
blicos, defendiendo en los certám enes oficiales el
régim en de com pras, por entender que así se bene­
ficia profesionalm ente al realizador y se enrique­
cen los museos e instituciones del país.
Se actualizan nuevam ente nuestros petitorios en
ocasión del Salón A nual de este año creem os con­
tem p lar las aspiraciones de todos los a rtis ta s a r ­
gentinos y residentes en el país, que puede re su ­
m irse en esta ineludible exigencia fu n d am en tal:
poner en m anos de los profesiones com petentes la
organización de los centros prim ordiales de cul­
tu r a artística.
Al defender nuestros derechos a ten er m ayoría
absoluta en los certám enes oficiales, al defender
la libre agrem iación, como resu lta de n u estro m e­

ELECCIONES

m orial elevado a la S ecretaría de T rab ajo y P re v i­
sión, sostenem os n u estra conducta de perm anecer
a le rta s co n tra toda coacción de la lib ertad de ex ­
presión, co n tra todo ag rav io m oral o m ateria l in fe ­
rido a los a rtista s, sea en el ejercicio de la docen­
cia o en su desempeño profesional.
AI reem p lazar a n u estro presid en te D. Carlos
G iam biaggi, que se en cuentra en E u ro p a viviendo
de cerca ta n ta s grandes cosas p asad as y presentes,
viendo de cerca las gran d es m anifestaciones de las
fu erzas creadoras, he creído conveniente, como adhe­
sión al hom bre, tra e r esta cita del que fu era am igo
dilecto de Chiabon A costa A talay a.
Decía, este g ra n crítico, por los años precisam ente
de la fundación de la Sociedad, en las p ág in as de
“Acción de A rte ”, refiriéndose a la in ten sa querella
de a rte y vida: “Acción e ideas, p alab ras y hechos
requieren un solo ritm o, he ahí el anhelo m ás f é r ­
vido de pensadores y a rtista s . Que haya sido o no
conseguido y que de la prédica a la realidad haya
siem pre un g ran trecho, lo im p o rtan te es que el
arte , sum a y síntesis, no es m ás que un fru to m a­
ravilloso que supone el árbol: el hom bre”.
Y refiriéndose a la lucha del aprendiz prim ero,
del artesan o , del a rtista y profesional, después escri­
bía A ta la y a :
“En lo íntim o siem pre hemos de p re fe rir una de­
rro ta honrada a cien triu n fo s puercos y de todo co­
r a z ó n ... que ard an las naves.”
Hoy, entonces, igual que en 1925, desde un mo desto rincón reafirm am o s n u estro principio: el m e ­
joram iento de n u estro a rte y el derecho de los a r ­
tis ta s a vivir de su trab ajo .
No tenem os m ás enem igos que los enem igos de la
cu ltu ra y la libertad. N adie que sueñe con un a rte
arg en tin o de trascendencia generosa y con a rtis ta s
identificados con el pueblo puede im pedir su t r a ­
yectoria.
E sta es la doctrina de ay er, es la de hoy y será
la de m añana.
Lo refirm am o s en este año del L ibertador, al re n ­
dir un hom enaje a todos los a rtis ta s que de una u
o tra m anera han estado ju n to a la S.A.A.P.

PERIODO

1951 - 1952

El Consej'o Administrativo solicita a todos los socios que formen las listas
de precandidatos para ser presentada a las autoridades antes de las elecciones
que de acuerdo al Art. 60 de nuestros estatutos se realizarán en el mes de
abril, para cuyo efecto se reproduce:
A rt, 60. — L as listas de can d id ato s, p a ra su validez, te n d rá n
q u e ser p re se n ta d a s al C. D. d eb id am e n te firm a d a s p o r los
ca n d id ato s propuestos, q u in ce días, p o r lo m enos, an tes de
la fec h a fija d a p a ra la elección a fin de s e : oficializadas; y
diez días, p o r lo m enos, a n te s d e las elecciones d e b e rá n ser
en tre g a d a s en ca n tid a d su ficien te, p a ra ser re m itid a s a todos
los socios, c o n ju n ta m e n te con la citació n al acto eleccionario.

10

®

F ORMA

�HOMENAJE
AL LIBERTADOR General
JOSE DE SAN MARTIN

d e l G e n e r a l S a n M a r t í n ” . B oceto de
A n to n io A lice p a ra el cu ad ro “S a n M a rtín en
B ou lo g n e S u r-M e r”. P ro p ie d a d del M useo “R osa
G alisteo de R o d ríg u ez”.

“ C abeza

E1 21 de septiembre, respondiendo a una
invitación de la Sociedad Estímulo de Bellas
Artes, la S.A.A.P. conjuntamente con otras
instituciones amigas, realizaron un homenaje
al Libertador Gral. José de San Martín depo­
sitando una ofrenda floral al pie del m onu­
m ento erigido al procer en la plaza que lleva
su nombre.
Al acto concurrieron destacados artistas en
representación de las respectivas Sociedades
organizadoras, y en esta forma rendimos jus­
ticiero hom enaje al padre de la patria.
Por otra parte, en la primer asamblea ordi
naria realizada en la S.A.A.P. se resolvió por
unanimidad guardar un minuto de silencio,
poniéndose de pie todos los asambleístas.

25 AÑOS DE VIDA GREMIAL
(Viene de la pág. 10)

dos y condenó m anifestaciones hechas por un
m inistro de Instrucción Pública que trató de
regular la forma y el contenido de los envíos
a los salones oficiales.
En num erosas oportunidades se dirigió a
las autoridades nacionales, provinciales y m u­
nicipales, destacando la necesidad de decorar
los edificios públicos, m ediante la adjudicación
de los trabajos en concursos amplios y debi­
damente garantizados por la imparcialidad de
los jurados.
Organizó en su sede exposiciones sociales y
colectivas; exhibió reproducciones de arte an­
tiguas y contemporáneas; hizo conocer el acer­
vo de colecciones particulares, cedió su tribu­
na a artistas y escritores; y rindió homenaje
a su s artistas desaparecidos.
Introdujo en sus E statutos una cláusula por
la cual se establece que los Jurados por la So­
ciedad, lo serán en carácter de delegados de
la mism a con la más amplia libertad de juicio
pero con la obligación de rendir cuenta de su
actuación, en un informe escrito para cono­
cim iento de la Asamblea de Socios.
Exigió de las instituciones oficiales del in­
terior que las obras destinadas a los salones
que ellas organizan sean trasladadas y luego
devueltas a sus autores en las mejores condi­
ciones de conservación.
Propugnó reformas a los Reglam entos de
los Salones oficiales para que respondan a las
necesidades de los artistas y al desarrollo de
sus actividades. Como la reincorporación de
la Sección Grabado, arbitrariamente excluida
del Salón Nacional.
Denunció la práctica m ercantilista de las au­
toridades que ordenaron las copias absurdas
de estatuas que representan a héroes naciona­
les, negando a nuestros artistas la interpreta­
ción histórica a que tienen derecho por el gra­
do de madurez alcanzado en la técnica res­
pectiva.
Reclamó para los artistas, becas de viajes
y casas de descanso en la montaña. Se dirigió
a las embajadas acreditadas en los países en
guerra interesándolas por la suerte de artistas
argentinos impedidos de regresar al país. So­
licitó la reducción de aforos aduaneros para
los m ateriales de trabajo de los artistas y pa­
ra los cuadros del país.
Estableció relaciones con instituciones sim i­
lares del exterior y se hizo presente en actos
realizados por ellas. Patrocinó exposiciones en
el interior del país.
Este largo bregar en favor de las reivindica­
ciones de los artistas, a pesar de algunas des­
viaciones que luego fueron rectificadas, defiFORMA

•

11

�C/

XVI I SALON DE OTOÑO
EN LA

Calería
VELAZQEEZ
SE REALIZO NUESTRO
TRADICIONAL S A L O N

M A RTIN M ALHARRO. “P a is a je ” ( a c u a r e la ) .

VICTOR CUNSOLO. “B arcazas ” (ó le o ).
12

S

FORMA

Ya es costumbre que en los me­
dios plásticos se considere al Salón
de Otoño como la m uestra m ás re­
presentativa del arte Argentino, es­
ta afirmación empero fué superada
este año, año del veinticinco an i­
versario con una m uestra en dos se­
ries que ocupó los amplios salones
de la Galería V^lázquez d u ran te to ­
do un mes; alcanzando extraordi­
naria resonancia en todo el país, lo
que de por sí es un magnífico pre­
mio a la labor tesonera de nues­
tros artistas.

W A LTER DE N AVAZIO. “P a is a je ” (ó le o ).

JO S E ARATO. “E l

A LFR ED O GUTTERO. “A^n u n c ia c ió n ”
(yeso cocido)..

cocinero ”

(ó leo ).

Gmo. H EB EQ U ER FA CIO . “M otivo

de fe r ia ”

(lito g ra fía ).
FORMA

•

13

�La

F ilia l

M E N D O Z A

DEL SALON DE OTOÑO

J ^ I E Z años va a cum plir la Sociedad de A rtista s Plásticos de Mendoza.
S urgió de la necesidad de concretar las inquietudes y aspiraciones
de un grupo de ex alum nos de la A cadem ia Provincial de Bellas A rtes
E n reuniones p re p a ra to ria s, se dieron las bases p a ra la o rg an i­
zación de los a r tis ta s mendocinos. Al comienzo hubo que vencer
resistencias, vacilaciones y dudas pero al fin el deseo de d a r impulso
a las Bellas A rtes y sacarlas de su casi anonim ato, como de resol­
ver los distintos problem as que se p lan teab an a los a rtis ta s , superó
todos los inconvenientes y la Sociedad se constituyó en 1941. Se
acrecentó el in te rés por los dos salones principales de la Sociedad y
de Cuyo y el de A cuarelistas y G rabadores y por los individuales
de los distintos asociados.
H aciendo una breve referencia a su actuación grem ial, cumple
consignar la institución de cá ted ras de dibujo p a r a las escuelas p r i­
m arias. Im pulsó la creación de la Comisión Provincial de C ultura.
C onstituyó el equipo de trab a jo . Se bregó p o r la independencia, del
a r tis ta becado, po r la propiedad de su obra y p o r la adjudicación
en equipos de las obras d e a rte a rea lizarse en los edificios públicos.'
Defendió la pureza de los concursos, ta n to en la adjudicación de
cátedras, como de obras artístic as.
Se creó el ta lle r de dibujo y p in tu ra en el local social y por la
im portancia que iba adquiriendo el desenvolvim iento artístic o se f a ­
cilitó a la Sociedad un salón de exposiciones sin cargo alguno: fue
la G alería “ P re m ie r”. Se efectuaron exposiciones en San R afael y
o tra s ciudades de la provincia y en San Ju an .
D ía a día fué ganando lo Sociedad prestig io y resp eto y su obra
si a veces lenta, fué siem pre constructiva y de in te rés p a ra la causa
grem ial y cu ltu ral de los a rtista s .
E n tre sus m ás consecuentes asociados y que p o r sus m éritos y
bellas condiciones fu é electo presidente, cabe d estacar la actuación
del m alogrado com pañero E sp arta eo Rom ano, p rem a tu ram e n te a r r e ­
batado de la vida cuando ya e ra un valor ponderable. V erdadero “pionn e r” su recuerdo se ilum ina con la tra y e c to ria de una conducta honesta
y de u n a rec titu d a toda prueba.

A L FR E D O SIM O N A ZZI.
“C abeza

d e b a il a r in a ”

(m a d e ra ).

La filia l Mendoza, sigue en pie haciendo su obra de cu ltu ra y
divulgando sus conquistas. V erdaderos valores de la p lá stic a mendocina se ag ru p a n en su seno, y con paso seguro van m ostrando sus
fru to s en exposiciones colectivas o individuales que llegan a
Buenos A ires.

UNION

DE LOS A R T I S T A S

L a S .A .A .P . ha estudiado los p ro b le m a s de
u n a u n ifica ció n grem ia l de los artista s p lá s­
ticos del país en u n a sola en tid a d y so stu vo ,
en sus gestiones ante la Secreta ría de T ra b a ­
jo y P rev isió n y las dem ás sociedades, com o

14

®

F ORMA

p rin cip io básico u n a organización fe d e ra tiv a
con u n consejo d irectivo en el cual p a rticip en
to d a s las en tid a d es con re p resen ta ció n p ro ­
porcional.

�Consejo Administrativo de la S. A. A. P.
Período 1950 - 1951

P resid en te
C A R L O S G IA M B IA G I
V ic ep re sid en te

S ecreta rio

JU A N C A R LO S C A ST A G N IN O

L U IS P E L L E G R IN I

P rosecretario

T esorero

H O M E R O P A N A G IO T O P U L O S

P A B L O E D E L S T E IN

P rotesorero
M A U RO G L O R IO SO
A N T O N IO D EV O TO

M A N U E L Z O R R IL L A

D E M E T R IO U R R U C H U A
V ocales
S E P U C C IO T ID O N E

M A N U E L P IN N IS I

JU A N C A R LO S H U E R G O

A. L O P E Z A R M E S T O
O R L A N D O P IE R R I

S u p le n te s
V IC E N T E F O R T E

JU L IO B A R R A G A N

F L O R E N C IO

S ín d ico s
A B R A H A M V IG O

F E L IX

STESSEL

STURLA

�LA E S C U L T U R A

por Francis

Jourdain

¡N oble y bello oficio el del e sta tu a rio ! L a e s ta tu a vive b a jo
el sol y vive del sol, quien , d esd e que ap arec e h a s ta que se o c u lta ,
no cesa — al d e sp la z ar las so m b ra s— de m o d ifica r el m o d elad o ,
es d ecir el aspecto. E ste p e rp e tu o co n flicto d e la so m b ra y de la
luz a n im a la e s ta tu a y la p re se rv a de la m u e rte . U n a e sta tu a
h e rm o sa no es so lam en te u n a b e lla im agen, es ta m b ié n u n h e r­
m oso objeto. A la v id a de la im agen, se su m a en ella la v id a del
objeto . P e ro si este o b je to goza p o r ello del priv ileg io d e q u e d a r
in c o rp o ra d o a la n a tu ra le z a , su n o b leza co n siste en h a b e rs e in ­
c o rp o ra d o algo de la n a tu ra le z a .
E l p e n sa m ie n to del e sc u lto r es u n p e n sa m ie n to e sc u ltu ra l,
com o el p e n sa m ie n to del m ú sico es esp ecíficam en te m u sical;
p a ra e x p re sa rse c la ra m e n te , u n o y o tro sólo d isp o n en d e m ed io s
e lem en tales. E s e n la fo rm a, en el p e n sa m ie n to -fo rm a ( “T odo
es form a, decía B alzac, la v id a m ism a es fo rm a ” ), es en la fo rm a
q u e el e sc u lto r debe c o n fia r p a ra a p re n d e r a d ecir lo q u e él q u ie re
decir. E s ta co n fian za im p lica u n a in te lig e n cia de las fo rm as, la
cual, siendo u n a fu erza cre ad o ra , es, — n o se debe o lv id a r— el
enem igo m ás eficaz de la in ep cia fo rm alista .

��o
E l P in to r-P o eta - 2? A niversario

RA M O N SIL V A

Dos

Semblanzas

RAMON SILVA
Y

MARTIN MALHARRO
POR

ALFREDO CHIABRA ACO STA
(ATALAYA)

18

•

FORMA

J ^ U E Ram ón Silva uno de esos ra ro s p in to res do­
blados de poetas. No es que hiciera versos, sino
que su esp íritu , grávido de poesía, h allábase en in ­
terro g ació n continua an te el infinito. M editativo y
tris te , e ra un ex altad o r de la n atu ra lez a, hubo una
época en que sus telas, llam ean tes de colores, eran
como g rito s de em ocionada exasperación p o r la Be­
lleza; g rito s que p ro fieren todos los que se tr a n s ­
fig u ra n al contacto de lo que los hace m ás nobles,
m ejores y m ás buenos. Recuerdo un cuadro suyo,
que no olvidaré jam ás. E ra u n a p a rv a de ocres hirvientes, cuyos áureos reflejo s se v o latilizaban en
la diafanidad de un cielo espléndidam ente azul y
asen ta d a sobre un predio de verdes líquidos, cam ­
biantes, en el que las som bras a m a tista s e ra n de
u na delicadeza in fin ita. T ela hím nica e s ta que, ir r e ­
m ediablem ente evocaba en el in fatig ab le lecto r la
encendida policrom ía de los versos de R im baud y
las “cam piñas alucinadas” de V erhaeren. Luz, co­
lor; he aquí lo que amó, p o r encim a de todo, n u es­
tro poeta. Sin em bargo, lo exasperado de esos ocres
y violetas no am enguaba el dejo som brío de su
visión. E s que todo am or sincero es trág ico , y el
am or a la B elleza lo es, quizá, m ás que ninguno.
P o r eso la desolación de ciertos suburbios p arisien ­
ses y p o rteñ o s tuvieron en él un a g u a fu e rtis ta de
acentos hondos y p unzantes. N o e ra un p in to r he­
cho; no era un m aestro , m ago p ortentoso de la
p aleta , pero era , sí, un a r tis ta de g ra n emoción.
A lgunos de sus ap u n tes, sum arios, ásperos, b ru s­
cos a veces, daban la cabal m edida de su te m p e ra ­
m ento, y en sus p aisajes de denodada sinceridad
tuvo modulaciones de color de la m ás p ristin a p u ­
reza. Son cualidades estas que, p a ra h a lla rla s en
un p in to r, h ay que re c u rrir a los m useos y dete­
nerse a n te los g ran d es m aestro s. Y en Silva había
en germ en un fu tu ro g ra n a r tis ta de acentos iné­
ditos. D em asiado personal en sus ensayos, en que
se buscaba a sí m ism o; solam ente valorado p o r un
grupo de a rtis ta s , las escasas veces que presentó
sus obras al público se a tra jo las b u rlas y el chis­
te fácil. A ún se recu erd a con a m a rg u ra el chasca­
rrillo de c ie rta re v ista que al rid icu lizar u n a de sus
telas, le am onestaba con estas p a la b ra s: “ Silva, por
favor, silba, pero no p in te s”.
E l poeta y la bondadosa c ria tu ra que h ab ia en él
in ten tó reirse de esta salida de clown del p eriodis­
mo, que no tre p id a en sa crifica r lo m ás sagrado
con ta l de confeccionar un chiste. Su cuadro no e ra
el peor de la sala, pero su apellido era un a te n ­
tación . . . E sto , la indiferencia y los repetidos re ­
chazos que su frie ra p o r un ju rad o de zóologos, fu e ­
ro n motivos m ás que suficientes p a ra cau sarle ese
desaliento que es cierzo que hace tir it a r las alm as
y d esesp erar de todo; sobrevino la abulia, el ensi­
m ism am iento extático del que en su in te rio r busca
furioso las causas de un fracaso im p r e v is to ... Y
porque e ra bueno, inm ensam ente bueno, no creyó
que los dem ás estab an en un erro r, sino él. No
im precó co n tra nadie, sino co n tra él mismo. E m pe­
zó la desesperación m uda, el calvario invisible, el
ru m ia r continuo, la crisis aním ica de cuyos carbo­
nes ard ien tes h ab ría salido fortalecido y tem plado,
pero la m u erte v in o ... Y aquel sim ple, hum ilde y
bueno que era capullo en el árbol, prom esa de f r u ­
to y de fru to s óptim os, se fué silenciosam ente co­
mo h ab ía vivido.
“ U n fru to cuajado de m il flo res h elad as”, dice
B en av en te. . . Eso fué Silva, como en estas tie rra s

�lo son otros muchos que viven, andan y beben, p e­
ro son féretro s de un ensueño. Le conocí y po r al­
gún tiempo fuim os inseparables. . . De nuestros v a­
gabundajes, en que r a r a vez habláram os, saqué en
limpio una cosa. Silva era superior a su obra. E ra
m ás poeta en la vida que en sus mismos cuadros.
E sto hizo que le cobrara una profunda estim ación
y una fe absoluta, ciega en su triu n fo como a r ­
tista. E s que había conocido a tan to s, cuyas obras
son superiores a ellos mism os, en que “la mano va
m ás allá que el pensam iento” y que casi siem pre
im plican una decepción, que, al com prender que es­
t a belleza engarzada en sus te las no e ra m ás que
una p artícu la infinitesim al de la belleza de su es­
p íritu , funde las m ás firm es y risueñas esperanzas
sobre su p o r v e n ir ... Nos separam os luego, fu i al
extran jero , pero el recuerdo de Silva nunca me
abandonó.
U na ta rd e bochornosa en el P arag u a y , tendido
e n el suelo, observaba el tr a jin a r de unas horm i­
g as . .. U na, entre todas, m e in trig ab a. H abía co­
gido una m inúscula florecilla y, a fe rra d a a ella,
tr a ta b a de andar. Al m ás tenue soplo de b risa el
pobre insecto era derribado. L as dem ás, pasab an a
su lado, deteníanse un momento, pero nadie le p re s­
ta b a el m enor auxilio. D iligentes proseguían su ca­
mino, cargadas de briznas de yerbas, de gran o s y
de cosas prosaicas y útiles. L a horm iga y la flo r
•quedaban en el sendero, avanzando unos m ilím etros
p a ra retroceder otros tantos. H oras me quedé con­
tem plando esa lucha del insecto con su ca rg a flo ­
rid a y vi como o tras horm igas agobiadas, eran asis­
tid a s por sus com pañeras, m ien tras la de la flo r
continuaba sola, intentando avan zar penosam ente
con ese cáliz am arillo a cuestas. ¿R egirían e n tre las
horm igas las m ism as leyes u tilita ria s que en tre los
hom bres ? •—me p regunté en un afán pueril de en­
c o n tra r un símbolo a lo que yo era incapaz de des­
e n tra ñ a r. ¿H ab ría entre las horm igas, las que se
p rendan de cosas bellas y vanas y son aisladas por
las dem ás? E ra quizá estúpido p en sar así. Pero
lo cierto es que la fig u ra de Silva, con su ca rg a de
■ensueño, me vino a la m ente, y no pude por menos
que identificar el símbolo de la pobre horm iga con
la del infortunado pintor.
Se ha querido n eg a r la influencia del medio sobre
ciertas desapariciones p rem a tu ras de a rtista s. Se ha
invocado la fatalid ad , se c ita la fra se de Benavente p a ra explicar lo de Silva. Sin em bargo, cabe
•otra explicación que debemos darnos p a ra prove­
cho de todos. A Silva el medio le fué fran cam en te
h ostil. El, como muchos otros, fu é víctim a del mo­
m ento social porque atravesam os. La desorientación
e n tre los a rtis ta s y, principalm ente, en tre los a r ­
tis ta s argentinos, nunca fué m ayor, E stam os en
u n a época de transición en que una m oral nueva se
elabora. P in ta r p a ra la b urguesía y la plutocracia,
de gustos gi'oseros, y que p a ra p a g a r exigen que
la alaguen y le h ag an cosquillas, es fae n a inferio r
que el verdadero a r tis ta —po r razones de decencia—
■desdeña y repudia. ¿Q ué h ac er? P in ta r p a ra sí
m ism o, dicen los de las soluciones fáciles. Pero no
&lt;es cierto. No se p in ta p a ra uno solam ente, sino p ara
todos. Se expone p a ra que los otros p articip e n de
la s propias an g u stia s y de los propios anhelos.
Cuando esto no existe, el papel de utilidad que toda
c ria tu ra hum ana cree y ansia desem peñar en la
colm ena social, desaparece. E l que cree se r un “in ­
ú til” es presa fácil de un profundo desaliento. “ Ser
picapedrero, ser albañil, lavaplatos, cualquier cosa,

M A R T IN M A LH A R RO

pero se r “ú til” exclam a el cuidado que se desprecia
a sí mismo. E in te n ta faen as p a ra las que no está
dotado, ensayando los oficios m ás varios, inquieto,
to rtu rad o y sin paz interior.
E n las botegas flo ren tin as el a r tis ta m enor tenía
cabida, y al m odelar los pliegues del m anto de la
V irgen de R afael ex perim entaba satisfacciones que
le están vedades hoy a los que ponen su firm a sobre
un cuadro.
Se triu n fa en razón de la fu e rz a y el talen to que
se tien e; pero tam bién se fra c a s a en razón de la
bondad que se lleva en el corazón. Y en la trag e d ia
obsesionante de Silva hubo algo de esto últim o.

MARTIN MALHARRO
H ace y a v ario s años — d u ra n te esta época pos­
b élica d e v io le n ta s co nvulsiones a rtístic a s y de
a p a re n te d eso rd en —- G iorgio C hirico ex clam ab a,
pesaroso: N essu n o p er correggere, n essuno p er
giudicare, n essu n o p er consiguiare, p er d etta re
u n a legge, sta b ilire u n p rincipio. E ste g rito e x ­
h alad o p o r u n a co nciencia lúcida, q u e im p líc ita ­
m e n te co n fe sab a el fracaso — ta l vez re la tiv o — d e
su v id a en el ejercicio d el a rte , co n stitu ía u n s ín ­
to m a d e la to r de v a c u id a d colectiva, qu e nos hizo
e x c o g ita r siem p re y d u ra n te m ucho tiem po. D e­
clarem o s q ue C hirico es uno de los a rtista s ita lia ­
n o s m ás depurados', q u ien d e la e x iste n c ia d el
a rte posee u n concepto casi religioso y se a v e n ­
d rá con n o so tro s cu ál v a lo r m o ra l co b ra re p e n ­
tin a m e n te esa confesión.
Sí, esta fu lg u ra n te c h isp a d esp re n d id a d e a n ­
te n a ta n se n sitiv a y elev ad a, co rresp o n d ía a l g rito
no ex h a la d o p o r la sin c e rid a d de los m ejo res, que
p a d e ciero n y p ad ecen co n stan tem e n te el ca lv a rio
d e no lo g ra r su s p eq u e ñ as v e rd a d e s sino a costa
d e fatigosos su frim ien to s. E ra u n esfuerzo so b reFORMA

•

19

�DEL SALON DE OTOÑO

JU A N B E R LIN G IE R I.
“M artha ” ( p u n ta s e c a ) .

humano, a p re n d e r lo que u n artesan o del m ed io ­
evo h e re d a b a p o r la enseñanza del m aestro con
quien co nvivía a diario.
Sí, jam ás pesó con ta l ab u n d a n cia la p ro tecció n
d isp e n sad a a la s a rte s p lásticas. Sí, ja m á s como
e n estos m o d ern o s tiem pos —y m áx im e aq u í—
las arteiS en g en e ral tu v ie ro n y tie n en ta n ta s y
ta n to s p ro tecto res. Son num ero sas las in stitu c io ­
nes de beneficencia que, cual sa m a riía n a s re d iv i­
vas, le ex tie n d e n la m ano y el cá n ta ro a los pobrecito:", artistas. Son m uchos los p rem io s estím u ­
lo: m u nicipal, nacionales, provinciales, de co n ­
ju n to e in d iv id u ale s en estos tiem pos ch ato s de
toda chatedad, de regodeo se n su a l-a rtístic o . . . y
d e condescendencia, de co n ten tam ien to m u tu o , de
pegajosas y b an ales alabanzas po r los crítico s h a ­
cia su s víctim as, los criticados. P o r eso, p a ra le la ­
m ente, n u n ca se padeció ta n ro ed o ra an em ia en
las creaciones de la plástica. Lo cacoquim io, lo
exangüe, se h a lla en d ire c ta rela ció n con la o be­
sidad d e m u c h as obras: son obesas' p o r q u ere rse
in fla r, como el sapo de la fáb u la, p re te n d ien d o
alca n za r el tam año de u n buey. B rillazó n y v a ­
ciedad son in h e re n te s y consubstanciales.
E l a r te n ec esita m enos p ro tec to res oficiosos e
ig n aro s que de v erd a d ero s m aestro s y guías esp i­
ritu a les. L as recom pensas, los din ero s concedidos
a to n ta s y a ciegas, p o d rá n en g o rd a r a u n o s c u a n ­
tos y a l “a r te :’ q u e ellos hacen. P ero, p a r a la v i­
vificación p e re n n e de las m anifestaciones plásticas,
son les enseñanzas v ivas de los m a estro s q ue m ás
urgen, a su co n tin u a v ita lid a d . Sí, so b ran p re s u n ­
to s pro tecto res, em ping o ratad o s filántro p o s, y fa l­
ta n los m aestros. E ntendam os. No se d eb e con­
20

•

FORMA

fu n d ir este térm in o ta n d e p rim en te m en te ap lica­
do a c u a lq u ie r congrio p ig n o rad o r de c á te d ra o.
d irección de academ ias, con escasas nociones d e
p ersp e ctiv a y dibujo. E stos an im alito s qu e fo rm a n
card u m en , son la tu rb a m u lta , los se p u ltu re ro s d e
la vocación de la ju v e n tu d m ás p u ja n te . T am p o ­
co h áse d e co n fu n d ir los p ro fe so re s y los estetasen caram ad o s p o r las ram a s d e su s m ezq u in as e lu ­
cubraciones, con el m aestro e s p iritu a l a q u ien n o s­
o tro s nos referim o s, añorándolo, h o n d am en te.
E l m a estro que p u ed e y sabe e n se ñ a r e inculca
los conocim ientos con am or. No los qu e ejerce n
p o r d eb e r y la paga. E llo eco n tecía en otros tie m ­
pos de m enos afectación y de m a y o r n a tu ra lid a d .
E n B olonia, h ac e unos cu a tro siglos, el F ra n c ia
a n o tad a en su diario, con p a la b ra s ilu m in ad a s de
bondad, la p a rtid a de u n discíp u lo suyo:
1495. 4 aprile. P artenza d el m ió caro T im o teo
V iti. Che Dio lo colm i di doni e di fa v o ri. H e ah í
u n v islu m b re de luz p ro y ectad o so b re la e x iste n ­
cia co n d u cid a p o r los ap ren d ices de artista.
E n la m ism a m ad era de esos an tig u o s m a estro s
h a b ía sido tallad o M a rtín M alh arro , g u ía e sp iri­
tu a l qu e p o sey era la ju v e n tu d a rtístic a arg e n tin a.
D ejó p o r eso u n p u ñ ad o de dispersos discípulos,
quien es au n re c u e rd a n con p lácid o y fervoroso
cariñ o el reg a lo de la sie m b ra in icial qu e h u b o
d e en cam in arlo s y o rie n ta rlo s p a ra siem pre.
No e ra so lam en te u n p in to r; no era u n p erso ­
n a je de p ro fu sa y ecléctica cu ltu ra, qu e d isc u rrie ­
ra e x cátedra; n i uno de ta n to s en ferm o s de v a ­
n id ad y obsesionados p o r la consecución d el tr iu n ­
fo p ersonal. L ejo s de eso. se h a lla b a quien, com o
él, a lb e rg a b a u n te m p eram en to le a l y com bativo,
generoso y tu rb u le n to , qu e po seía en g rado su m o
el don de co n q u istarse enem igos a g ran el. Y, c a ­
so no com ún, m ás lodo le a rro ja b a n éstos, m ás
le en altecían .
E ra, pues, u n h o m b re en la am p lia acepción del
térm in o , u n a in te lig en cia d in ám ica qu e p o r en ci­
m a de sus cu alid ad es y defectos todo lo co n v e r­
tía en e n tu sia sm a d a pasión. F u é u n g ra n re b e ld e
apasionado, y p o r serlo p udo, como W h istler, es­
c rib ir ese opúsculo so n rie n te y agresivo: T h e art
o f m a k in g en em ies (el a rte de h a c e rse en e m ig o s).
P ero si W h istle r tuvo como c o n trin c a n te a R u sk in ,
fu ero n pocos los que, en fre n tá n d o se a M a lh arro ,
au n al em p in arse, a lca n za ra n a su talla. Escasos
h u b ie ro n d e se r los ad v ersario s dignos de él. Y
esto es lo qu e m ás hubo, d e en tristec erlo .
L a m u c h ac h ad a q u e dom ingo a dom ingo ib a a
v isitarle , h a lla b a e n él a u n ca m a ra d a d e su m is­
m a edad, jo v ia l como ellos, u n m aestro y u n con­
se jero e sp iritu a l q u e le p a re c ía lo m á s n a tu ra l
co n su lta r la s o piniones d e sus p resu n to s discípulos
a m ed id a qu e les m o stra ra sus telas, ex plicando
lo q u e se h a b ía p ro p u esto rea liza r, p a ra guiarlo,
luego, cuando se p re s e n ta ra la ocasión, p o r los
v ericu eto s d el oficio. E in v a ria b le m e n te e ra con
ellos cordial, afectivo, in te resá n d o se ad em ás p o r
la situ ació n p erso n a l de ca d a uno, a fin d e ay u ­
d arlo s en todo lo posible, no sólo en consejos y
p alab ras. E ra el v e rd a d ero arq u e tip o d e l m a estro ,
quien, salido d el pueblo, co n serv ab a los rasg o s
m ás n o b les d el alm a p o p u lar, de in d e p en d e n cia
a ltiv a y d e g enerosidad.
U n a vez u n m ed io cre p in to r nos contó como u n a
v eleidad, com o u n a n o ta b le fa lla de M a lh arro la
rá p id a m u d a y el ro m p im ien to bru sco de an tig u o s
am igos suyos, casi de su m ism a edad, p a ra re e m ­
p la za rlo s p o r m ocosos — e ra n su s p a la b ra s— y d e­

�p a r tir con ellos con fa m ilia rid a d poco resp e tab les.
E se re p ro c h e de no se r -serio y g ra v e m e n te a s n a l
com o la m a y o ría de n u estro s figurones, h u b o d e
re c h a z a r de rechazo esta re fle x ió n r e iv i n d ic a to ­
ría , a n o ta d a algunos años h ace en u n a lib re ta ; M alh a rro, p o r lo ju v e n il de su espíritu, se parece a los
a n geles S w en d en b o rg , que m á s cantidad de años
tra n scu rre n m ás se sie n te n rejuvenecidos. A l tie m ­
p o que sus am igos envegecían en ideas y se n tim lentos, los iba desechando p o r otros que siendo jóven es
física m e n te los eran ta m b ié n de se n tim ie n to s y en
ideas.
Todos los q u e les conocieron ín tim a m e n te y p u ­
d ie ro n p e n e tra r en sus arcanos, no accesibles a
todo el m undo, h a n de v erlo com o nosotros lo v e ­
m os restro sp e ctiv am e n íe. E sta, e n tre la c a ra c te rís­
tic a de su com pleja p erso n alid ad , e ra la m ás re v e ­
la n te : la del je fe esp iritu al.
Im posible, en el b rev e espacio de q u e d ispon e­
m os, e x te n d e rn o s p a ra p re se n ta rle e n su faz de r e ­
n o v a d o r de la s anseñanzas d el d ib u jo en las escu e­
la s p rim a ria s, n i a n a liz a r su la b o r p ictó rica y p u n ­
tu a liz a r la evolución q u e tra n s fo rm a ra p a u la tin a ­
m e n te su esp íritu . S iendo e s te u n sim ple y b re v e
tr a b a jo reco rd ato rio , nos circ u n scrib ire m o s a e n u n ­
c ia r noticias generales. E s que p b r esta v ez n u e stro
ú nico propósito fu é d e sta c a r e n tre alg u n as de sus
p rin c ip a le s cualidades, la d el m a estro ; no nos f a l­
ta r á ánim o n i tiem po p a ra d escrib ir la s o tras: las
d e l didáctico y las del p in to r. P rosigam os
“H asta en la n ad a el a rtis ta b usca algo p a r a s u ­
b lim iz a r”, decía M a lh aro y así e ra él. P ró d ig o de
su s energías, b atallad o r, d e u n a in q u ie tu d e sp iri­
tu a l que e ra la sed de la sed, cada día tra n sc u rrid o
d e su vida, e ra u n paso ad e la n te, la a le g ría d e u n
n u e v o descu b rim ien to , u n a p a rc e la de sa b e r co n ­
q u istad a, la fú lg id a c e rtid u m b re que algo de lo m ás
p u ro de sí m ism o ib a ilu m in a n d o su s p aisajes y
•sus cuadros. Y p o r encim a del juego tu rb u le n to a
veces jocundo d e todas estas ac tiv id ad es in te le c ­
tu a le s, de cam p añ as p o r la p ren sa, en la c á te d ra y
en el ta lle r, ro d ead o de jó v e n es am igos, el d esin ­
te r é s com o su p rem o objeto, guiando sus actos e
in sp ira n d o sus p alab ras, de u n a a c ritu d b r u ta l en
cierto s m om entos, tonificantes. D esinterés con el
c u a l no h ay poesía n i o b ra de a r te posible. E sp íritu
lib r e de sin cerid ad alu cin a n te , pocos re p a ro s pon ía
e n e x p re sa r lo que h o n d a m e n te sentía. N u n ca hizo
g ala de esa im p a rcia lid a d de e sp íritu de u n a chatez
in e fa b le en n u e stro s días, n i n u n c a a lard eo d e u n
eclecticism o b a s ta n te acom odaticio en m uchos a r ­
tistas, p o rq u e fu é a n te todo u n pasional. P o r n in ­
g ú n gaje, ni p o r las m a y o re s reco m p en sas de este
m u n d o , se h u b ie ra avenido a do sificar su p e n sa ­
m ie n to n i a en m a sc a ra r su ín tim o sentido. A ú n se
T ecuerda el juicio que le v alió el cuadro d e u no de
su s con tem p o rán eo s m ás encu m b rad o s en esos
tiem p o s; cuadro m alísim o q u e re p re se n ta b a u n a
c a r re ta u n cid a a unos b u ey es y cuyo c a rre ro no
se v e ía p o r n in g u n a p a rte . A lg u ie n d el público,
in trig a d o , p reg u n tó :
—P ero ¿y e l ca rre ro ?
—E stá c ........... —contestó M alh arro , re fle ja n d o
a s í con p ro n titu d de e s p íritu lo ab su rd o d e esa
com posición pictórica.
E n o tra ocasión u n crítico le invitó p a ra v e r la
ex p osición de F erru c cio S catola, p in to r ita lia n o
b a s ta n te m alo. M a lh arro se excusó co n testando qu e
n o le in teresab a. ¿P ero p o r qué? — arg ü y ó el crítico.
—P o r que h ay m u y poco fósforo en ese scatola—
rep licó M alharro.

Ju ic io s d e ta n b ella in tra n sig e n c ia le g ran g e aro n
no pocas en em istad es qu e si no tu v ie ro n el v a lo r
de c o m b a tirle de f re n te le p ro d u je ro n m u ch o s sin ­
sabores, m a n io b ran d o p o r la espalda.
Y es q u e M a lh arro , e ra uno d e esos h o m b re q ue
el v u lg o in stin tiv a m e n te califica d e fu ertes. S e le
re sp e ta b a p o rq u e se le tem ía.
C ie rta a n im ad v e rsió n a le rta sie m p re c o n tra él
no esta b a e x e n ta d e en v id ia. C uando decidió q u e
se ir ía a E u ro p a p a ra p erfec cio n a r sus estudios,
u n g ru p o d e am igos conocedores d el a rd u o y a n ­
gustioso cam ino q u e h a b ría de re c o rre r, acudió a
b o rd o co n u n a su m a de d in e ro p a r a e n tre g á rse la
a M a lh arro . Los p ro p ó sito s qu e lo g u ia b an no po­
d ía n s e r m á s conm ovedores. P ero M a lh arro que
ib a a P arís, con m u je r e h ijo , no quiso a c e p ta r el
óbolo recolectado' quizás am o ro sam en te. E l te n ía
su p ie d ra d e litó g rafo , con eso se g a n a ría la v id a
y e s tu d ia ría ; y el p o b re o b rero qu e h a b ía en él,
cu y a d ig n id ad de h a b e rse g an ad o el p a n d u ra n te
todos los días d e su v id a, le ac o raza b an c o n tra el
m en o r conato de claudicación, le hizo re c h a z a r
b ru sc a m e n te lo q u e e ra u n h o m e n aje y u n p re se n te
respetuoso.
V uelto d e E u ro p a, su fie b re d e activ id ad , su afán
de refo rm as, su an sia d e tra n s fo rm a r el am b ien te,
de im p o n e r n u ev a s ru ta s, d e co m u n icar todo lo
q u e h u b ie ra ap ren d id o y d escu b ie rto p o r sí m ism o
estu d ia n d o a lo s g ra n d e s m aestro s, en cen d ió en él
u n en tu sia sm o qu e no se am in o ró n i d eclinó u n
in sta n te .
H ered e ro d irec to de los im p resio n istas franceses,
supo c o m p re n d e r en esencia to d a s las v irtu d e s de
la escuela, p ra c tic á n d o la con u n alien to ta n p o d e­
roso y u n ro m an ticism o ta n p ro fu n d o , q u e en v e r­
d ad su s cu ad ro s, a c u arelas y ap u n tes son poem as
y can to s a esa lu z y a ese color, ta n to tiem p o d es­
te rr a d a d e la p in tu r a en b oga en aq u é l entonces.
H ay e n su s tra b a jo s la e x a lta ció n de u n a lm a en a­
m o rad a p o r todo lo qu e en la n a tu ra le z a es in s­
tin to de b elleza y elev ació n y u n an h e lo ta n g ran d e
p o r m a g n ifica rlo todo, q u e su p in tu ra se coloca
p o r en cim a d e la m e zq u in d a d d e los p ro ce d im ie n ­
tos. P e ro M a lh arro ev o lu cio n ab a co n tin u am en te.
P o r cierto q u e no se h a b ría q u ed ad o en el im p re ­
sionism o. S u s ú ltim o s tra b a jo s y a lo h ac ía n p rev e er.
A ú n b u sc ab a afa n o sam e n te su v e rd a d e ra e x p re ­
sión y la h a b ría en c o n trad o de no h a b e r sido tro n ­
chado p o r el ray o , com o el á rb o l que, carg ad o de
fru to s, d e flo re s y cantos, cae in o p in a d a m e n te . . .
P o rq u e esa fu é su m u e rte.

El Consejo Administrativo
recuerda a los socios que
en Secretaría se atienden
las solicitudes de fechas pa­
ra exponer en la Galería de
nuestra Sociedad.
★

FORMA

•

21

�Pensamientos

Del Reglamento de la
“Sección Trabajo” de la

Miguel de Unamuno

Sociedad Argentina de
Artistas Plásticos

III) El Estado evoluciona hacia formas que
evidencian el predominio de lo social so­
bre lo individual, dirige 1a. vida de la ciu­
dad y organiza los servicios públicos, cu­
ya centralización cada vez mayor, origina
una arquitectura civil de carácter público,
que responda a las necesidades de vastas
zonas de la población.
IV) Estas transformaciones se evidencian en
la arquitectura, en virtud de la base uti­
litaria en que reposan hasta sus más pu­
ras creaciones del espíritu, por ser ella
el arte y la ciencia, a la vez, que registra
las crecientes y renovadas necesidades de
los hombres, las oscilaciones de la econo­
mía, los progresos de la técnica y las con­
quistas de belleza y bienestar social. La
nueva arquitectura ha comenzado por ser
deliberadamente funcional para mejor ser­
vir a los programas efe nuestro tiempo y
crear formas nuevas utilizando los aportes
de la técnica moderna. Satisfecha esa pri­
mera necesidad, hoy amplía su radio de
acción hacia otras zonas del espíritu, don­
de se tiende a organizar los sentimientos:
el arte de la pintura y la escultura. Para
realizar tal propósito, el arquitecto actual
—nuevo maestro de obra— necesita y re­
clama la colaboración de pintores y es­
cultores.
í

El Estado debe contribuir a hacer efectivo
este derecho, confiando a los artistas del país
la decoración de los edificios públicos median­
te llamados a concurso debidamente garanti­
zados; estableciendo por ley un porcentaje del
presupuesto de cada edificación fiscal con des­
tino a su decoración, procedimiento practicado
ya por varios países de América, como ya lo
ha solicitado en diversas oportunidades la S.
A.A.P.
22

•

FORMA

Si mi modelado es malo, si yo com eto faltas
de anatomía, si no interpreto bien el m ovi­
miento, si ignoro la ciencia de animar el már­
mol, se tendrá razón en criticarme. Pero si
mis figuras son correctas y vivientes, ¿con.
qué derecho se me increpa?
¿Porque pongo intención en ciertas esta­
tuas? ¿Porque me esfuerzo en otorgarle ex­
trañas significaciones ?
Se engañan los que creen que el verdadero
artista puede contentarse con una labor obje­
tiva, prescindiendo por com pleto de sus ideas
y de sus sentimientos.

,

Augusto Rodin
★

Se ha dicho que el artista se basta a sí
mismo. No es cierto.
El artista que tal dice hállase poseído de
un orgullo nefando.
El artista que tal cree no es un artista. De
no necesitar el más universal de nuestros idio­
mas, el artista no lo hubiera creado. En una
isla desierta, cavaría la tierra para lograr su
pan. Nadie está tan necesitado de la presencia
y la aprobación de los hombres. Habla porque
los siente junto a él, y porque tiene la espe­
ranza, frecuentem ente defraudada, pero jamás
desalentada, de que acabarán por entenderle.
El derramar su propio ser, el dar a los demás
vidas lo más posible de su propia vida, el
pedir a todas las vidas que le den lo más po­
sible de ellas mismas, el realizar con ellas,
en obscura y magnífica colaboración, una ar­
monía más em ocionante cuanto mayor es el
número de vidas que en ella formaron, he
aquí su misión.
El artista, a quien todo lo entregan los
hombres, les devuelve todo lo que de ellos
tom ó.

Elie Faure
25 AÑOS DE VIDA GREMIAL
(Viene de la pág. 11)

ne una trayectoria progresista que es preci­
so destacar en estos m om entos. Esta tradición
de lucha ha creado en la mayoría de los aso­
ciados la clara conciencia de sus derechos y
de la necesidad de conquistarlos día a día,
contra todas las acechanzas.

�gl||||IUilllllillll!llilll!lllllllllllllllllllllllll!!lllllll!lllllllll!llllll!lllllillllllllllll!¡lllllllllllllllllllilllllllllll!llill!H!lllllillill!ll!llill!!llllllll!llllilllll[l!llllil[|||lll!ll!ll!l!!llllllllllll^

S

Pinturería “£e¡d¡’’
K R A P F

&amp;

Cía.

IMPORTADORES

LIBERTAD

565

T.E. 35-5758 - Bs. Aires

FRENTE A PLAZA LAVALLE
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2Pinturería

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EL G R E C O

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IMPORTADORES

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ARTISTICA

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MATERIALES PARA DIBUJO TECNICO

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MARCOS PARA CUADROS

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1

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REPRODUCCIONES DE PINTORES CELEBRES

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LIBROS DE ARTE

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VIAMONTE

BUENOS AIRES

746

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T.E. 32-0302 y 2855

FORMA

•

23

�t

A Galería Velázquez 'presentará durante el corriente año
exposiciones de destacados artistas argentinos y europeos,

con el objeto de proporcionar al público una visión completa de
la realidad artística actual.
Además, en su salón de actos, se realizarán varios ciclos de
conferencias a cargo de calificadas personalidades en el campo
*

del arte; estimulándose así el desarrollo del estudio de los valo­
res intrínsecos de las artes plásticas.

Calería Velazquez
L U IS D. A LVAR EZ
M AIPU 932

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COROT
SUBSUELO DEL ARTISTA
Dirección: JUAN SOL

SALAS DE EXPOSICION
MARCOS DE ARTE PARA CUADROS

TUCUMAN

24

•

FORMA

874

T.E. 35-6463

BUENOS AIRES

�P I N T U R E R I A

V IL L A L B A
Pinturas al Oleo

®

Pinceles

Marcos

•

Telas Nacionales y Extranjeras

MONTEVIDEO 256

T.E. 35-4305

BUENOS AIRES

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PARA UNA FIEL Y CORRECTA

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REPRODUCCION FOTOGRAFICA

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DE SUS OBRAS

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Estudio
Fotográfico

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Siempre en
MAIPU 372

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LAVALLE

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T.E. 31-4579

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COLORES AL OLEO
T E M P E R A S

ACUARELAS
P L A S TI L i N A S
A C C E S O R I O S

PARA

ARTISTAS

Y

ESTUDIANTES

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                  <text>Ejemplares 22 a 27, 33 y 34 y 2 ejemplares especiales de la revista Forma, publicados entre 1936 y 1951.</text>
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                <text>25 Aniversario (1925-1950)</text>
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                <text>Sociedad Argentina de Artistas Plásticos (Buenos Aires)</text>
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                <text>Bonome, Rodrigo&#13;
Berni, Antonio&#13;
Glorioso, Mauro&#13;
Jourdain, Francis&#13;
Chiabra Acosta, Alfredo</text>
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                    <text>ORGANO
D E LA S O C I E D A D A R G E N T I N A
D E
A R T I S T A S
P L A S T I C O S
FLORIDA 846 — T. E. 31 - 6162 — B uenos A ire s. — N9 34 — OCTUBRE DE 1949

CABEZA DE ANGEL en madera

MUSEO HISTORICO - Santa Fe

�LIBROS DE
ARTE
DE LA

LIBRERIA DELLO STATO
ROMA
A.

M anir i, LA VILLA DEl MISTE
RI.
1S47,
p á g s.
264 (tam año
28 x 40), 121 ilu stra c io n es, 13 lá ­
m inas í. t. y u n a c arp eta con 18
lám in as en citrocrom ía.
La m ás com pleta o! ra d el m ás
in sig n e m o n u m en to do Pom p o y a
y d e la p in tu ra a n tig u a ........... S 630

O . M arocchi, LE CATACOMBE RO­
MANE. 1933, p ág s. 702, 211 ilu s ­
tracio n es en el texto con lám in as
y p la n ta s f. t. en e. en tola con
lom o en p erg a m in o ...................... S
E. Lava q u in o , CINQUANTA MONUMENTI ITALIANI DANNEGGIATI
DALLA GUERRA. 1947, p á g s. 132,
texto en p a p e l ilu stra c ió n con
n u m a ro sas ilu stra c io n es.
La m ás co m p leta d o c u m e n ta ­
ció n d e lo s d añ o s d e g u e rra en
n o ta b le s
m o n u m en to s
de
arto
italian o s .................................................. S

90

D istingui ó señor:
E sta SOCIEDAD A RG EN TIN A DE A RTISTA S PLASTICOS
ha postulado reiterad am en te en el sentido de que los a r tis ta s con­
curren tes al Salón de Rosario estén representados en el Ju rad o con
la m ayoría de sus miem bros. E s decir, que si esa Comisión elige
3 miem bros, cuatro pueden v o ta r loe concurrentes.
Ese tem peram ento que involucra un reconocimiento franco a
las aportaciones que los a rtis ta s han venido haciendo p a ra d ar a ese
certam en anual la je ra rq u ía que tiene, ha sido siem pre motivo de
especial preocupación por p a rte de esta Sociedad A rg en tin a de A r­
tis ta s Plásticos.
O tro ce los puntos que debemos se ñ a la r como susceptible de
perfeccionar el Reglam ento, es el de que los g rabadores ten g an
un ju rad o constituido exclusivam ente por gente del oficio. Los
a rtis ta s hacen de este punto u n a cuestión de principio, y no creemos
necesario abundar en elem entos de juicio, que serían redundantes
p a ra la clarividencia cel señor In terv en to r.
En la.s modificaciones propugnadas, esta Sociedad A rgentina
de A rtista s P lásticos quiere poner en evidencia su atención por ese
certam en que goza de especial m anera del in terés de todos los
a rtista s.
Saludan al señor In terv en to r con su consideración m ás distm guida,
A ndrés C alabresc

Rodrigo Bonomc

S e c re ta rio

P re s id e n te

16.-

G. B ecatíi, CASE OSTIENSI DEL
TARDO IMPERO. 1946, p á g s. 56.
Texto en p a p e l ilu stra c ió n con
ilu stra c io n es y p la n ta s ............... &lt;¡&gt; 12 —
D.

B uenos A ires, Junio 15 d e 1949.
S eñor In te rv e n to r d e la
D irección M unicipal d e C u ltu ra
D. E telfredo M. F erioli.
M useo ‘‘Juan B. C asta g n in o ”
B oulevard O roño y A vd. P e lle g rin i.
ROSARIO

M u stilli, IL MUSEO MUSSOLINI. 1938, p á g s. 191, 481 ilu s tra ­
cio n es f. t .............................................. S 2 0 3 .--

M. la lm i, L’ABEAZIA DI PO M PO ­
SA.
1936, p á g s.
271 (tam año
24 x 48), 414 ilu stra c io n es y una
c arp eta con 45 g ra n d e s lám in as
en n e g ro y citocrom ía.
E n c u a d e rn a d o en tela con im ­
p re s io n e s en oro .......................... S 300.
L. Pernier, IL PALAZZO MTNOICO
DI FESTOS.
1935, p á g s.
475.
Texto e n p a p e l ilu stra c ió n con
ilustr¿:oiones. C arp eta con 6 g ra n ­
d e s p la n ta s, 4 lá m in a s en n e g ro
y 30 en citocrom ia.
E xcavaciones y e stu d io s d e la
m isión a rq u e o ló g ic a ita lia n a en
C reta d e sd e 1900 h a sta 1934.
V olum en lo: Gli s tra ti p iú antic h i e il p rim o palazzo.
Ene.
e n tela .................................................. % 1 2 0 .—

1° RECUADRO
E ra costum bre que los a rtis ta s de Buenos A ires en treg aran sus
obras consignadas a lo-s salones organizados p o r las comisiones d e
C ultura del interior- del país, en el ¡oca1 de Leandro N. Alem 2500.
dependiente de la Dirección General de C ultura de la Nación. Allí
mismo volvían las obras luego de los certám enes, y de a'flí, sin
sa lir del edificio, podía un a r tis ta h acer que la reexpedieran a cual­
quier otro salón de los ta n to s que se realizan al cabo del año.
Aquello e ra una especie de oficina de en’ace que facilitab a todos
los trám ites y allan ab a todos los inconvenientes.
E sas facilidades contribuyeron al éxito de los salones de La
P lata, M ar del P lata . Santa F e, Rosario, Pergam ino, Tandil y
B ahía Blanca, y perm itieron que un buen núm ero de obras del
Salón Nacional fuesen conocidas en otros lugares. E s decir, que
aquellas oficinas y sus depósitos anexos, hicieron m ás por la cul­
tu ra que las m ism as auto rid ad es oue hov —vaya a saberse poi­
qué causas— re tira ro n esa concesión al Museo de Bellas A rtes de
la provincia de Buenos A ires, que h a debido re c u rrir a una entidad
privada n ara poder recibir en ella tas obras con destino al Salón
de La P lata . Los a rtis ta s ju stificarían la medida si su corolario
fuese lo demolición de esa b arrac a v ie ja y decrépita p a ra d ar al
'Salón N ac’’onal de Bellas A rtes el marco que merece la cu ltu ra del
país y la im üortancia de su arte . M as si la causa no es esa, evi­
dentem ente la iniciativa es un desacierto, ya que e n vez de fac i­
lita r la realización de los salones a Ai:’idos, se les dificulta.

2® RECUADRO
La ciudad de Buenos A ires tuvo un Museo M unicipal. E ra un
instru m en to vivo, de cu ltu ra que debió sobreponerse a m uchas di­
ficultades de orden económico y político. Realizó una labor ím ­
proba y cumplió generosam ente con su com etido. A su fre n te había
un a r tis ta que era, en el de-sempeño de su cargo, eso: un a rtis ta ;
nada m ás y nada menos. P or causas artificialm en te m agnificadas
y que a su tiem po repercutieron no poco, se le cejó cesante p ara
colocar, en su lu g ar, a un escritor. Más tard e, y por razones que
nunca podrem os entender, ese museo fué traslad ad o a un b arría
poco accesible, donde duerm e hoy, envuelto en la inopia y en la
inutilidad. Buenos A ires perdió así un centro de cu ltu ra. Otra
prueba que nos h ab la de la necesidad d e ap licar aquel im perativo
oue hierve en la conciencia -'e todos aunque no en la conveniencia
de algunos: Todo lo re ’acionado con las a rte s fig u rativ a^ debe
e sta r en m anos de los a rtis ta s plásticos.

LIBERTA D 1021

T.

E.

íss:

�Al Excmo. Señor
M inistro d e E ducación,
Dr. O scar Iv a n js se v ic h
Exmo. S eñor M inistro •
La S ociedad A rg e n tin a d e A rtistas P lásticos, h a e stu d ia d o d e te n id a m e n te la p arto
que le in cu m b e d el a n te p ro y e c to d e E statu to d el T rab a ja d o r In te le c tu al, y ha visto con
s in g u la r a g ra d o q u e m u ch as d e la s re iv in d ic a cio n es q u e so stu v ie ra por d istin to s m edios,
han sid o c o n te m p lad a s en su a rtic u la d o , a u n cu an to o tras fu e ro n d e ja d a s de lado con
a b strac c ió n d e su im p o rtan cia y d e la ju sticia q u e e n tra ñ a b a su in clu sió n .

Los artículos 154 y 155 por ejemplo,, im piden a los a rtis ta s e x tra n ­
jeros, rea liza r retrato s, cuadros «vocativos o históricos, escu ltu ras o de­
coraciones e ind uso m onum entos, en ios que aparezcan proceres o se d es­
arrollen tem as relacionados con n u e stra s g estas históricas.
E ntiende e s ta 'Sociedad que no puede desconocerse la contribución de
los .extranjeros a la cu1tu r a arg en tin a. Muchos hay que supieron id en tifi­
carse de sin g u lar modo con n uestro p a ís y nuestra,? costum bres. L a breve
h isto ria de n u e stra s a rte s p lásticas 'destaca nom bres que respetam os como
nuestros. Si se ha pensado que sólo los argen tin o s estam os en condiciones
de ser in té rp re tes fieles de nuestros propios proceres y n u estra s g estas,
Se p reju z g aría sin razón. P a ra esa clase de trab a jo s deberá llam arse a
concurso y de ese concurso saldrá la in terp retació n m ás cabal del p erso ­
n a je o de la escena. Lo im portante es que aquél perso n aje sea un trasu n to
de la significación que tuviera en su época, y esta escena un docum ento
intergiversable.
El artículo 148 establéele el requisito de que se de intervención de
asesoram iento a la J u n ta N acional de IU tejectuales en todo monumento
que se levante en la República, pero se h a olvidado alu d ir a los d eleg a­
dos de los a rtis ta s concurrente elegidos defl seno de sus asociaciones pro­
fesionales ya constituidas y organizadas. E l agregado reconoce el derecho
irrenunciable !die participación a la p a rte que h a b rá die ju g a r el rol m ás im­
p o rtan te como es el de re a liz a r la obra.
R efiriéndonos al A rt. 151 que regimienta la obligatoriedad de dedicar
u n a sum a no m enor del 5% p a ra decorar los edificios del E stado y los
p articip ares de uso público de costo superior a los 500.000 pesos, m an ifes­
tam os que no será completo si no se establece que los trab a jo s se ad­
judiquen en concurso de p rim er y segundo grad o , p o r un trib u n al com­
puesto en su m ayoría por a rtis ta s que Designarán los concurrentes. Y si,
p o r las m ism as razones aludidas m ás arriba, no se indica que podrán con­
c u rrir a esos concursos, adem ás de los a rtis ta s nativos o nacionalizados,
los ex tra n jero s con una residencia m ínim a de cinco años en el país.
E n cuanto al artículo 153, el que 'dice con relación a las decoracio­
n es a realizarse en edificios del E stado o p articu la re s de uso púbfico, que
dieberáin insp irarse con p referencia en n u e stra histo ria, n u estro folklore,
n u estra s típicas e n ac'onés 'Sferanias, nu estro paisaje y n u e stra fau n a y
flo ra te rre s tre , fluvial y m arítim a, esta Sociedad A rg en tin a de A rtista s
P lásticos tie n e sus observaciones arle hacer. Los que se inspiran en esa
resistencia que provoca en todo a r tis ta el m enor intento de condicionar
su libertad de expresión. En cada caso, e’ estilo arquitectónico indicará la
índole de las decoraciones y bien esta rá no d a r directivas ten d ien tes a
u n ifo rm ar n u estra s a rte s plásticas, despojándolas de esa v ariedad que
'hacen de ella u n a cosa viva y renovada.
Venimos a solicitar, asim ism o, en lo que atañ e a los artículos 158,
160, 161 y 162. se te n g a la m ism a am plitud de criterio que hem os p ro ­
pugnado al pedir la ¡oclusión de los a rtis ta s ex tra n jero s en lo,? b en e ficio s.
dlel E sta tu to , aunque con una residencia d eterm in ad a en jsll país.
O tro rep aro tenem os que hacer y va dirigido al A rt. 141. Sostenemos
que el a u to r de una escultura es el indicado p a ra decidir sobre el m a te ­
rial ¡en °ue h abrán de realizarse la s cuatro prueb as consideradas como
originales. Y entendem os e s ta r en lo justo, ya que el escultor realiza Su
obra atento a un determiinado m aterial definitivo. Razón p o r la cual no
debe ¡exigirse al a r tis ta que cam bie el vehicuPlo de su expresión p a r a cada
un a de las pruebas susceptibles ’c'e ser consideradas como originales.
Y hem os dejado p a ra el final la crítica que nos sugieren los artículos
2 y 3 y qule establecen los alcances de la ley p a ra los que se incrilban en
el R egistro d e '¡os T rabajadores In telectuales ta n sólo.
Exorno. Señor M inistro: No h ay duda de que el E sta tu to del T ra b a­
jad or In tc le c tu á ', en la ra m a que nos concierne, es un a consecuencia 'de
la im portancia adquirida por lais a rte s p lá stic as en n u estro país. E sa im ­
p o rtan cia continental es el resultado del esfuerzo generoso realizado en
v irtu d de una vocación que ha contribuido á que se d ig a de la A rg en tin a
qule es un país de a rtista s, y se 'dlesarrol'íó en medio de la m ayor indife­
rencia de los podere,? públicos. N os resulta, chocante ah o ra que, al e sta ­
blecerse un régim en de amiDa.ro, se comience p o r lim itarlo a los que se
inscriban e*n un determ inado re g istro p a ra in te g ra r un a Confederación
que en el m ejor de los casos crearía una in terferen cia respecto de las
entidades grem iales que agrupan ya a todos los a rtis ta s del p aís que. a
fu e rz a de incruentos sacrificios han llevado al a rte arg en tin o a un e s ta ­
do ta l idta m adurez que ju stifica ’fa preocupación de ase M inisterio.
A nuestro juicio, las ilestrnCciones de que dan cu en ta los artículos
2 y 3 del E sta tu to del T rab ajad o r Intelectual crean una m an ifiesta con­
tradicción con sus m ism os postulados.
Estos so n los p u n to s q u e c o n fig u ra n u n a v ie ja d o c trin a d e la SOCIEDAD ARGENTI­
NA DE ARTISTAS PLASTICOS y q u e re a ctu aliz a m o s en e sta c irc u n stan c ia s e g u ro s de
in te ro re ta r lo s s^ n o s sen tim ien to s d e n u e stro s a rtista s.
S a lu d a n al Excmo. S eñ o r M inistro con yv; c o n s ; d e ra c ió n m ás d istin g u id a .
ANDRES CALABRESE
RODRIGO BONOME

Secretario

Presidente

I,A LECCION DE DELACROIX
Les ha demostrado todas las
ventajas de una técnica sabia de
combinación y de lógica, que de
ningún modo traba la pasión del
pintor, sino que la fortalece.
•

Les ha entregado el secreto de
las leyes que rigen el color: el
acorde de los semejantes, la ana­
logía de los contrarios.
•

Les ha probado hasta qué pun­
to una coloración uniforme y
chata es inferior a la tinta pro­
ducida por las vibraciones de
elementos diversos combinados.
Les ha procurado los recursos
de la mezcla óptica, permitien­
do crear tintas nuevas•
Les aconseja renunciar lo más
posible a los colores obscuros, su­
cios y opacos. Les enseña que
se puede modificar y rebajar
una tinta sin ensuciarla median­
te mezclas en la paleta.
•

Les enseña la influencia mo­
ral ¡del color, que contribuye al
efecto del cuadro; los inicia en
el lenguaje estético de las tin­
tas y los tonos.
•

Los incita a osarlo todo, a no
temer nunca que sus armonías
sean demasiado altas de color.
9

El potente creador es, igual­
mente, el gran educador: su en­
señanza es tan preciosa como su
obra.
(De Eugenio Delacroix
al neoimpresionismo.)
P o r P aúl

SIGNAC.

�V. CUNiSOLO

P aisa je del puerto

JOSE CLEMENTE O R O Z C O
La muerte ha privado a la plástica americana
de uno de sus artistas más representativos, ar­
tista que calla hondo en el sentir popular, nadie
como él ha sabido interpretar la ideología re­
volucionaria del México nuevo, y el aspecto
eterno, trágico, y esencialmente humano, de las
luchas civiles y sociales, siente demasiado la
tragedia humana para divertirse con ella, pin­
ta lo que v é ; es decir del modo que la vé, y nos
trasmite su mensaje del moldo más sencillo que
conoce: por la Ferocidad, por el dolor, por la
tristeza, y algunas veces por medio de una pe­
nosa caridad sin complicaciones metafísicas.
Pintor esencialmente mural, pocos cuadros de
caballete ha dejado, en cambio es muy copiosa
su producción de dibujos y litografías todas
de una calidad extraordinaria.
Su producción vastísima, recordamos entre

ella la decoración de la escuela nacional prepa­
ratoria cuando forma parte en 1922 del sindi­
cato de pintores. La escalera de la casa de Azu­
lejos en 1925 y poco más tarde La Escuela In­
dustrial de Orizaba (Veraeruz). En 1930 un
gran Fresco en el “Pomona Gollege” (Califor­
nia) , y en 1930 y 1931 una serie de Frescos en
N. York que representan el internacionalismo,
de 1932 a 1934 otro Fresco que representa la
Historia de América. Vuelto a México, pinta
el gran Freslco “La Guerra” en el palacio de
Bellas Artes, y posiblemente lo más extraor­
dinario de su producción, los Frescos del Hos­
picio de Guadalajara. Sus composiciones son
siempre sencillas, de escala monumental, de di­
bujo pleno de vigor, de una acuciosa observa­
ción de la naturaleza, que le permitieron hacer
después síntesis del real ¡sirio, expresiones per­
sonales, no estilizaciones rebuscadas,

�La p re s e n c ia d e ?a o b ra d e A u g u sto R odin e n la S o­
c ied ad H eb raica A rg e n tin a , h a c o n stitu id o u n a co n tec im ie n ­
to d e s in g u la r re lie v e artístico', al c u al no p o d ía m o s p e r ­
m a n e ce r a g e n o s, p o r la 7 e ra rq u ía d e s u re so n an c ia e n el
a m b ie n te p lástico . El s in g u la r tin o en la o rg a n iz a ció n d e
la m u e stra , p u so d e re lie v e la re q u e rid a p re s e n c ia d e
e sta fig u ra ed ific a n te, a b o n an d o al e sp íritu , e l u rg e n te
m e d ita r so b re el d e stin o y la g ra n d e z a en la o b ra d e a rte .
Si b ie n e s cie rto q u e la m u e stra c o m p o rta b a u n a lim i­
tación, p u e s se h a lle v a d o a cabo con o b ra s c ed id as
g e n tilm e n te p o r co leccio n istas d e l p a ís, no e s m en o s cierto
q u e ella no re s ta v alo r a la fiso n o m ía ro d in ian a .
A u g u sto R odin d ió a F ran cia, en el sig lo XIX, la p r e s ­
ta n c ia q u e h a b ía lo g ra d o en las e sfe ra s d e la p in tu ra.
El m a e stro d e l cin cel fu é p a ra la e sc u ltu ra lo q u e C ezanne
p a ra la p in tu ra .
La o b ra d e R odin e stá p re c e d id a d e e se e la n v ita l q u e
no s h a ce ex clam ar con el filósofo q u e n a d a h u m a n o le es
a g en o , p o rq u e su o b ra n u tre s u s fo rm as e n la s e n tra ñ a s
m ism as d e la v id a. ‘‘Es con e l ojo in je rta d o en el c o ra ­
z ó n ” — m an ifiesta on u n o d e su s e sc rito s— , lo q u e le ha
p e rm itid o h a c e r re s p la n d e c e r e se u n iv e rs o q u e aflora de
s u s m anos con esa c o h eren c ia s u sta n c ia l d e h o m b re y
ob ra, y n o s h a ce a d m ira r la fid e lid a d d e l d e ta lle sum iso
al m odelo, e stu d ia d o m in u c io sam e n te e n todos s u s p e rfiles,
tra b a ja d o e n u n p e rp e tu o a r^ lis is , sin o tra s ín te sis q u e
a q u é lla q u e a lie n ta su g e n io y s u m e tie r. E jem plo vivo
d e u n a rte vivo, es e sa p e q u e ñ a p ie z a d e l e stu d io d el
Balzac, com o u n a e te rn a le c ció n d e lo q u e o b lig a u n a
a u té n tic a vocación.
S igno d e u n tiem p o , n o s a le cc io n a y n o s a d v ie rte , a n te
e l co m p lejo cam po d e l a rte c o n te m p o rá n eo , y a q u e el
e sc u lto r no p o d rá p e rm a n e c e r a g e n o a la e la b o ra ció n d el
d e stin o d el h o m b re , e n u n m u n d o d o n d e p u e d a con li­
b e rta d y am or d e sa rro lla r s u c a p a c id a d c re a d o ra e n p le ­
n itu d .
Como h o m e n a je al m a e stre o frecem o s a lg u n o s fra g m e n ­
tos d e l e stu d io s o b re R odin, e sc rito s p o r a q u e l su e s p í­
ritu p a r q u e se ll^m ó R ain er M aría R ilke.

Juicios de A. M. Rilque acerca de la Superficie, la Luz,
el Espacio y la Composición en la Escultura de RODIN

Más avanzaba Rodin en su camino, solitario,
m ás se adelantaoa al azar. U na ley le descu­
b ra otra. Al fin, dedicó sus búsquedas a la su­
perficie. E s ta consistía en una infinidad de
encuentros de la luz con el objeto, resultando
que cada uno de estos encuentros e ra d iferente
y singular. Aquí parecían acogerse unos a
otros, allá saludarse titubeando, m ás a llá cru ­
za rse como ex trañ o s; había muchos lug ares, pero
ninguno donde no o curriera algo. No había un
punto que estu v iera vacío.
E n ese in stan te Rodin descubrió el elemento
fundam ental de su a rte y en cierto modo la cé­
lula d e su universo. E sto es, la superficie, .esta
superficie de dim ensión y tonalidad variables,
exactam ente definida, y con la cual todo debía
e s ta r hecho.
E s ta conquista y tom a de posesión de la luz,
consecuencia de una superficie exactam ente de­
term inada, apareció a Rotd'in como u na de las
principales v irtudes de la plástica. L a a n tig ü e­
dad y la época gótica buscaron, cada una a su
modo, las soluciones de este problem a plástico,
pero él, respetando viejísim a? tradiciones, tra tó
ante todo, de buscar en su desarrollo personal, el
• dominio de la luz.
Al mismo tiem po que subyugaba la luz, Ro­

din p rep a ra b a su o tra g ra n victoria, a la cual
sus objetos le deben la conquista del especio.
L as fo rm as te p erm itían ech ar una m irada h a­
cia la geo m etría m isterio sa del espacio; com­
prendió, entonces, que los contornos de un objeto
deben ordenarse en la dirección de v arios planos
inclinados unos co n tra otros p a ra que la fo rm a
sea realm ente recogida p o r el espacio, recono­
cida en cierto modo por éste en su independen­
cia cósmica. E s difícil fo rm u lar con precisión
este descubrim iento. Pero se puede m o stra r su
empleo en la obra de Rodin. Los detalles a p a ­
recen concentrados cada vez con m ás energia y
seguridad en fu e rte s unidades de píanos, y, lue­
go, como bajo la influencia de fu erza s g ira to ­
ria s se alinean, p o r así decir, y nos p arece cer
cómo esos planos fo rm an p a rte del globo te rre s ­
tr e y se prolongan h a s ta el infinito.
H e aquí “ L a edad de bronce”, de pie aún, como
en un espacio cerrado; alrededor del “ San J u a n ”,
y a todo se a leja y esfu m a a sus lados; el “B al­
zac” se siente toda la atm ó sfera, pero algunos
desnudos sin cabeza — sobre todo el nuevo y
enorm e “H om bre que cam ina”— están plantados,
se d iría, p o r encim a de nosotros, como en el es­
pacio infinito, bajo las estrellas, en medio de la
v a s ta e im perturbable g ravitación de los mundos.
P a ra Rodin, la participación del a ire fué siem ­
p re de g ran im portancia. A adaptó todas sus fo r­
m as, plano p o r plano, al espacio. E sto les daba
esa g ran d eza e independencia, esa indescriptible
m adurez que las distin g u ía de las dem ás cosas.
P ero ah o ra que, sin d e ja r de in te rp re ta r la n a tu ­
raleza, se advirtió que al mismo tiem po que acen­
tu a b a la relación de la atm ó sfera con su obra,
aquella envolvía las superficies reunidas de m a­
n era mucho m ás apasionada. iS an tes estas fo r­
m as estab an p la n tad a s en el espacio, ah o ra se
d iría que éste las a tra ía h aca sí.
A sí vió Rodin su “B alzac” en un in stan te de
concentración form idable y de trá g ic a e x a g era­
ción, y así lo creó. L a visión no se desvanece.
Se realiza. E ste desarrollo de Rodin, que rodea
de espacio los g ran d es y m onum entales objetos
de su obra, d o ta tam bién a los dem ás objetos de
un nuevo género de belleza.
Y a con los “ B urgueses de C alais” , Rodin había
logrado ese efecto en el cual resid ía el principio
fu n d am en tal de su arte . Con tales medios, podía
c re a r cosas visibles desde lejos, fo rm as que no
estab an rodeadas solam ente del aire m ás cercano,
sino de todo el cielo. Rodin podía, con u n a su­
perficie viviente, coger y m over las lejanías como
en un espejo y podía fo rm a r un gesto que le
re s u lta ra grande, obligando al espacio a p a rtic i­
p a r en él.
A sí como el cuerpo hum ano es p a ra Rodin un
todo en cuanto una acción común (in te rio r o ex­
te rio r), tien e en m ovim iento todos sus m iem bros
y todas sus fu erzas, asi tam bién p a rte s de cu er­
pos d iferen tes que, p o r u n a necesidad interior, se
adhieren las unas a las o tras, se ordenan n a tu ­
ralm en te, p o r su interm edio en un organism o.
U n a m ano que se posa sobre la espalda o el
m uslo de otro cuerpo no pertenece m ás com ple­
tam en te al cuerpo del cual ella procede: ella y
el objeto que to ca o a p rie ta fo rm an ju n to s una
cosa nueva, una cosa m ás que no tiene nombre
y que no pertenece a nadie. Y ers el caso ah o ra
de que e s ta cosa p a rtic u la r tie n e sus lím ites de­
finidos.
E ste descubrim iento e stá en el origen de la
m a n era de a g ru p a r las form as. El no tom a por
punto de p a rtid a u n as fig u ra s que se ab razan
o se enlazan; no tiene modelos a los que dis­
pone y ag ru p a. Comienza p o r los lu g a re s donde
el contacto es m ás estrecho, como los puntos c a ­
m in an tes de la obra; a llí donde se produce una
nueva fo rm a com ienza su tra b a jo y co n sag ra todo
el sab er de su in stru m en to a las apariciones m is­
te rio sas que acom pañan el nacim iento de una fo r­
m a nueva.

�Consideraciones
R A F A E L V P ÍN T U R IC C H tO

MIGUEL ANGEL

EL JUICIO FIN A L

(dotalle)

Observaciones sobre¡os Frescos Italianos del
RAFAEL

INCENDIO EN LA CIUDAD

(detalle)

L as p in tu ra s &lt;ic R afael y
P inturicehio en la S acristía de
Siena m erecen un larg o e stu ­
dio. R afael no es allí el' con­
sum ado a r tis ta del V aticano,
el p in to r de la D isputa del S acram en­
to, obra m a e stra como r.queza y a r ­
m onía p a ra no h ab lar sino el color.
En Siena es todavía un piño co p artí­
cipe de las ideas del P erugino y lleno
de ingenuidad. Une a un dibujo ele­
g an te y a a sim etría de la com posi­
ción, el am or a los bellos tonos b ri­
llantes. R esu lta una riqueza un poco
d u ra quizá, pero d isp u esta con un
g u sto encantador. Cada trozo está
concluido como si debiera e s ta r ais­
lado, pero, p o r la feliz colocación do
cada p a rte la arm onía to ta l es p erfec­
ta . Los tonos locales ricos, la s m asas
obtenidas por la disposición de los to ­
nos, los fondor, claros en el cual se
d estacan las fig u ra s, todo ayuda a
h acerlas b rille r sin perjuicio a la de­
coración general. L a m an era es ad ­
m irable y sim ple, todo e stá pintado
en g ran ’uz, los tonos intensos, ta n to
en los paños como en las carn es, es­
tá n repintados a trazo s. Los azules,
como lo hizo m ás ta rd e R afael en el
V aticano, están puntillados sobre
blanco o-azules pálidos. E ste p u n tilla ­
do, que d eja en tre v er el fondo, es de
una g ran fu e rz a v de una g ran d ul­
zura. E v ita con ese medio a d u reza
del tono entero. C laros y espaciados
en las luces, los traz o s se a m a ta n en
las som bras. E l re tra to de R afael narecido ul de F lorencia, d a una idea
delicada y graciosa de su persona.
Un C risto a fresco de! Sodoma, en
la Academ ia de Siena, es muy in te re ­
san te, porqué, en plena luz, perm ite
ver su ejecución; modelado prim ero
en tie r r a verde, los tonos de carn e
fueron dados con veladuras líquidas
en v aria s capas su p erp u estas como en
u n a acuarela. Lo mismo en Lucas
Signorelli. En F lorencia h a y dos cam ezas al óleo del P erugino hechas con
el m ism o principio .
ORCAGNA

Y BEATO ANGELICO

De v u elta a F lorencia, O rcagna me
ha p arecL o m ás herm oso todavía.
Creo que su p aleta, como la de toda
la escuela de Giotto h a s ta el mismo
R afael, no salía de estos colores:
blanco de cal, ocre am arillo, tie r r a ro ­
ja, tie r ra verde y tie r ra som bra.
En Roma, la capilla de Beato A n­
gélico es m uy herm osa y está ta m ­
bién p in ta d a en tonos de color líquido
sobre un modelado g ris o verdoso, co­
mo lo hemos hecho n o ta r v aria s veces.
Asi son tam bién los frescos de R a­
fael en el V aticano, pero m ás libres
y m ás em pastados. E n la F arn esin a
íe ve bien cómo R afael h#cía sus fo n ­
dos azules. E l cielo de La G alatea
está m odelado en g ris y el azul está
«

�sobre la Técnica del Fresco

(Extracto de un prólogo
a la traducción del “Libro
del Arte” de C. Cennini)
Víctor Mottez
T raduce.

puesto encima en largos trazos como
en el P arnaso y en Siena. E vitaba así
la dificultad que ofrece este color pa­
ra unirlo dejándole toda su vivacidad
sin dureza. Daniel de V olterra hace
lo mismo. Los fondos ce la sa la de
Psique fueron hechos así, una re sta u ­
ración d esgracia, a, que los ha recu­
bierto de una pesada capa de azul uni­
do. ha destruido la arm onía de la sa 'a
y hace ver cómo es necesario volver
a los procedim ientos de esos m aestros,
que tedo lo habían calculado p ara lle­
g a r a la perfección.
En el Vaticano, dentro de los pro­
cedim ientos de los antiguos m aestros,
R afael ha pintado con m ás soltura
que todos e ios. Sus luces m órbidas
y fundidas, hechas en plena pasta no
dejan adivinar la dificultad que o fre­
ce el blanco de cal p ara extenderlo.
Sus esbozos son francos, tanto en las
som bras como en las luces. Pero en
lu g a r de concluir como hacen los giotis ta s volviendo con esos mismos to­
nos dorados, él hace encim a de! esbozo
un trab a jo de tie rra som bra que, pues­
ta en veladuras o a trazos, lo lleva a
un g ran vigor y a un gran acabado.
E ste vigor e ra una condición de la
época.
'
En los asuntos encim a de las ven­
ta n as, como en el San Pedro, y La
Misa, donde denrasúadn vigor 'o hu­
biesen llevado al negro, son de una
m anera m ás sim ple, m ás fra n ca y ad­
m irables de eo'sor. La Misa es un
Tiziano. El tono, no recargado con
e a veladura de tie rra som bra, con­
serva una gran pureza, como n u e 'e
verse en algunas cabezas de la
D isputa.
Si R afael ha abusado un poco ce
osa veladura, no se lo puede acusar,
sin em bargo, por completo. Donde el
día es vivo y el trab a jo de las luces
difícil, donde hace fa lta unir las som­
bras de diversos objetos y obtener
cierto vigor, donde es necesario, en
fin, colorear carnes en las som bras,
la tie rra som bra es un color muy útil.
Obscurece sin ennegrecer, m antiene
el juego de los tonos claros y cía a las
carnes una localidad' de un brun v er­
doso muy lindo.
A dm irando e' empico que ha hecho
R afael de este color, no debemos ol­
v id ar que en les lu g a re s donde la luz
es ta n ardiente las som bras claras y
coloreadas con los rojos, como lo hace
Giotto, tienen m ás riqueza y son m ás
bellas.
El cie o del P arnaso está, como en
las p in tu ra s :‘e Siena, esbozado en
g ris y el azul sobrepuesto inm ediata­
m ente en la rg a s e stría s, en se n tí; o
horizontal. E sta mezcla de g ris y de
azul da al cielo una g ran dulzui-a y
cierto m isterio. Todo el P araíso, de
un herm oso colorido, de una fa c tu ra
muy libre, está envuelto por un tr a ­
bajo fino y fundido como !o sería un
Correggio.
R afael no ha puesto siem pre rojos
debajo de los azules: en la Escuela

do Atería,; ciertos azules evaporados
son casi blancos. Obtiene con el colco tar una g ran variedad de tonos ro­
jos y violetas. Los fondos de a rq u i­
te c tu ra y los terren o s son, como en los
antiguos, de una m ism a tin ta local.
Tedo, a trá s como delante, en 'a E s­
cuela de A tenas, todo lo que es p ie­
d ra es g ris am arillento, altern an d o en
el piso con piedras rosadas. La a r ­
q uitectura, m ás clara que los p erso ­
najes, los aisla y ac la ra el conjunto
de la composición.
Julio Romano, no es c a r o y sim ­
ple como él. Todo es confusión, sin
efecto decorativo. A um entan esta
confusión la,; som bras n eg ras que
form an con las luces, de lejos, dos
objetos diferentes. Sin embarg-o, una
vez producido este efecto, uno se p re ­
gu n ta si este' defe'cto no a g re g a algo
a la vibración g en eral de la P ata lla .
R afael perfeccionando las fo rm as
ha conservado de ¿os an tig u o s las
cualidades de color y de arm onía.
Sus relaciones dg tono son ju sta s, sus
p asajes delicados, su modelado muy
fino, sin muchos detalles. La te n ­
dencia que tiene a veces al negro
debe venirle del óleo que tam bién
practicaba.
En el fresco empleo g ran cantidad
de am arillo, sea p ara d o rar ¡as c a r­
nes, sea en los paños. En la D isputa
todas las nubes son de tie r ra som ­
bra. Sin em bargo, el aspecto gene­
ral es un g ris cálido, porque la cali­
dad am arilla es co m b atirá por la a r ­
quitectu ra y te rren o s g ris franco,
por paños blancos, por azules, pot­
rosas y verdes puros.
En ios paños blancos, de un tono
muy suave y distinguido, mezcla la
cal con tie rra sonnoraa nace somDra-i
pálidas, modela mucho, sin b u scar de­
m asiado relieve. E n la E arn esin a la
p rim era im presión sorprende, com ple­
tam ente d istin ta a la del Vaticano,
hay menos vigores y m enos veladu­
ra s y a menudo se en cuentran los ne­
gros de Julio Rom ano y los fondos
azules unidos, restau rad o s, producen
por de pronto un efecto curo. D es­
pués uno se asom bra de la limpidez
y la fran q u eza del color. La luz se
extiende en gran d es m asas, sin ve­
laduras, con una p u jan za y una m or­
bidez de modelado que indican a r tis ­
ta s m uy hábiles. En alg u n as fig u ra s
el modelado es un poco débil.
Yo creo que las som bras claras de­
ben ser em p astad as y sólidas. He
observado a menudo, sobretodo en
S ebastián del Piombo en la F arn esina, que los colores dem asiados líqui­
dos, si no se los lleva a un g ran vi­
gor, desaparecen con el tiem po.
La arq u itectu ra de la Escuela de
A tenas está p in tad a en tre s grande*
pedazos. El enduido hecho ap resu rauam ente, no es ap retad o y ha queda­
do poroso, está resquebrajado y el
tono de la a rq u itectu ra es opaco.
Donde com ienzan la,; cabezas e: so-

C.

G iam biagi

po rte está m ás cuidado, m ás unido y
no tiene ra ja d u ra s: la p in tu ra se con­
serva bien.
Los pintcrucchio que están
O nofrio son muy herm osos.
veda de la Ig lesia del Pópolo
ebra m aestra. V asarl habla
ligeram ente.

en
La
es
de

San
bó­
una
ella

Lr,- Sibilas de R afael lian sido
enceradas y lian perdido mucho como
color.
En A ra Coeli, a la izquierda en la
iglesia, hay un fresco del siglo XV
sobre una columna a n tig u a p u lirá.
El enduido tiene un espesor de in e­
dia línea. R ep resen ta un ‘San Ju an
y está m uy bien conservado.
MAS.■UTIO Y DOM INIQUINO
I.as frescos de M asaccio, en San
Clem ente, son muy herm osos y den­
tro de los principios antiguo,;. De
un bello color y bien conservados.
j.-s ne pem iniquino, en San Gregor.o, sun eie u n a ejecución acadé­
m ica y de un color terroso. H ábi m ente hechos, están mal conserva­
dos. Los de Guido Reñí, que están
¿m írente y en la capilla, son de- eje­
cución pequeña, secos, duros, y se­
gún mi opinión, m uy m ediocres.

MIGUEL ANGEL
No habiéndom e ocupado en estas
notas sino del color y de la ejecu­
ción, lie consultado sobre- todo a los
m aestros que han pintado a buen
fresco y sin retoques. He dejado,
p o r lo tan to , a M iguel A ngel, sobre
e. cual h ab ría notas m uy in teresan ­
tes que hacer, si so lo pudiera ven­
de cerca. De lejos es imposible dis­
tin g u ir el buen fresco del retoque.
Se dice que cuan o come-nzó la ca­
pilla, no habiendo realizado nunca
un fresco, tom ó afresq u istas flo re n ­
tinos que tra b a ja ro n delante suyo,
los despidió, destruyó sus obras y
comenzó solo.
E ra imposible, a p esar de su ge­
nio, que no su frie ra las sorpresas
desconcertantes que a menudo re se r­
va esta p in tu ra. Sin experiencia, los
cam bios le debían ocasionar e x tra ­
ños percances y la posibilidad del
retoque a te m p era debía te n tarlo
fu ertem en te.
P a rte e que estos retoques son tan
num erosos que no se puede soñar en
lim p iar sus p in tu ras. Si fu e ra n a
fre-sco puro un buen la v aje q u itaría
todo el humo de los cirios y las m an ­
chas que cubren el Juicio Fina!. 'Se
vería entonces la p in tu ra tal cual
salió de sus manos.
9
N. V íctor M oitez fu é d is c íp u lo d e
in g r e s , lu c h ó in c a n sa b le m e n te por
dar al fresc o su lug a r d e o tres
tie m p o s en la decoración m onu
m ental.

�LVCA SIGNORELLI.
Sus FRESCOS en la CATEDRAL de ORVIFTO
. . . y m ejo r no p o áríam os v e r sim bolizada esta trem enda fe q u e e l tu v o
e n e l arte, y e s e lúcid o d o m in io q u e su p o ejercitar so b re su s p ropios
alecto s que en aquella gra n d ísim a constancia d e ánim o con q u e
s e g ú n cuenta e l Vasari — *‘£ i viejo p intor, sin llorar ni v erte r lá­
g rim as, quiso u n día traer e l cuerpo d e sn u d o d e su hijo asesinado,
para v e r siem p re q u e e l q u is ie se m e d ia n te la obra d e s u s m anos,
a q u e llo que la naturaleza le había dado, y lu e g o quita d o la inicua
F ortuna.9i

El d e sp e rta r del pensam iento motftrno, a fines de la Edad Media, h a s ta entonces
oprim ido p o r la autoridad de la IglefiiL se caracteriza “p o r el abandono de las espe­
culaciones sobre los m isterio s de la fe y la s cuestionas transcendentes, p a ra acercarse
cada vez m ás a e sta vida, h a s ta que, pdco a poco, la investigación del esp íritu humano
se convierte en centro del pensam ien'* filosófico.” (A. M esser).
M aravi losa expresión de este d esp ertar del pensam iento m oderno fué, en In g la ­
te rra , San F rancisco de Assís. Rompiendo la rigidez a b stra c ta de los dogm as reli­

un Giotto, expresado con una ciencia ex trao rd in aria. V assari
hace re s a lta r la influencia innegable de la obra de Signorelli
sobre el g ran Miguel A ngel, el a rtis ta que cierra con s u poderosa
personalidad el quiniento italiano y to d a una etap a en el camino
del arte .

giosos, abre los ojos a la vida y cx*ta la belleza de sus “h erm anos” los anim ales,
las p la n ta s y las flores. E s ta visión fel mundo, este sentim iento de am or a los hom ­
bres, los seres y las cosas, canceróse» y profundo, es el que inicia la tran sfo rm ació n
del a rte bizantino, ab stra cto y sim tafeo , hacia un a rte religioso hum anizado de un
realism o a trav é s del tiem po cada v « m ás perfecto y expresivo.
De aquella im agen que CimabueJ a n te el asom bro de la gente, h iciera sonreír
por p rim e ra vez, h a s ta M iguel Anjfel; d u ran te dos siglos, e l esfuerzo colectivo y
convergente de los a rtis ta s dirigido por el suprem o ideal de c a p ta r la vida, tiene
como consecuencia n ecesaria el perfeccionam iento técnico. E l dominio de 'a fo rm a y
el espacio, de la luz y el color, de lá composición y la arm onía, al que* llegaron los
a r tis ta s d e’. Renacim iento, obedece únicamente a esa im periosa necesidad de ex p resar
el nuevo sentim iento de la vida universal. E ste movimiento, g eneral en el mundo
cristian o de la época, llevó a los artistas a la observación profunda de la vida cir­
cu ndante; se la analiza, se desentrañan sus leyes, se crean ciencias, en una palabra,
se inicia el im pulso que d a origen a los tiem pos m odernos. Muchos a rtis ta s fueron
de sab er u niversal, m atem áticos, arquitectos, escultores, pintores, filósofos, cuyo re ­
p rese n tan te m ás excelso fué Leonardo.
Si la sontrisa de Cimabue y el hondo dram atism o de G iotto son los comienzos,
SignorelM (1441-1523), rep rese n ta el pleno dominio de los medios de ex p res’ón, form a
p erfec ta y rig o r m en tal p a lp ita n te de vida. Discípulo de uno de los m ás g randes
m a estro s del cuatrociento, P iero della Francesca, cu y a o bra es de una au sterid ad de
form as quizá inigualada, Signorelli siente aún el tum ultuoso dram atism o cristiano de

L as reproducciones que publicam os fu ero n tom adas del li­
bro de Enzo Carli, publicado por el In stitu to Italian o D ’A rti
G rafiche - Bergam o. Son, de izquierda a derecha y de arrib a
hacia abajo:
E xterm inio de un cristiano.
Cabeza de un a m adre.
Condenados al infierno.
‘Soldados fulm inados.
R e trato de Giovan P ao ’o Baglioni.

�COMENZANDO LA PUBLICACION DE REPRODUCCIO­
NES DE SOCIOS PREMIADOS EN SALONES OFICIALES
O CUYOS TRABAJOS HAYAN SIDO EXPUESTOS, DA­
MOS AQUI LOS PREMIADOS EN EL VII DE MAR DEL
PLATA, SALON DE SANTA FE Y EXPOSICIONES IN­
DIVIDUALES.

VIH SALON DE MAR DEL PLATA
A u to-retrato - O leo d e AARON LIPIETZ
S e g u n d o Prem io

VIII SALON DE MAR DEL PLATA
R oberto R ossi - »‘LA M ESA V IO LE T A "
OLEO
Prem io E sp ecial p a ra A rtista s d e la
P ro v in cia d e B uenos A ires

VIII

SALON

DE

MAR

DEL PLATA

A ntonio S a sso n e - “ EL FORJADORA
FIBROCEMENTO
P rim e r Prem io ‘‘M inistro d e O b ra s
P ú b lica s Ing. Raiíl A. M erca n te ” .

VIII SALON DE MAR DEL PLATA
C arlos B iscione - “ C O NFID ENCIA”
YESO
Prem io E special p a ra A rtista s d e la
P ro v in cia d e B uenos A ires
ESCULTURA
ADQUISICION

• NOTICIAS
El escultor Sassone in au g u ró en n u e stra g alería de exposiciones,
el día 15 de junio, una m u e stra de sus ensayos sobre nuevos
m a te ria ’es plásticos p a ra p in to ras, escultores y g rab ad o res; com ­
prende los sig u ien tes procedim ientos:
P in tu ra p étrea, aplicable sobre planchas de fibrocem ento,
p iedras, m uros, o cualquier m aterial consistente, p a ra decoración
m ural, in te rio r y ex terior.
N uevo fresco, sobre 2 ¡man. de espesor p a ra decoración m u­
ral in te rio r y ex terio r, sobre planchas de fibrocem ento, m uro,
piedra, etc.
¡Oleo petrificab le, p a ra decoración in te rio r y p in tu ra de ca­
b allete; ap ¡caíble sobre m uro, fibrocem ento, hierro, piedra, p iza­
r ra u otro m aterial consistente.
F resco al óleo (Frescóleo) sobre p asta especial y óleo di­
luido; ap licab 'e sobre m uro, fibrocem ento, hierro, piedra, etc., y
cuya superficie perm anece p in tab le h a s ta un año.
“ MUJER PEINAND O SE” T em p era
BRUNO VENIER
P rem io estím u lo
Bolsa d e C om ercio d e S anta Fé.

�KVI SALON DE SANTA FE
“ EL fi/O ” oleo
ENRIQUE POLICASTRO
Prem io
M artín R. G alisteo

XXVI SALON DE SANTA FE
“FIG U RA CON FLORES” oleo
LEOPOLDO PRESAS

SALON PEUSER
“ PA SAJE SO LIT A R IO "
oleo
SERGIO BELAIEFF

GALERIA ALCORTA
“ LA MADRE” oleo
OSCAR CAPRISTO
SALON PEUSER
“ LA CHOLA A G U A T E R A ”
oleo
M. ZORRILLA

SOCIETARIAS ♦
P in tu ra al seco, sobre preparación especial p ara decoración
m ural in terio r y exterior.
Grabado en fibrocem ento blanco; con este procedim iento de
consistencia incalcu able, se pueden reproducir, inclusive, cuadros
antiguos, poseyéndose la plancha original.
G rabado a cincel sobre hierro.
P lastilin a petrifica-ble p a ra modelado directo.
A lgunos &lt;ie estos ensayos d atan del año 1932 y fueron ex ­
puestos a la intem perie; adem ás ce estos procedim ientos inéditos,
el escultor Sassone expuso tre s pirograbados.
El día 15 de
nes una m uestra
divert, residente
m u e stra refirm a
A udivert.

abril se efectuó en n u estra sala de exposicio­
de grabados de nuestro consocio Pompeyo Auen estos mom entos en P a rís; la calidad de la
el concepto del auténtico a rtis ta s que hay en

D isertó en n u estro local social el pin­
to r venezolano G abriel Bracho. La con­
ferencia fué seguida con ex trao rd in ario
in terés p o r num eroso público, en tre los
que se en contraban fig u ra s rep rese n ta­
tiv a s de las le tra s y la p ástica arg e n ­
tina.
T erm ina de efectu arse en n u estra sala
de exposiciones una m u estra de 22 g r a ­
bados de n u estro consocio V íctor Rebuffo; la calidad ex tra o rd in a ria de las
obras presentabais, su sólida técnica,
y el profundo hum anism o que se des­
prende de cada una de ellas, hacen que
ésta sea una verd ad era m u e stra de ex­
cepción.
Y dos in te resa n tes m u estras de dibu­
jos, por E. Balan y la p in to ra ManeB ernardo, respectivam ente.

�EL XVI SALON DE O T O N O DE LA S. A. A. P

V istas p a rc ia le s d e l XVI SALON DE OTOÑO

D espués de salv ar los obstáculos que se cruzaron
en el camino de la realización de este certam en anual,
cristalizó el anhelo societario, en las salas de Peuser.
Obviadas todas las dificultades — el jurado realizó
su labor de selección con am plitud de criterio y gene­
rosidad com prensiva, a l ofrecer un panoram a de las
inquietudes de nuestros asociados. E n ella cupieron
los esp íritu s m ás singulares, sin lim itación de te n ­
dencias, ni prioridad de escuelas estéticas. F ru to del
esp íritu societario fué este certam en que siem pre pone
la n o ta constructiva en la elaboración de la cu ltu ra
p lástica del país.
L a buena disposición de las .obras —la casi unifor­
m idad del tam año— y la inteligente colocación co n tri­
buyeron a h acer re s a lta r la m uestra, la que fué v isitad a
p o r num erosa concurrencia, pese a la escaisa resonancia
publicitaria.

•

BIBLIOGRAFÍA

ESTETICA -

Morit\-Getger

E n un volumen de 166 p áginas provisto ¿e un apén­
dice bibliográfico elaborado por Raim undo Lida —
quien escribe tam bién una “A dvertencia” prologal y
traduce el prim ero de los trab a jo s que com ponen el
libro— ed ita A rgos dos im p o rtan tes m onografías del
filósofo alem án M oritz Geiger, fig u ra descollante de la
estética fenom enológica actual.
E l im perio de estos
tra b a jo s — “Los problem as de la E sté tic a”— constitu­
ye un m agnífico p anoram a sintético de la situación ac­
tu a l del problem a, que incluye una síntesis de las p rin ­
cipales corrientes de esa p a rte de la filosofía, o de
e sta “ciencia autónom a”, según quiera juzgársela.
T anto po r la objetividad del juicio como por la clari­
dad de la exposición, e s ta síntesis es u n a lectu ra in ­
dispensable p a ra quienes deseen poseer o ac la ra r un a
visión de conjunto de lo que se lleva hecho en la m ateria
desde B aum garten h a s ta la fecha. E n su “Introduc­
ción” señala G eiger dos m étodos fundam entales de la
estética, en su esfuerzo por su p e ra r la relativid ad de
ese juicio considerado subjetivam ente, es decir, en su
esfuerzo p o r lo g rar categoría científica. El prim ero,
dirigido a lo g ra r de u n a vez po r todas “la esencia del
v alo r estético”, de donde podría aplicarse a un abso­
lu to invariable, co nsistiría por ello mismo en un a “f i­
losofía del v alor estético”. El segundo, que en lu g a r
de soslayar la relatividad del juicio estético “corre a
tra v é s de ella”, es em pírico y descriptivo, o teniéndose
al estudio de los hechos relativos y de las experiencias
sin d esca rta r necesariam ente que este procedim iento
pueda llevar al descubrim iento de norm as y aun a
consecuencias de c a rá c te r absoluto, de las que sin em ­
b argo debe despreocuparse. D entro de esta corriente

g en eral inicia la explicación concisa y clara del des­
arro llo de las te o rías estéticas, dividiendo su libro en
v arios capítulos que tr a ta n respectivam ente la estética
axiológica, con todos sus m atices; la em pírica, la p si­
cológica, añadiendo un capítulo fin al sobre la ciencia
g en eral del arte .
L a segunda p a rte del volum en incluye el ensayo de
G eiger sobre E sté tic a fenom enológica, que fu e ra la
d isertación leída p o r el filósofo en el Segundo Con­
greso de E sté tic a y T eoría g eneral del a rte , y que se
p u b licara luego en e. volumen de G eiger “A proxim a­
ción a la estética”, editado en 1928. E xpone aquí la
esencia del método fenomenológico que, sin desdeñar
las enseñanzas de la investigación em pírico-evolutiva,
a sp ira a p a r tir del hecho m ism o estético captado por
intuición, facu ltad é s ta que debe ejercerse en las con­
diciones p ropias de esa disciplina filosófica, y que el
a u to r explica su scin ta pero claram en te. Todo ello ex­
presado en un lenguaje eleg an te, ageno a toda p e­
d an tería p rofesoral, y p o r m om entos persu asiv o y con.
vincente, en el que se ad v ierte u n tono problem ático
que no preten d e im poner sus verdades sino que, m ás
bien, p refiere som eterlas a la discusión y la re f lexióu
del lector. El libróse im prim ió en la Im p ren ta López,
en m arzo del co rrien te año.
R. P.

�MANUEL BELGRANO
FUNDADOR DE LA PRIMERA ESCUELA DE DIBUJO
L a fisonom ía intelectual de este hijo legítim o de la Revo­
lución de Mayo, cobra relieves insospechados en la m edida
en que el tiem po que tra n s c u rre fija los p erfiles netos de la
civilidad. Tenía rasgos m uy singulares este gen eral de un
ejército libertador, a quien las obligadas experiencias en la
construcción de una nueva nación, lo investían de hom bre
de acción, al grado ta l que abarcaba ta re a s de distin to orden.
G uerrero en los cam pos de batalla, econom ista en la con­
ducción del pensam iento revolucionario de Mayo, educador
en el ám bito de la naciente cu ltu ra, desnudando siem pre su
honradez y desinteresi&amp;s, su serenidad, rec titu d y am or a los
principios rectores de la nación, conduciéndola p o r los sen­
deros de las ideas p ro g re sista s. He allí sus ideas co nstruc­
tiv a s en las gestiones p a ra la fundación de la p rim e ra E s­
cuela de D ibujo, fu n d ad a el 29 de mayo de 1779, d u ran te
su actuación al fre n te del Consulado. O frecem os a n u estro s
lectores, como adhesión a la fecha significativa, la publica­
ción e x tra ta d a de un artículo suyo, aparecido en su Memo­
ria Económ ica, intitulado “E l dibujo, alm a de las a rte s ”.

“Los buenos principios los adquiría el artista en una escuela
de dibujo que, sin duda, es el alma de las artes; algunos creen
inútil este conocimiento, pero es tan necesario, que todo me­
nestral necesita para perfeccionarse en su oficio: el carpintero,
cantero bordador, sastre, herrero y hasta los zapateros no po­
drán cortar unos zapatos con el ajuste y perfección debida sin
saber dibujar. Aun se extienden a más que los artistas, los be­
neficios que resultan de una escuela de dibujo: sin este conoci­
miento los filósofos principiantes no entenderán los planisferios
de las esferas terrestres de las armilares que se ponen para el
movimiento de la tierra, y más planetas en sus respectivos sis­
temas, y, por consiguiente, los diseños de las máquinas eléctr'eas
y neumáticas y otros muchos q.ue se ponen en sus libros; al
teólogo, a quien le es indispensable algún estudio de Geografía,
le facilitará el manejo del mapa y el compás; al ministro- y el
abogado el de los planos icnográficos, y agrimensores de las ca­
sas y terrenos sembrados que presentan los litigantes en los
pleitos; el médico entenderá con más facilidad las partes del
cuerpo humano, que se ve y estudia en las láminas y libros de
anatomía; en una palabra debe ser este conocimiento tan gene­
ral, que aun las mujeres lo debían tener oara el mejor desem­
peño de sus labores; así se explica el sabio escritor Paramo, y
yo, no teniendo que añadir, digo oue es forzoso que esta Junta,
cuya obligación es atender por todos los medios posible a la fe­
licidad de estos países, lo establezca (igualmente que una Ar­
quitectura, pues en los países cultos no solamente es út"l, sino
de primera necesidad), en todas las ciudades principales del
virreinato, y con más prontitud en esta Capital, para cuyo caso
tendré el honor de presentar unas constituciones y método de
enseñar principalmente a aquellos que se destinan a los oficios
menestrales, pues no deberían ser maestros en ningún ofic;o,
ínterin no hubiesen hecho sus exámenes sin tener que exigir
ningún derecho con aprobación del director y maestro de la es­
cuela, que es indispensable se hagan venir de la metrópoli: los
premios que se propusiesen a los escolares deberían igualmente
aplicarse por éstos al más benemérito.”

SANTIAGO DEL ESTERO
El conocido artista santafecino
Raúl Schurjin, quien se encuentra
en la ciudad de Santiago del Este­
ro, donde realizó una exposición de
sus obras, pronunció una conferen­
cia sobre temas de arte, en la sede
de la Biblioteca Sarmiento.

El acto contó con los auspicios del
Círculo de P ro feso res D iplom ados
de S antiago del E stero y asistiero n
al mismo los a'u m n o s de la E scuela
S uperior de B ellas A rtes de la U ni­
versidad: de Tucum án, quienes ju n ta ­
m ente con el D irector del In stitu to ,
Sr. Spilinbergo, se e n c u en tra n en
viaje de estudio en la referid a c a ­
p ita l norteña,

CORDOBA
N uevam ente ocupa el p 'an o del in ­
te ré s y del com entario, la actividad
que en bien de la cu ltu ra a rtístic a
de Córdoba viene cum pliendo L V
2, Radio C entral.
Rom piendo la ru tin a e-n que pol­
lo g en eral desenvuelven sus a c tiv i­
dades las em isoras en n u estro país,
Radio C entral, p o r interm edio de su
aseso r literario , el e sc rito r Lobos
P o rto , concretó en realidad una idea
d ig n a de elogio: la difusión de la
actividad plástica, m ediante com en­
ta rio s y exposiciones de arte .
A sí surgió la audición “N u e s tra
C u ltu ra ”, en el año 1938, cum plien­
do desde entonces un a b rilla n te t r a ­
yectoria, que m ereció los juicios m ás
encom iásticos p o r p a rte del público
y la crítica. P o sterio rm en te, como
com plem ento de esa audición, Lo­
bos P o rto organizó p a ra Radio Cen­
tr a l el P rim e r G ran Salón de Be­
llas A rtes, al cual concurrieron con
sus obras los a r tis ta s m ás d estac a­
dos de n u estro medio.
Con motivo de cum plirse el an i­
versario de la p rim e ra exposición,
Radio C en tral o rg an iza actu alm en te,
p o r interm edio del señor Lobos P o r­
to, el 'Segundo G ran Salón de Bellas
A rtes.

ROSARIO
E n el local de la Sociedad A rg en ­
tin a de A rtis ta s P lástico s, calle San
Lorenzo 1211, se in au g u ró oficial­
m ente la exposiciónhom enaje de' los
artisx as plásticos fallecidos, Ju an
B erlin g ieri, E n riq u e M-unne, M anuel
M usto, A ugusto J. Olivé, M iguel
Roldán B atille, A ugusto Schiavoni y
Salvador Zino.
O rg an iza este acto la entidad
m encionada, con la colaboración de
la S u b secretaría de C u ltu ra de la
M unicipalidad y la D irección del
Museo M unicipal1 ide B ellas A rtes
“Ju a n B. C astag n in o ” .
Se expondrán 77 obras de los m en­
cionados a r tis ta s que h an co n trib u i­
do poderosam ente al desenvolvim ien­
to cu ltu ral de la ciudad y del país.

BAHIA BLANCA
E n la s g alerías de a rte de la A so­
ciación B e rn ard in a R ivadavia quedó
in a u g u ra d a la anunciada exposición
de obras de un a colección p articu la r,
m u e stra que es au spiciada p o r el
D ep artam en to de E xtensión C ultural
del In stitu to Tecnológico del Sur.
E e exhiben telas, alg u n as de las
cuales se atrib u y en a B assano, p e r­
ten ecien tes a u n a fa m ilia de p in to ­
re s del siglo XVI. C om pleta la
m u e stra , u n a serie de dibujos de
g ra n fa c tu ra , así como bocetos y
tro zo s de lienzos que p resu m ib le­
m ente, son fra g m en to s de g randes
cuadros.

SANTA FE
M useo M unicipal de B. A rtes, p in­
tu ra s de Ludovico P ag an in i y es­
cu ltu ras d e Isra el H offm an.
E n la g a le ría P eu ser de Bs. A ires
óleos del p in to r santafecino Ricardo

Supusiche,

�Actividad Plástica
en Paris

A N D R E A
NTEGNA
V iñeta do

(P o r S. FELD M A N . C orresponsal
cío ‘FORM A ’’.)

A. S asso n e

Hablar de Mantegna en estos
momentos, es actualizar aque­
llos grandes maestros que die­
ron origen a la pintura monu­
mental.
El humilde pastorcillo mantovano, discípulo de Squarcione, en Padova, es aquel que es­
taba predestinado a reafirmar
de manera indiscutible, más
/ i %
que ningún otro artista de su
JÉÉ&amp;
■ '' L
época, aouellos principios plás­
ticos implantados por el genio de Giotto; esto e s : líneas firmes,
formas cerradas, i y composiciones de concepto arquitectónico.
Este gran pintor que a la edad de 17 años pintaba como
un maestro, a quien Inocencio VII denominó “Caballero del Ar­
te”, por sus dotes artísticas, y por sus finos modales, es quien
da personalidad al siglo XV italiano, apartándose por com­
pleto de la v:sión bizantinista de Simone Martini y Cavallini,
principalmente, la cual había predominado hasta entonces, y
juntamente con Donatelto y Lúea Signorelli, se forma el tríp­
tico genial que debía dar origen al alto Renacimiento italiano.
El patetismo de Mantegna fué el principio de la humani­
zación del Arte; Este señor de la pintura mural, que copiara
d’e joven las estatuas antiguas en sus obras, por hallarlas más
perfectas, fué difamado por su maestro (Squarcione) a raíz de
ese abuso’.
Mantegna, para demostrar que tenía más capacidad que
su maestro en copiar del natural, pintó retratos de amigos en
los muros de la capilla de S. Crisóstomo (posiblemente destro­
zados hoy por alguna bomba satánica). Allí estaban el gran
médico G. Della Valle, B. Fuzimeliga, Dr. en leyes, y otros
(a Squarcione, por burlarse, lo pintó en forma grotesca, em­
puñando una lanza).
Desde esa época comenzó la gran etapa de su carrera ar­
tística fusionando el color con la forma; el contenido con la
belleza abstracta, lo evidencian: “El triunfo de César”, en el
palacio S. Sebastián; “San Juan bautizando a Jesús” (en Ro­
ma), y otras cbras maestras de su genio creador.
Murió en el año 1501. Según algunos comentaristas, El
Vasari estaría en un error al creer que Mantegna hubiese muer­
to an 1517 a la edad de 66 años, al mismo tiempo la nueva
fecha de su muerte excluye la posibilidad de que hubiera pod:do ser el maestro de CorreggioA. Sassone

Vil

SALON

Mendoza. — El día 9 de julio del
corriente se inauguró en la Gale­
ría “Giménez”, de esta ciudad, el
VII Salón de Cuyo —auspiciado
por la Sociedad Argentina de Ar­
tistas Plásticos (Filial Mendoza)
—63 expositores con un total de
93 obras que se exhibieron ante

DE

D u ran te el V erano, aquí, en P a ­
rís, como en casi todos lados, las ac­
tividades p lásticas están prácticam en ­
te suspendidas, pero el medio cu ltu ­
ral es de ta n en v erg ad u ra, que puede
co n ten ta r al m ás exigente.
A notam os las m ás im p o rtan tes:
En la M aison de la Penseé, G5 óleos
de Pablo Picasso, ejecutados con la
reciedum bre d e’.1 g ran m aestro , pero
den tro de su ú ltim a línea conocida.

Exposición de ab ras recien tes de H.
M atisse, en que hace lle g ar la deco­
ración a un grado de fin u ra y su ti­
leza ex trao rd in ario s. F ig u ra n en la
m u estra ilustraciones p a ra “ L etres
P o rtu g a ise s” , de M aranna A lcan fo ra­
do, y “F leu rs du M al”, en los que sus
lito g ra fía s llegan a una depuración
del trazo y del arabesco realm en te
notables.

B ourdelle: en el P e tit P alais y en
los que fueron sus talleres, estas dos
m u e stra s reúnen m ás de doscientos
trab a jo s, en los que se puede seg u ir
el p aulatino dominio de la fo rm a, del
ritm o y de la composición.

Exposición G auguin en el mdseo
de L ’O rangerie. Se lian reunido en un
esfuerzo considerable, u n a g ran can ­
tidad de óleos, escu ltu ras, ta lla s, g ra ­
bados, dibujos, n o tas y cuadernos.

E n Julio se clausuró el Salón de
Mai, y ah o ra perm anece abierto el
salón de R ealités Nouveles en los que
se reúnen los a rtis ta s de tendencia
a b s tra c ta y sem i ab stracta.

En ia g alería Maeg'ht, obras de H in­
que, L eg er y Miro. En la B iblioteca
N acional, obras de P oussin, y en el
“A telier D elacroix” “ D elacroix y el
p aisaje rom ántico”.

CUYO

una crecida cantidad de público,
y obtuvo el eco favorable de la
crítica; por la cantidad de figuras
can sagradas, y el gran número de
nuevos valores, tanto de esta ciu­
dad como de la central, este salón
Justificó ampliamente e) esfuer­
zo de sus organizadores.

�VAN

RIEL

GALERI A

D E

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EXPOSICIONES DE ARTE ANTIGUO Y MODERNO
IN ST IT U T O FR A N C E S l)E ESTU D IO S SU PE R IO R E S
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                  <text>Ejemplares 22 a 27, 33 y 34 y 2 ejemplares especiales de la revista Forma, publicados entre 1936 y 1951.</text>
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                    <text>LA S O C I E D A D
ARGENTINA
ORGANO
DE
P L A S T I C O S
D E
A R T I S T A S
FLORIDA 846

MONOCOPIA

T: E. 31 - 6162 — Buenos A ires. — N? 33 — ABRIL DE 1949

Precio d el ejem plar ¡j$ 0.50

UNO

E. SP1L1MBERG O

�E'l aprendizaje de las artes p lá sti­
cas, el dominio de sois respectivas a r ­
tesanías, es decir, todo lo que puede
ser trasm isible por medio de la ense­
ñanza en la form ación del a rtista ,
fue objeto d!e preferente atención por
p arte de la
Sociedad A r­
g e n tin a de

Becas para
a m p lia r co­
nocimientos

A r t i s t a s

Plásticos. En
efecto, nues­
tra Sociedad
áa reclamado
in s is te n te m e n te la
transform ación de los estadios de las
bellas arfes que im parte el Estado
— en form a ta n inconexa como an a­
crónica— en lois que corresponden a
una Escuela viviente, accesible a to ­
dos los jóvenes que sientan la voca­
ción del arte como una form a de a f ir ­
mación y de comunicación con los de­
más p o r medio de la im agen. H a se­
ñalado, constructivam ente, la necesi­
dad dé qu;e el fu tu ro a rtis ta ad­
quiera sus conocimientos en una es­
cuela de trab ajo que h ag a posible la
fertilidad de las condiciones persona­
les p a ra la expresión artística; una
escuela que contemple, inicialm ente,
un proceso form ativo de tre s etapas
sucesivas, que partiendo de la explo­
ración de aptitudes m ediante el ejer­
cicio de todos los meidiois de la expre­
sión plástico-gráfica, pase a la p rá c ti­
ca de la disciplina del a rte que le se ­
ñalan las aptitudes dem ostradas en la
prim era etapa de los estadios, y, se
afirm e luego en o tra de realizaciones
y estudios superiores.

“FORM A”, docum enta fehaciente­
m ente, el interés que hemos dedicado
a este aspecto de las necesarias y u r­
gentes transform aciones que deben
aperarse por p arte del Estado.
C ualesquiera sean los planes pro­
g resistas que se adopten p ara operar
esta im postergable transform ación,
ellos deben contem plar la organiza­
ción de un sistem a de becas de me­
joram iento técnico y cultural, oto rg a­
das con ta l acierto que signifiquen
verdaderos estím ulos p a ra ahondar los
conocimientos.
El sistem a de becas de m ejoram ien­
to téenico-lcultaral debe atender orde­
nadam ente distintos momentos del
proceso form ativo, m ediante:
a ) Becas tem porarias p a ra prose­
g u ir estadios en escuelas de a r­
tes de diversas zonas del país,
complementados con estudios de
la naturaleza, elementos hum a­
nos y artesanías características
de la región. (E stas becas su­
gieren la conveniencia de un in­
tercam bio tem porario de los me­
jores m aestros del p aís).
b) A esta a ltu ra de los conocimien­
tos adquiridos entre nosotros,
correspondería oto rg ar becas p a ­
ra proseguir estudios especiales
en centros educacionales y en
talleres de m aestros destacados
del continente;
c) Y como un estadio superior del
sistem a de becas, se otorgarían
las llam adas “bolsas de viaje” ,
p a ra observar y estudiar en los
grandes centras de cultura uni­
versal lo que no puede ofrecer
nuestro país, facilitando a los

Con motivo idel llamado a concurso
p ara la erección de dos monumentos
al Gral. D. José de San M artín, ha
sido enviada al In stitu to Nacional
S anm artiniano la nota que sigue, su s­
cripta por las entidades que figuran
al pie:

Buenos Aires, Febrero 10 de 1949.
Señor Presidente del Instituto Nacional
Sanmartiniano
Coronel (r) Bartolomé Descalzo - S/D.
Distinguido señor Presidente:
Las entidades que suscriben la presente y
que congregan el mayor y más calificado nú­
mero de artistas plásticos de nuestro país, han
tomado conocimiento de las bases confeccio­
nadas por ese Instituto Sanmartiniano para
la erección de dos monumentos de home­
naje al General San Martín, a emplazarse uno
en la plaza “Grand Bourg” y el otro en el pa­
raje denominado “El Manzano Histórico” (Dto.
Tunuyan - Mendoza).
Celebran estas instituciones argentinas, la
feliz iniciativa que exalta, con renovado pa­
triotismo, la figura señera del Gran Capitán,
y entienden que no podrá haber en la elección
acierto condigno a la tamaña medida históri­
ca de D. José de San Martín, si no se satisfa­

becados una libertad de movi­
m ientos sucep,tibie de orientar
sus conocimientos con criterio
personal.
Pero el sistem a de becas a crearse
debe tener en vista la utilización de
la obra del a rtista en nuestro país,
destacando la función social de su la­
bor en beneficio del pueblo.
De esto se infiere que el Estado —si
quiere ju stificar siu interés de contri­
buir a la form ación de artistas—, la
lógica m ás elem ental demuestra que
debe contribuir a la creación de fuen­
tes de tra b a jo , llamándolos a realizar
una obra em inentem ente popular en
la decoración de los edificios públicos,
ornam entación de paseos y jardines,
ejecución de monumentos, sellos pos­
tales, etc., adjudicando los trabajos
de acuerdo a norm as progresistas y
dem ocráticas.
Dejamos expuesta, así en términos
generales, la necesidad de completar
los estajdios de las bellas artes con la
adjudicación de becas de perfecciona­
m iento técnico-cultural, no en la for­
m a anárquica y desconectada de la
realidad como se distribuyen ahora,
sino como corolario natu ral del pro­
ceso form ativo de una actividad es­
p iritu al destinada a ejercer una in­
fluencia salu|d!able en toda sociedad
bien organizada.
Queda a los a rtista s la tarea de
com pletar esta sugestión acerca de las
becas y de su adjudicación, die suerte
que puedan a sp ira r a ellas todós los
jóvenes que hayan alcanzado la for­
mación requerida, en centros oficia­
les, en escuelas libres, en talleres, etc

cen las medidas que a continuación soli­
citamos:
19 Fijación de plazo en que se expedirá el
electivos, escultores y un arquitecto, que
se hallen en condiciones de paridad con
los designados oficialmente29 Fijación de plazo en que se expedirá el
Jurado.
39 Exposición de todas las obras presenta­
das al concurso, según es práctica, con­
juntamente con la documentación ico­
nográfica proporcionada a los artistas
por esa Institución Sanmartiniana, en
virtud de que las últimas investigacio­
nes o,cerca de la verdadera efigie de
San Martín (retrato de Gil) dan una
imagen del Libertador muy diferente de
la conocida hasta ahora por el público.
Estamos seguros de que el Instituto Sanmar­
tiniano meditará sobre este punto y reivindi­
cará los conceptos expuestos.
Saludamos al señor Presidente con nuestra
consideración más distinguida.
Firm ada por los Presidentes y Secretarios de las si­
guientes sociedades: Asociación Estím ulo de Bellas A r­
tes, Sociedad A rgentina de A rtistas Plásticos, Asocia­
ción Gente de A rte de Avellaneda, Agrupación Gente
de A rte y L etras “ Im pulso”.

�GOGH

Homenaje de la Sociedad A rgentina de A rtistas Plásticos
en el 96 aniversario de su nacimiento

1853 - 30 de Marzo - 1949

&lt;

ADA vez estoj
más convencido de que las gentes son la raíz de
todo.
Creo que la vida es muy corta y pasa rápi­
damente ; entonces&gt; siendo pintor, hay que
pintar.
Es por cierto un extraño fenómeno que todos
los artistas, músicos, poetas, pintores, sean ma­
terialmente desgraciados. Los [pintores, por no
hablar más que de ellos, estando muertos ha­
blan a la generación siguiente o a varias genera­
ciones siguientes por sus obras,
En la vida del pintor, no es la
muerte lo más difícil que tendríaConsiderando el tiempo en que
vivimos, como un renacimiento ver­
dadero y grande del arte, la tradi­
ción carcomida oficial que todavía
está en pié, pero que es impotente
y desidiosa en el fondo, hace que
los nuevos pintores estén solos, po­
bres, tratados como locos y como
secuela de ese tratamiento, su real
disminución en cuanto se refiere a
su vida social.
Encuentra bello todo lo que pue­
das ; la mayoría no encuentra nada
suficientemente bello.
Ama tal amigo, tal persona, tal
cosa, lo que tu quieras y estarás en
el buen camino para saber más
después, he aquí lo que me digo,
Pero hay que amar desde una alta
y sería simpatía Intima, con volun­
tad, -con inteligencia, y hay^ que
tratar de saber siempre más y
mejor.
Haz, pues, hermano, lo posible,
por venir rápidamente, porque no
se hasta cuando me podré sostener.
Estoy muy agotado y siento que
voy a sucumbir bajo el peso de
esto. Te digo con franqueza que co­
mienzo a temer, por que mi consE! cartero Roulín (dibujo a la plum a)
1888,

M ucho se ha escrito sobre su vida y su pintura; mal com pren­
dido, p ú so se el acento sobre el aspecto macabro o el relato fo ­
lletinesco d e la vida de este “loco” extrem a d a m en te , lúcido, nada
m ejor p u es, q u e transcribir aquí algún pensam iento de este ho m ­
b re puro y hum ano, apasionado y se n sib le que fuera V icente Van
Gogh, que naciera un 30 de m arzo de 1853 en Bravante, para ser­
vir a la pintura con su gigantesco amor, con su titánica pasión h u ­
mana.

titución sería bastante buena si no hubiera debi­
do ayunar tanto tiempo, pero siempre me ha
sido preciso ayunar o bien trabajar menos, y
siempre que me fué posible he elegido la pri­
mer solución.
Los días que traigo un estudio, me digo: si
fuera así todos los días esto podría marchar;
pero los días que uno vuelve con las manos va­
cas y que se come y duerme y por lo tanto se
gasta, no se está contento de sí y se siente un
loco, un infame o un inservible.
:

�Consideraciones
Sobre la Técnica
del

Fresco
(E xtracto de un prólogo
a la traducción del “Libro
del A rte” de C. Cennini)

N. Vicior Mottez íué
discípulo de Ingres,

S t

“

ft:

Í Z T ü lU o r in t
decoración
m onu­
mental.

Víctor Mottez
traduce. C. G la.nU .gl

OBSERVACIONES SOBRE LOS
FRESCOS ITALIANOS DE
LOS SIGLOS XIV Y XV
En Alvigmon ya se encuentran fres­
cos interesantes de la escuela de Giotto. El pórtico de la iglesia y dos ca­
pillas en el interior del palacio co­
mienzan a iniciaros en loe secretos
de esta ¡escuela. Pero todas las obser­
vaciones posibles aquí, se vuelven a
hacer en el Campo Santo ¡de Pisa, en
Florencia y en Assisi. Los enduidos
f r e s c o d e Giorro
EL MILAGRO DEL AGUA
son generalmente compactos, muy li­
sos y de poco espesor.
¡En Pisa el fresco tiene su verda­
dero carácter. La ejecución, muy otra
cosa de lo que buscamos nosotros, es
aspecto general de su pintura es .muy fuerte de tonos
muy simple y libre, sin habilidad aparente. Por su
y un poco verdosa. En su calidad de tonos Orcagna
encanto, su elevación y la jiusteza del tono nada les
semeja mucho al Tintorotto.
falta. Los frescos m ejores son los de Giotto, de
Orcagna, Bufalmaco y Simón Mjemmi. De un to­
El aspecto general del Giotto es semejante al Tino bastante fuerte, pero muy suave y están pinta­
ciano. E s más rico que Orcagna por la variación, bri­
dos casi sin trazos. Los de Giotto han sufrido bastan­
llantez y finura. Es menos áspero. Prescribe entera­
te, depende dicen, de que los ha pintado sobre las pa­
mente los negros en lais carnes y los cabellos. El rojo
redes nuevas, no suficientemente secas. El aire ha co­
de vitriolo (nuestro brun Van Dyck) es su gran vigor.
mido el color en algunas .partes expuestas al norte,
Más sobrio de medias tintas que Orcagna, su aspecto
pero se vie que, cualquiera haya sido su vigor, no h a­
es más cálido. Las cabezas co-mo tono local tienen o
bía en ellos n i negros ni durezas. Benozzo Gozzoli es
blanco_p brun: modeladas con dos tonos, la sombra es
distinto. Muy fino, muy .gracioso, de composición muy
siempre muy clara. Establece el vigor con los fondos
rica y pintoresca, su m anera es menos libre y a veces
o los vestidos. Yo creo que es imposible im aginar una
dura. Su trabajo, cubierto d¡e trazos finos, como el de
mayor delicadeza de calor. Su m anera es libre y va­
su m aestro F ra Angélico, es m ás chocante que el de
riada: pinta en plena pasta o emplea trazos sin siste­
este último porqué es de un tono más frío. Los con­
ma. (Trazos: recubrir una tin ta unida o modelar con
tornos o perfiles en las manos y en los rostros son muy
pequeñas pinceladas más o míenos espaciadas y p ara­
finos y muchas veces negras, lo que da a su trabajo
lelas). Guando usa trazos son de un tono tan suave y
algo de duro y de pequeño. Sin embargo sus frescos
tan justo, que hay que estar cerca p a ra verlos. Como
son encantadores por la originalidad, la riqueza y la
Orcagna, aún en pleno aire parece fuerte de tono. .. ,
ingenuidad. El soporte parece algo descuidado.
Simón Memimi, Antonio Veneciano y Espinello son
Ya dije como había hecho un prim er revoque, sin
más pesados y más fríos dle color.
espesor y liso, p ara que le perm itiera dibujar la com­
posición en él; como repasaba su dibujo a pincel co.i
LOS FRESCOS DE GADDI
rojo, sobre cuyo trabajo ajustaba su pintura definiti­
va. El inconveniente de e sta maniera ate proceder es
Los frescos de Gaddi en Santa Croce están hechos
que el soporte final, puesto sobre una superficie lisa
sobre un enduido de dos líneas y la capa, muy unida,
tiende a desconcharse fácilmente, m ientras que, pues­
posa directamente sobre la piedra picada. La m anera
to sobre una superficie rugosa, es más sólido y con­
dle este pintor es muy suelta, simple y luminosa. Poco
serva m ejor el color.
espesor de color y el soporte está muchas veces reser­
vado como tono. El dibujo no está incidido y las cos¡ uras o uniones ce los trozos se perciben fácilmente,
GIOTTO Y ORCAGNA
lo cual nos da el trabajo diario. Los pedazos son enor­
mes. He visto en “Constantino llevando la cruz” un
Son los do3 pintores que .mejor ejecutaron frescos
pedazo de tres cabezas; tr.ee cuerpos vestidos mayores
y con más bello colorido.
que el natural form an otro pedazo; otro se compone
Los de Oncagna sobre todo, están hechos casi sin
de dos figuráis enteras arrodilladas. Una gran parte
trazos. La ejecución es amplia y bien fundida. Las
del paisaje, con dos caballos cortados por el medio fo r­
luces
francas,
las
medias
tin
tas
pálidas,
verdosas
y
man otro. Todo esto grande al natural y excesiva­
/i
¿H* casi del tono de la luz. Las sombras son oscuras, fir­
mente concluido. Conté en el “Incendio” de Rafael,
mes, pero .nunca negras. Como Giotto, Orcagna no se
veinticuatro^ trozos; por lo tanto Rafael no ha emplea­
sirve del negro sino en los vestidos de este color. El
do sino veinticuatro días para term inar esa enorme

�composición. El tam año de estos pedazos explica la
multiplicidad de estos m aestros y es sorprendente que
ello no haya perjudicado la perfección de sus obras.
En 'Santa Croce se ve la prueba, corno dice Cennini,
dte que los antiguos m aestros componían y encontra­
ban su dibujo directam ente sobre la p rim era capa de
mortero, sirviéndose de pequeñas dibujos y repitiendo
cada fig u ra sobre el enduído definitivo. En efecto en
la parite inferior del “Constantino” el enduíjdlo está
apenas cubierto, su color hace el terreno; las piernas
del acompañante del em perador ¡están cambiadas de
sitio. Lois trazos que indican las prim eras piernas son
m(uy ligeros y hechos librem ente, corno cuando se es­
tablece un dibujo. Si hubiese habido calco por miedio
de un clavo se vería el trazo hundido, si se hubiese
espolvoreado con el estarcido se varían los puntos de
carbón como en Rafael, pues se fija n en el soporte
fresco como un color. P ara hacer los enduídos muy
finos se usa a Veces el polvo de m ármol q,ue se agrega^ a la arena. Entonces es quizás conveniente dismi­
nuir la cal. En la antigüedad así se hacía el estuco.
Cuando la segunda capa de mortero es m uy gruesa
está propensa a rajarse. Los soportes de la decadencia,
muy espesos, _ poco apretados y muy porosos tienen
este inconveniente, m ientras que los enduídos dle la
escuela dle Gioito, delgados, finos y bien lisos están en
general bien conservados.
MASSACCIO
El soporte de Masisaceio es como un vidrio, tiene el
espesor de los más antiguos, es decir el de dos piezas
de cinco francos. En las sombras no hay negro, son
claras y muy locáles. Los tonos de carne son miuy b ri­
llantes. El blanco y el negro no existen sino en las
vestim entas. Todos los paños son de un sedo pedazo.
Donde las cabezas son retrato® no son ta n grandes.
Sin em bargo en “ San Pedro resucitando un niño”, hay
un pedazo de ocho cabezas y dos manos. Generalmen­
te las costuras no siguen los contornos. Lo mismo pasa
en Andrea del Sarto. Rafael le h a dado m ás im portan­
cia, las ha colocado siempre en los contornos, donde se
ven difícilmente.
BEATO ANGELICO Y PERUGINO
Beato Angélico esboza en tonos ciaros tirando al ro­
sa y al verde, después colorea con tonos ligeros de
acuarela, entre los cuales el rojo y la tie rra sombra
juegan un gran rol. Perugino hace lo mismo al óleo:
sobre un esbozo gris, recubre con veladuras cálidás,
dejando, sobre todo en las medias tin tas, tran sp aren ­
ta r el gris. (Este procedimiento perfeccionado carac­
teriza a la escuela veneciana posterior).
Como afresquista, en las observaciones hechas en
el sitio, me he preocupado sobre todo del color, porque
siendo los colores poco numerosos y los recursos m í­

nimos, es interesante ver como los m aestros han lle­
gado con medios tan simples a la riqueza y armonías
de los tapices de Oriente. En efecto la ig-krfa baja de
Assis, vista dtesde la entrada parece cubierta de tap i­
ces de Persia.
CIMABUE
En la iglesia superior los muros laterales están cu­
biertos por Cimabue, Piisano y Giotto.
Estos frescos están, en parte, perfectam ente con­
servados. Cuando se piensa en su edad, al dtescuido que
los ha tenido tanto tiempo al descubierto, no se com­
prende como están aun en sem ejante estado.
Una bóveda d¡e Cimabue parece una m iniatura de
manuscrito. Se podría creer, por la frescura y el bri­
llo de los tonos que acaba de term inarse. E stá p rote­
gida por un techo bueno, m ientras lee otros los tenían
muy malos. La lluvia en traba en la iglesia y colaba
sobre las pinturas de esos grandes m aestros.
En Assis, los ornam entos, ricos, variados y de un
admirable colorido, form an un conjunto inimaginable.
Los m aestros parecen haber hecho sus obras m aestras.
Aunque distintos, están unidos por la idea decorativa.
Sería imposible analizar la belleza de las composicio­
nes, ¡de los gestos, del estilo, cualidades reconocidas a
los m aestros d'el siglo XIV, pero, porqué no se habla
de su color nunca, a p esar de que han llegado al más
alto grado posible en la decoración de monumentos?
B rillantes y armoniosos, se puede im aginar un arte
m ás perfecto que el de las bóvedas de la iglesia de
abajo donde Giotto ha represienitado las cuatros espo­
sáis de San Francisco ? De lejos parece, como he dicho,
un tapiz persa, dé cerca son fig u ras claras sobre fon­
do de oro rodeado de ornam entas de una gran riqueza.
El todo es de un carácter de lo más elevado y la di­
mensión de las figuras e® perfecta dada la poca altura
da la bóveda. En la iglesia dte arrib a las bóvedas son
más elevadas. U na p arte formando cuadro, está ador­
nada con grandes figuras sobre fondos de oro encua­
drados en amplios ornamentos. La o tra p a rte es azul
sembradla de estrellas, y así h a sta el fondo de la igle­
sia. Con esta combinación enriquecen ©1 monumentos y
aum entan su elevación, dejando dom inar las p in tu ­
ras., m ás cerradlas y m ás finas en las paredes.
Una de los grandes principios de estos maestros^ es
el de no hacer dom inar sino dos tonos en la decoración.
En efecto, la cantidad de valores iguales destruye la
armonía. En las granfdies molduras de la iglesia baja,
el rojo y el blanco dominan a tal punto, que de lejos
parecen hechas únicam ente con esos dos tonos, a pesar
de los Verdes, azules y amarillos que los enriquecen.
(En el próximo número observaciones
sobre los afrescos del 500).
(Los paréntesis del traductor al cas­
tellano).

P in tu rería
KRAPF

y Cía.

IMPORTADORES
■ ■ m ■ bsrhsrip
L I B E R T A D

r.

E

565

.35 - 5758 — Bs. Aires

�o

CONVERSACION SOBRE
L A ^ P I N T U R A
Leído en el Centro de E stu­
diantes de Bellas A rtes, el
18 de Enero de 1949.

p ar R. SOLDI

¡Guando el Centro de E studiantes de
Bellas A rtes me invitó p a ra decir unas
palabras, en principio no quise aceptar
por que no sé hablar (delante de un
público y ta n es cierto que no hablo
con Vds. como desearía, sino que sim ­
plem ente leo.
¡Mi sim patía hacia Vds. es muy
grandes y míe siento realm ente a tra í­
do hacia la gente muy joven. Son

CONCENTRA
E S Q U IN A

DEL

A R Q U IT E C T O

LIBROS DE ARTE, LIBROS
PARA ARQUITECTOS, IN­
GENIEROS

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R E V I S T A S

DESCUENTOS
PAR A
P R O F E S I O N A L E S
Y

E S T U D I A N T E S

VIAMONTE
T.

E.

541

3 1 - 5 7 65

BUENOS

PINTURA DE
RAUL SOLDI

A IR E S

siem pre poseedores, y yo lo compren­
do y participo, de un germ inar de
ideas, desordenadas a veces, pero lle­
nas de vigor, y son desordenadas poi­
que en su m ayoría contienen la equi­
vocación, es decir lo que despierta
más interés en toda m anifestación a r­
tística, Luego veremos por que.
También me pidieron un título pa­
ra esta charla y alguien no se quien
lo dijo -‘Conversación sobre la p in ­
tu ra ”. Es decir que el título previo
da origen a asta conversación, in sis­
to sobre esto pues por una coinci­
dencia se parece al nacimiento de m u­
chos de mis cuadros.
H ay momentos en los cuales se nos
( curren varios tem as, ya sea porque
permanece en la memoria látem e una
imagen que hemos visto ai p asar y
que nos impresionó hace mucho tiem ­
po o bien, la im presión es reciente
producida por una form a o un color,
o se tra ta de una imagen puram ente
inventada.
Desearíamos en esos momentos pin­
ta r muettus cuadros sim ultáneam ente
p a ra que no se nos escurran de la im a­
ginación. Entonces no acostum bro a
dibujar o a bosquejar sum ariam ente
esa imagen p ara retenerla sino a des­
cribirla con palabras y anoto el tem a
detallando el color, la form a, la com­
posición la l u z ... P or cierto que esto
no quiere decir que tenga que ser un
¡sistema; la naturaleza de cada pintor
es diferente y cada uno se expresa o
utiliza los medios que más le convie­
nen. Creo que llegué a utilizar esta
forma pues el dibujar me resu lta di­
fícil, dibujo con dificultad y me re ­
conozco incapaz de d ar sólo con la
línea la idea del color y del ambiente
que es a m i juicio el dibujo.

_No pueden im aginarse con que ad­
miración observo los dibujos capaces
de sug erir la p in tu ra,
Claro es que fren te al bastidor en
blanco prim a la repentina invención
que tran sfo rm a la imagen a través de
un proceso incosciemte y el tem a es­
crito y descripto, al ten er que tra ­
ducirse plásticam ente, sufre la inme­
d iata transform ación que :1a factura,
las dificultades de oficio nunca apren­
didas a fondo, la técnica, la pelea
constante p ara d estruir la m ateria,
lo obliga.
No creo que nadie pueda asegurar
ccn sinceridad que es plenamente ca­
paz de expresar lo que quiere. El que
a&lt;sí lo consige hace una cosa m ental y
la p in tu ra puram ente m ental excluye
la emoción qu© d a cabida al error que
es la .emotiva belleza del arte. Es ese
algo que queda en suspenso p ara que
el que la m ira pueda ap o rtar algo de
lo suyo. E s el hilo conductor entre
el que ejecuta y lo ejecutado.
Todo a rtis ta sabe lo que quiere,
ya sea un instintivo completo o ¡un
instintivo capaz de d irig ir con el ce­
rebro sus emociones: tiente un fan tas­
m a previo de la obra pero si es cier­
to que sape lo que quiere no puede
hacer lo que quiere, si así fuese ¿por­
qué las obras de un p intor no tienen
la m ism a fu erza?
Hablemos con claridad ya que esta­
mos como en fam ilia. Mi deseo es que
estas palabras -sean claras como el
agua.
C uantas Veces hemos comenzado
frente al caballete llenos de vigor,
las ideas perfectam ente ordenadas, la
sangre caliente y notam os desazona­
dos quie la p in tu ra parece barro, el
tono no llega, asom a tím idam ente pe­
ro luego se esfum a sin conseguir lle­
narnos el corazón de alegría. Nos pro­
ponemos _intim am ente un problema,
una tem ática a seguir, un deseo de
elaboración de la m ateria pero las so­
luciones pueden ser m il y todas pue­
den ser igualm ente buenas. Hay infi­
nidad de m aneras de p in ta r bien.
De ahí mi sincero modo de ver y
resp etar eclécticamente la obra de los
demás. La angustia principal es a ju s­
ta r la m ateria plástica a la emoción,
evitando la tiran ía de esta bendita m a­
teria. Pienso que es ia lucha constan­
te que libra el a rtista y que no tiene
solución teórica.
Si consigue dom inarla completamen­
te y a tienie de antem ano los pro­
blemas resueltos y la obra que re a ­
liza es fría y carece de libertad. Si
consigue a ju starla a la emoción és­
ta es fluictuante de acuferdo a la
humanidad! que lo rodea, pues a la
larg a la raíz de :su obra e sta rá siem­
pre apoyada en (la lógica del m un­
do visto a trav és de sue ojos y en­
tonces las teorías preconcebidas p a­
ra solucionar los problem as p lásti­
cos no sirven porque su emoción ha
pido cambiante. Llegamos entonces a
la conclusión que la solución del
problema está sólo fren te a la tela
y en ese momento. Creo que sólo
se experim enta inefable placer cuan­
do la idea ¡1a form a y el tono lo­
g ran trad u cir exactam ente la emo­
ción y esto p a ra n u e stra desgracia o
alegría no se busca sino que ap are­
ce solo.
P or lo que respecta a la form a, és-

�ta si íes posible reen co n trarla, pero
liólo de una m anera esquem ática si
la hemos estudiado con dibujos p re ­
vios. Asimismo conseguirem os una
forma inventada sin el erro r, sin la
equivocación, sin el sublim e defec­
to. Lo que no produce ninguna em o­
ción de orden esp iritu al es la m áqui­
na, que racionalm ente es p e rfe c ta.
Su misión u tilita ria del tiem po, del
espacio, del rendim iento, asi lo exi­
ge, pues no confundam os que lo que
nos produce esa perfección es asom ­
bro y no emoción, y p o r o tra p a rte
el asombro (es el mismo p a ra todos.
En camibio, la ú til m isión del a rte
estriba precisam ente cuando es ca­
paz; de em ocionar d istintam ente a
los distintos tem peram entos que la
miran, la escuchan, la leen, etc. E sta
es su misión social, su educación s u ­
til.
Yo no creo que el proceso educa­
tivo del público se produzca sólo a
través del tem a. E l hom bre tiene
escondido en su corazón un infinito
deseo de soñar, es im perecedera en él
el alm a de niño, y se a cual fu e ra el
tem a pintado tiene que alim en tar ese
sueño. Cneo que la m isión del a r tis ­
ta es p e n e tra r en esa niñez escon­
dida y llega a ella p o r el contenido
de equivocaciones que su obra puedie tener. Quiero que ustedes me en­
tiendan bien, Al decir equivocacio­
nes, erro res, defectos, ^entiendo el
contenido poético e im aginativo en
relación con la realidad, ese m iste­
rio que em anan las obras que p a re ­
cen y no son, la fo rm a que parece
sugiere y no es, el color que su g ie­
re la realidad y no es. Es decir la
trasm utación del mundo en otro
mundo hecho todo a base de in sin u a­
ciones, de equivalencias, que redo­
blan en ipil que m ira la emoción que
produce la realidad m ism a. Y esa
os la p a rte m isterio sa que el a rtis ta
realiza, la p a r te inconsciente qno
vierten el preciso instante.
Claro está que el conocim iento del
“finio, la re le a constante con la m a­
teria, eil haber previam ente razo n a­
do con el fa n ta sm a del cuadro p ro ­
voca esos pequeños o g randes h a lla z ­
gos. A todos nos acontece que una
obra es de .muy lenta y fa tig o sa e la ­
boración, se hace, se deshace u n a y
cien veces y luego, o tras, se consi­
guen rápidam ente. P o r cierto es que
estam os aprovechando de la recien­
te y fa tig o sa experiencia La h isto ­
ria nos enseña que los m ás grandes
innovadores y descubridores fueron
a p e sa r idle sus teorías instintivos in ­
novadores. Cezzane quiso toda la v i­
da p in ta r como un clásico su fa tig o ­
sa búsqueda de los planos y del vo­
lum en era p a ra d e se n tra ñ a r la p re ­
paración de la p in tu ra a la m anera
antigu a. N unca él, daba p o r te rm i­
nada com pletam ente u n a obra. P re ­
cisam ente eso que dejaba en suspen: o por im potencia confesada, es el
constructivism o que nos legó.
Van Gogh, p artien d o del estudio de
R em brandt y deseando el color de
Montieelli, no consigue sino un dibu­
jo to rp e como el de un chico de 12
años. E sto le dice a menudo a su h e r­
mano. H ay m uchos a rtis ta s medio­
cres m ás dotados que él y muchos
pintores m ás dotados que él que di­

Todo lo necesario
para el a r t is t a ,
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p l á s t i c a s lo
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GALERIA DE ARTE “ COLON’’, — S arm iento 1245. — P róxim am ente a p e rtu ra .
GALERIA SINTONIA - 11 al 23 de A bril - E xposición p in to re s a rg e n tin o s co ntem p o rán eo s.
Soc. HEBRAICA ARGENTINA — S arm iento 2233.
A bril 4 - Exposición R uth V arsavsky, E dith W ars y R osalía L. de Flichm an.
A bril 18 al 28. - E scu ltu ras de N. G erstein y P in tu ras y d ib u jo s d e N usim ovich.
O rlando P ierri.
M ayo 2 al 12.
E scu ltu ras y D ibujos de C ecilia M arcovich.
M ayo 14 al 28.
4 - 21 A bril - E xposición C apristo.
ALCORA (Gal. Pacífico)
GALERIA SAN MARCO ■ A bril,, óleos d el pintor italiano NATTINO.
GALERIA ANTU - A bril 4 al 16 - D ibujos de A rtistas A rgentinos, M ayo 2 al 14, óleo®
de T orres A güero, M ayo 16 ai 28, O svaldo H eredia (acuarelas).
GALERIA PEUSER - A bril 1 al 16 - E scenografías de D im itriadis, P u g liese, V arela, Barris; cu ad ro s de m aestro s del siglo XIX — A bril 19 a M ayo 3, F re ire, Monve*
11er, F errari; cu ad ro s de m aestro s del siglo XIX — M ayo 4 al 18: *NaoX.
D evriendt, S chneider, D elbaere.
GALERIA CAVALLOTTI - 1* m u estra in au g u ració n , p in to re s a rg e n tin o s contem pora
neos — A bril 1 al 15 - (Juncal 1052).

bujan y p in tan sin equivocaciones.
Pero en esa torpeza, en ese e rro r es­
tá precisam ente la potencia que nos
em ociona.
E sto nos prueba que aún las p ro ­
pias teorías se estrellan siem pre
fren te al bastidor en blanco y cuan­
do el que está es un creador, acciona
siem pre con el instinto.
Al decibles a ustedes estas p a la ­
b ras he querido que fuesen corno una
confesión. Al conversar, h ablarles de
lo que se le ocurre a uno an tes o
después de p in ta r. M ientras se pinta
y de lo que se p in ta no creo que se
pueda re la ta r nada. ¡Es tan grande
la desazón cuando nada se consigue

anatole

o la a leg ría cuando se hace un p e­
queño hallazgo, que uno se olvida
ce cómo lo h iz o ! ...
Al escribirlas he tenido que orde­
n a rla s y al ordenarllas auto m ática­
m ente se teorizan. Pero no desearía
que ni p a ra ustedes ni p a ra m í fuec_n iro ría .
Todos los día ,5 podemos ver las co­
sas de o tra m an era. Somos hum anos
y sufrim os las altern a tiv a s emocio­
nales de lo que nos rodea.
Siem pre en todas las cosas de la
vida e stá delante de nosotros el bas­
tid o r en blanco. Lo im portante, lo
realm ente im portante es se r since­
ros, por que en a rte es donde la
m en tira tiene las piernas cortas.

saderman
estudio fotográfico

O

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�Historia del Art e
por E L IE F A U R E
Vol,

I

El A rte A ntiguo ................................ ...........

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Vol. II

El A rte Medieval ........ ..

4 0 .—

Vol. III

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3 7 .—

Vol. IV

El A rte M oderno ..........................

4 2 .-

Vol. V

El E sp íritu de las F orm as ...........

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Historia de las Artes Plásticas
por JO R G E ROMERO BREST
Yol.

I

Introducción a la H isto ria de las A rtes
P lásticas .
.................................................

§

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Vol. II

La P in tu ra

...........................................

„

2 7 .—

Yol. III

La A rq u itectu ra y la E scu ltu ra ...............

„

3 0 ,—

E l A rte C ubista, p o r G. Ja n n e a u ...........$

3 0 .—

Un Siglo de Evolución A rtística, por W. Ilau sen stein

„

34. —

T ratado del P a isa je p o r A ndró L h o te ........................

„

25. —

Picasso, p o r J o a n M erli ................................ .................

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Ism cs por Ram ón Gómez de la S erna .....................

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3 3 .—

De Delacroix ai N eo-Im presionism o por P. Signac

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„

8 0 .—

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POSEIDON
PERU 973

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Buenos Aires

Con los elementos “valor” y
“tono” se identifica el claroscu­
ro, cuya importancia reside, pa­
ra nosotros, no solamente en
la fuerza que posee para hacer
“girar” los objetos y dar relie­
ve a los cuerpos, sino también
y sobre todo en la posibilidad
que nos ofrece de variar el tono,
modular el valor, medios con
los cuales se representa la luz.
•

En claroscuro se puede lle­
gar al máximo de intensidad,
pasando por todos los grados
de los valores intermedios sin
recurrir a variaciones de color.
Es ley “Que el empleo de los
contrastes de valores implica la
renuncia a los contrastes de co­
lor”.
•

“El pasaje de una sombra cá­
lida a una luz cálida se opera
mediante un tono frío”.
Y al respecto André Lhote
en su “Tratado del Paisaje” di­
ce: Toda forma sometida a la
luz puede compararse, para el
aficionado al claroscuro, con un
cilindro cuya parte iluminada,
de dominante am arillo-anaran­
jado, fuera uniéndose insensi­
blemente a la parte obscura,
castaño-anaranjada, por una
degradación cuya zona media­
na fuera fría.

Cuando se deba elegir entre
tres contrastes, será necesario,
para no fragm entar excesiva­
mente la forma, exagerar uno
solo de los contrastes, dismi­
nuir el segundo y suprimir el
tercero.
Exagerar, disminuir, supri­
mir, son las tres operaciones
que el artista debe realizar
constantemente, trátese de va­
lores, de superficies, de lineas
o de colores.

La composición de un cuadro
será tanto más sugestiva y her­
mosa cuanto más extensa sea la
trayectoria de sombra y luz.

�NOTICIAS SOCIETARIAS
Se realizó el 21 de marzo la Asamblea Ordina­
ria correspondiente a dicho mes. Extractamos
de ella algunos de los puntos importantes con­
siderados.
— XVI Salón de Otoño. - Para síu realiza­
ción, se aprobó la inversión de S 1-400 en con­
cepto de alquiler por las salas de la galería
Peuser. No habiendo sido posible conseguir di­
chas salas en forma gratuita como en años an­
teriores, dicha erogación hizo surgir la necesi­
dad de aumentar el (derecho de envío a $ 5 .—
por obra presentada. Se resolvió también reco­
mendar a los expositores, dad0 el espacio míni­
mo de que se diapone, que las obras enviadas
sean de medidas limitadas en el ancho al míni­
mo posible, y que no pasen de una obra por con­
currente. Asimismo se designaron los jurados
ipor el coinseljo administrativo, recayendo los
nombramientos en el señor Soldi, por pintura
y en el seoñor Tidone por escultura.
— XXVIII Salón de Rosario

Se designaron los candidatos a jurados por la
S. A. A. P.
Titulares: por pintura: M. Tiglio, por escultu­
ra A. Sassone y Suplentes, por pintura Gowland
Moreno, por escultura C. Biscione.

3

I

|

SE ALQUILAN

|
|

MARCOS1

|

|
|
POR
P A IS,

PRIM ERA
SE

VEZ

A LQ U ILA N

BASTIDORES

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CUADROS

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51

ANTU

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Buenos A ires

|

|

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P I D A

I N F O R M E S

|

I

|
di

— Comisión electoral

Para la renovación de autoridades administra­
tivas se nombró una comisión electoral com­
puesta por tres miembros titulares y dos suplen­
tes integrada por los Sres. Gnecco, Caride, Policastro, Fbns y J. Barragan, aprobándose una
moción en el sentido de permitir la recapción de
votos en el local societario desde unos (días an­
tes hasta el de la asamblea inclusive, en que se
hará el escrutinio y se dará a conocer la nueva
comisión administrativa.

A LAS INSTITUCIONES
ARTISTICAS DEL PAIS Y
EXTERIOR SOLICITAMOS

C A N J E
de publicaciones y datos.
Dirigirse a FORMA Soc. Arg. de Art.
Plásticos. — Florida 846 - Bs. Aires
AVISO A LOS SOCIOS DE LA S. A. A. P.

Cada obra es, a la vez q&gt;ue un acto de fé técnuico, un acto de audacia sin precedente; en
que el problema pictórico se vuelve a plantear
constantemente; en que cada creación es la re­
compensa de un experimento muy osado, en
que cada pintor tiene tanto que decir y sobre
todo tanto que innovar que jamás se repite, en
que la sabiduría del cálculo es acompañada in­
variablemente por el delirio de la imaginación o
los relámpagos de la sensibilidad; en que, por
fin el artista es a la vez un sacerdote de la re­
ligión pictórica y el inventor de una herejía
nueva.
ANDRÉ

LHOTE

Solicitam os a los socios que realicen ex­
posiciones d u ra n te este año hagan llegar
a la redacción de FO R M A los datos respec­
tivos e inclusive una foto de un trab ajo
representativo p a ra su publicación en la
sección especial dedicada a los socios ex­
positores.

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Salón Peuser — F lorida 750 Bs. As.
del 20 de mayo al 4 -de junio de 1949.
— Los trab ajo s se recibirán en el local de la sociedad,
(Florida 846 desde el 27 de abril al 5 de m ayo de 18 a
20 horas.
— Se h a fijad o en $ 5 .— el derecho de enrvío p o r
obra p re se n ta d a ,
— ‘Se establece que cada p articipante podrá concu­
rrir con una obra y se recom ienda, dada la exigüidad^
del espacio disponible, que ellas sean de ancho reducido.

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ALBATROS
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• La P rá c tic a de la P in tu ra , A. P. L aurie,
320 pág., 48 lám in as ene.............................

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1 4 .—■

• Cezanne, 53 reproducciones en n egro y 3 a
todo color con n o ta s y fra g m e n to s sobre
s¡u v ida y ob ra, ene............................................... .

10 .—

• Los P in to re s “F au v es y C u b istas” (en
F ra n c ia ), Fauvism o, Cubism o, Selección die
fra g m e n to s de d iversos críticos, 50 re p ro ­
ducciones en neg ro y 3 a todo color, ene,

„

1 0 .—

• El A rte E tru sco , p o r G. K. L oukam sky, un
in te re sa n te estudio sobre el a rte etrusco
con il/ustraciomes, ¡ene....................................

„

1 2 .—

• E l P in to r, m an u al de p in tu ra p o r Camilo
B ellan g ar M ás de 300 p á g s. 200 fig u ra s,
38 lám in as fu e ra de te x to , 4 e¡n color, ene.

„

1 4 .—

• H isto ria de la L ite ra tu ra C lásica G riega,
p o r G ilbert M u rray , 460 pág. ilu stra d , ene.

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17.50

• A rte y Técnica C inem ato g ráficas, J u a n A.
V alera, con ün capítulo sobre acústica, p o r
Ing. Julio R ueda, 450 pág! ilu strad o , ene.

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1 8 .—

• La Psicología de los Sentim ientos, R ibot
Theodule, ene.............................................................. .

12.50

V A RIO S

9 V iaje A rtístico a B ay reu th , A lb ert L avig-

nac. V ida y an álisis so b re la obra, de
W agner. E neuad. de lujo $ 25.— ; carto n é

„

1 5 .—

® E l A rte y la Vida Social, Lalo. O b ra de
sumo in te ré s ............................................. ..

„

7.50

• La C asa R eal de M oneda de Potosí, Ju a n
Pedro V ignale. O bra de g r a n im p o rta n ­
cia histó rica, ene................................................

„

2 5 .—

• Los O rígenes de la Civilización, Lubboc'k, e.

„

12.50

D E PRO X IM A

A PA R IC IO N

• Ju a n S ebastian Bach (E l clave bien te m ­
perado) com entado p o r L uis P errach io , cui­
dadosam ente p resen tad o en castellano con
n u m erosas ilustraciones, apéndice y n o tas
a c la ra to ria s, 220 p á g . en fo rm a to 32,5 x 23 cm s.
SO L IC IT E CATALOGO

�</text>
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Soldi, Raúl</text>
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                    <text>�★

X SALON
DE OTOÑO
de la

Sumario
Vincent Van Gogh

SOCIEDAD ARGENTINA
DE ARTISTAS PLASTICOS
En su SEDE SOCIAL: FLORIDA 165
(GALERIA GÜEM ES - SUBSUELO )

Una carta inédita, de Vin­
cent Van Gogh a Signac
Mi Pintura Mural

por David Alfaro Siqueiros

Los huacos retratos
Acotaciones sobre Diagra­
mado, por Julio M. Ferrari
Una Exposición de Arte
en Buenos Aires

Buenos Aires
Mayo - Junio de 1943
A B I E R T O DE 17 A 2 0 . 3 0 H O R A S

por Ricardo Piccirilli

Exposición de Artistas
Brasileños

lllllliillllllllllllllllll|lllllllllllBIIIII1llllllllliffll!!ll!llllil!illllffl^^

�SOCIEDAD
ARGENTINA
DE A R T I S T A S P L A S T I C O S
ROBERTO ROSSI

ANTONIO BERNI

SECRETARIO

REVISTA

N° 27

*-

Junio de 1943

PRESIDENTE

de

*

ARTES PLASTICAS

Pasaje Güemes - Subsuelo

★

Buenos Aires

��Y IN C E N T
VAN GOGH
*

Po r R O G E R P L A

la afinidad que existe entre el
S i temperamento
de un pintor y la

elección que éste hace de sus medios téc­
nicos es todo lo cierta que parece, puede
verse un hecho significativo — en lo
que respecta al conocimiento del hom­
bre —, en primer lugar, en la circuns­
tancia de que este pintor sea o no un
colorista, y en segundo lugar, en las
dominancias que prevalecen en sus ma­
sas luminosas, en el hecho de que el
acento recaiga sobre los cálidos o los
fríos, de que se establezca o no un acor­
de armónico de color o se rompa, por el
contrario, la consonancia de los tonos,
en todas las características, en fin, que
dando una cierta fisonomía a su colori­
do, dan a la vez secretamente la fisono­
mía de su temperamento.

Según esto, Van Gogh, hermano de
Gaughin en temperamento, y ambos hi­
jos — o nietos — de Delacroix, tiene su
diferencia con ellos, su personalísima
originalidad — que hace de su obra una
de las producciones pictóricas más nota­
bles del siglo XIX —, en su modo pecu­
liar de ser un colorista, de sentir el
color, sentimiento que cobra en él una
exaltación tal que, arrojándolo fuera de
la disciplina mental que impone el neoimpresionismo, lo lleva a una especie de
impulso romántico, más romántico aún
— en la medida en que está menos
controlado por la especulación intelec­
tual — que el mismo Delacroix.
Gaughin tenía razón cuando asegu­
raba que Van Gogh era romántico. Pues
es evidente que no quería negar con ello

3

�CROQUIS INTERCALADO EN LA CARTA DE VAN GOGH

el naturalismo secreto de los motivos
con que se exaltaba el genial holandés,
sino afirmar esta desmesurada exalta­
ción que es toda la vida y la obra de
Van Gogh, y en la que, muy certera­
mente, Francis Jourdain ve el rasgo
esencial de la pintura goghiana. Exalta­
ción constante, en su vida, en sus ideas,
sus amores, sus odios; fervor siempre
excesivo, tirante, casi brutal: su prédi­
ca apasionada del evangelio (“la piedad
te vuelve idiota”, le escribe una de sus
hermanas) * a los veintitrés años, y
luego sus excesos, su suicidio final.
En la pintura, elección de cálidos puros
— “esa serie luminosa de soles sobre
soles en pleno sol” (Gaughin) —, exalta­

4

ción constante del color, su autorretra­
to : “La cara y los cabellos amarillos de
cromo 1 — escribe Gaughin —. Los ves­
tidos amarillos de cromo 2. La corbata
amarilla de cromo 3. Con un alfiler es­
meralda sobre un fondo amarillo de
cromo 4”.
Cromos, púrpuras. La gama de Van
Gogh registra la escala del amarillo al
violeta pasando por el rojo. No hay
transiciones de color, la paleta no mez­
cla los pomos. La unilateralidad del pin­
cel toma separadamente los cálidos pu­
ros. Es esta exaltación, en su obra y en
su vida, la que explica su locura, y no
al revés. Exaltación con legítima genia­
lidad, pues por sí misma habría provo-

�cáelo solamente la locura y no la obra en la más auténtica realidad. Bien lo
de arte. Algo parecido al caso de Nietz- sabía el pintor, y así se lo dice a Paul
che, de Kleist, en otro sentido, de Rim- Signac en esta carta, hasta hoy inédita
baud: Van Gogh es, por eso, en el si­ en castellano: “ . .. hay instantes en que
glo XIX, uno de los “poetas malditos”. no me resulta fácil recomenzar mi
Pero el sentimiento folletinesco y vida, pues quedan aún en mí desespe­
ranzas interio­
truculento de la
res de grueso
mayoría ve con
calibre. A fe mía,
preferencia este
estas inquietu­
aspecto macabro
des... ¿puede al­
de la vida y la
guien vivir en la
obra deVan
vid a moderna
Gogh: su expa­
triación de Ho­
sin atrapar su
landa, sus dispu­
parte?”
tas con Goughin,
En esta últi­
la oreja que se
ma interroga­
corta de un tajo
ción puede verse
luego de una de
hasta qué punto
estas disputas,
la lucidez de este
el manicomio, y,
“loco” conoce y
al fin, el desen­
sufre la reali­
lace: un tiro en
dad. Esta “vida
el estómago.
moderna”, con
Y hay algo de
su subversión de
monstruoso en
valores, su falsi­
esta predilección
ficación de la
del público por el
vida, su deshu­
FACSIM IL DE LA CARTA
relato novelesco
manizada estu­
de la vida del ar­
pidez, su estúpi­
tista— como sucede con respecto a Gau­ da crueldad: he aquí lo que provocó esa
ghin —, predilección que, lejos de arro­ exaltación constante de Van Gogh. Su
jar luz sobre su obra, sólo consigue des­ “parte” fué demasiado grande para que
viar de ella la atención y desfigurarla. su sensibilidad pudiera contenerla sin
Pues no sólo la obra, sino aun la misma estallar al fin.
“locura” de Van Gogh tiene su expli­
cación no en un ilusorio fantasma ela­ * Citado por F. Jourdain, “Commune”, octubre
1936. De ese ejem plar está tom ada la versión de esta
borado por una mente enferma (como carta,
que fuera publicada con autorización de George
Besson, ejecutor testam entario de Paul Signac, con
sucede con los desdichados que pueblan reproducción
de los dibujos con que Van Gogh solía
los manicomios), sino en el mundo real, ilu strar su correspondencia.
5

�UNA CARTA INEDITA

de Vincent Van Gogh a Paul Signac
Mi querido amigo Signac:

El otro paisaje es casi todo verde con un
poco de lila y de gris — durante un día llu­
vioso.
Me alegra lo que usted me dice de que se
ha instalado y me gustaría mucho tener noti­
cias suyas sobre cómo marcha el trabajo y
cómo es el carácter de los parajes de ese
lugar.
Mi cabeza ha vuelto desde entonces a su
estado normal y no pido otra cosa sino que
esto dure. Esto dependerá de un régimen, so­
bre todo.
Durante los primeros meses, por lo menos,
me propongo permanecer aquí; he alquilado
un departamento de tres pequeñas habita­
ciones.
Pero hay instantes en que no me resulta
fácil recomenzar mi vida, pues quedan aún
desesperanzas interiores de grueso calibre.
A fe mía, estas inquietudes. . . ¿puede al­
guien vivir en la vida moderna sin atrapar
su parte?
El mejor consuelo si no el mejor remedio
es, según me parece todavía hoy, las amista­
des profundas aun cuando éstas tienen la
desventaja de anclarnos en la vida mucho
más sólidamente de lo que desearíamos en
nuestros momentos de sufrimiento.
Gracias una vez más por su visita que me
ha hecho tanto bien y un fuerte apretón de
manos
bav

Gracias por la tarjeta postal con que ha
querido usted mandarme sus noticias. En lo
que respecta a mi hermano, me inclino a
creer que no tiene él la culpa de no haberle
contestado su carta. Yo mismo espero en va­
no desde hace quince días sus noticias. Lo
que pasa es que está en Holanda, donde se
casa uno de estos días. Y, aunque no niego
en modo alguno las ventajas del matrimonio
una vez que éste se ha efectuado y que la
pareja se ha instalado ya tranquilamente en
su casa, terminadas ya las pompas fúnebres
de recepción con las felicitaciones, siempre
lamentables, de dos familias (civilizadas, sin
embargo) a la vez, sin contar las compari­
ciones fortuitas ante estas trastiendas de
farmacia donde residen magistrados antedi­
luvianos civiles o religiosos — a fe mía — no
puede uno menos de compadecer al pobre in­
feliz forzado a volver munido de los papeles
necesarios a esos lugares donde, con una fe­
rocidad no igualada por los más crueles
antropófagos, lo casan a uno a fuego lento de
recepciones y pompas fúnebres completamen­
te vivo.
Le quedo a usted verdaderamente obligado
por su tan amistosa como bienhechora visita,
pueS ella ha contribuido poderosamente a
levantar mi moral.
Actualmente voy bien, y trabajo en el hos­
V in c e n t .
picio o en los alrededores. Acabo de hacer en
esta forma dos estudios de huertos.
He aquí unos croquis prematuros — el
más grande es un pobre campo verde con Enviada a fines de abril, Plaza
pequeñas casas de campo, la línea azul de Lam artine en Arlés, marzo 1889.1
los Alpes y el cielo blanco y azul. La parte
anterior de los setos con sus cercos de cañas,
donde los melocotoneros están en flor — to­ (1) Escrita en un francés irregular y pintoresco, aparecen a
en esta carta, repeticiones de palabras, sucediéndose los
do es pequeño aquí los jardines los campos veces,
unos a otros sin puntos ni comas. Van Gogh agradece
los jardines (1) los árboles y hasta las mis­ párrafos
a Paul Signac una visita que éste le hiciera en el hospicio de
mas montañas como en algunos paisajes ja­ Arlés, donde poco antes había sido internado luego del episodio
en que se m utilara una oreja. En la traducción hemos con­
poneses lo que hace que este motivo me servado
aproximadamente el desorden y la incorrección del ori­
atraiga poderosamente.
ginal francés.

6

�U n a Exposición de Arte
en B u enos A ires

QUELLOS dieci­
la decencia del vo­
séis meses de
cablo, la seriedad
perm anencia
de la función pú­
en Londres, extin­
blica. R e su ltó un
tos en septiembre
desbastador de la
de 1825, resultaron
grosería p o p u la r.
decisivos para don
Las le c tu ra s , los
Por RICARDO PICCIRILLI
Bernardino. Estaba
viajes, los círculos
en las alturas fe­
m u n d a n o s le ha­
★
cundas de la exis­
bían e d u cad o la
tencia, en la hora
sensibilidad, depu­
C
apítulo
correspondiente
a
la
in
t
e
r
e
s
a
n
t
e
o
b
ra
de la s s ie m b ra s
rado el gusto. Sin
“
Rivadavia
y
su
T
iem
po”
o p u le n ta s . A los
h a b e r e s c rito la
cuarenta y cinco
página de un poe­
años, con un pasaje
ma, pulido un ver­
fugaz por el gobierno, una misión oficial ante España so, pintado una tela. ¿No poseía don Bernardino
y otras naciones de occidente, la mitad de un sueño alma para la belleza? ¿No era un urbanista en
cumplido como colaborador de M artín Rodríguez, y cierne ?
éste, su viaje “de mero particular” a la capital de
Supo im aginar, supo construir; tal fué el acierto
Gran B retaña hecho para fecundar el anhelo supre­ y el error. Sospechó en el barrio de las tunas la
mo de la carrera pública, le tornaban clara la visión arteria populosa, avizoró en las calles la perspectiva
y sosegado el entendimiento. Se notaba transform ado. elegante de las ochavas y del pavimento, descubrió
La década corrida desde el viaje primigenio hasta en los capiteles de la Catedral el decorado urbano,
este retorno fam iliar, había transcurrido con la len­ intuyó en el jard ín de aclimatación la dulzura del
titud suficiente como para advertirle las caídas de árbol y la delicadeza de la flor. Le sobraron arm o­
la inexperiencia y los deslumbramientos de la nove­ nías. Tuvo en sus odres delicadezas suficientes para
dad. Sentidos y espíritu tocados por las alternati­ repechar el infortunio, m ientras criaba la abeja y
vas del experimento, habían realizado las mutaciones discurría sobre Virgilio.
necesarias y los desgarram ientos ineludibles al bo­
En esta hora de su vida sabía del placer refugiado
rra r de las retinas los panoram as desleídos y soplar en la belleza de la línea, los tonos de la luz, la poli­
de la mente las ideas viejas. Por el cinematógrafo cromía del empaste. D esentraba el valor docente del
del andar y ver, habían corrido aceleradas las imá­ dibujo, sospechaba la atracción ejercida por el color
genes. En reemplazo de la Alameda vulgar y la plaza en los jóvenes iniciados, conocía el lenguaje de las
nativa, las atracciones de Renelagh y la fronda de telas ofrecidas al público en pinacotecas y museos.
Luxemburgo; en sustitución del río criollo con la Sintiéndose íntimam ente un constructor, evocaba el
pincelada blanca de una vela en el paisaje estático, sitio natal que había dejado con flam ante atavio
el Támesis y el Sena movibles y desdibujados por universitario, pero oliendo a candil de potro, y des­
las barcazas de vapor empenachadas de humo. En cubría que la disciplina acusaba antecedentes hon­
vez del barroco oficial de la colonia el arte ojival rosos en la formación de la m entalidad porteña. En
del medioevo; a cambio de los lechuguinos de la calle 1799, Juan Antonio Hernández, por indicación de
del Empedrado, el “dandysmo” de Palais Royal; a Manuel Belgrano, había abierto una “Escuela de
trueque de Rousseau, Diderot y Montesquieu, alcan­ geometría, perspectiva y de toda clase de dibujo”,
zados fríam ente en la meditación de la noticia libres­ que alcanzó a funcionar tres años. Extinguido el
ca, Bentham, Depradt, Tracy, palpitantes y huma­ gobierno colonial con algún atisbo pictórico como el
nos en el aparte cordial o la sobremesa íntima. Desde de Campones en el retrato de Zamboraín, el dibujo
aquellos días de 1815, compartidos con Belgrano en registraba su nota más alta en 1815, merced a los
la modesta habitación de la calle de Saint James, afanes del padre Castañeda, que con Rousseau, Alpróxima a la cuna del Paraíso Perdido de Milton, dama y Henrinquez llenaron una época, despertaron
hasta estos atardeceres gratos consumidos en el el sentido de la asignatura y form aron el clima pro­
Depósito de las A rtes, pendiente de un comentario picio para trasplantarla al aula universitaria con
del impresor Ackermann, una cita erudita de Blanco José Guth. Ubicado en Londres, se proponía conti­
White, o una agudeza verbal de Joaquín Mora, co­ nuar la tradición, renovar los métodos, hacer cumplir
rrían diez años de afanes, dos lustros prietos de al Museo Público la finalidad de su fundación.
empresas acometidas para beneficio del país; bien
La em presa acometida movió todos los resortes,
m iradas, tal vez, p ara provecho del solar nativo,
para el único gran pecado de la carrera política: reunió la colaboración circunstancial y directa. C arta
su porteñismo. En tales instantes aparecía saturado Molino, el técnico de la reform a universitaria, ente­
a Rivadavia, como hemos visto, desde París, el
de informes, pleno de conocimientos. Por conductos raba
19 de abril de 1825. “ ...H e escrito a Roma para
diversos, llam áranse L arrea, Varaigne, Carta, Gar- tener
el dibujo del monumento a Rodney; se me ha
mendia, conjugaban en el espíritu encendiendo luces, contestado
el artista a quien la persona encarga­
las noticias de Bruselas, París, M adrid, Berlin, en da se habíaquedirigido,
quería tener una idea de la
form a tal, que cuando verificó el regreso y ascendió construcción del monumento
y de su precio. Ya había
a la presidencia, si bien no arribó el salvador, apa­ visto algunos cuadros y me proponía
escribirle sobre
reció alguien que buscó sin éxito sus pares como el ese particular, mas el señor V araigne me ha dicho
mirlo de Musset.
que se encargará del monumento y de los cuadros,
La estada en Inglaterra representa una etapa su posición y la mayor extensión de sus relaciones
esencial en la existencia del estadista. No descubrir­ hacen que podrá desempeñar m ejor que yo esos en­
la fuerza del pensamiento con que viene accionando cargos, por los cuales le he ofrecido mi cooperación...”.
para cerrar el ciclo de su ideal político que sólo la El 14 de junio del mismo año, insistía sobre el tema
los cuadros y decía: “...Conozco dos, cuyos sujetos
fatalidad pudo quebrar, es tronzar un eslabón de la de
convenir á V. M. a saber: la escuela de
cadena de trabajos con que se abrumó al trasp lan tar Apodrían
thenas en la cual figuran Sócrates, Platón, los filó­
instituciones, cátedras, periodismo, libros, utensilios, sofos,
etc., de la Grecia; y el Parnaso, que
todos esos trebejos eternos con que las ciencias y presentapoetas,
á
Apolo
con las musas. H ay otras dos copias
las artes construyen la cultura de los pueblos. En de cuadros franceses
que aunque sean de mérito in­
la parvedad del medio no fué el único en irrad iar ferior, son sin embargo,
bastante buenas, á saber:
ilustración, pero es lo cierto que poseyó exaltado el Hipócrates que rehúsa los
presentes de A rtajerjes
el decoro del obrero responsable; trabajó por el de Girodet y Sócrates bebiendo la cicuta...”. El suelo
triunfo de las buenas maneras, la pulcritud del traje, estaba cultivado, no tard aría en caer la siembra.
7

�Pero los balbuceos artísticos no pararon en tal pun­
to. Rivadavia poseía el mérito de saber dirigir los
cometidos del espíritu; era piloto de cultura. Las an­
danzas de C arta y V araigne se resum ían trece dias
después de la noticia de Humboldt, en la carta que le
dirigian desde París, Baillot Piet y Cia. “Venimos
á suplicar á V. M. — exponían — de perm itir lla­
memos su atención á fabor de un amigo n.r° el señor
M auroner. D.ho Señor es propietario de una bella
colección de cuadros antiguos compuesta, la parte
mayor de originales mas clasicos de las Escuelas ita­
liana, Española, flam enga y francesa; y conversando
con dho. amigo hemos sabido con satisfacción que
M.r Varaigne está encargado de su parte de V. M.
para la compra de algunos cuadros”.
“El conocimiento que tenemos con el Sor. M auro­
ner, por una correspondencia con su casa de M adrid,
hace mas de veinte y cuatro años con reciproca satis­
facción, nos merece la mayor consideración; y ha­
biendo tenido ocasión de presenciar el aprecio que
han hecho varios profesores distinguidos de esta ca­
pital de los cuadros que posee su D.h° amigo M auro­
ner, ponderando su mérito, nos, creemos en la obli­
gación de recomendar a V. M. dho. sugeto muy p ar­
ticularm ente, y si, como es regular su Gobierno tra ­
tara de poner un Museo ó academia, la ocasión para
el caso nos parece que no se puede ofrecer mas apro­
posito ni mas ventajosa pues n.tro amigo se confor­
m aría á las proposiciones que tubiese V. M. á bien
hacerle, tanto mas que le consta no seria sino que
ju stas”.
"Debemos advertir á V. M. que los profesores que
han mas de una vez encomiado la colección, la juzgan
mas apta p ara un museo que p ara un aficionado
particular — Igualm ente haremos presente á V. M.
que si pensara poder tom ar alguna determinación
sobre tal colección la respuesta urge tenerla lo mas
breve posible sea, en atención que el amigo sudho. se
propone hacer un viaje bien pronto, caso que no
conviniese su o ferta. . . ” La hora p ara echar los ci­
mientos de una cultura pictórica había sonado. ¿Cuál
fué la respuesta dada a la casa de P arís? — No la
conocemos — El hecho fué que meses después el
estadista llegó al P lata y alcanzó la Presidencia de
la república. Un régimen político resistido, una cons­
titución rechazada, una guerra cruenta y una paz
ruinosa trabaron la acción y soplaron su sueño. La
obra quedó fru strad a; pero el intento del estadista,
a quien B urneister llamó “rival en mérito de Cosme
Médicis”, dejó abierto un claro sendero que la circuns­
tancia no sabría aprovechar.
El viaje de M auroner, anunciado en la carta, se
realizó a Buenos Aires a fines de 1829. El periódico
E l Lucero, redactado por de Angelis, otro obrero de
la reform a perecida, presentaba al coleccionista, cote­
jando el alto valor de la factura pictórica con el
precio exiguo de la oferta. Después de expresar la
imposibilidad de afrontar la compra por cuenta del
Estado, debido a su pobreza, exponía el redactor:
“ ...L a suscripción propuesta por Mr. M auroner nos
parece concebida en términos que no podrán menos
que interesar al público. Es también el único arbitrio
que queda para detener en el pais estas riquezas. El
precio que el propietario pide por ellas, es mucho
inferior á su valor efectivo, que son 150.000 pesos de
papel. Al cambio del dia, representan poco mas de
20.000 pesos metálico; y si la de M auroner, se com­
pone de cerca de 400 cuadros; lo que los pondría uno
por otro, á 50 pesos cada uno; y, en nuestro parecer,
el solo Rafael vale 10.000.pesos fuertes cuando me­
nos. Podríamos citar otras pinturas de un gran mé­
rito, y que figurarían con ventaja en las principales
galerías de E uropa; sobre todo las escuelas italiana
y española son típicas en originales de grandes maes­
tros; los inteligentes, después de haber admirado el
Rafael, se habran fijado con igual placer en la Sofonisba del Bronzino, la Santa fam ilia de Lulio Ro­
mano, la Capilla del Pam igianine, el Ecce Homo del
Ticiano, el San Francisco en estasis de Alonzo Cano,

8

y en otras obras gefes de Murillo y Verasquez [sic].
Podemos asegurar francam ente, sin temor de ser des­
mentidos, que con una docena solamente de estos
cuadros, se lograría en todas partes llenar la suscrip­
ción proyectada”.
“El propietario de esta bella colección se ha visto
en la precisión de solicitar como una gracia lo que
m iraba como un derecho, por los empeños contraidos
inconsiderablemente por las personas que le atrajeron
á este pais. No sera un sacrificio, si el pueblo ilus­
trado de Buenos Ayres responde á su llamamiento.
E ste favor le indem nizara de las pérdidas y de los
sinsabores que haya podido ocasionarle ese desgra­
ciado negocio. Pero lamentarem os su suerte si el pú­
blico se m uestra insensible á sus ofertas y á su des­
prendimiento. El gobierno nunca podra merecer este
reproche. Colocado en la imposibilidad absoluta de
sobrellevar estos gastos extraordinarios, parece dispusto hacer todo lo que depende de él p ara favorecer
las m iras de M. M a u ro n e r...”
Las telas fueron exhibidas al público en el Coljegio
de San Ignacio, “ .. .subiendo por la escalera que con­
duce al coro”, pudiendo ser visitadas todos los días
“incluso los festivos desde las 10 hasta las 2 de la
tarde, y desde las 4 h asta las 6”. Como exposición de
importancia que era, estuvo servida por un catálogo
descriptivo, que en el caso había sido precedido por
un prólogo de circunstancia donde se destacaba el
valor de las bellas artes en la formación de la cultura
popular. “En todos los siglos y en todas las naciones
— decía — las Bellas A rtes han sido siempre, sino
el origen, á lo menos el inmediato y forzado resultado
de una civilización principiante que ellas han per­
feccionado con glo ria. . . ” Y más adelante, agre­
gaba : “ . . . Las Bellas A rtes han sido, son y serán
siempre el origen fecundo de todas las grandes y
generosas acciones. Viendo esculpida ó reproducidos
por el pincel la firm eza de Bruto, la delicadeza de
Leónidas, el heroísmo de Florentino Capponi, el g ran ­
dor de Enrique IV. ¿Quién sera el ciudadano, el gue­
rrero, el republicano, el rey, que inspirado en esta
vista no prefiere á toda la patria, dude un instante
en m orir por ella, ó arm ado del poder se sirva de él
sin otro objeto que el bien del pueblo? Las Bellas
A rtes en todas las naciones en estado de entenderlas,
haran brotar las mas generosas ideas, daran mas
vigor á la moral publica y por consiguiente am plia­
ran la gloria del pais. Hemos pensado de nuestro
deber encabezar por estas cortas y generales consi­
deraciones el prospecto de una exposición de cuadros
que anunciamos, con plena confianza de una pobla­
ción que se acerca cada dia á grandes pasos á la
civilización. La elección que presentamos podra hacer
sentir mas al pueblo de Buenos Aires la importancia
de las Bellas A rtes, cuyo uso no ha visto hasta ohora
sino productos im perfectos: hay, mas, junto con las
luces que poseen ya, esta colección pondrá á los a r­
gentinos en estado de juzgar por sí mismos las obras
verdaderam ente bellas, y desenvolver en ellas esa
notable tendencia á la cultura del arte de la im ita­
ción. Anunciamos esta exposición con tanto mas gusto
cuanto que estamos seguros por la mas escrupulosa
inspección que podra satisfacer plenamente la curio­
sidad publica. Por la prim era vez se ofrece una Ga­
lería tal á los habitantes de Buenos Aires, y no du­
damos un instante que atrahaiga una concurrencia
tan ilustrada como numerosa que nos atrevemos á
esperar no vea en nuestra em presa sino el deseo de
agrad ar á los concurrentes, y contribuir tanto cuanto
puedan nuestros esfuerzos á la ilustración de este
bello pais”.
En 1830 Buenos Aires no vivía instantes p ara el
derram e desinteresado del espíritu. La caída de Lavalle, las exequias de Dorrego, la actuación de Rosas,
la cam paña de Paz, condicionaban una atm ósfera de
torm enta. Además ¿estaba Buenos Aires preparado
p ara g ustar aquella obra? G. A. B. Beaumont, viajero
inglés de la época, al referirse al hogar porteño apun­
taba : “ . . . El interior de las casas posee poco orna­
mento y confort. Las paredes se hallan pintadas de
( Continúa en la pág. 16)

�MI

PINTURA MURAL
EN C H I L L A N
Por DAVID ALFARO SIQUEIROS
L plafón tiene 20 metros de largo
por 8 de ancho, es decir, 160 me­
tros cuadrados, y los dos paños
laterales tienen 8 metros de base por
5 de altura, o sea 40 metros cuadrados
cada uno, lo que da un total de 240
metros cuadrados de superficie para
toda la obra.
La obra está concebida como la pin­
tura del total espacio arquitectural y
no como la organización de varios pa­
ños aislados, esto es, de manera dife­
rente a la que usaron todos los pintores
del Renacimiento y siguen usando mis
colegas muralistas de México. Es en
esa virtud un progreso evidente sobre
mis murales anteriores y sobre la doc­
trina fundamental de la pintura en los
edificios. Desde mi punto de vista o,
más bien, desde el interés de mis par­

E

ticulares propósitos, mi última obra tie­
ne así mayor movilidad y una mayor
beligerancia pictórica.
Los paños laterales son cóncavos,
en una profundidad máxima de 60 cen­
tímetros. Fueron compuestos mediante
el trazo de una sección de elipse. Y
esta forma que podemos llamar diná­
mica, frente al usual rectángulo plano,
favorece incuestionablemente, en mi
concepto, el sentido multidimensional
de la obra y, en consecuencia, su in­
tento nuevo-realista.
La obra fué ejecutada sobre mesonite empotrado a los muros de concreto
y con materiales a base de piroxilina,
lo que ha hecho posible el uso exalta­
do de texturas ásperas, lisas, brillantes,
opacas y de "películas" de mucha vi­
bración y luminosidad.

9

�El empleo de una composición de
carácter muy activo me ha permitido
avanzar bastante en el camino de for­
mas pictóricas móviles, frente a frente
del estatismo de mi primera época y
del estatismo formal de la obra que
aun realizan mis colegas mexicanos,
inclusive las más trepidantes (?). Y na­
da me demuestra el éxito obtenido en
este terreno como las exclamaciones
escritas de mis impugnadores: "terri­
bles formas vociferantes que se mue­
ven con increíble rapidez", "gritos exal­
tados de hombres violentos que pasan
de lo pictórico a lo fonético real", "po­
derosa pintura, pero inadecuada por
su impulsivismo, para adornar los mu­
ros de una escuela primaria".

10

En cuanto al tema, la obra en su
conjunto trata de impulsar el espíritu
ofensivo de los pueblos contra el inva­
sor. El paño dedicado a Chile es la
historia de las luchas populares en es­
te país por la independencia nacional
y el progreso, desde Galvarino hasta
Recabarren. Figuran en él, además,
Lautaro, Caupolicán, O'Higgins, Bilbao
y Balmaceda. Las figuras caídas son el
símbolo del invasor de todos los
tiempos.
El paño dedicado a México se refie­
re, a su vez, a las luchas populares de
este mi país, desde Cuauhtemoc hasta
Cárdenas. Figuran en él Hidalgos, Morelos y Zapata, por una parte, y Juárez
y Cárdenas. La figura que liga a los

�Interior de la Biblioteca de la Escuela de Estudiantes de México en Chillán.
//

�tres primeros es la popular Adelita me­
xicana. Como en el caso anterior, la
figura derrumbada es el símbolo del in­
vasor.
Le he dado a esta obra el título de
"Oratoria pictórica", para expresar así
mi criterio sobre el "elocuentísimo" que
debe servir de principio al arte de con­
tenido social, al arte nuevo-realista que
estamos construyendo con todas las
experiencias posibles, a la vez que ex­
plicar (un poco irónicamente) a los
"artepuristas" que es posible decir co­
sas ideológicas con formas plásticopictóricas modernas de valor absoluto;
aún más, que esas formas son las úni­

12

cas que pueden responder bien a la
obra de contenido ideológico.
Estoy convencido de que la "Orato­
ria Pictórica" señala un paso adelante
en mi esfuerzo de doce años en favor
de un nuevo arte público, de un mayor
y nuevo arte de estado, de una nueva
elocuencia, en suma, en la pintura que
se adelanta al primer período folklóri­
co o simplemente estadista del muralismo mexicano y a la simple agilidad
"snob" del arte moderno de París co­
mo fenómeno de conjunto.

Santiago de Chile, mayo 20, 1942.

�Los huacos-retratos de la cerám ica antigua del Perú
no han sido estudiados, sentidos y valorados en lo que
tienen de m ás interesante: el de ser una de las bellas
m anifestaciones del arte escultórico que h a realizado
el hom bre. Nuestros m useos d e Bellas A rtes han puesto
poco interés en incorporar al acerbo artístico de sus
colecciones el inm enso caudal del arte am ericano que
— desde el preincaico, pasando por la colonia, h asta

fines del siglo pasad o — forman un legado que podría
ser orgullo de cualquier nación del mundo.
Los huacos-retratos son. por ahora, curiosidades de
los m useos arqueológicos, etnográficos o históricos, como
caso extraordinario de cultura aborigen, pero estas
obras rebasan, por ellas m ism as, los límites del común
fenómeno arqueológico p ara entrar, con todos los ho­
nores. en el vasto conjunto de las grandes creaciones
artísticas de la hum anidad. ANTONIO BERNI.

13

�EJEM PLO 1

ACOTACIONES
SOBRE
DIAGRAMADO

N

O habrá resultado una sorpresa para los tierra, fuera ilustrado por un español y pre­
hombres dedicados al “arte negro”, leer parado y compuesto por un italiano, es decir,
hombres de ambientes y culturas distintas,
en difundidos periódicos de la capital, juicios
categóricos sobre la perfección y hasta, que
si debían resentir, indudablemente, la es­
. se quiere, maestría con que de un tiempo a tructura del libro. Aun hoy, en ediciones que
esta parte aparecen impresos e ilustrados los se han dado en llamar “príncipe”, el ilustrador
está divorciado de la tipografía, o se ha bus­
libros argentinos.
Un escritor español, Ramón Gómez de la cado el “nombre” y no el “hombre”, o susbSerna, expresaba que no obstante estar acos­ sisten los mismos defectos de ayer.
tumbrado a ver en la península muchos bue­
Por esta razón decíamos al comienzo de
nos libros, los de esta parte le resultaban este artículo que si en realidad no nos resulta
una sorpresa el que descubran que hacemos
maravillosos.
Por venir de quien viene, el juicio podría buenos libros, también es verdad que sabe­
llenarnos de satisfacción y hasta hacernos mos que aun debemos aprender y superarnos.
creer que le hemos puesto el punto final al
El libro tiene “su” arquitectura. Cuando
arte de preparar el libro para que el lec­ el tipógrafo y el ilustrador la conozcan ínti­
tor sienta la doble emoción de la lectura mamente y se pongan de acuerdo por anti­
y el espectáculo que significa un libro bien cipado, el libro ha de nacer perfecto, como
nacieron en las manos de Gutenberg, Bodoni,
compuesto y mejor ilustrado.
Pero seamos justos y juiciosos. Aclarando, Elzevir, Manucio y tantos otros impresores,
en primer término, que esta­
EJEM PLO 3
mos hablando de los libros ho­
nestos, de los libros que no nos
dan la sensación de recoger
del suelo un papel sucio, debe­
mos convenir en que siempre
fueron tipográficamente bien
intencionados, aunque le fal­
tara tal o cual detalle para
lograr una armonía perfecta.
Convenido. Pero tengamos en
cuenta que, en la mayoría de
los casos, era el tipógrafo
el que los armaba, de acuer­
do a distintas sugestiones, a
quien le faltarían quizás ver­
daderos conocimientos sobre
estilos, proporciones, etc., no
siendo improbable tampoco
que un libro escrito por un
argentino, sobre cosas de esta
u

�EJEMPLO 2
A

cuyos nombres están en la memoria de todos
nosotros.
Los libros — que no han de venderse por
kilo o a tantos por peso, ya que esto no be­
neficia al escritor, ni al impresor, ni, sobre
todo, a los lectores, que adquirirán libros ma­
los y mutilados —, han de ser compuestos e
impresos guardando las formas del clasicis­
mo más puro. Las normas que rigen su
construcción no son un secreto, pero los que
los hacen, si bien han de conocerlas, ante todo
han de “sentirlas”.
Decidida la impresión de un libro, ya sea
in folio, un cuarto, un octavo o un dieciséis,
se ha de pensar de inmediato en el tipo y
cuerpo en que ha de ser compuesto el texto:
diez, doce o catorce, interlineado o no.
Juntamente con el formato, tipo y cuerpo
del mismo, debemos, previamente a toda otra
resolución, preparar un diagrama. Y a esa
tarea nos hemos de dar con
todo entusiasmo.
Sabemos que en todo libro
común, los blancos de lomo,
cabeza, margen y pie deben
ser teóricamente 1, 2, 3 y 4
(ejemplo 1), entendiendo que
desde el lomo hasta el pie los
m árgenes aumentarán pro­
gresivam ente. Es decir: si
comenzamos con dos centíme­
tros en el margen del lomo,
el de cabeza tendrá dos y me­
dio, el margen exterior, tres,
y el pie, tres y medio.
La buena interpretación
que se dé a esta calidad de
blancos producirá sus efectos
en el libro, ya que deja liber­
tad para ocupar con la parte

impresa la superficie que se
desee.
Pero como hemos resuelto
preparar un libro bueno, da­
remos al mismo los márgenes
clásicos. Tomamos un papel
cuyo tamaño sea igual a una
doble página del formato ele­
gido, lo doblamos al medio y
así tenemos la línea del lomo.
Desde A (ejemplo 2) traza­
mos una diagonal hasta B y
otra hasta C. Si entre a y b
hemos resuelto dejar dos cen­
tímetros y medio de blanco,
entre a' a ó' y desde a" hasta
b” dejarem os tam bién dos
centímetros y medio, obte­
niendo en esta forma los blan­
cos laterales de la página. Los
márgenes de pie y cabeza se
obtienen trazando paralelas
desde los puntos en que las diagonales cortan
las rectas laterales ya trazadas.
Con los márgenes ya determinados, ejecu­
taremos el diagramado del libro. Este es el
momento en el cual el diagramador y el ilus­
trador deben ponerse de acuerdo. La tarea
no será difícil si ambos carecen de “cosqui­
llas” y si desde la portadilla hasta el colofón
se imponen un estilo, teniendo en cuenta que
las páginas más simples son las más puras.
En esbozos rápidos se ha preparado el dia­
grama (ejemplo 3), quedando a cargo del ti­
pógrafo la tarea de componerlo. El resultado
no se hará esperar: de todos estos esfuerzos,
armoniosamente combinados, obtendremos es­
tas bellas páginas (ejemplo 4), que han de
llevar al lector la emoción de un libro bien
compuesto y mejor ilustrado.
EJEM PLO 4

JULIO M. FERRARI

�EXPOSICION

DE ARTISTAS BRASILEÑOS
L 5 de mayo se inauguró en la Galería
Moody una Muestra de Pintores Brasi­
leños. El acontecimiento sería uno más
de los tantos que se registran en Buenos Aires,
si no fuera que éste, en particular, reviste — o
se intenta revestirlo, mejor dicho — de cierta
categoría internacional que no tiene en modo
alguno.
La exhibición aludida no representa, ni apro­
ximadamente, el estado actual de la pintura
brasileña, pese a que en el catálogo figuran
cuatro o cinco nombres respetables, pero mal
representados.
Bien está el intento de acercamiento artís­
tico que se esgrime sin restricciones idiomáticas, pero mal está que se quiera atribuir a un
vulgar recurso comercial, alcances de emba­
jada artística, cuando no existe comisión orga­
nizadora alguna, y cuando el único responsable
visible de esta muestra ni siquiera es brasileño.
Sabemos que el haber artístico del país her­
mano es cosa de respeto, y sabemos, también,
la gravitación que en esas manifestaciones tie­
nen Cándido Portinari, Carlos Scliar, Aldo Bonadei, Manuel Pastrana, Osvaldo Teixeira, Ma­
nuel Santiago, Vicente Leite, Franco Cenni,
Carlos Prado, Anita Malfatti, Orlando Teruz, el
(Continuación de página 8)

blanco, y el moblaje principal está formado por algu­
nas docenas de sillas, y una o dos pequeñas mesas
con adornos de vidrio y floreros franceses. Al entrar
a una sala, el viajero queda extrañado por el aspecto
desnudo y triste del am b ien te...” La vivienda de­
nunciaba al alma. La exposición de aquellos cuadros
realizada en el local del Colegio, la más im portante
de cuantas podría referir Buenos Aires, veinte días
después de ser anunciada en venta se clausuraba
herida de m uerte por la indigencia oficial y la indi­
ferencia privada. Como si de Angelis tracionara el
instante recordando los días de la Crónica Política y
Literaria, consignaba en E l Lucero. “ . . . Sentimos te­
ner que anunciar al público que ya no hay más espe­
ranzas de hacernos de la galería de pinturas. Su
dueño, obligado á regresar prontam ente á Europa, y
dificultando poder llenar en tan poco tiempo su sus­
cripción, se ha decidido á llevarse toda la colección,
quedando sumamente agradecido á los favores que le
dispensó el pueblo de Buenos Aires, á la generosidad
del gobierno, y al interes con que le honraron las da­
mas de Beneficencia. El señor M auroner está con­
vencido que las circunstancias del pais son las únicas

16

veterano Antonio Parreiras y el laureado Lucilio
de Albuquerque muerto hace tres o cuatro años,
en otros, y los que, sin embargo, no figuran en
la muestra.
No es ésta una crítica negativa absolutista
desde que no ignoramos lo que Jurandier Paes
Leme, Armando Vianna, Euclides Fonseca,
Georgina de Albuquerque, Leopoldo Gotuzzo,
Pedro Bruno y Aldo Malagoli significan, por lo
menos en sus respectivos sectores de la pintura
brasileña, pero se debió haber extremado un
poco más la selección si se le quería dar cate­
goría de representativa.
El organizador de esta Muestra de Pintores
Brasileños anuncia llevar al país hermano un
conjunto de cuadros argentinos. Si las obras
que llevará son como las que ha traído, mucho
nos tememos que esta clase de tráfico, lejos
de propender a un mejor conocimiento, sirva
para todo lo contrario.
Creemos que la Comisión Nacional de Bellas
Artes debe tomar ingerencia en el asunto a
fin de que esa muestra argentina sea represen­
tativa o, por lo menos, que no pueda dejar en
el ánimo brasileño la impresión dejada por la
que nos trajeron.
que se opusieron á la conclusión de este negocio. En
otros tiempos el gobierno no hubiera dejado pasar
tan buena ocasión para despertar en la juventud el
amor á las artes, que tanto contribuyeron á la civi­
lización de un pueblo. Pero el estado actual del erario
no perm itía de ningún modo sobrecargarlo con un
gasto de 150.000 pesos; y á pesar de la utilidad cono­
cida de esta adquisición, y de las propuestas venta­
josas del Sr. M auroner el gobierno ha juzgado á
propósito no ap artarse del sistem a de economia que
se está esforzando establecer en los varios ram os de
la administración. Siente infinitam ente ver salir del
pais estas pinturas; pero no hubiera sentido menos
g astar en objetos de lu jo ...» El artículo dejaba en
pie la habilidad del cronista.
Con M auroner se marchó del P lata una colección
interesante de telas, que si por su número crecido y
la fam a de quienes la suscribían, puede hacer pensar
en una autenticidad objetable, poseyó el mérito de
haber constituido la prim era oferta hecha en el país
y ser la consecuencia directa de las gestiones inicia­
das en Londres por Rivadavia, el fundador del Museo
Público, el agente informado de tal conjunto de
belleza y el estímulo del arte de Pellegrini.
AR-FUNDACION ESPIGAS-KARDEX FORMA

�Señor asociado:

Concurra al taller libre de
croquis de la sociedad. El mo­
delo posa de 17 a 20, los días
hábiles, menos los sábados.

iVVWWIAMVVVU«AAAAA«VMAnAJV*¿WtAA

�S eñ o rita

Hería Carmen Araoz Alfaro
lílbertad 16^3 P.4o.
CIUDAD

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ORGANO D E LA SOCIEDAD AR G EN TIN A
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Piccirilli, Ricardo&#13;
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FORMA

Buenos Aires - Argentina

ORGANO
DE
LA
SOCIEDAD
ARGENTINA
D E
A R T I S T A S
P L A S T I C O S

N° 25 y 26

•

Enero y Febrero de 1943

OCTAVIO FIORAVANTI

•

Pasaje Güemes - Subsuelo

•

Buenos Aires

“ Demeter” (talla directa en piedra sapo)

1

�FORMA

Enero y Febrero de 1943

LUIS GOWLAND MORENO

La observación
es e lo c u e n te y
exacta.
Con pocas pa­
labras el cantor
da precisión a un
paisaje y lanza al
aire una imagen
que tiene el co­
ruscante cromatis­
mo de una pintu­
ra. Sin ninguna
duda, que las can­
ciones de nuestro
norte reflejan, por
contraste, aquello
que el cantor de­
sea y no tiene:
Color.
E l m ism o f e ­
nómeno se obser­
va en el vestido.
Telas y ponchos
brillan en desata­
da mezcla de ro­
jos, a m a r illo s y
azules.
Valga el detalle
para enunciar un
problema cuya so­
lución clara des­
cansa en los re­
pliegues del sub­
consciente.
El fe n ó m e n o
‘Otoño en la Boca” (óleo)
tiene sus puntos
de concomitancia
con lo que va di­
cho en ios prime­
ros párrafos de
este razonar sin
consecuencias. Por
c o n tr a s t e , tam­
bién, el hombre
★
se alza de su me­
dio y en fervorosa
c r is is emocional
crea su obra de arte como al conjuro de imágenes ex­
traterrenas.
El arte que producen las clases relegadas, es arte
de liberación, según se ha visto con incuestionable
frecuencia, y es la -libertad, como “ leif m otiv" la que
campea en la labor de todos aquellos que se ven o se
sienten privados de ella.
Se deduce de esas aparentemente inexplicables leyes
que el “ instante” como temática en el arte no puede
ser elemento de referencia y menos de actualidad. Esto
no quiere decir que no se haga. Se hace, sí, pero,
esas manifestaciones, logran sólo una relativa trascen­
dencia.
Todo el arte prerrevoluclonario ruso contemplaba los
asuntos por los cuales venía luchando el proletariado:
la libertad, la prosperidad, un “ standard” de vida ade­
cuado, caminos de hierro, centrales eléctricas, reducción
del analfabetismo; es decir: lo que no se tenía; lo que
se anhelaba.
Solucionados esos problemas — por lo menos en la
medida que se quería o que se podía solucionarlos —
el arte ruso se orientó hacia otros caminos: la natu­
raleza muerta, el desnudo, el paisaje y la composición
sin concepto anecdótico (Me estoy refiriendo a la inmensa
mayoría de la producción artística actual).
Quiere decir que el fenómeno vuelve a repetirse como
otras muchas veces. Cervantes creaba su andariego Qui­
jote en tanto se hallaba recluido en una mazmorra; no
lo olvidemos.
Los ejemplos son abrumadores. Basta hacer hincapié
en el tema y hurgar en la Historia y en la Literatura
y en cuanta manifestación del hombre haya concurrido
a ubicarlo en un instante de su vida.

EL ARTISTA Y SU EPOCA
★

Por RODRIGO BONOME

/ A Historia ha demostrado que el mejoramiento de las
artes trajo consigo, en todo tiempo, el estragamiento
de la moral y la perversión de las costumbres. Rousseau
lo había notado, a su tiempo, y el hallazgo le inspiró aquel
célebre “ Discurso” tan original y tan categórico.
Ayer fue Grecia desquiciándose moralmente en tanto
sus artistas y filósofos asombraban al mundo. Más tarde
fue el Renacimiento italiano llenando páginas de gloria
para el arte y capítulos de vergüenza en la historia de
la humanidad.
Aquello pasó, y con ello, casi cinco centurias.
Renació el arte con el Impresionismo, en épocas de
paz y de trabajo, prendiendo en todo el mundo, trastro­
cando técnicas y teorías, y volvieron los pueblos, estra­
gadas las costumbres, a hundirse en un laberinto de odios
y de pasiones. Pasado el estruendo de la guerra grande
vuelve a reverdecer en cien escuelas distintas a cual más
vigorosa, y cuando todo hacía pensar en la excepción de
la regla reinciden los pueblos en sus querellas y se meten,
nuevamente, como una cuña en el fragor de otra guerra
donde la moral y las costumbres retroceden al medioevo.
Pareciera que ocultas leyes de compensación elevan los
sentimientos a medida que las razas hunden sus raíces en
la incuria y en la afrenta.
El hombre y, por extensión, los pueblos son entes que
actúan y se desenvuelven en medio de complejos no siem­
pre claros.
Hace poco tiempo, un amigo dilecto, observador y estu­
dioso, refiriéndose al “ fol-klore” norteño, me decía: “ El
paisaje del norte nuestro es gris, monótono en lo que res­
pecta al color, salvadas las anfractuosidades del terreno
como diversidad. Las canciones, en cambio, tienen regis­
tros de una riqueza colorística inimaginable” .

2

�Enero y Febrero de 1943

FORMA

LA MEDALLA Y LOS MEDALLISTAS

vivien­
medallas. Y cuán­
te del Rena­
tos otros con ellos,
cimiento ita­
príncipes, papas y
lian o , h acia el P o r
reyes, e ru d ito s,
J
E
A
N
B
A
B
E
L
O
N
comienzo del siglo
poetas, han amado
x v i, una m ujer
con pasión los be­
apasionada por la
llos re tra to s ins­
Conservador adjunto del Cabinet des M édailles de la Bibliothcque Nationale.
belleza, Isabel de
criptos en el metal
(Traducción del francés por Ulises Barranco).
Este, se ocupaba de
y se han complaci­
reunir en su torno,
do teniendo entre
en un santuario ín­
sus manos y acari­
timo que llamaba «la Grotta», arreglado en su palacio de ciando con la mirada esas placas de oro, de plata o de
Mantua, pinturas, estatuas, antigüedades, medallas. Man- bronce, testigos los, más fieles que se pueda interrogar
tegna, Bellini, Perugino, Costa, Miguel Angel, Rafael, sobre el pasado. Es que en efecto, su sustancia misma
ornaron ese precioso «boudoir» de la más exquisita de las que soportó el pensamiento del artista, pero no sin res­
mujeres, de aquella que decían, citando a Petrarca, a cau­ pingar bajo la herramienta, parece, bajo la mirada, ani­
sa del esplendor radiante de sus cabellos blondos:
marse y palpitar como un cuerpo viviente.
«Una donna piú bella assai ch’el solé».
He aquí un arte autónomo. Sus títulos de nobleza per­
Del rostro de Isabel de Este conservamos tres recuerdos: manecen en su esencia íntima que, por el modo de expre­
una pintura de Tiziano, un dibujo de Leonardo de Vinei sión que ella le impone, lo espiritualiza entre todos. El
y una medalla. Una medalla de encantadora delicadeza, valor plástico del tipo y el contenido intelectual del sím­
encomendada por la misma marquesa de Mantua a su bolo son sus dos polos, indisolublemente unidos como las dos
escultor Gian-Cristoforo Romano. Cuidadosa, quiso com­ faces del metal que nuestras manos juntas encierran, y que
pletar su imagen corporal con la expresión simbólica de se agranda, obra maestra, con un resplandor inesperado.
su alma, y pidió al poeta Niccolo da Corregió una divisa.
No nos ha parecido, pues, que fuera una vana empresa,
El motivo que ornaba el reverso de la medalla era Sagi­ o demasiado
la de trazar en un cuadro la historia
tario; en ese tiempo, en que la lengua de la astrología era general de la artificial,
medalla
todos los países, desde el fin del
conocida por todo el mundo, la marquesa cedía al gusto siglo xiv hasta la épocaen contemporánea.
amplitud del
por el horóscopo. El «motto» o la divisa elegida: «Beneme- programa y las dimensiones del presente La
trabajo
me dis­
rentium ergo». La medalla tuvo considerable éxito. Isabel pensan de hacer notar que no hemos querido escribir
un
se plugo distribuyéndola entre sus amigos; envió ejem­ tratado didáctico, ni un manual, ni un repertorio, sino una
plares a Roma, a Urbino y hasta a la Corte de Nápoles, exposición para todas las gentes. Esta exposición muy es­
donde fueron portando el mensaje de una gracia incom­ quemática habrá alcanzado su propósito si da una idea
parable.
suficiente de ese microcosmos que constituye una colección
Casi dos siglos más tarde, Luis XIV hacía instalar su de medallas. Todos los matices del pensamiento conviven
gabinete de medallas en Versalles, cerca de la capilla del ahí como los colores del prisma sobre la paleta, y, sin
castillo; y todas las mañanas, a la salida de misa, Su hablar del valor de los documentos iconográficos así pro­
Majestad, ayudado por unos palillos de oro especialmente vistos, es para un estudio general sobre el arte del retrato
fabricados para ese uso, se entretenía tomando de sus que podría servir el medallero ideal en el cual pienso.
bandejas de tafilete flordelisado, las piezas de oro en las He ahí por qué, a pesar del reproche por insuficiencia al
cuales los emperadores romanos hicieron imprimir sus ne­ cual se queda expuesto en semejante caso, se ha tentado
tos perfiles y los fastos de sus reinos. Así el Rey Sol se aquí abrazar todo el tema más bien que de explorar pro­
instruía en las fuentes mismas de la historia y meditaba fundamente una sola parte. No es un provecho desprecia­
sobre la obra fugaz de los Césares eternizada por un im­ ble el que se puede obtener comparando una medalla de
perecedero metal. Como si hubiera reconocido a ése como Bolsterer con otra de Guillaume Dupré, de Thomas Si­
el solo medio de forzar la ley de universal destrucción, món, de Matteo de’Pasti o de Roty; y las diversas actitudes
Luis XIV decidió constituir en una serie abundante de tomadas por tantos medallistas diestros o geniales ante la
medallas conmemorativas, la historia metálica de su rei­ fisonomía humana pueden servir de base a una suerte de
nado. Todos los cuidados del rey, y las reflexiones de los filosofía.
ministros, y las meditaciones de los mejores espíritus del
LA MEDALLA, ARTE AUTONOMO
tiempo se dedicaron a trasmitírnosla en colecciones de
piezas de oro, de plata y de bronce que, inmutables, pare­
Conservamos por el uso corriente de una expresión:
cen hablarnos de una gloria aun viviente.
«II n’a ni sou ni maille», el recuerdo de una vieja palabra
En el curso de un viaje a Sicilia, en 1780, Goethe visi­ que nadie comprende ya, y que es la oscura antecesora de
taba en Palermo las colecciones de monedas del príncipe «médaille» (i). En efecto, el término del bajo latín meda­
Torremuzza, y arrebatado por las bellezas allí descubiertas lla, medalea, medalla, era aplicado en otro tiempo al demiexclamaba; «En una sola.tabla de medallas existe una denier (n), aj óbolo, a lo que el francés medieval llamaba
infinita primavera de flores y de frutos del arte, que son­ una meaille. El equivalente provenzal de ese término era
riente nos acoge». Y más tarde, el filósofo, en Wéimar mezalha o mealha, mientras que los italianos decían mesacando de su entusiasmo un precepto, enumerando las dalha o medaglia. Cuando en el siglo xiv el gusto por las
satisfacciones intelectuales del «hombre» que quería ser, antigüedades se extendió sobre Francia, se hizo necesario
le prescribía leer cada día la Biblia o a Homero, contem­ dar un nombre a las monedas antiguas que se disputaban
plar medallas o bellos cuadros y escuchar hermosa música. los aficionados. La moda venía de Italia, traída particu­
Para imponerse a sí mismo esta disciplina de sus delecta­ larmente por Petrarca. Maille tenía entonces en francés
ciones y esta cultura sistemática del espíritu, Goethe había el significado preciso e inextensible que he dicho, destinado
reunido en su casa una colección de medallas que puede a caer en desuso. Se tomó pues un préstamo del italiano,
ser examinada aún hoy. Muchas de esas piezas fueron y se dijo médaille para indicar los denarios o los sestercios
ofrecidas al poeta por amigos y admiradoras que deseaban romanos, esas viejas monedas desvalorizadas, clasificadas
así halagar los gustos de su dios. El mismo proyectaba con cuidado entre tanta antigualla existente en los gabi­
publicar un catálogo de ellas. LTbicaba en el más alto netes de los humanistas. Recién hacia el fin del siglo xv,
grado de su admiración las obras del medallista mantuano bajo Carlos VIII y Luis XII, se supo exactamente en
Sperandio, y el Renacimiento italiano, lo mismo que la anti­ Francia qué era monnaie (m) y qué médaille y se hizo la
güedad griega y romana, era objeto de sus predilecciones. separación entre las dos ideas y los dos términos. Actual­
netamente disociados. Es todavía necesario,
Así tres grandes personajes, entre los tipos ejemplares mente están
que pretendemos hablar de la medalla, definirla
de la humanidad: una mujer que encarna en su excelencia puesto
toda una época de cultura refinada, Isabel de Este; el con algunas palabras.
En el lenguaje actual, una medalla es una pieza de
Rey Sol, tardíamente filósofo; Goethe, el genio más sin­
tético de nuestro tiempo, nos convidan al estudio de las metal — se podrían citar medallas de otras materias, pero

S

ím b o l o

3

�FORMA

Jean VIII Paléologue, por Pisanello, 1439

no son más que excepciones — que ofrece las apariencias
de una moneda, generalmente de una moneda de tamaño
desacostumbrado, pero que no tiene de ella el carácter ni
los atributos, a saber: el poder adquirente, la propiedad
de ser constante y legalmente canjeable por un valor de­
terminado. Los usos variados a los cuales se destinan
nuestras medallas nos hacen distinguir aquellas que son
monumentos conmemorativos de aquellas que sirven de
adorno, las que son decorativas o insignias, de las que son
objetos de piedad o fetiches. Pero la apariencia monetaria
parece estar unida al término de medalla. En un sentido
preciso, una medalla es redonda, tiene anverso y reverso.
En eso se distingue, en el rigor de la palabra, de la pla­
queta. La plaqueta es un bajorrelieve en miniatura, a
menudo rectangular y de una sola faz. Se la utilizó mucho
durante el Renacimiento, en Flandes, en Alemania, en
Italia, para decorar objetos de uso conáente, como los
cofrecillos; lo mismo que la moda hizo servir pequeñas
medallas redondas para adornar los gorros a título de
insignias. Hoy no se podría hacer esa distinción entre
medalla y plaqueta: tanto ha alterado esos cuadros estre­
chos, la fantasía de los artistas. En la época contemporánea
no podemos ya tener en cuenta la forma redonda o cua­
drada de las medallas o plaquetas y debemos confundir
ambas categorías en una sola.

4

Enero y Febrero de 1943

He dejado de lado, de intento, uno de los significados de
la palabra. Se entiende también por medalla, de una ma­
nera un poco abusiva, una moneda antigua. La extensión
es fácil de justificar: la moneda antigua no circula, es
sólo un objeto de curiosidad, no tiene — como la medalla
misma - más que el aspecto exterior de la moneda.
La definición que acabo de proponer no sería del todo
completa, si, según las reglas de la escolástica, no hablara
del género próximo. La medalla difiere de la moneda, se
acaba de ver el porqué y el cómo. Difiere también del
jetón (iv) que, él también, ofrece las apariencias de la
moneda, pero no tiene absolutamente su carácter de espe­
cie oficial y de medio de canje. Los jetons son instrumentos
de cuenta, cuentas de juego, cuentas de grandes adminis­
traciones y de cuerpos del estado, cuentas de particulares
en su vida doméstica. Es con los jetons que el Malade
imaginaire» verifica las cuentas de M. Fleurant, su boti­
cario.
En cuanto al méreau (v) era una especie de ficha que,
sistemáticamente distribuida, permitía constatar la pre­
sencia efectiva de los miembros de una asamblea en el
momento de una reunión oficial. Su uso se extendió sobre
todo desde el siglo x i i entre el clero, en ocasión de las
sesiones capitulares. El méreau servía también de ficha de
admisión, en consecuencia, como salvoconducto.
En fin, la acepción de la palabra tésera (vi) es aproxima­
damente la misma que la de la palabra jetón. Se entiende
usando aquélla, hablando de las antigüedades griegas o
romanas, un jetón, una ficha, un peón de juego, una con­
traseña de teatro, etc.
Los procedimientos de fabricación de las medallas han
variado considerablemente según las épocas y las escuelas.
Un aficionado sagaz, ante una pieza sometida a su juicio
se vanagloria, la mayor parte de las veces, de poder indicar
el génesis. No se trata aquí de una advertencia vana y sin
contenido; las diferencias de técnica modifican completa­
mente el aspecto de una medalla. El interés estético que
se le puede encontrar depende estrechamente de ella, de
la misma manera que se aprecia distintamente un grabado
a buril, un aguafuerte, un barniz, etc.
Ante todo, se pueden establecer dos grandes categorías
opuestas: la medalla colada o fundida y la medalla acu­
ñada. No diferenciándose esta última, esencialmente, de la
moneda corriente, examinaremos primero la medalla cola­
da como la medalla por excelencia.
Pisanello, de Verona, fué, como veremos, hacia 1439,
su inventor, y no existe ninguna duda de que el progreso
del arte de la fundición en metal, en Italia, en la primera
mitad del siglo xv — las célebres «puertas del Paraíso»
ejecutadas por Ghiberti en Florencia datan de 1440 —•
tiene su origen en esta creación original.
Para obtener una medalla colada, dos procedimientos
pueden ser usados. Parece, sin que se pueda afirmar cate­
góricamente, que Pisanello y sus sucesores inmediatos co­
nocieron los dos. El primero consiste en grabar directa­
mente, en hueco — invertida por consecuencia — en una
placa de yeso, la imagen que se quiere reproducir, y llenar
luego con metal el molde así formado. Procedimiento éste
muy simple y muy directo que no tiene otro inconveniente
que el de exigir una primera transposición del pensamiento
del artista. En nuestros días todavía ha tentado — es ne­
cesario felicitarse por ello — a algunos medallistas conven­
cidos. Es bastante flexible para no imponer al grabador
un partido. Una manera de hacer amplia se acomoda
mejor a él, es posible, que una factura precisa y minuciosa.
El segundo método consiste en ejecutar en cera, o en
una composición plástica, el modelo en relieve de la pieza.
De él se saca un molde en hueco en el cual se cuela el
plomo, el estaño, el bronce, la plata o el oro de la medalla
definitiva. Pero, para la realización de ese modelo se pue­
den seguir vías diferentes. Algunos, entre los más antiguos
medallistas, parecen haber adoptado la técnica de los fun­
didores a la cera perdida, produciendo así una medalla de
cera, anverso y reverso, encerrada luego en un molde de
arena fina al cual, por orificios se colaba el metal que
sustituía a la cera fundida. Más tarde se fabricaron mo­
delos que servían para dar una impresión del anverso y

�Enero y Febrero de 1943

otra del reverso. Se yuxtaponían luego las dos caras así
obtenidas y se llenaba el vacío interior con una materia
cualquiera antes de soldarlas. Los medallistas pasaron de
allí a componer su modelo en una materia más dura,
especie de estuco, mezcla de ingredientes diversos como la
resina, el yeso, la cera, etc., que subsistía luego de la ope­
ración de la fundición y que se conservaba, realzándolo
con colores. Muchos de esos medallones han quedado,
algunos engastados y montados como alhajas. Las colec­
ciones públicas o privadas contienen también medallas de
cera fijadas sobre maderas duras o pizarra, que constituyen
testimonios preciosos del trabajo de tal o cual artista. El
más antiguo que se conoce parece ser el modelo de la
medalla de Filippo Strozzi, por Benedetto da Majano,
conservado en el Cabinet des Médailles de la Bibliothéque
Nationale.
Los medallistas alemanes que florecieron unos treinta
años después de Pisanello, hacían sus modelos en madera,
a menudo en boj, o aun en piedra litográfica, lo que da
a sus obras ese aspecto particular debido a las aristas
duras, como talladas a cuchillo. Existe gran cantidad de
estos modelos.
Es innecesario agregar que los medallistas no dejaban
de retocar el primer ejemplar de su trabajo, tanto más
cuanto que los procedimientos de fundición no alcanzaban
a la perfección de los actuales. Ese prototipo, debidamente
reparado», como se decía, servía para fabricar un segundo
molde, y se procedía así hasta obtener un resultado absolu­
tamente satisfactorio. En cada fundición sucesiva el metal
sufría con el enfriamiento una ligera contracción, dando
así una pieza de un diámetro algo inferior al del ejemplar
primitivo; se concibe, pues, que haya medios, no solamente
de apreciar la calidad de tal o cual fundición, la natura­
leza del metal o el éxito de la operación, sino también de
distinguir una pieza original de una remoldeada. Ahora
bien, esas piezas remoldeadas pueden ser casi contempo­
ráneas de las primeras fundiciones o, contrariamente, muy
posteriores, y aun completamente modernas. Si se tiene
en cuenta el hecho de que los medallistas del Renacimien­
to se copiaban y se plagiaban sin vergüenza, que los fun­
didores acoplaban a su guisa tal reverso a tal otro anverso,
y si se agrega a eso la habilidad siempre en vela de los
falsarios, se tendrá idea de la variedad que presenta una
de nuestras colecciones modernas de medallas. Se encuen­
tran en ellas, a veces, ejemplares de plomo, y su examen
atento demuestra que es necesario a menudo tenerlos por
primerísimas fundiciones, pruebas de autor, por así decir.
(La medalla de Juan Paleólogo). Lo que es necesario re­
tener de todo esto es que una colección de medallas, pú­
blica o privada, contiene un gran porcentaje de remoldea­
dos, cuya calidad y antigüedad pueden, naturalmente,
variar en considerables proporciones. El ejemplar original,
salido de las manos del autor mismo, es de una insigne
rareza, rarissima aois in terris, y muy difícil de reconocer.
Agrego sin embargo, que se poseen muchos ejemplares de
autor, probadamente; muchos ejemplares especialmente
fundidos o acuñados, luego cincelados con un cuidado par­
ticular por un medallista, probablemente para ser ofre­
cidos a un gran personaje; muchos ejemplares, aun, con­
servados por tan largo tiempo en una colección ilustre que
ninguna duda puede subsistir acerca de su origen. Pero
nada es más arduo que fijar la fecha de ejecución de una
medalla corriente, la que se encuentra en la casa del anti­
cuario, y los más despiertos pueden ser tomados en falta.
Agreguemos en fin, referente a las medallas antiguas»
una causa de destrucción irreparable. No solamente en el
curso de las edades las vicisitudes económicas -y políticas
han hecho desaparecer las piezas fundidas en metales pre­

Señor asociado:
¡Ü Ü
¡Ü ¡
==

CONCURRA AL TALLER LIBRE DE CROQUIS.
EL MODELO POSA DE 18 A 20, LOS DIAS
HABILES, MENOS LOS SABADOS.

FORMA
ciosos, a tal punto que ignoramos si hubo realmente ejem­
plares originales en oro de las más bellas medallas del
Renacimiento, de las de Pisanello, particularmente, sino
que el celo mismo de los coleccionistas ha tenido desas­
trosos resultados. La preocupación — la manía, si se quie­
re — de poseer un ejemplar original, es una enfermedad
moderna que nuestros antepasados desconocieron total­
mente. Era necesaria a un aficionado una pieza cualquiera
para completar su galería, y se le fabricaba sin creer come­
ter una falta. Otros, deseosos de alinear medallas valiosas
— y el hecho ocurría sobre todo en las colecciones de los
príncipes, en el siglo xvn — hacían remoldear una en pla­
ta, en oro, y despreciaban el original en bronce que «hacía
pobre». Todo, para la más grande desazón del erudito
futuro.
Se acaba de ver que, a veces, y es un hábito que se hace
frecuente en el siglo xvi, el medallista retomaba su buril
y cincelaba la medalla sacada del molde. Es necesario
decir aquí algunas palabras acerca de la pátina, que juega
un gran papel en la apreciación de una medalla y en la
estima en que la tiene el aficionado. Después de la fundi­
ción, la medalla de bronce, o de «metal de campanas»,
ofrece un aspecto poco agradable a la vista. Los maestros
de antaño tenían la costumbre de alterar la superficie de
manera que presentara los tonos cálidos y aterciopelados
que nos han enseñado a amar. Se la cubría para ello con
composiciones diversas, entre otros ingredientes a veces
curiosos, con aceite de lino, con sandáraca, con pez. Naturealmente, cada taller tenía sus recetas; algunas remontan
hasta los broncistas de la antigüedad. Se obtenían también
por la aplicación de diversos ácidos las coloraciones más
variadas. Además, las medallas que hoy tenemos han ad­
quirido por la razón misma de su antigüedad una nueva
pátina producto de las reacciones químicas naturales, rea­
lizadas por el contacto con la atmósfera o con el suelo
en el cual han estado enterradas. Necesito agregar que la
destreza de los falsarios se ha ejercitado en este dominio
con una suerte a veces prodigiosa?
Sin entrar en el detalle de las operaciones que no podría
describir aquí, debo recordar que la pátina de las piezas
es hoy día objeto de especiales cuidados en los talleres de
la «Monnaie». Además de la acción de los ácidos a los
cuales son sometidas las medallas y plaquetas que allí se
fabrican, sufren la acción de un chorro de arena que nivela
sus asperezas y apomaza, por así decirlo, su superficie.
He dejado de lado, bien pronto, las medallas acuñadas.
Cronológicamente habría debido comenzar por ellas. No
existe ninguna duda, en efecto, acerca de que los antece­
sores de los medallistas del siglo xv no hayan sido graba­
dores de cuños monetarios, los que se llamaban «tailleurs
de fers», que fabricaban también matrices de sellos, y de
los cuales los más capaces se pusieron a hacer, a imitación
de los antiguos, piezas con la efigie de los príncipes con­
temporáneos. Pisanello cortó estos procedimientos por lo
sano inaugurando los que he dicho, y no es sino más tarde,
hacia la mitad del siglo xvi, que se volvió al método de
la acuñación. En esta época, cuando los Leoni, los Trezzo,
los Pastorino, permanecían fieles a los viejos usos de los
Matteo de’Pasti o de los medallistas florentinos, los Benvenuto Cellini y los autores de las medallas pontificales
grababan cuños en un todo como los grabadores mone­
tarios, sea tallando directamente el trozo de metal desti­
nado a dejar su impresión sobre el cospel, sea trabajando
en relieve los punzones que debían, por una segunda ope­
ración, proveer los cuños en profundidad. Para hacer estos
cuños el grabador podía previamente hacer un dibujo de
la obra que proyectaba y traspasar ese dibujo sobre el
metal, o bien ejecutar un modelo en relieve que le diera
el aspecto real de la medalla futura. Ese modelo en relieve
servía además para hacer moldes en los cuales se colaba
al principio el cospel destinado a ser acuñado. Este proce­
dimiento facilitaba el trabajo de acuñación y evitaba el
desgaste demasiado rápido de los cuños.
Se concibe que haya una diferencia fundamental desde
el punto de vista artístico entre una medalla de Caradosso
o de Bonzagna, y una medalla colada de Sperandio o de
Boldú. Los antiguos medallistas no dejaron de sublevarse
contra los nuevos métodos, tanto por razones de orden

5

�FORMA

Enero y Febrero de 1943

estético como por motivos prácticos. Se tenía con la acu­
ñación el medio de multiplicar más fácilmente que antes
la producción de medallas, y el valor comercial de cada
pieza sufría por ello una baja cierta. Los intereses de los
viejos maestros se encontraban lesionados al mismo tiem­
po que resentida su susceptibilidad. En verdad, una me­
dalla acuñada tiene menos «personalidad» que una medalla
colada.
Sin embargo, como ocurre siempre en semejantes casos,
el progreso mecánico acabó teniendo razón contra todas
las resistencias. Los medallistas fieles a la tradición se
hicieron cada vez más raros, sobre todo cuando mecanis­
mos perfeccionados, inventados en Alemania en la pri­
mera mitad del siglo xvi, luego traídos a Francia y mejo­
rados, a Inglaterra, a España, facilitaron todavía la acu­
ñación de monedas y medallas. En Francia, la institución
de la «Monnaie des mcdailles», establecimiento oficial des­
tinado a reglamentar la fabricación en serie, dió el último
golpe al gran arte. Continuaron colando sus trabajos sólo
aquellos artistas que producían medallones de grandes di­
mensiones o de tan alto relieve que no fuera obtenible
por acuñación.
En nuestros días es relativamente raro que se recurra
al procedimiento de la medalla colada, y debe lamentarse.
En su mayoría, las medallas y las plaquetas dadas abun­
dantemente, son acuñadas. Acuñadas o coladas, son el
fruto de las operaciones que voy a resumir sin pretender
revelar todas las recetas de los técnicos.
El medallista comienza haciendo un esquicio sobre pa­
pel, estableciendo las grandes masas de la composición,
después, con arcilla, prosigue la realización en una escala
mucho más grande de lo que será la medalla definitiva.
Transporta en seguida su esbozo a una placa de plastelina
fijada sobre una plancha cuyas dimensiones son, ordinaria­
mente, de 25 X 30 centímetros, y ejecuta entonces los
detalles de su obra. Terminado este primer trabajo, saca
de él un molde en yeso sobre el cual hace las modificacio­
nes que le plazca. Del yeso, una vez concluido, se hace
una prueba galvanoplástica, a su vez retocada y cincelada.
Interviene entonces una máquina inventada hace alre­
dedor de cuarenta años por Contamin, perfeccionada luego
por Hill, Ledru, Tasset, Janvier, maravilla de la industria
que se llama torno de reducción. No es éste, lugar para
analizar el mecanismo. Basta con indicar que permite re­
ducir automáticamente el modelo que se le somete, a las
dimensiones deseadas. Para este efecto, en tanto que una
aguja sigue los contornos de aquél, un buril cuya acción
corresponde constantemente a esa marcha, muerde la su­
perficie de una placa parafinada ubicada a corta distancia.
Se obtiene así un medallón en parafina de la dimensión
definitiva. Fácilmente se hace de él el molde que servirá

FACTORES
* RESISTENCIA AL OLEO: Es de
máxima importancia que el artista use
solamente colores resistentes al óleo (o no
exudantes), pues si para pintar un cua­
dro ha empleado colores no absolutamente
resistentes al óleo, se expone al riesgo,
después de algún tiempo, que se corran
todos los colores del cuadro, . dañándolo
por completo. (Acuérdense de esos cua­
dros del final del siglo diecinueve, en
los que se empleó el funesto asfalto).
★ MISCIBILIDAD DE LOS COLORES
ENTRÉ SI: Ciertos colores mezcla­
dos entre sí pueden tener reacciones quí­
micas recíprocas que provocan una modi­
ficación en el tono de la mezcla. Sólo
debe exceptuarse el verde Pablo Veronese,
que no debe ser mezclado con cadmios,

6

de matriz a la medalla colada. Se puede también, sustitu­
yendo el bloque de parafina por uno de acero, obtener el
punzón para la medalla acuñada.
La máquina permite dar a voluntad un relieve más o
menos acentuado y aun lograr una reducción en profun­
didad de un modelo en relieve. El medallista interviene,
en teoría al menos, en el curso de este trabajo mecánico.
No es, tal vez, rigurosamente exacto afirmar que el meca­
nismo ha matado el arte de la medalla; que no existen ya
medallistas sino escultores que accesoriamente modelan ba­
jorrelieves destinados a ser reducidos automáticamente.
No es menos cierto que un verdadero aficionado estará
siempre tentado de reprochar al torno de reducción el
habernos arrebatado la flor del arte que estudiamos aquí.
En otro tiempo, grabadores o modeladores de medallas
fundidas o acuñadas, en su ignorancia de estos procedi­
mientos de reducción automática y privados de esos ser­
vidores demasiado complacientes, ejecutaban sus obras
directamente en las dimensiones definitivas, resultando así
una más íntima armonía de los relieves y de las proporcio­
nes y una franqueza en el oficio perceptible de inmediato.
Es eso lo que hacen todavía algunos medallistas — aun
demasiado raros, pero los mejores y los que harán escuela,
sin duda—: emplean los procedimientos de los grabadores
monetarios o de ciertos medallistas del fin del siglo xvr,
grabando directamente en un trozo de acero el punzón en
relieve, o 'la matriz en hueco. Es ésa una labor meritoria,
que exige un aprendizaje especial. Se ve bien, por qué los
aficionados y los perezosos la rechazan. Ciertamente, es
más cómodo modelar un gran medailón (pie enfrentar el
metal mismo. Pero el grabador es premiado por su em­
peño. No se puede sostener que estas cuestiones de pura
técnica sean indiferentes. En el caso presente, la materia
dicta, por así decirlo, su voluntad, e impone una estética.
Se gana la presentación de obras más coherentes, más só­
lidamente establecidas, y un estilo enérgico. El rigor lógico
de su factura, que no admite equívocos ni subterfugios, le
confiere una suerte de nobleza austera.
(i) M édaille. Fr. = M edalla, ( ti) Dem i-denier — Denier. Fr. = An­
tigua m oneda francesa, doceava p arte de un sou. Sou = m oneda de
cobre de poco valor, (ni) M onnaie. F r. = M oneda, (iv) Jetón (de
jeter — echar, arrojar). F r. = Pieza redonda o rectangular de m arfil
o m etal, (v) M éreau. F r. = Ficha que se distribuía a los miembros de
un capítulo, (vi) Tésera. C ast. = Ficha de m adera, hueso, marfil o
m etal usada por los rom anos como signo de hospitalidad o alianza,
como pieza de admisión o moneda.

N. R. — Sucesivamente, a medida que sea posible,
publicará fragmentos de este libro — «La médaille
et les médailleurs», Payot, París 1927 — que estudia el.
arte de la medalla en distintos países y épocas.
F orm a,

QUE HAY QUE TENER EN CUENTA AL JUZGAR
LA C A LID A D DE LOS COLORES AL ÓLEO
ultramarino ni bermellón, ni cualquier
otro color que contenga azufre.
Sin embargo, no se debe confundir esta
alteración producida por reacciones quí­
micas con la que se produce en los colo­
res mezclados cuya estabilidad a la luz
es de distinto grado. En este último caso,
el color cuya estabilidad sea más escasa,
empalidecerá primero, alterando así el as­
pecto del tono de la mezcla.
Es un trabajo complicadísimo para un
pintor el determinar las posibilidades de
entremezclamientos, sobre todo cuando se
trata de muchos colores, por existir un
gran número de combinaciones. Sin em­
bargo, si se quiere hacer el experimento,
se deberá cubrir un trozo de cartón con
la mezcla deseada y guardarlo durante
una semana en un lugar de luz tenue.
Con el objeto de aligerar el proceso, se

recomienda tener el cartón en lugar cá­
lido y húmedo: se puede colocar el trozo
de cartón sobre soportes en una palan­
gana donde haya agua, pero de tal ma­
nera que el líquido no llegue al nivel del
cartón; luego se cubre el todo y se depo­
sita en lugar cálido.
Después de haber dejado los colores en
ese sitio durante una semana, se debe ha­
cer una nueva mezcla de los mismos colo­
res para comparar el resultado y ver si
se ha producido un cambio.
Pero hay que tener en cuenta que el
aglutinante puede haberse oscurecido o
haber sido absorbido por el lienzo o car­
tón empleado: por tal razón sería muy
conveniente dejar expuestas al aire las dos
pruebas, durante dos días, y darles una
mano de aceite de linaza. — A p e l d o o r n ,
Holanda.

�FORMA

Enero y Febrero de 1943

P

ABLO R U IZ
P ic a s s o

posee la clave en
sí y por sí, sobre
sí. Inútil el aná­
lisis de la obra
de Picasso en
solicitud de ru­
ta, de camino.
Porque de Pi­
casso se ha ha­
blado de miles
de m aneras. . .
Pero ¿cuántos
son los aficiona­
dos que conocen,
no ya la casi
totalidad de su
obra, sino una
mínima parte?...
Picasso graba­
JUAN C. FAGGIOLI
dor, Picasso di­
bujante, Picasso
paisajista, Pi­
casso escultor,
¿es imaginado
siquiera ?. . .
En Picasso no
hay la continui­
dad, o quizá es­
ta continuidad espiritual clarinete, la guitarra —, y en
exista en la raíz, en lo hondo 1919 nos sorprende con ese
de Picasso. Entre el Picasso retorno genial que son “Ena­
de su autorretrato dedicado a morados en el campo” y el
Max Jacob en 1904 y del re­ dibujo de tradición renacen­
trato de mujer en una silla tista de las dos mujeres des­
de brazos, fechado en 1927, se nudas, perteneciente a la co­
diría no existe la menor re­ lección de G. F. Reber, de
lación. ¿ La hay ?. . . La segu­ Lugano. Vuelve en 1924 a las
ridad del dibujo, la maestría, estridencias del postcubismo
el dominio del oficio, existen de “Los músicos”, conservado
en ambas admirables obras. en la misma colección Reber,
El crítico hallará algo más. y seguidamente, el mismo
Picasso es la inquietud ge­ año, logra el retrato de joven
nial. Gran artista, jamás le con los brazos cruzados y el
satisface su obra: realizada, Arlequín. No hay indecisión,
necesita la superación. Y en no hay dudas en el camino:
pos de esta superación de ca­ hay inquietud de artista, hay
lidades de gamas, prosigue, anhelo de captar nuevas emo­
eternam ente inquieto. En ciones.
1911 y en 1912 hace cubismo A fuerza de dominio del
— el violinista, el hombre del oficio se ha olvidado del ofi­

“ Frutas” (óleo)

LA INQUIETUD INTELECTUAL
Por E. R. YERNACCI
DE PICASSO
★

(Be “ El Sol” , de Madrid)

cio Pablo Picasso. Y ésa es
la cima del artista. Conseguir
este olvido, que es el supremo
dominio. La obra no es el ofi­
ció, y sin embargo, es cómico
intentarla sin su conocimien­
to pleno. Fué Cézanne el que
hizo aquella frase en boga
hace años: “Cuando no te
cueste trabajo pintar con la
mano derecha, pinta con la
izquierda, para que te cueste
algún trabajo”.
En Picasso fallan todas las
teorías. Aparece en el arte tal
como un gran pensador nues­
tro ha dicho de Goya: Soli­
tario, aislado, oasis en un ex­
traño desierto. Jean Cassou,
con sugestiva perspicacia ha
señalado idéntica noción de
soledad, de aislamiento, en al7

�FORMA

Enero y Febrero de 1943

gunos de nuestros escritores
a través de las diversas épo­
cas de nuestra literatura. Es­
paña en arte es país de cum­
bres. Cumbres im previstas
en la llanura de la mediocri­
dad, cumbres más dignas de
admiración por su inquietan­
te originalidad, que dice mi­
lagrosa fuerza creadora, que
por su obra misma, con ser
de excepción. En Picasso no
hay lógica para explicarse
influencias, ni aun siquiera
preferencias. Es él en todo
instante. Es él cuando provo­
ca los ditirambos y también
cuando desata las acerbas
censuras.
M auricio Reynal ha di­
cho, refiriéndose a Picasso:
“Nuestro artista no busca lle­
gar a un fin, porque parte del
fin”. En Picasso hay que

buscar el creador; no se tra­
ta de copiar, ni siquiera
de mejorar, una versión es­
tética anterior. Simplemente
— ¡y qué magistral simple­
za! — logra algo nuevo. ¿Por
qué al tratarse del arte pic­
tórico en su más amplia
aceptación no cabe hablar de
abstracciones y sí únicamen­
te de concreciones ?. . . Picas­
so ha conseguido abstraccio­
nes. No pensamos que es jue­
go de palabras, cubileteo de
circo hablar de abstracciones
en arte. Por ello mismo no
intentaremos explicarlas. Se­
ría inútil procurar e-xplicar
por que nos conmueve la “Pas­
toral” beethoveniana y nos
crispa “María de la O”.
Con ligereza se ha dicho,
por ejemplo, que en estos an­
helos de superación que quieren se r los
nuevos sen­
deros de arte
-—• a lg u n o s
equivocados,
quién lo du­
da, y algunos
también me­
ro s tru c o s
despreciables
— 1 o que s e
oculta es la
im potencia,
la incapaci­
dad de crear,
el desconoci­
miento de las
nociones del
oficio. Hemos
indicado ya
PLASTICA m 2
que para nos­
( A Ñ O ¡ V)
otros hay en
Picasso, ante
todo, un do­
Contribuir al conocimiento del
minio absolu­
ar te n a c i o n a l es p r e s t í g i a r l o
to del oficio.
Y así, no po­
demos adm i­

AVELLANEDA 4201

8

- U. T . 67 - 8914 - BUENOS AIRES

tir esa frívola censura. Pi­
casso es un dibujante for­
midable. Ante la fuerza de
dibujo de “Los vencidos”,
cuadro pintado en 1906, o del
“Arlequín”, fechado en 1923,
no hay quien niegue el do­
minio. Nuestro artista jamás
soslayó una dificultad de téc­
nica: en toda ocasión se en­
frentó a ella para dominarla,
y lo consiguió.
Aun en sus reiteradas in­
cursiones en el campo del cu­
bismo — incursiones de las
que en todo instante ha re­
gresado con mayores bríos
constructivos —, el dibujante
ha sabido hallar ese secreto
de la línea pura peculiar del
conocedor profundo del dibu­
jo. Porque en el fondo de Pi­
casso, y a pesar de sus expli­
cables y admiradas huidas,
reside un académico. A los
catorce años conquistaba un
premio en un establecimiento
oficial con uno de sus dibuj os. . .
En los empeños de explica­
ción a Picasso se ha querido
encontrar en él preferencias
apoyadas en el Renacimiento
italiano y sus geniales intér­
pretes pictóricos — léase a
D’Ors — ; cierto que en “Los
amantes en el campo” o en el
desnudo del joven con el ca­
ballo cabría descubrir admi­
raciones leonardescas. Pero,
¿por qué no pensar también
■—- y algo de ello ha indicado
Anthony Bertram — en Vermer de Deift, obsesionado,
como Picasso, por la simplifi­
cación de las curvas resuel­
tas en planos angulares ?. ..
Este prurito de encontrar
estructura geométrica a las
cosas bajo los accidentes de
la forma aparente no es pro­
blema que se han planteado

�FORMA

Eiíero y Febrero de 1943

únicamente los
cubistas y con
ellos Picasso.
Mas será ne­
cesario que nos
detengamos a
la entrada de
este caminillo
de crítica pu­
ra, porque, in­
sistimos, no es
nuestro propó­
sito en estas
notas el hacer
crítica, sino
ú n ic a m e n te
ejercer de mo­
destos heral­
dos, empeña­
dos en atraer
a la fiesta que
s ig n ific a la
Exposición de
Picasso, próxi­
ma a inaugu­
rarse en Ma­
drid, el mayor número de
preocupados por estos deli­
ciosamente superfluos place­
res estéticos.
¿Algo de biografía de Pi­
casso ?. .. Resumamos en es­
casas líneas. Pablo Ruiz Pi­
casso nació en Málaga en
1881. Su padre era profesor
de dibujo. Pasó su juventud
en Barcelona, ya consagrado
al arte que lo había de hacer
famoso. Le rechazaron algu­
nos cuadros en las primeras
exposiciones oficiales a las
que deseó concurrir — ¡loor a
nuestro pintor! -—, y dió el
salto a París, donde en segui­
da se impuso su genio. En
1904,. esto es, a los veinti­
trés años, Picasso era ya un
maestro.

La obra de Picasso, en su
mayor parte, está distribuida
en colecciones particulares.
Colecciones francesas, suizas,
norteamericanas, alemanas.
En España hay escasas pro­
ducciones del genial malague­
ño. En el Museo de Barcelona,
alguna cosa, y no de lo más
fuerte del pintor. En el Mu­
seo de Arte Moderno de nues­
tro Madrid no hay un solo
lienzo de Picasso. Y cierta­
mente no cabe atribuir a la
actual dirección, de la que sa­
bemos los esfuerzos para con­
seguir obras representativas
del artista. Quizá haya llega­
do el momento para realizar
estos anhelos. Hagamos votos
por que la tela de araña oficial
no anule el admirable em­
peño del dignísimo director.

Exposiciones ha celebrado
en gran cantidad Picasso. No
sólo en París; tam bién en
Bélgica, Holanda, Inglaterra,
Alemania. En Suiza, hace dos
años, tuvimos la satisfacción
de asistir a la de Zurich. Tam­
bién vimos unos maravillosos
lienzos suyos en el Palacio
para Exposiciones de Arte
Moderno de Lucerna.
★

★ ★
★ *
★
NUESTRA CASA ES LA DE
TODOS LOS PLASTICOS V
DE LOS QUE GUSTEN DE
ESTA ACTIVIDAD.
E N T R A D A
L I B R E
DE 1 7 A 2 0 . 3 0 H O R A S

¡

................... ................. .

es posible confiar en el futuro de una Institución si cad a uno de sus m iem bros no
se considera como parte integrante e indivisible de la misma, con los mismos deberes y
las mismas responsabilidades” .
(D e la M em oria de 1942)
“No

9

�FORMA

Enero y Febrero de 1943

becas de viaje a grupos de a r­
tistas — con itinerario y tiempo
fijos —, las casas de descanso
etcétera.
★ El comando de nuestro E jér­
cito ya ha aceptado el ofre­
cimiento de artistas pintores y
escultores para el estudio del en­
mascaramiento de las regiones
del país donde esto sea necesario.
* La influencia de los artistas
se nota ya en los arreglos de
interiores de las casas de familia
y para negocios, como también
en los frentes de las casas de
comercio, donde día a día se hace
gala de mejor gusto. Ello es la
resultante de la conjunción de
arquitectos y decoradores, como
en otra época lo fuera de arqui­
tectos y escultores.
★ Cuando nuestros artistas com­
prendan la importancia de de­
dicarse con cariño y esmero a
una especialidad, interiorizándo­
se concienzudamente de las difi­
cultades que les ofrece, llegarán
a producir obras de mérito, de­
terminando con exactitud lo que
más convenga a cada ambiente
o en cada caso.
★ El teatro ha dejado sus puer­
tas abiertas para el bocetaje
de escenografías y figurines y
hasta se procura una ilumina­
ción adecuada a cada escena y
según el carácter de la obra.

ORESTES R. P. URBINI

‘Buenos Aires que surge” , (óleo)

NUEVAS ESPERANZAS
en lo/ ARTISTAS PLASTICOS
★ Los plásticos argentinos están viviendo uno de los
momentos de mayor interés y que ha de dar como
resultado un futuro cierto y como consecuencia una
preponderancia del arte nacional. Son varias las
causas que motivan este aserto.
Antes'' que nada debemos destacar el hecho, por
demás auspicioso, del entendimiento de las tres so­
ciedades de artistas más importantes del país: la
Asociación Estímulo de Bellas Artes, el Círculo de
Bellas Artes y la Sociedad Argentina de A rtistas
Plásticos. Cada una de estas instituciones delegará
a su presidente y secretario, los que, reunidos, for­
m arán un consejo consultivo, de acción permanente,
para tratar y buscar solución a los muchos proble­
mas de los artistas. ★
★ Se procurará la enseñanza efectiva y práctica de
las bellas artes, se estudiarán la organización de
salones y sus regímenes de premios y jurados, la
creación de trabajo dentro de la especialidad, las

10

★ En la cinematografía extran­
jera los artistas plásticos son
elem en to s indispensables para
los proyectos de fondos, decora­
dos, la concepción de grandiosos
conglomerados para el gran es­
pectáculo o el dibujo de los su­
cesivos encuadres en el movi­
miento de masas. Resulta el ima­
ginativo de la producción.

★ Otro de los campos donde los
plásticos están obteniendo jus­
tos éxitos, es el de las artes grá­
ficas. Desde la creación de la sim­
ple página hasta el conjunto que le dará el libro. En
él tiene la responsabilidad de su buen gusto al distri­
buir imágenes, elegir la tipografía adecuada al estilo
del escritor, y además, saber comprender cuál mo­
dalidad conviene' a la ilustración de cada trabajo.
★ Dentro de poco, una importante editorial llam ará
a concurso para ilustrar un libro con la finalidad
de poder hacer, con las obras que se le rem itan, un
detallado catálogo de ilustradores, para encargarles
los libros más acordes con su estilo y su técnica
personal.
Estas páginas están a disposición de todos los
artistas plásticos que deseen opinar sobre arte
o sus problemas. Sólo se exige que el trabajo
sea breve y de interés.

�Enero y Febrero de 1943

MOMENTO

FORMA

L a F eria del Libro . —
nidamente. Los libreros o
Las distintas firmas editoras
editores han obrado tam ­
que a c tú a n en n u e stro
bién precipitadamente. Han
Por LEONARDO ESTARICO
mercado de libros realizan
creído que am o n to n an d o
lib ro s deslumbrarían por
en esta capital la primera
Feria del Libro Argentino. El acontecimiento sugiere el volumen. No es así. Mejor acondicionados, el pú­
varios comentarios. El primero y más concluyente es blico hubiera podido apreciar mejor el tremendo pro­
la comprobación tangible, perentoria, inmediata, de greso de nuestra industria gráfica. Hemos contem­
algo cuyo enunciado puede parecer una verdad de plado ejemplares magníficos, que nada tienen que
Perogrullo, pero que no por ello dejaré de enunciar: envidiar a las mejores ediciones europeas del género.
existe un libro argentino. Espiritualmente, intelec­ Separados por materias, la orientación sería menos
tual, física y materialmente, el libro argentino es una ardua.
realidad, una realidad que puede enorgullecemos. Que
Con todo, lógico es, nuestra inquisición se dirigió
abundan banales versificadores, que sobran enredistas a los libros de arte.
y fumistas, que no todo es de primera agua, es exacto;
Diseminados en los anaqueles brillan los nombres
pero eso ocurre en todas par­
más gloriosos de los mejores
tes del mundo; en compensa­
artistas de todas las épocas, en
ción hay otra producción que
diversas ediciones acomodadas
revela el alto grado de cultu­
a las distintas p o sib ilid ad es
ra de nuestro país. El público
económicas de los concurren­
ha sabido responder al esfuer­
tes. Asombra lo andado en tan
zo. V isitan la m u estra de
poco tiempo. Pero es menes­
80.000 a 100.000 personas
ter no dormirse en los lau­
diariamente. Es un verdadero
reles y proseguir b reg an d o
éxito. Se ven cosas curiosas
por una constante superación.
que enternecen. En un stand,
Es sensible que no se editen
un viejecito leía un libro en­
láminas sueltas, como se ha­
tero de Francisco Luis Ber­
cía en toda Europa antes de
nárdez. No lo hojeaba, no.
la guerra. La colección exis­
Leía pausadamente poema por
tente en el Museo de Rosario
poema. Soportaba estoicamen­
da una idea cabal del grado
de perfección alcanzado en tal
te empellones, molestias y has­
ta protestas.
sentido.
¿Es el libro más universal
Otra constatación que nos
que la pintura? Sí y no. En­
halaga es que muchas porta­
tonces ¿por qué concurre tan
das son obra de artistas plás­
poco público al Salón Nacio­
ticos. Su buen gusto las des­
nal? La pintura es más uni­
taca de las otras, de aquellas
versal que la lectura. U n cua­
cuya puerilidad no condice a
dro gusta a cualquiera, incluso
menudo con las excelencias del
a los analfabetos. De ahi que
contenido.
los antiguos la empleasen co­
Estas portadas hacen más
mo instrumento de propagan­
por la educación artística del
da a fin de atraer prosélitos. Lo que se impone es llevar pueblo que muchos discursos. En cuanto a la estruc­
los cuadros a sitios de más fácil acceso que aquel en tura interior de los libros en general, podemos afirmar
que se realiza el Salón; hacer exposiciones en los luga­ que no le va en zaga a los aspectos encomiásticos que
res que las masas frecuentan. La Feria del Libro es hemos señalado. Una de las pocas lástimas que nos afec­
una lección que debemos aprovechar.
tan directamente son los precios siderales, pero explica­
Como sugestión nada más, pues son demasiado vi­ bles ante las grandes dificultades derivadas de la actual
sibles los grandes errores de realización. Disponiendo situación internacional. Celebremos con optimista fe
de grandes espacios se han erigido dependencias exce­ esta refirmación de nuestra cultura, que coloca a la
sivamente exiguas. Es casi imposible ver algo, dete­ Nación en el plano que más honor le hace.

//

�FORMA

Enero y Febrero de 1943

LO S A R T IS T A S y EL ESTAD O
Fragm ento de los fundam entos del discurso del Presidente de
la U niversidad de la Plata, Dr. ALFREDO L. PALACIOS,
con motivo de solicitar en el Senado de la N ación, una
pensión para el escultor Rogelio Y rurtia.

O O O
• • • c ONSIDERO un grave síntoma
el significado de esta oferta, porque
pone de relieve las angustias secretas
y las hondas tribulaciones del artista
que nos ha representado con honor,
ante las grandes naciones, en un
campo del espíritu en el que nos­
otros carecemos todavía de gravitación
propia.
Esto revela, también, una seria de­
ficiencia de previsión, de justicia y
de concepto constructivo en los orga­
nismos superiores del Estado, encar­
gados del fomento de nuestra riqueza
cultural, no de menor importancia que
la agropecuaria, puesto que aquélla es
la única que nos puede conceder per­
sonalidad en el mundo. Se han fun­
dado comisiones de cultura que distri­
buyen becas de estudio y disciernen
premios oficiales, pero poetas como
Lligones, que dió brillo a nuestro
idioma con creaciones imperecederas,
tal como La Guerra Gaucha, se suici­
dan agobiados por una situación pre­
caria.
Algo muy fundamental falla en las
esferas dirigentes, en lo que atañe a
la protección que se debe a los artis­
tas, cuando son posibles tales cosas.
Somos un pueblo naciente, a quien el
destino ha señalado, por circunstan­
cias especialísimas que nos vienen de
la tradición, para ser depositarios y
renovadores del acervo cultural huma­
no; tenemos una abundancia de rique­
zas naturales que sólo esperan el brazo
laborioso y la inteligencia directiva pa­
ra rendir el tesoro de sus frutos. Y,
sin embargo, prodúcense, entre nos­
otros, desconcertantes fenómenos, como
ése del suicidio de los poetas; o del
lamentable abandono y la pobreza ex­
tremada en que terminó sus días un
artista genial como Zonza Briano, o
como éste de ahora, que denota la crí­
tica situación de uno de nuestros ar­
tistas más preclaros; síntomas revela­
dores de que, a despecho de todas las
apariencias, se sigue un rumbo de cru­
do materialismo, propio de civilizacio­
nes agotadas; o de que no hemos lle-

12

gado a tener conciencia de la magni­
tud de nuestro destino.
Rogelio Yrurtia es un hombre de
extraordinario poder creador por la
fuerza prometeica que imprime a to­
das sus obras. Es un luchador hercú­
leo, que con su genio constructivo y
su esfuerzo personal ha enaltecido el
nombre argentino en Francia y en Nor­
teamérica, compitiendo en una esfera
a la que no logran elevarse más que
las grandes culturas de civilizaciones
seculares. Y este hombre, que nos hon­
ra y nos ennoblece, cuyo orgullo de
argentino no le permitió triunfar asi­
milándose a medios extranjeros, se en­
cuentra hoy, entre nosotros, en pose­
sión de la plenitud de su facultad
creadora, desamparado y entristecido
por la impotencia de producir, como
un desocupado trascendente, en quien
se encarnan aspectos esenciales de la
propia nacionalidad.
Es una forma expresiva y augural de
la, conciencia argentina, por encima
del presente, lo que se encuentra pa­
ralizado e inhibido con la inacción de
Rogelio Yrurtia. Y es deber elemen­
tal para el Estado proveerlo de los
medios que le permitan acrecentar el
volumen de su obra. Con ella, está di­
latando nuestro dominio espiritual y
ejerciendo una influencia de brújula
orientadora.
La obra de Rogelio Yrurtia es una
escuela de fortaleza, de apasionadas
tensiones, contenidas por un equilibrio
armónico que se resuelve en viril pre­
sencia estética y poder generador. Lle­
va la fibra leonina, la recidumbre an­
cestral, que traduce la esencia afirma­
tiva, creadora, de nuestro pueblo: su
posición de firmeza y rotundidad y su
raigambre en la vida. Porque, ante
todo, el arte de Yrurtia no traduce
una visión exclusivamente estética. Si
bien posee la serena claridad latina de
los clásicos, en lo preciso y concreto
de la forma, ésta entraña un dinamis­
mo, una pasión irradiante, una inci­
tación ardiente de sentido constructivo,
que le convierte en maestro de energía.

Hay en toda su labor un hálito de
potencia, que le erige en diapasón para
un pueblo fuerte. Constituye una lec­
ción que, aun cuando traduce el timbre
heroico de las gestas del pasado, to­
davía no ha penetrado firmemente en
el plano de nuestra conciencia, sobre
todo en esferas dirigentes. Por eso,
no ha suscitado el entusiasmo y la
admiración que su obra reclama de
nosotros, ya que con ella ha otorgado
a la argentinidad una expresión tras­
cendente que perdurará a través del
tiempo.
Y no es porque no haya sido reco­
nocido en el extranjero: condición
ineludible que impone siempre nues­
tra desconfianza, para poder confesar
la admiración a lo propio...
☆

☆

☆

☆

☆

☆

☆

☆

Buenos Aires, abril 5 de 1943. Señor
presidente de la Comisión Provincial de
Bellas Artes de Santa Fe, Dr. Nicanor Molinas, Museo "Rosa Galisteo de Rodríguez
4 de Enero 1552, Santa Fe.
Tenemos el agrado de dirigirnos a us­
ted, en representación de las Sociedades
Asociación Estímulo de Bellas Artes, So­
ciedad Argentina de Artistas Plásticos y
Círculo de Bellas Artes, con el objeto de
sugerirle la conveniencia de rever el ar­
tículo 16 del Reglamento General para
el XX Salón Anual.
El hecho de que se hayan ido restrin­
giendo paulatinamente los montos para
premios en el citado Salón, basta llegar a
la suma de este año, ha causado sorpresa
entre los artistas plásticos del país.
El costo actual de los materiales para
cualquiera de las maneras artísticas ha­
cen necesario, en cambio, aumentar las
partidas de estímulo a las actividades ar­
tísticas, más aun, si se tiene én cuenta
que se tratan de premios adquisiciones.
Este mismo hecho resta de por sí jerar­
quía e importancia a dicho Salón Anual,
y no debe olvidarse que actualmente es
común el que las casas comerciales voten
sumas similares para organizar concursos
de afiches.
Por estas observaciones, que hacemos
con el propósito de que el esfuerzo de or­
ganizadores y artistas no se vea malogra­
do, perjudicando una de las muestras de
más significación nacional, queriendo con
esto propender al mejoramiento de estas
actividades.
Sin otro particular, aprovechamos la
oportunidad para saludar a usted muy
atentamente.
(Firmada por el presidente y secreta­
rios de las tres instituciones).

�FORMA

Enero y Febrero de 1943
PROCEDIMIENTOS TECNICO S
Y DIVERSAS CLASES DE PINTURA

i

f;

-*• ENCAUSTO. —- Este procedi­
miento, usado ya por los anti­
guos, consiste en el empleo de
colores desleídos con cera fundida,
que es necesario mantener calien­
tes mientras dura el trabajo. Se
supone que antiguamente se em­
pezó por agregar resina al tem­
ple de la cola; luego, cera, para
quedarse, por último, con ambos
procedimientos.
Los colores disueltos con cera
derretida al fuego, se aplican con
pinceles y se extienden con un
hierro caliente (cauterio). Tam­
bién se utiliza para extender el
color el soplete de plomero, al que
previamente se le ha colocado de­
lante de la llama y en forma de
pantalla, una plancha de metal.
En esta forma llega solamente el
calor. Una vez terminada y fría,
puede frotarse con un paño para
darle el brillo deseado.
★ PINTURA A LA CERA. — Es­
te sistema se parece más al
fresco que al encausto, que se em­
plea en caliente. En la actualidad
se utiliza en decoraciones m ura­
les suplantando al “fresco”.
Este procedimiento consiste en
mezclar a los colores al óleo, cera
y esencia para pintar sobre una
preparación de blanco de plomo
molido al aceite y barniz. La mez­
cla de la cera en el óleo da a éste
ese mate tan característico y ne­
cesario en la decoración mural. A
la vez, este sistema permite todos
los retoques deseados y no tiene
limitaciones de colores.
★ PEGADO DE TELA SOBRE
UN MURO. — Terminada la te­
la, se desmonta del bastidor y se
enrolla con cuidado, con la pintura
hacia afuera. Una vez limpia la
pared, se le da una mano de albayalde, lo mismo que al reverso de
la tela; luego se aplica, teniendo
en cuenta hacerlo primero con el
margen superior, sosteniendo le­
vantado el resto, y se irá presio­
nando suavemente de arriba aba­
jo para evitar ampollas de aire.
★ PEGADO DE UN PARCHE. —
Los parches en las telas deben
pegarse de la siguiente manera,
para que no dejen marcas visibles
o en relieve: se toma el parche
y se le afina todo lo posible los
bordes; luego se le pasa cera ca­
liente y se deja enfriar. En el re­
verso de la tela, donde se va a
parchar, también se le coloca una
ligera capa de cera fundida, no
muy caliente. Se pone el parche
uniendo las superficies enceradas
y se le pasa una plancha tibia.
★ UNA BUENA FORMULA PA­
RA PREPARAR TELAS: tres
partes de blanco de zinc, tres de
aguarrás Pino Prat, una de resina
en polvo y una de aceite de lino
cocido. Primero, dése a la tela una
mano de cola toten, muy liviana.

LA D E C O R A C I O N P O P U L A R
F ra g m e n to de nn
p in t o r

f

t r a b a jo

AMADEO DELL’ACQUA,

le íd o p o r el
en L . R . A.

N otras oportunidades me he ocupado de la primera época de la

humanidad, y con ello, de la pintura de rostros y cuerpos, como
también me referí al decorado de sus armas y utensilios fami­
liares y domésticos.
”Expliqué en esa oportunidad la influencia del medio ambiente y el
de las derivaciones por la mística de stis creencias. Lo mismo en el Norte,
en Alaska, como en la inexplicable isla de Pascua.
"Si bien en algunos pueblos primitivos rige en la guerra el sentido
del disfraz terrorífico imitando a las bestias salvajes o creando mons­
truosas caretas para amedrentar al enemigo, en sus ritos religiosos y en
los del convivir diario demuestran preferencia por la combinación armó­
nica de líneas y colores en sus tocados.
"Con el primer maquillaje, el hombre da comienzo a las artes de­
corativas.
"Como dije, la phitura del cuerpo dió paso al color en las mantas
y telas destinadas a vestimenta. Costumbre ésta que el género humano no
abandonó nunca, ni siquiera temporariamente a través de las generaciones.
"El adorno de las primeras chozas, de distinto gusto y concepto
según fuere la región de la tierra en qrie habitaran sus moradores, éstos
siempre supieron darle gran importancia.
"El oriental superó siempre a los demás pueblos en el adorno, por su
gusto delicado y su ejecución precisa y justa. Allí da comienzo el orde­
namiento de las formas de hacer y que hoy nos permite clasificar la deco­
ración en cinco órdenes generales: de repetición, alternado, simétrico,
progresivo y de confusionismo. El detalle, más que el conjunto, prueban
el orden y ofrecen partictdaridades destacadas para su clasificación.
Hindúes y griegos marcan en la arquitectura, más que otros pueblos, la
característica de lo simétrico en lo general y de alternación en el detalle.
"No es posible creer ya que los artífices de entonces construyeron,
ejecutaron la decoración de sus templos con la simple guía del instinto.
Es seguro el conocimiento demostrado en la geometría, la orientación del
ángulo de luz y algo mucho más importante por la matemática coordi­
nada al razonamiento: la importancia de la línea en su- dirección para
dar proporción a la mole, creando así el ambiente adecuado qtie, pose­
sione psicológicamente el espíritu del individuo.
"Lo prueban los grandes templos de todas las épocas y de las más
diversas religiones.
"Sin embargo, los griegos rompen la idea de la alta vertical por la
de cantidad de medianas verticales aplicadas en las columnas del Partenón, y qtie, de acuerdo con la interpretación de teorías estéticas, "han
de guardar en el conjunto, el sagrado silencio del corazón de un bosque...”
"¿Quién no se siente pequeño en el interior de una nave, en un tem­
plo de estilo gótico, ante sus altas ojivas y alargados ventanales por
donde la luz se tamiza transformándose mortecina y policroma?
"¿Y esa sensación angustiosa, de tin frío recogimiento, al oír la mo­
dulación opaca y profunda de un trozo musical en medio de ese
ambiente grandioso de iluminación especial?”
"Son conjuntos de efectos decorativos planeados con acierto para
crear ambiente que predisponga al espíritu a un premeditado efecto.
"Así siempre, antes como ahora, distintas las formas pero los mismos
fines. El hombre los buscó en la imitación o creándolos con un simple
interés. Y hoy, como entonces, hace lo mismo. Es. como la rotación
vertical del agua de lluvia: caer, para después de la evaporación, volver
a caer.”
"En esa perfecta función física, de por sí tan maravillosa como sim­
ple, podemos hallar un paralelo insignificante en su ejemplo, si negamos
la ftmción beneficiosa de la lluvia, así ella golpee con fuerza la tierra
para beneficiarla.
"La decoración — considerada, por error, un arte menor — nunca
está ausente de nuestro sentir, aunque pasen épocas de decadencia que
lastimen el buen gusto, para, por comparación, beneficiarse al fin.”
13

I

_■■
. . II '___ I___ W I_H I

�FORMA

Enero y Febrero de 1943

Un objeto se hace es­
pectáculo tan pronto co­
mo haya un espectador
para contemplarlo.
Por tanto, puede con­
siderarse este objeto de
múltiples maneras. Asi,
una mesa puede ser ob­
servada por un ama de
casa desde un punto de
vista más o menos utili­
tario. Un carpintero ob­
servará cómo ha sido he­
cha y la calidad de las
maderas empleadas en su
fabricación. Un poeta, un
mal poeta, imaginará al­
ternativamente, la felici­
dad del hogar, etc.
Para un pintor será
simplemente un conjunto
de formas planas colo­
readas. E insisto en las
formas p lan as p o rq u e
considerar estas formas
en un mundo especial se­
ría, quizás, misión de un
escultor.
MELITON CALVO

A pesar de sus dife­
rentes aspectos, la mesa
de que acabo de hablar
posee la misma idea de
mesa para la mujer de
gobierno, el carpintero y
el poeta. Sólo son dife­
rentes los elementos que
de ella recogen.
Según esto, ¿por qué
desear que un pintor
saque de este objeto los
elementos de otras pro­
fesiones? ¿Por qué no ha
de contentarse sim p le­
mente con los elementos pertenecientes a su propia profesión?
El que al pintar una botella piensa en expresar su materia, en
vez de representar un conjunto de formas coloreadas, merece ser
vidriero más que pintor.
“ Croquis” (tinta china)

DOCTRINA
por finan Qriá

☆

N amigo mío, pintor, ha escrito: "No se hace un clavo
con un clavo, sino con hierro”. Yo siento contrade­
cirle, mas creo precisamente lo contrario. Se hace espe­
cialmente un clavo con un clavo, porque sin la idea previa
de la posibilidad del clavo, se correría el riesgo de, con la
misma materia, hacer un martillo o unas tenacillas.
No basta para pintar armarse de telas, brochas y colores.
Se hará un paisaje, un desnudo de mujer, brillantes cacerolas,
triángulos o cuadriláteros, pero no se hará pintura jamás si no
ha existido, a priori, la idea de la pintura.

O
Podemos discernir tres grandes categorías de contempladores:
Primera: Aquellos en quienes el estado emotivo es el mismo
ante un espectáculo natural ó industrial y un espectáculo debido
al arte.
Segundo: Aquellos en quienes la emoción es intensa ante una
manifestación de arte.
Y tercera categoría: Los que igual pueden sentir esta misma
emoción intensa ante un espectáculo natural o industrial, o ante
una manifestación artística.
Esta tercera categoría de espectadores siente, por lo tanto, ante
un espectáculo existente fuera del arte, una emoción semejante
a la que ante un hecho artístico experimentaría un espectador
de la segunda categoría.

O
Es evidente que, para que una emoción sea pictórica, es nece­
sario que haya sido provocada por un conjunto de elementos
pictóricos, es decir, que pertenezcan al mundo d? la pintura.
Porque todo espectáculo, aun los mismos debidos al arte, pueden
ser considerados en mundos distintos.

i4

O

Puede afirmarse que si la estética es el conjunto de analogías
entre la pintura y el mundo exterior, la técnica es el conjunto
de analogías entre las formas y loscolores que contienen y entre
las mismas formascoloreadas. Esta es la composición y tiene
por resultado el cuadro.
En un cuadro, cada forma debe responder a tres acciones vitales:
al elemento que representa, al color que contiene y a las otras
formas que componen con ella la tonalidad del cuadro.

O

Se me puede objetar: ¿Qué razón había para dar significacio­
nes de realidad a estas formas, puesto que ya ellas están acordadas
entre sí y constituyen una arquitectura? Respondo: Es conside­
rable el poder de sugestión de toda pintura. Cada espectador
tiende a atribuirle un asunto. Es necesario prever, adelantar y
ratificar esta sugestión que va a producirse fatalmente, transfor­
mando en asunto a esta abstracción, a esta arquitectura, debida
únicamente a la técnica pictórica.

O

Y ahora, permitidme terminar diciendo que la única posibilidad
de la pintura es la expresión de determinadas afinidades del pintor
con el mundo exterior y que el cuadro es la asociación íntima de
estas analogías entre ellas, y entre éstas y la superficie limitada
que las contiene.
(Fragmento de una conferencia pronunciada por el
más grande teorizante del cubismo* en ¡a Sorbona).'

�FORMA

Eáero y Febrero de 1943

OTA

Sr. Presidente de la Comisión Pro
Monumento al Dr. Juan R. Vidal,
senador nacional don Elias Abad.
Distinguido señor: La Sociedad
Argentina de Artistas Plásticos no
puede ocultar a usted que la acti­
tud asumida por la H. Comisión de
su Presidencia es comentada desfa­
vorablemente en el seno de las en­
tidades que en esta Capital agrupan
a todos los artistas de la República.
Esa actitud resume los siguientes
hechos:
19 — Ningún concursante ha reci­
bido de esa Comisión la noticia ofi­
cial de los fallo-s del jurado;
29 — Hasta la fecha no han sido
pagados los premios;
39 — No ha sido firmado, hasta
hoy, el contrato de ejecución.
Las anomalías apuntadas no pue­
den concurrir nunca a prestigiar el
cometido de comisiones artísticas y
crean una atmósfera de descon­
fianza, que provoca la ausencia de
muchos artistas en concursos, a ve­
ces, importantes.
Para desvirtuar suspicacias que a
ningún fin bueno concurren, esta
Sociedad A rgentina de Artistas
Plásticos se permite solicitar del
señor Presidente tome las medidas
del caso a fin de que se cumplan
los requisitos apuntados más arriba.
VICENTE R. CANDIANO
“ Hachero” (fragmento - talla en quebracho)
Saluda al señor presidente con
su consideración más distinguida.
Mar del Plata, en base a la reproduc- esas cosas y por la prensa en general,
"fr
ción de la estatua erigida en Buenos La obra de referencia no está en
Aires.
concordancia con el sentido que actualSeñor Intendente Municipal de la La Sociedad Argentina de Artistas mente tienen los artistas de la estatuaciudad de Mar del Plata, Don Manuel Plásticos, que como es notorio agrupa ria, y tal circunstancia la hace inactual
González Guerrico. Mar del Plata.
a }a mayor parte y más calificados ar- e impopular. Cree esta Sociedad que la
De nuestra mayor consideración: Esta tistas de la República, tiene el agrado figura del Libertador debe llevarse al
Sociedad Argentina de Artistas Plásticos de llamar la atención sobre ese criterio, bronce con el máximum de garantías,
ha tomado conocimiento de un telegrama que aparte de restar una fuente de re- y en tal sentido se permite sugerirle la
aparecido en el diario “La Prensa” del cursos para los escultores argentinos realización de un concurso entre todos
27 de enero último, en donde se da la — desde que toda lógica aconseja lia- los artistas argentinos y residentes en
noticia de una iniciativa del señor Al- mar a concurso — reincide en una prác- el país y bajo la tutela artística de un
fredo Iludson y varios oficiales del ejér- tica que ya ha sido resistida no sólo jurado forpiado también por artistas,
cito, consistente en la erección de un por los artistas plásticos, sí que tam- Estamos seguros que el señor Intenmonumento al General San Martín, en bien por el público identificado en dente participa de ese criterio sustan­
cial, y es por ello que esta Sociedad Ar­
gentina de Artistas Plásticos se permite
hacerle llegar esta nota.
Saluda al señor Intendente con su con­
U n h e r m o s o f a b u l a r i o FELIX M. PELAYO sideración
más distinguida.
☆

MUCHO
DESPUES
de

ESOPO
PEUSER

Lda.

E D I T O R E S

EL EJEMPLAR

$

4.00

ESOPO
lóbulos poro umj UKííOp
B E L L A M E N T E
I L U S T R A D O

•#

Nota del subsecretario interino del
Ministerio de Agricultura:
Señor presidente de la Sociedad Ar­
gentina de Artistas Plásticos, D. Gonza­
lo Leguizamón Pondal. S/D.
Tengo el agrado de dirigirme al señor
presidente de la Sociedad Argentina de
Artistas Plásticos acusando recibo de su
nota del 5 de diciembre ppdo., manifes­
tándole que este Departamento ha to­
mado nota de sus deseos, a fin de satis­
facerlos en las nuevas contrataciones de
trabajos plásticos que deban realizarse
por cuenta del Estado.
Con tal motivo saludo a usted con toda
consideración. — (Fdo.) : Carlos Alberto
Erro, subsecretario interino.

�FORMA
★ UNA LEY EN VIGENCIA. — Aun­
que nada lo haga suponer, en lodo
el territorio de la República Argen­
tina rige una ley que sirve de amparo
a la producción artística y literaria.
Es la que lleva el NQ 11.723 y ha sido
promulgada por el P. E. el 28 de sep­
tiembre de 1933. Bajo el régimen de
la misma, las obras artísticas y lite­
rarias son patrimonio exclusivo de su
autor o derechohabiente, y nadie pue­
de hacer uso de las mismas, ni copiar­
las ni reproducirlas sin su expresa
autorización. Este requisito es impres­
cindible, y su violación implica un de­
lito previsto y penado por el Art. 71
de la premencionada ley, que dice:
“Será reprimido con la pena esta­
blecida por el Art. 172 del Código
Penal el que de cualquier manera y
en cualquier forma defraude los dere­
chos de propiedad intelectual que re­
conoce esta ley.”
★ UNA VIDRIERA Y UNOS CUA­
DROS. — La casa Gath &amp; Chaves
parece desconocer ese principio ele­
mental de la propiedad artística reco­
nocido en todo el mundo civilizado, y
expone en una vidriera de la calle
Florida una copia del cuadro “La
Copla”, de Julio Romero de Torres,
y otra de “Vuelta, de la pesca”, de
Joaquín Sorolla, ambas realizadas por
un irresponsable, ignorante del delito
que comete, según creemos, y desapren­
sivo aprovechado de glorias ajenas.
Ni Sorolla ni Romero de Torres
viven; pero tampoco han caído dentro
del dominio público (30 años después
del fallecimiento de sus autores) que
es el único atenuante que podrían es­
grimir Gath &amp; Chaves y el copista, a
efectos de evitar la acción judicial que
cualquier heredero de los nombrados
pintores españoles podría promoverles.
★ ETICA Y PROFESION. — Aparte
de ese procedimiento legal existe
una sanción moral que debe privar en
todos los hombres sanos de espíritu,
y esa sanción moral es aquella que nos
hace repudiar el procedimiento de ex­
poner y vender copias que no han sido
autorizadas. La casa Gath &amp; Chaves,
conjuntamente con esas obras, expone
otra de factura pedestre y baja, y con­
curre con ello a pervertir el gusto de la
gente que, huérfana de un criterio más
o menos orientado, se detiene frente a
las vidrieras sin prevención alguna.

16

H "

VID6LR

e l de

P r e n ia "

que han ------------ ------ -—~—~
------------------ ~— '
hecho un sen­
dero que corre por la línea hipotética de lo legal y lo ilegal. Por esa
imaginaria cinta de terreno van y vienen, sorteando obstáculos, ha­
ciendo equilibrios, sosteniendo una posición dificilísima, sin duda,
a fuerza de habilidad y de tino. Son artistas en la acepción más pura
del vocablo. Han comenzado por crear ese sendero donde nadie lo
hubiera advertido nunca, y se renuevan a cada instante para sostener
el clima necesario y propicio al buen éxito de sus creaciones
Hacen arte funcional. Las cien facetas de la especulación psíquica
concurren a ese fin: a la función. La voluntad, el verbo y la imagi­
nación participan en partes iguales en la obra que realizan, y, como
esa obra les asegura un “pasar decente”, hay que ser muy obcecado
para negar que es obra de bien.
No hay duda, pues, que Videla, el de “La Prensa”, vive en perenne
estado de arte, como San Francisco de Asís vivía en constante estado
de santidad. Porque el arte, cuando es arte verdadero, conduce al
bien. Así lo aseguraba Tolstoi, y así lo mantiene Castelnuovo y Rinaldini entre nosotros, y la mayor parte de los hombres que se han
dado a hurgar esa ciencia difícil y caprichosa que se llama Estética.
Quedamos, pues, en que Videla, el de “La Prensa”, es un artista.
Su “modus faciendi” es sencillo, sin complicaciones, conforme a las
premisas de Matisse y Dufy. Se presenta: “Hola, amigo, ¿no se
acuerda de mí?. .. Nos presentó Fulano en el Salón tal, soy Videla,
el de “La Prensa”. . . Acabo de mudarme a la vuelta. .., esa casita
baja con jardín, a la media cuadra...” Y aquí comienza la obra.
Habla de pintura, de amigos comunes, de todos los críticos a quienes
se halla íntimamente ligado, sabe de arte, observa cuadros, opina,
es locuaz. Y al final: “Vea, Fulano, sáqueme de un aprieto. Facilíteme
unos pesos; mañana mismo habré de restituírselos”. Los obtiene. Los
obtiene siempre. Saluda y se va.
Sostengo que Videla, el de “La Prensa”, es una creación en el sen­
tido más estricto de la palabra. Una creación tanto moral como física.
Su procedimiento, repito, conduce a una sola cosa: a vivir. Afirmo
que vivir es una función sagrada,
conforme
lo garantiza la Iglesia
yoci
al excomulgar a los suicidas y lo
confirma la Biblia en sus más be­
llas páginas. Se deduce de todo
ello, que Videla, el de “La Pren­
sa”, como ya lo he dicho, vive en
perenne estado de arte. Me dicen
que en el Ministerio de Instruc­
ción Pública hay veinticinco ho­
ras disponibles de cátedra.
DE A R T I / T A /
R. B.

20

ctvs.

PEUSER Lda.

CUADROS, LEYES Y DELITOS

Enero y Febrero de 1943

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Babelon, Jean&#13;
Vernacci, E. R.&#13;
Estarico, Leonardo&#13;
Palacios, Alfredo L.&#13;
Dell'Acqua, Amadeo&#13;
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                    <text>lO R M A

ORGANO
DE
LA
SOCIEDAD
ARGENTINA
D E
A R T I S T A S
P L A S T I C O S

N°

24

•

D ic ie m b re

E N R IQ U E D E l a r r a ñ a g a

de

1942

•

P a sa je

Güem es

-

S u b su e lo

•

Buenos

A ire s

“ El p i n t o r E n r i q u e B o r l a ” (óleo)

/

�FORMA

Diciem bre de 1942

M ANIFIESTO

n id a d re­
p u b lic a ­
na, no h a
q u e susEn
1938,
L
eopoldo
Lugones
escribió
este
m
anifiesto
de ser fa­
c r i b e n
que, firm ado por la casi to ta lid ad de los artistas
v
o r a f 1ic o n s id e ­
p lá stic o s argen tin os, fue p resen ta d o a l entonces
g e n te ob­
ra n n ec e­
Presidente de la N ación, D r. R oberto M . O rtiz•
tenido por
sario for­
p ad rin a z ­
m u lar las
go;
ni
concedido
sin
la
indispensable
siguientes declaraciones: El arte na­
cional, tanto por el mérito de sus obras consulta al técnico autorizado ya por
realizadas como por su constante pro­ su propia obra; ni repartido entre artis­
greso y por el prestigio que algunos tas, propiam ente dicho, y aficionados
de süs maestros han sabido conquis­ que siempre resultan perturbadores y
tar en los principales centros del mun­ usurpadores a la vez; ni menos, claro
do, posee una vitalidad y una cap a­ está, subordinados a estos últimos.
No pretendemos, como se ve, n ad a
cidad ya logradas, que le asignan la
im portancia de un elemento de primer m ás q u e el m ism o reconocimiento
profesional en cuya virtud las institu­
orden en la cultura del país.
G anada así una categoría que para ciones artísticas deben estar dirigidas
todos los ciudadanos ha de ser motivo y desem peñadas por artistas, como lo
de patriótica satisfacción, el arte ha están, verbigracia, las militares por
adquirido un doble derecho, expre­ soldados, las jurídicas por abogados,
sión a su vez de una recíproca nece­ las m ercantiles por com erciantes...
sidad social; primero, a la dirección
Un ejemplo inmediato en la m ate­
de su propia cultura y difusión cultu­ ria, va a suministrarlo de aquí a poco
ral en el pueblo, efectuada como es la Dirección Nacional de Bellas Artes
natural y justo por los mismos artistas; que habrá de designar el futuro pre­
segundo, a la atención y fomento que sidente de la República, y que elegi­
el Estado le debe, no sólo con la dota­ mos como caso especial dada su no
ción de recursos materiales, sino, ante menos singular im p o rtan cia . Como
todo, con el respeto inteligente de profesionales y como ciudadanos, en­
aquella autonomía.
tendemos ofrecer así al gobierno una
Conceptuamos obvio agregar que valiosa colaboración moral.
el primer beneficiado con ello será el Siendo, pues, de justicia evidente y
propio gobierno que lo asegure, toda de pública conveniencia todo cuanto
vez que el título de Protector de las antecede, recabam os con serena fir­
Artes constituye, como nadie lo igno­ meza que la dirección de las artes —
ra, la más alta dignidad histórica y todas y cada una — esté confiada
política en la acepción verdadera de exclusivamente a los artistas; enten­
esta última palabra; o sea bajo el con­ diéndose que dicho cargo debe co­
cepto primordial del deber así cumpli­ rresponder siempre a un maestro que
do con el pueblo.
por su obra realizada, su conducta y
Pero, protección aceptable con de­ su doctrina posea una autoridad re­
corosa gratitud y compatible con la dig­ conocida e indiscutible.

L OStis taa r­s

2

�FORMA

Diciem bre de 1942

f í S lugar común que
el arte no debe ni
puede limitarse a
c o p ia r la naturaleza.
¿Hasta qué punto tiene
el derecho de transfor­
marla? Indudablemente,
no es posible decirlo
con precisión. Depende
de la personalidad, de
la potencia, de la suti­
lidad del artista, y tam­
bién de las disposicio­
nes del público.
Hasta ahora se acor­
daban con buena vo­
luntad al artista — par­
ticularmente al pintor
de paisajes — ciertas
libertades para la in­
exactitud. A menos de
que tu v ie ra n razones
personales p a ra hacer­
lo, pocas p e rso n a s le
habrían negado el de­
recho de e le v a r una
colina, desplazar un ár­
bol, suprimir un detalle
in ú til o desagradable.
Aun se le elogiaba por­
que así transformara su
obra en más armoniosa
o más significativa. Se
soportaba muy bien que
la p in tu ra produjera
á’rb o le s desconocidos
en botánica; pero una
convención generalmen­
te admitida exigía que
al menos se los pudiera
reconocer como árboles.
La pintura parecía im­
plicar esencialmente la
representación recono­
cible de personas, de
paisajes, de objetos rea­
E N R IQ U E P O L I C A S T R O
“ El p u e n t e ” (óleo)
les o posibles. Se reque­
ría también que los re­
tratos fueran parecidos
— aunque los artistas
de genio, escultores o
p in to re s no h a y a n
sie m p re comprendido
esa se m e ja n z a como
q u ie n e s les posaban.
Sin duda, el “trompe
l ’oeil” se c o n sid e ra
desde hace largo tiempo
como una forma de arte
Fragm entos del prefacio para la segunda edición,
bastante in fe rio r. Sin
traducidos
por Ulises B arranco. (L ’Esthétique clu Paysage.
duda, todavía, nos im­
Deuxiéme
édition. Alean. París 1931).
porta bastante poco que
Leonardo o Rembrandt,
Miguel Angel y Rodin
mismo hayan reprodu­
cido fielmente los ras­
gos de sus contemporá­
neos. Pero en sus obras al menos reconocemos hombres rió vagamente la idea de un delantal de lavandera. No sé
y mujeres. Por otra parte, nos hemos familiarizado lo ahora si representaba un eclesiástico o una joven; era
suficiente con lo abstracto como para que el dibujo de uno u otra; pero aun teniéndolo delante de mis ojos me
habría sido difícil decidirlo. La obra me sedujo poco.
un árbol nos parezca un árbol.
La vieja convención tiene fieles que se indignan con­ Pero el artista pudo haber aplicado mal una idea acep­
tra los artistas que no la respetan o que se burlan de ella table. Y también es necesario suponer que su pintura
podría ser significativa y agradable a ojos, a espíritus
con suficiencia. ¿Tienen plena razón?
Ciertamente, las tentativas que desdeñan no lian sido suficientemente adiestrados o naturalmente dispuestos de
siempre felices. Admitamos que lo fueron bastante rara­ manera distinta a los míos.
Ante todo, ¿por qué simples combinaciones de líneas y
mente. Pero aunque hubieran lamentablemente fracasado
todas, sería necesario todavía desconfiar del menospre­ colores, sin otra significación que ellas mismas, no ha­
cio y la indignación que se ofrecen con tanta largueza. brían de ser agradables y, suficientemente armoniosas, no
Yo he visto en cierta ocasión un cuadro que me sugi- podrían constituir una obra de arte? Y lo logran, en

LA ESTETICA DEL PAISAJE
íPor Fr. PAULHAN

3

�FORMA

Diciem bre de 1942

efecto; nuestras artes decorativas nos encantan a veces
‘sin darnos otra cosa. Pero es necesario detenerlas allí; es
necesario decir al artista: “Preséntenos arabescos* simple­
m ente; combinaciones de tonos sin pretender otra cosa.
Titule sus obras “Juego de colores” o “Sinfonía en azul
y oro” como otros lo han hecho algunas veces (exage­
rando, desde luego, con audacia, pues la “sinfonía” re­
vestía en general la forma de realidades reconocibles), y
no nos inflija un título que nos incite a la búsqueda
de lo que no habremos de encontrar”. No, seguramente.
La música no representa netamente ninguna realidad
fuera de las notas que hace oír. Eso no impide al com­
positor dar un título muy preciso a trozos cuyo sentido
y argumento seríamos incapaces de descubrir si él no nos
anticipara la palabra del enigma — a veces un poco arbi­
trariamente elegido. ¿Quién, librado a sus propias fuerzas,
reconocería con certeza la “Procession nocturne” o el
“Apprenti sorcier”, “Phaéton” o “Les jeux de vent et de
la mer”, y ni aun “Timide” o “Rieuse” ? Y, sin embargo,
no encontramos ridículo que el artista haya aplicado esos
títulos. Nos sometemos con buena voluntad a sus suges­
tiones. Cuando, a propósito de las cuatro primeras notas
de su quinta sinfonía, Beethoven dice: “Es así cómo el
destino golpea nuestra puerta”, nos abre una vía cuya
perspectiva no nos molesta casi porque él nos deja bas­
tante libertad para marchar por ella a nuestra guisa y
para figurarnos a nuestro agrado el país que atraviesa.
¿Qué ha hecho el compositor? Nos ha propuesto un
lazo para unir las sensaciones, las percepciones que nos
ofrece y las impresiones que ellas hacen nacer. Les im­
pide así desparramarse, desvanecerse quizá sin dejar
rastros. Les permite combinar sus efectos y sus fuerzas
al servicio de una misma idea. Sin duda, la ayuda que
presta puede resultar embarazosa. Ciertas personas po­
drían preferir otra interpretación del trozo; algunas esti­
marán que la música se basta, que las ideas, las imágenes,
los recuerdos, los sentimientos que viene a superponerle
el título, son parásitos fastidiosos. Exaltarán la “música
pura”, denigrarán la música a programa, la ópera, el
drama lírico. Pero para otros admiradores, y en nume­
rosos casos, la indicación de un tema como también la
de una poesía o un drama precisa y enriquece el sentido
de una sucesión de sonidos y acordes. Se puede estimar
que se forma así un arte menos puro que la música libra­
da a sí misma, pero en cambio será más complejo, más
sintético y ordenará una parte más importante del alma.
¿Lo que está permitido a la música debe ser prohibido
a la pintura? Evidentemente, para artes diferentes las
condiciones no son las mismas. La imitación de la reali­
dad es infinitamente más fácil a la pintura que a la
música. Destaquemos, sin embargo, que, aunque posible
a la música, esa imitación no es siempre agradable, y que,
si el “trompe l’ceil” casi no es más que un entretenimiento
en pintura, el “trompe l’oreille’’ en música no pasaría de
ser una insoportable vulgaridad. Sugerir es más artístico
que reproducir fielmente. La reproducción exacta de
los ruidos que se pueden oír en una selva, junto a un
arroyo, a la orilla del mar, no valdría lo que la música
de Wagner o de Beethoven. No se ve una razón peren­
toria, pues, para que las mismas consideraciones no con­
vengan a la música y a la pintura, con las reservas qecesarias para su aplicación.
Cuando Rameau escribe su “Timide”, sus frases musi­
cales no reproducen el porte ni los sentimientos de una
persona temerosa; pero los sugieren, despiertan en nos­
otros impresiones del mismo orden, poseen algunos de
sus caracteres abstractos. El artista orienta así al oyente,
lo dirige y lo excita. Un conjunto de colores puede tam­
bién actuar como una serie de sonidos. Puede, hasta

cierto punto, expresar la realidad sin reproducirla exac­
tamente, reforzar, enriquecer la imagen que nos hace­
mos de ella y las impresiones que ella nos procura. En
cierto sentido encarnaría su esencia en un nuevo sistema
de percepciones, actualizando las virtualidades ignora­
das que hasta entonces guardaba esa esencia, cuyos efec­
tos multiplicaría.
No digo que sea fácil al artista expresar indirectamente
el carácter íntimo y esencial de las cosas. No digo que
haciéndolo haya tenido éxito a menudo. Pero una ten­
tativa de esa índole merece interesarnos; es capaz de
aportar alguna obra preciosa y, aunque no podría pre­
tender transformar el arte pictórico, le anexaría un do­
minio nuevo.
Probablemente, un sistema de líneas y de colores que
no reprodujera la realidad visible, soportaría particu­
larmente un título psicológico. Un sentimiento, una ma­
nera de ser del espíritu no podrán jamás ser imitados
por la pintura; ésta los expresa en los trazos de un
rostro, en los gestos, en objetos materiales que no son
sino su exteriorización. Tal vez ciertas analogías pu­
dieran indicarlos. Verlaine ha dado indirectamente, por
medio de imágenes auditivas o visuales, la de ciertas
pasiones:
Voix de l’orgueil, un cri puissant comme d’un cor
Des étoiles de sang sur des cuirasses d’or.
Voix de la haine, cloche en mer, fausse assourdie
De neige lente.
Y esto es bastante impresionante. Quizá la pintura
pueda arribar, indirectamente también, a efectos pare­
cidos a los de la poesía. Orgullo o melancolía, cólera o
arrepentimiento, no es imposible que un grupo de líneas
y de colores interesante, curioso, agradable ya por sí
mismo, los evoque o al menos armonice con la idea, el
recuerdo o la imaginación de esos estados del alma, y
los favorezca, desarrolle y avive.

Por una suerte de transposición análoga, pero menos
atrevida, se puede utilizar la potencia particular de la
pintura, su poder de representar los objetos reales. Se
trataría entonces de evocar con la imagen de las cosas
existentes, la representación, la idea, el sentimiento de
las cosas invisibles. El paisaje es el indicado para inter­
venir. Indudablemente,' se puede representar la cólera
mostrando una mujer furiosa, o el arrepentimiento bajo
las formas de un monje entristecido elevando sus ojos al
cielo, y aun el amor sagrado y el amor profano por medios
análogos. Procedimiento legítimo y relativamente simple,
pero que no responde a lo requerido aquí. El paisaje es
un intermediario más sutil entre la concepción del artista
y la impresión del espectador o, si se prefiere, entre la
realidad materialmente representada y la realidad suge­
rida. Me parece que un paisaje más o menos transformado
o creado por la imaginación y el sentimiento del artista
podría acertadamente ser titulado dulzura u odio, tristeza
o felicidad. En efecto, algunos paisajes que conozco sopor­
tarían bien, a mi ver, un título psicológico. En el fondo,
no hay en ello sino una aplicación de la frase tan cono­
cida, tan repetida y tan mal comprendida de Amiel. Si
un “paisaje (real) es un estado de alma”, un estado de
alma se debe poder expresar en un paisaje pintado. Y
el paisaje pintado lo hará eventualmente mucho mejor,
de manera más pura que el paisaje real, si a la natu­
raleza se agrega y combina la imaginación del artista.
La actitud del hombre frente a la naturaleza cambia
extrañamente. Tan pronto la adora,
tan pronto le es ella indiferente, la
desdeña o la odia. El arte refleja es­
tas variaciones sin reproducirlas uni­
•ñor a Ao cia ■ do»
formemente. Tan pronto, bajo todas
las formas se aproxima el hombre a
la naturaleza, tan pronto de ella se
CONCURRA AL TALLER LIBRE DE CROQUIS.
aparta cuanto puede; pero cuando
EL MODELO POSA DE 18 A 20, LOS DIAS
cree no confiar sino en ella la trans­
HABILES, MENOS LOS SABADOS.
forma a pesar suyo, a pesar de sus
pretensiones y aun, necesariamente,

Sent

4

�Diciem bre de 1942

sin apercibirse.
Y cuando de
ella quiere ale­
jarse, es todavía
utilizándola co­
mo apoyo para
sobrepasarla.
Hace algunos
años, una nue­
va pintura tuvo
cierta bog a y
1eva n t ó nume­
rosos clamores;
p in tu ra ab s­
tracta que nos
llevaba bien le­
jos del mundo
real y visible.
H oy p a r e c e
bastante aban­
donada, pero el
espíritu que la
suscitara provoc a r á n u ev as
ten tativ as un
día u otro.
O tro s en sa­
yos ya lian sido
hechos en una
dirección bi e n
diferente. Ten­
dían ta m b ié n ,
como el cubis­
mo, no a re­
producir lo que
se r e v e l a a
R O B E R TO ROSSl
nuestros sentidos, s i n o a
crear un mundo artificial más armonioso y más noble.
Quiero hablar del paisaje compuesto y, en particular,
del “paisaje histórico”, que es una de sus formas. Se
conoce su éxito y su declinación. Luego de haber me­
nospreciado la naturaleza, tratado de ennoblecerla, se
ha querido volver a ella, exaltada la humilde realidad.
Se ha querido ser verdaderamente rústico; algunos no
han admitido en el paisajista más que el trabajo en
pleno campo. La “escuela de 1830”, la escuela impre­
sionista, adversarias en ciertos aspectos, han servido esta
moda de verdad modesta que fué poderosa hacia la
mitad del siglo XIX. Y han continuado transformando
la naturaleza, puesto que no tenían medio de hacer dis­
tinto; pero no se jactaban de ello. Se habían aproxi­
mado a ella y es eso lo que querían apercibir, particu­
larmente.
No han podido imponer una costumbre universal y
durable. Aproximar el pintor de paisajes al pintor de
escenas mitológicas, históricas, religiosas, informa sobre
los derechos del primero. No hay ninguna buena razón
para obligarle a conformarse estrechamente con la rea­
lidad. Si el paisaje-retrato tiene su razón de ser, el
paisaje compuesto, el paisaje imaginado tiene también
la suya. Si la composición es necesaria al pintor de
historia, está por lo menos permitida y es a menudo
útil al paisajista. Este, pues, tomando ciertos datos de
la naturaleza, combina a su agrado como hace un pin­
tor de historia o de mitología.
Ciertos retratos, en un sentido parecen ser más ver­
daderos que el propio modelo. Así, si un pintor ha
penetrado suficientemente el alma de una región, Bre­
taña o Franco Condado, Auvernia o Provenza, si la
ha amado, si le ha sido familiar, si guarda en la me-

FORMA

“ F r u t a s ” (óleo)

moría la imagen de sus árboles y rocas, arbustos, terre­
nos y nubes, si frente a la naturaleza ha tomado notas,
hecho estudios, si tiene el sentido de las relaciones po­
sibles de los elementos recogidos, de sus dependencias
recíprocas, del espíritu que encierran, puede muy bien
componer en su casa paisajes que, sin copiar exacta­
mente ningún rincón real, representen admirablemente
tal o cual lugar. Y si tiene un talento superior o genio,
ese paisaje podrá ser considerado más verdadero que
el natural, porque representa con más pureza, con más
belleza y más armonía los caracteres esenciales del país.
Se encuentran éxitos de este género en la obra de Corot, por ejemplo, o en la de Pointelin. Y ocurre que
el artista, para dar mejor la impresión de la verdad,
directamente toma de un paisaje elementos, “efectos”,
que incorpora a obras que no lo reproducen. Corot, se
dice, estaba un día trabajando en la campaña. Alguien
se le aproxima, mira la pintura, mira el sitio y, sor­
prendido de no encontrar ninguna relación entre am­
bos, interroga al artista. “ ¡Oh! — dijo Corot —, lo que
pinto no está aquí; es otro lugar”.
Su propósito era tomar sobre el terreno algún ele­
mento que le placía, un efecto de luz o de bruma,
tal vez.
Si el paisaje compuesto es perfectamente admisible,
el paisaje histórico no lo es menos. Aun puede, como
síntesis de la naturaleza y de la humanidad, por el
acuerdo entre el espíritu y las cosas, devenir particu­
larmente interesante. A veces la naturaleza se enriquece
y se exalta reflejando el espíritu del hombre, armoni­
zándose con él; y el espíritu se ensancha y se eleva
extendiéndose en alguna forma sobre la naturaleza. L e
esencial es que el artista tenga talento y que su obra
sea bella; eso es necesario y suficiente.

“ N o es posible confiar en el futuro de una Institución si cada uno de sus m iem bros no
se considera como parte integrante e indivisible de la m ism a, con los mismos deberes y
las m ism as respon sabilidades”
( De la M em oria de 1942)

5

�FORMA

Diciem bre de 1942

Cl dibujo en loá texto¿

Han pensado, sin duda, que el valor
didáctico de una obra destinada a la
enseñanza radica, casi exclusivam ente,
en el espíritu de su letra, y ése es el
error que m ás debem os lam entar en
estos momentos, por dos razones pode­
rosísimas: la prim era, por el beneficio
•fc
Por R O D R I G O B O N O M E
que se mezquinó, y la segunda, porque
nos ofrece la evidencia doloroso de
que h ay m aestros — quisiéram os que
N problem a existe, novísimo y
Me sublevo a creer que exista un fuesen pocos — que no han querido o
complejo, y es aquel de los educador que no h ay a observado el no han podido indagar en la psico­
dibujos en los textos de la es­ fenómeno en el transcurso de sus fun­ logía del niño.
cu ela prim aria. Novísimo, no porque ciones didácticas. Y si ocurre tal cual
He tenido en mis m anos textos de
recién ahora h ay a sido planteado, sino supongo, si efectivam ente concordando lecturas seleccionados p ara los prim e­
porque de breve tiempo a esta parte en ello, comprenderemos, sin hacer ros años de la escuela prim aria — los
d a ta su reconsideración.
cuestión, que se hace imprescindible y m ás difíciles — , y he comprobado la
El asunto, en sí, es importantísimo urgente revisar el plan de trabajo, p a ­ m agnitud del perjuicio que se h a cau­
p a ra la educación de la infancia, y ra colocar en el lugar que corresponde sado y se está causando a nuestros
de la mejor o peor forma de solucio­ a aquello que es fuente de disciplina. escolares.
narlo depende, en gran parte, el incre­ Con m ás razón aún si tenemos en
En ellos, el dibujo, vacío de concep­
mento de las artes plásticas entre nos­ cuenta que, por m ás esfuerzos que se tos y de sugerencias, ejecutado con la
otros y la robustez intelectual de la h ag an y por mejor dialéctica que se complicidad de los autores, destruye
juventud argentina.
esgrim a, no será posible condicionar a la im aginación del niño y lo am arra a
La prescindencia de un plan concor­ la niñez bajo las bases de u na edu­ una realidad grosera y chabacana,
dante entre los textos de lectura y los cación efectiva, si no se hace m ediante y lo que es peor, haciéndole dudar
dibujos que los ilustran, es una de las un método estrictam ente observado.
de los conceptos que sobre el dibujo
tantas ausencias flagrantes que atenEstoy hablando de la disciplina, y le h a dictado su pureza prístina an­
tan contra la enseñanza en nuestro conviene aclarar el concepto.
tes de contam inación alguna.
p aís, y es de lam entar que tal cosa
En otra parte he dicho que cualquier
Disciplina es aquello que conduce al
ocurra, desde que evitarlo no es cues­ mejor condicionamiento de posibilida­ m aestro consciente de su labor, podría
tión que requiera capitales, siempre des, y a sean intelectuales, y a físicas. exclam ar: "Dadm e un niño puro y os
ausentes, sino voluntad, comprensión En ello estam os con Von Karm án, que devolveré un artista". ¿Cómo? Alimen­
y capacidad.
quiere que sólo pidam os a l niño obras tando esa pureza, especulando con ella
Son legión los educadores que llega­ que h ab rá de ejecutar con alegría y sin destruirla con guiones equivocados
y absurdos.
ron a conclusiones categóricas con res­ placer.
pecto a la influencia que en la psiquis
La predisposición del niño h acia el
El niño no necesita que le enseñen
del niño tiene el dibujo, y considero dibujo, es una propiedad ingénita y es a ver ni sentir. A lo sumo h allará ur­
una desidia im perdonable que se reste en su ejecución que vuelca la mejor gencias de que despierten en él esas
im portancia al asunto, tanto m ás si se voluntad de que dispone. Posiblemente condiciones ingénitas, originales, que
piensa que no es precisam ente una sea ésa una de las obras a que alude están gravitando en su cerebro. La
demostración de cultura perm anecer Von Karm án, y a que difícilmente h ay a misión del m aestro es ésa.
im perm eables a renovaciones que el otra cosa cuya realización le cause
No es paradojal, como veis — y es
mismo niño viene exigiendo día a día m ayor placer, conjuntam ente con el doloroso que no lo sea — la respuesta
&gt;en el au la y en la cátedra.
juego y el canto.
que A ntístenes dio a aquel que p re­
¿Cómo, pues, nuestros autores pres­ guntaba cuál práctica educativa consi­
Tiene el dibujo una cualidad que no
se presta a discrepancias, y es aquella cindieron de tan im portante colabora­ deraba m ás necesaria — . "D esapren­
que le crea fundam entos de disciplina, dor como lo es el dibujo de arte, en der las cosas m al aprendidas", dicen
sus libros?
como concordamos todos.
que contestó.
¿Será del caso preguntarse si no
urge proceder francam ente a borrar de
la im aginación de nuestros niños tanta
tortura m ental inculcada por m alos di­
bujantes con la com placencia de malos
autores, haciéndoles desaprender tanta
cosa torpe y colocándolos nuevam ente
Por A N A S. C A B R E R A
en el primitivo cauce que los nutría
en principio?
o4dq.uiera
Es difícil — y digo que es difícil
porque
no deseo hacer un juicio termi­
este interesante libro docu­
nante en ese sentido — que h ay a un
libro de lectura ilustrado por un artista
m en ta l Sobre el / olklore
de responsabilidad. La culpa de ello
y la m úsica de cdmérica.
es exclusiva del autor. Su incompren­
sión del problem a — im perdonable
incomprensión, por otra parte, y a que
contradice, a veces, largas experien­
I dD A ®
cias — es lesiva y atentatoria.
En todo niño h ay un artista en ges-

RUTAS DE AMERICA

6

�FORMA

Diciem bre de 1942

tación. Un artista plantado frente al
espectáculo de la vida, en posesión de
riquezas espirituales libres de influen­
cias e inspiraciones. Es un negativo
virgen dispuesto a captar cualquier
im agen que se le enfrente, buena o
m ala. ¿Cómo no dolerse, pues, cuando
la im agen que se le enfrenta es m ala?
¿Cómo no repudiar, pues, las m alas
ilustraciones de su primer libro de
lectura, si es en ellas adonde v a a
chocar su sensibilidad atorm entada
por inquietudes precoces?
Yo me pregunto qué diferencia pue­
d e establecerse entre un hom bre que
escandaliza a un niño con una escena
procaz y torpe y ese otro que le brinda
por los ojos el espectáculo de un dibujo
reñido con las m ás elem entales reglas
del buen arte y del sano criterio.
He tenido oportunidad de concurrir
a varias exposiciones de dibujos ejecu­
tados por niños argentinos y extran­
jeros. Una de ellas, la de alumnos de
la escuela Jesualdo. Frente a la m ag­
nífica lección que me brindaban esos
diminutos artistas, me he preguntado
con qué derecho puede un maestro
colocar frente a tan puros ojos las
ilustraciones anodinas de tanto m al
texto escolar. El problem a planteado
así es oportuno.
Conocida es la inclinación de la m a­
yor parte de los m aestros a escribir un
libro de lectura, tan pronto se inician
en sus actividades escolares. Y gene­
ralm ente, ese libro se hace con destino
a l prim er grado. Hecho el texto, se
tocan influencias p ara hacerlo autori­
zar, y es entonces que el asunto deja
de ser una m onom anía intrascendente
p ara trocarse en un delito.
El asunto de las ilustraciones, pues,
como es de im aginar, es cosa en la
cual no se piensa. En la generalidad
de los casos, el autor entrega el texto
a su editor, encargándose éste de bus­
car al dibujante entre los tantos que
m antienen relaciones comerciales con
su editorial.
Sin em bargo, el primer libro de lec­
tura penetra en la m entalidad del
niño, no por su texto, sino por las
formas, por las figuras de su texto.
Fuera de nosotros toda egolatría de
oficio. Tan no debe pensarse que estoy
abogando porque se utilicen las facul­
tades de tantos colegas extraordinaria­
m ente dotados p ara ese trabajo, que
he bregado siem pre p ara que las ilus­
traciones de los libros primarios de
lectura sean ejecutadas por los mis­
mos niños.
Quien tenga ojos p ara ver, estará
conmigo tan pronto observe con de­
tenimiento los dibujos que, ejecutados
por alumnos de tem prana edad, me­
nudean en las exposiciones escolares
d e fin de año.

Doré utilizaron xilografías en blanco y
negro como forma de expresión dram áti­
dera es un arte que, en su forma simple,- ca. Las xilografías fueron usadas como
puede ser practicado por cualquiera. Al ilustración en los diarios hasta el año
adquirir más práctica, puede llegar a rea­ 1890, y después casi desapareció. En años
recientes la xilografía ha tenido una re­
lizar trabajos de gran belleza.
Después de una actuación de diecisiete surrección modesta. La publicación del
años como director de la clase de gra­ libro de Hans Mueller, probablemente da­
bado en madera, dictada en la Academia de rá nuevo ímpetu a este arte en América.
Leipzig, procedente de Alemania, hace tres
Las mejores maderas del país para xi­
años, llegó a Estados Unidos. El 1 5 de di­
ciembre apareció su libro "W oodcuts &amp; lografías son el durazno, pero, laurel,
Wood Egravins. How I. Make Them” algarrobo y raulí. (Estas dos últimas si
(Xilografías y grabados en madera. Cómo son de troncos jóvenes.)
los ejecuto). Ha sido publicado por los
El filo adecuado de las herramientas
impresores Pynson, que están preparando
aproximadamente 3 00 xilografías y graba­ facilita el trabajo y da limpieza al trazo.
dos en madera, que servirán como ilus­
Hasta para un mediano tiraje, con­
traciones.
El proceso del grabado en madera no viene "curar” los tacos.
ha variado técnicamente desde que fué
perfeccionado, en la Alemania del si­ ^ El taco "curado” ofrece la ventaja de
glo XV, por Alberto Durero. En síntesis, la obtención de copias de intensidad pa­
la técnica ejecutiva es la siguiente: Se reja en el entintado.
preparan bloques de madera blanda, de un
Los tacos pueden "curarce” sumer­
espesor de una pulgada, que es la mejor.
Sobre estos "tacos”, con un lápiz blando giéndolos en parafina o en aceite de lino
o tinta China se hace el dibujo. Se corta purificado, dejándolos luego estacionados
éste con cuchillos bien afilados o con algún tiempo antes de trabajarlos.
gubias especiales para este fin. Incidida
la madera en forma conveniente, se la re­ ^ Con papel ligeramente húmedo se ob­
cubre con tinta impresora, luego se impri­ tienen mejores copias.
me sobre papel especial para los trabajos
eminentemente artísticos. La impresión se
En la xilografía en colores debe cui­
efectúa por medio de una prensa. La xilo­ darse el grado de humedad del papel para
grafía en color se obtiene grabando un evitar la falta de registro a causa de la
taco por color y se imprime superponién­ dilatación o contracción.
dolos en forma exacta.
En la Edad Media, la xilografía tenía
La impresión mecánica no hace nece­
un alto rango como arte gráfico. Antes de sario este cuidado debido al perfecto ajuste
la invención de los tipos movibles y del en la presión de las máquinas en uso.
grabado sobre acero, era el medio princi­
pal de producir arte en cantidad. Más
Nada disciplina tanto el espíritu como
tarde, artistas tan famosos como Hobein y el trabajo del artista xilógrafo.
L ibro de u n famoso xilógrafo
a l em á n . — Hacer un grabado en ma­

"C ontrib uir al conocimiento del
A rte Nacional es p restigiarlo"

dice el lema de

EDICIONES "PLASTICA"
y cumple ese propósito con la publicación de los Anuarios

PLfiSTICñ 1939 - PLASTICA 1940 - PLASTICA 1941

y de la Colección A rtistas Argentinos

! BIGATT
AVELLAN ED A 4201

GUIDO

- FIORAVANTI

Buenos Aires

U. T. 67 - 8914

7

�o

FORMA

Diciem bre de 1942

☆ ★ ☆ ★ ☆ FICHERO
It O B E R T O

J .

BIOGRAFICO

C A P U B R «

en Buenos Aires, el 12 de agosto de 1903. Una obra si­
lenciosa y rica en vida interior es la suya. Silenciosa p o l­
lo que ella tiene de recogimiento espiritual.
Pese a sus tareas como profesor de dibujo en la Escuela de
Bellas Artes de la Universidad de La Plata, le alcanza el tiempo
para recluirse en su taller de la Boca, frente al Riachuelo, que
le lia dado motivos de jerarquía, de los que supo extraer m agní­
ficas resonancias.
No lia sido un postergado en lo que respecta a los premios, pero
tampoco lia hecho concesiones para lograrlos. Plástica de selec-

N

ació

l/o n tin u a m o s en este núm ero la
publicación de las biografías de
los socios activos de la Sociedad
Argentina de Artistas Plásticos,
conform e a la resolución del
Consejo A dm inistrativo, la que
ya es del conocim iento de nues­
tros asociados.
El orden de estas publicaciones
se halla sujeto al de entrega, en
nuestra Secretaría, de los datos
y fotografías, ya solicitados con
reiteración.
De los señores consocios depen­
d e q u e e sta s b io g r a fía s sea n
exactas y com pletas.

ción es la suya, y como tal se ha distin­
guido entre el acervo artístico del país.
Roberto J. Capurro lia obtenido las
siguientes recompensas: tercer prem io
Salón Nacional de Bellas Artes (1925,1 :
segundo prem io y mención especial.
Salón de La Plata (1926) ; segundo pre­
mio M unicipalidad de la Ciudad de Bue­
nos Aires (1929) ; estímulo especial Co­
misión Nacional de Bellas Artes (19311 ;
segundo prem io M unicipalidad de la
Ciudad de Buenos Aires (1932); segun­
do prem io adquisición M unicipalidad
de Buenos Aires (1933) ; prim er prem io
adquisición M unicipalidad de Buenos
Aires (1935) ; segundo prem io Nacio­
nal de Bellas Artes (1938) ; tercer pre­
mio Nacional de Cultura (1939) ; p ri­
m er prem io Nacional de Bellas Artes

ROBERTO
J. C A P U R R O

“ E stre lla
de

M a r ’’
(yeso)

8

�FORMA

Diciembre de 1942

DE

NUESTROS

(1940) ; gran prem io Nacional
Adquisición (1942).
Figuran obras suyas en los
siguientes museos: La Plata,
Santa Fe, Paraná, Catamarca,
Rosario, M unicipal de la Ciu­
dad de Buenos Aires, Museo
Escuela Pedro Mendoza, Lo­
mas de Zamora, galerías par­
ticulares, edificios públicos, pla­
za Alm irante Brown.
C o n c u rre periódicam ente a
todos los salones de la R epú­
blica y lia sido invitado a las
m uestras internacionales reali­
zadas en las re p ú b lic a s del
Brasil y de Bolivia.
Su labor no se circunscribe
a la escultura solamente. Ha
realizado monocopias de indu­
dable interés, y de tanto en
tanto, toma los pinceles y prac­
tica en el paisaje con acertado
criterio discriminativo.

SOCIOS

HOREIKTO

C.

H.

☆ ★ ☆ *☆
CASCARIXI

N

en Buenos Aires el 9 de
octubre de 1895. Cursó el ba­
chillerato, ingresando a la vez
en la Academia Nacional de Bellas
Artes, de donde egresó como profe­
sor, en el año 1916. A c tu a lm e n te
forma parte del profesorado de la
Academia de Bellas Artes de la Uni­
versidad Nacional de Cuyo.
Ha expuesto en la Galería F la­
menca, en agosto de 1930; Nordiska
Companiet, en mayo de 1934 y en
mayo de 1937. Es concurrente asiduo
al Salón Nacional de Bellas Artes y a las principales muestras
municipales y provinciales que se realizan periódicam ente en el
país. Ha obtenido las siguientes recompensas: segunda mención
en el Salón de Otoño realizado en La Plata en el año 1924; en
el concurso para un afiche anunciador de la Exposición del Libro
realizada en Buenos Aires en el año 1928, tam bién obtuvo un
segundo premio.
Tienen obras suyas el Museo P ro v in c ia l de Mendoza, el
Congreso Nacional, la Universidad de Cuyo y algunas galerías
particulares.
ació

R O B E R T O
C.

H.

CASCARINI

“ R o m a n c e ” Coleo)

9

�G

FORMA

Diciem bre de 1942

R eg lam en tación de los prem ios
a la producción cu ltu ra l n a cio n al
Por el interés que tiene para nosotros, transcribimos
a continuación este artículo publicado bajo el mismo
títu lo por el diario "La Prensa”, el día 27 del corriente
es que la Comisión
Nacional de Cultura existe
en virtud de la ley 11.723,
de régimen legal de la propiedad
intelectual, cuyo artículo 70 ex­
presa que "a los fines establecidos
en el artículo precedente, créase la
Comisión Nacional de Cultura, la
que deberá dictarse su propio re­
glamento ad refercndum del Poder
Ejecutivo”. La Comisión, a su de­
bido tiempo redactó su reglamento,
el cual fué aprobado por el Poder
Ejecutivo el 28 de agosto de 193 5.
La bondad de las leyes y de las nor­
mas que reglamentan su ejercicio
sólo es dable apreciarla en la prác­
tica. Pero muchas veces se ha dado
el caso de que ciertas leyes exce­
lentes han resultado medianas o
malas por la impropia reglamenta­
ción. En varios comentarios hemos
afirmado que las deficiencias de la
Comisión Nacional de Cultura en
la distribución de los premios anua­
les a la producción científica y
literaria debíanse en gran parte a
la falta de un régimen legal.
Año tras año la Comisión ha
sido muy discutida por su manera
de proceder, de acuerdo con un
reglamento que le concede la fa­
cultad de actuar como jurado y,
como tal, de enmendar o rechazar
los dictámenes de las comisiones
asesoras. Harto se comprenden los
conflictos entre el jurado, com­
puesto de doce personas de las más
diversas profesiones, y las comi­
siones asesoras compuestas por es­
pecialistas. "La condición funda­
mental para actuar como jurado

S

abido

y reconocer merecimientos cientí­
ficos o artísticos, dijimos en uno
de nuestros editoriales, es la ca­
pacidad especializada e indiscuti­
ble, requisito éste que no pueden
pretender los miembros de la Co­
misión de Cultura con respecto a
todas las materias”. La buena doc­
trina y la práctica excelente, debía
ser el acatamiento de lo resuelto
por las comisiones asesoras, las cua­
les perderían el carácter de aseso­
ras para convertirse en los verda­
deros jurados de personas expertas.
La Comisión de Cultura acaba
de darse un nuevo reglamento, con
el cual introduce algunas modifi­
caciones al anterior. Para entrar en
vigencia deberá ser sometido a la
consideración del Poder Ejecutivo.
Desde luego, estamos siempre lejos
del régimen legal. Cada nueva co­
misión puede redactarse su regla­
mento si le desagrada el anterior,
sin llegar nunca a la gran ley que
la cultura del país merece y que
el país ya tiene en otros órdenes
relacionados, por ejemplo, con la
instrucción pública. Es difícil que
un organismo acostumbrado a pro­
ceder casi discrecionalmente, de la
noche a la mañana resuelva cerce­
narse facultades. El nuevo regla­
mento mantiene las "comisiones
asesoras” y la Comisión Nacional
de Cultura asignará los premios de
acuerdo con el dictamen sólo cuan­
do "hubiere unanimidad en el dic­
tamen producido por la Comisión
Asesora”. Como la unanimidad ra­
ra vez es hacedera, quiere decir
que casi siempre le quedará la

Estas páginas están a disposición de todos los artistas plásticos
que deseen opinar sobre arte o sus problem as. Sólo se exige que
el trabajo sea breve y de interés.

10

puerta abierta para intervenir como
jurado a la Comisión Nacional.
Así lo deja presumir también la
cláusula que sigue: "Si dos tercios
de los miembros presentes presen­
taran, en cambio, su disconformi­
dad con las conclusiones de la
comisión asesora, se designará una
comisión integrada por miembros
de la Comisión de Cultura, la cual
elevará sobre el particular un in­
forme fundado”. ¿Quiere decir que
ni aun en los casos de unanipiidad
serán respetados los dictámenes de
las comisiones asesoras? Conviene
poner esto en claro para saber, en
caso afirmativo, si habrá en el país
intelectuales que se presten a for­
mar parte de dichas comisiones con
semejante amenaza.
Sin embargo, algunas cláusulas
del nuevo reglamento, recomenda­
das por la experiencia, son dignas
de notarse. El no otorgar premios
a obras no publicadas en su tota­
lidad, y la designación antes del
primero de enero de cada año de
las comisiones asesoras, eran mo­
dificaciones necesarias. Lo último
facilitará que los autores puedan
recusar con fundamento a sus po­
sibles jueces. Creemos que sería
bueno publicar los títulos de las
obras y los nombres de los autores
presentados, con lo cual se facili­
taría el retiro espontáneo. Es de
creer que nunca desaparece del to­
do el sentido crítico de quienes
aspiran a las recompensas.
Lo que deseamos, en suma, es
una ley, no un decreto que regla­
mente la distribución de los pre­
mios, y que éstos sean dados por
los mejores a los mejores. Deseamos
que el 2 6 de septiembre de cada
año, día en que se entregan los
premios, sea un día de fiesta para
la inteligencia nacional. Verdad es
que no siempre podrá darse satis­
facción a todos los que lo merez­
can el mismo día y año. Pero si
campea el espíritu de justicia mer­
ced a los fallos definitivos de las
comisiones de expertos, será raro y
hasta difícil que el laurel vaya a
coronar a un mediocre, como, des­
graciadamente, lo hemos visto más
de una vez.

�FORMA

Diciem bre de 1942

MOMENTO

Por

L E O N A R D O ESTARICO

D u en d es

y b r u ja s e n t r e los artistas .

— Quien recorra las páginas de la historia del
arte se asombrará de los numerosos seres
sobrenaturales que pululan en las produccio­
nes de la índole, desde la época de las caver­
nas a nuestros días. Ya en diferentes frescos
rupestres asoman entes, mitad humanos, mi­
tad bestias. Luego entre los egipcios estas fi­
guraciones toman un carácter más general,
pero hasta los góticos no asumen una repre­
sentación directa de enviados del más allá en
la esfera de lo plástico. Es que la brujería
alcanzó su máximo esplendor en la Edad
Media. Junto a las líneas esbeltas de un Cris- .
to maravillosamente estilizado se nos apare­
cen en lo alto de las catedrales, demonios y
trasgos, exhibiendo anatomías fantásticas, de
pura invención.
Más próximo a nosotros, don Francisco de
Goya y Lucientes retrotrae los temas medie­
vales al grafismo moderno, con una gracia
de creación que nos hace cavilar sobre si el
ilustre aragonés frecuentó o no los miste­
rios de la magia. Estos emisarios astrales no
son tan terribles como en las literaturas nór­
dicas y, en algunos casos, su presencia es
acogida con simpatía. Así los Duendecitos
(plancha 49 de Los Caprichos) a los que el
ilustre sordo considera “alegres, jugueto­
nes, serviciales y un poco golosos, amigos
de pegar chascos, pero muy hombrecitos de
bien”. Por cierto muy distintos a los que
Benvenuto Cellini cita en su autobiografía.
Trabó amistad el intrépido florentino con
un clérigo muy versado en las ciencias ocul­
tas, que a su pedido decidió iniciarlo. Des­
pués de muchos preparativos se efectuó la
primera sesión con el ritual de costumbre,
quemáronse perfumes e incienso y convocóse
a los espíritus. Cuando, según el nigromán­
tico, éstos llegaron, dijo al ilustre aurífice:
—Benvenuto, pídeles alguna cosa.
Cellini no se hizo esperar, estaba enamora­
do de una siciliana llamada Angélica, a la
que había perdido de vista. Y la reclamó.
El nigromántico le informó de la respues­
ta: “La vería en el espacio de un mes”.
Pero luego ocurrió algo terrible; los espíritus se
enfurecieron y sólo el valor, nunca desmentido, del
orfebre, impidió una verdadera catástrofe. De más está
aclarar que antes de expirar el mes y en las circuns­
tancias más extrañas, halló a la amada. En las planchas
de Jerónimo Bosch y de Brueghel hacen numerosas
irrupciones magos y brujas. ¿De dónde proviene esta
afición de los plásticos a estas representaciones?
Entre nosotros se ha adentrado en esa zona, pero en
lo que llamaríamos en una expresión sublimizada, un
artista de fina sensibilidad, Xul Solar, cuyas visiones
se resuelven en armoniosas estructuras de rico croma­
tismo y de rigurosa precisión dibujística.
U n a iniciativa pla u sib le . — Uno de los graves
inconvenientes que ha traído el conflicto europeo pa-

“ D em o nio ”

c a t e d r a l

d e

c h a r tr e s

ra los estudiosos, es la carencia de libros referentes a
la especialidad. Por ello nos parece oportunísima la
iniciativa de la cátedra de investigación y de orienta­
ción artística del Colegio Libre de Estudios Superiores
de crear un fichero de todos los libros de arte existen­
tes en el país. Antes, cuando se disponía del dinero
necesario se recurría al librero si se necesitaba este
libro o aquél, pero ahora puede uno recorrer todos
los negocios sin ninguna probabilidad de éxito. Con
un fichero completo podremos solicitar su préstamo
del colega o entidad que posea el volumen buscado, o
se podrá consultarlo donde se indique, que es lo ur­
gente e imprescindible. La lista de la primera adquisi­
ción revela una clara comprensión del problema en­
frentado, y volveremos sobre la literatura más apta
para los artistas, en próxima oportunidad.

11

�FORMA

Diciem bre de 1942

Pinacoteca Municipal de Casi, lda

Por todas estas razones, es que el sus­
cripto desea unir al gobierno comunal a la
rememoración de aniversario de tanta sig­
nificación y feliz recordación para los ha­
de Casilda, como es el que se cele­
Transcribimos a continuación el mensaje del Sr. bitantes
brará con la creación de una Pinacoteca y
de Bellas Artes anexa,
Intendente Municipal de Casilda, Don Manuel Q. Bibliohemeroteca
cuyo funcionamiento perm itirá completar en
ramo de las actividades intelectuales, el
Parma, pidiendo la creación de una pinacoteca y ese
panorama promisor que actualmente ofrece
bibliohemeroteca.
la ciudad, con el Instituto Cultural Casilda
de tan m eritoria actividad, creador y rector
de la Universidad Popular, y a cuya mag­
o n o r a b l e Concejo: El día 29 del actual, Casilda
nífica labor que, en mi carácter de Intendente Munici­
cumplió treinta y cinco años de su mayoría de edad. pal, soy el primero en agradecer y estimular, bien apor­
En igual día del año 1907, el gobernador de la tan sus estímulos generosos y coadyuvantes, organismos
provincia, don Pedro Antonio Echagüe, firmó el Decreto, de tan preclara identidad moral como la Biblioteca “Car­
por el que a la antigua Villa se le confería el título de los Casado”, la Escuela Normal “Manuel Leiva”, la So­
ciudad, que el crecimiento de su población y la dedica­ ciedad Cooperadora de la misma y su personal docente,
ción de sus hijos para el trabajo, conjuntamente con el la Biblioteca Ferroviaria “D. F. Sarmiento”, el Círculo
fervor cívico que siempre demostraran bien tenía ganado. Deportivo, la Sociedad Argentina “Estanislao Zeballós”,
Desde aquel entonces, el ritmo de crecimiento de el magisterio de las escuelas primarias del ejido y núcleo
nuestra urbe ha proseguido invariablemente acentuándose, de asociados directos del instituto, cuyo número de más
de modo de probar con la verdad irrefutable de los he­ en más creciente y afanoso, es por sí mismo elevado ex­
chos, cómo era de bien fundada la confianza del gober­ ponente de lo que es ya preocupación colectiva por el
nante que al instituirla ciudad avizoraba su destino como cultivo del intelecto, sin otra remuneración muchísimas
emporio agrícola, exponente cabal de una Argentina prós­ veces, que el cultivo mismo, es decir, la obtención de
pera y feliz.
aquel nivel común a que ya he aludido, que distingue a
Pero no basta el progreso de los pueblos, la liberalidad los pueblos cultos en escala de sensible graduación.
de instituciones jurídicas y políticas de avanzada, cimen­
Si, como no dudo, V. Honorabilidad, con el criterio
tadas en el respeto de los derechos populares, ni tampoco razonado que caracteriza a sus componentes, presta apro­
el atesoramiento de riquezas muchas, capaces de perm itir bación al adjunto proyecto de ordenanza, y la Pinacoteca
alcanzar un estado de óptimo bienestar, traducido en un y Bibliohemeroteca de Bellas Artes anexa, queda creada,
elevado “standard” de vida, que permita el usufructo el gobierno Comunal que con V. Honorabilidad integra­
estable de un ocio notablemente conquistado. Es nece­ mos, se habrá adherido a la celebración de tan grata
sario, también, levantar el nivel de la condición humana, efemérides, con acto que la población sabrá apreciar, con
en tanto índice común, que a nadie corresponde perse­ su plausible y remarcada inquietud intelectual. Y el
guir más tesonera y decididamente, que a los gobiernos suscripto procederá de inmediato en consonancia con
que, surgidos del libre determinismo de los pueblos, de­ los intereses ciudadanos cuya custodia y progreso le es­
ben llevar a éstos al paulatino, pero cierto y permanente tán encomendados, a disponer las providencias del caso,
mejoramiento de su instrucción y de su cultura.
para que con celeridad digna de aquella inquietud se
El suscripto entiende, que el desarrollo cultural de la habilite para el uso habitual y regular del pueblo de
ciudad, de un tiempo a esta parte notoriamente mani­ Casilda, el novel organismo, que su alcanzada etapa en
fiesto, gracias a la acción decidida de instituciones ofi­ el camino de la cultura está haciendo ya indispensable.
ciales y privadas, que trabajan por mejorar la jerarquía
Saludo a Y. Honorabilidad, con mi consideración más
que en este orden de actividades, ya señalan a Casilda distinguida.
como punto importante en la topografía espiritual de la
provincia, debe ser estimulado mayormente por los po­
Manuel Q. Parma, Intendente; Salvador O Coda Zaderes comunales, empeñados en bien dotar a la urbe de betta, Secretario.
todos los elementos indispensables al ejercicio habitual
por parte de la población, de las actividades ya físicas,
★ ★ ★
ya intelectuales, que hacen a un pueblo digno, por ele­
vado exponente de una raza.
Los parques y los paseos, los campos de deportes y
las plazas de juegos y ejercicio para la infancia y la LA MUNICIPALIDAD DE CASILDA HA SANCIONADO
adolescencia respectivamente, cumplen, sin duda alguna,
LA SIGUIENTE:
su cometido de estimular el músculo ’ y promover una
actividad fisiológica propia de estructuras ejemplares,
ORDENANZA N" 141
mas las aulas y las bibliotecas, los teatros y museos, apro­
A
rt.
1?
CREASE
LA
PINACOTECA DE CASILDA y B IB L IO H EM E vechan aquellas estructuras vigorosas como campos pro­
picios y les alcanzan con su funcionamiento regular y ROTECA DE BELLAS ARTES anexa, cuyo funcionam iento será au tá rpermanente, la preparación de orden cultural que dis­ quico y a cuyo frente actuará un director designado por la Intendencia
tingue a los pueblos y hace a los más aptos acreedores a M unicipal con acuerdo del H . Concejo D eliberante.
A rt. 2? E l cargo de D irector es ad-honorem e inam ovible m ientras
figurar en los puestos más destacados del consorcio inter­
nacional, donde se los respeta y se los emula, tanto más, dure su buen desem peño y los dos tercios de los concejales en ejercicio
cuanto más elevada es la condición social que es la suma no revoquen su m andato.
A rt. 39 La sede de la Pinacoteca, con carácter provisional, hasta tanto
de aquellos dos factores a que acabo de hacer referencia,
y que ya los latinos distinguían con aforismo de tras­ la tenga propia y adecuada a sus fines, es el Palacio M unicipal.
A rt. 49 El D irector de la Pinacoteca deberá anualm ente, en el mes
cendencia secular: “mens sana in corpore sana”.
★
★
★

NUESTRA CASA ES LA DE TODOS
LOS PLASTICOS Y DE LOS QUE
GUSTEN DE ESTA ACTIVIDAD.

E N T R A D A

12

L I B R E

DE

17

A

S O . 30

de Agosto, proyectar el presupuesto a regir en el ejercicio subsiguiente, y
elevarlo a la Intendencia para su inclusión en el general de la com una,
que el H . Concejo D eliberante considera de acuerdo a disposiciones de
la Ley O rgánica de las M unicipalidades.
A rt. S9 Una vez constituido el acervo de la Pinacoteca y de la B iblio­
hem eroteca anexa, deberá m antenerse exhibido perm anentem ente coi»
horarios que faciliten la m ayor concurrencia al público, pudiéndose alter­
n a r esta exhibición con otras que, a juicio de la dirección, reporten
beneficio lectivo p ara la población, como así tam bién con otros actos
de índole cultural, especialm ente los referidos al género de sus acti­
vidades específicas.

�Diciem bre de 1942

FORMA

A rt. 6° La direc­
ció n deberá orga­
nizar y realizar con
periodicidad anual
o b i n &lt;ua 1, u n a
m uestra colectiva de
artes plásticas que
se denom inará SA­
LON DE ARTES
P L A S T IC A S DE
CASILDA, institu­
yendo recompensas
para e s t im u la r a
los c o n c u r r e n te s ,
siem pre que lo juz­
gase conveniente, a
cuyo efecto dicta­
rá la p e r ti n e n te
Reglam entación que
regirá éste y otros
a s p e c to s d e la
m uestra.
A rt. 7? E l Direc­
to r está autorizado
a solicitar, gestio­
n ar, obtener y re­
cibir las donacio­
nes, legados y sub­
sidios que faciliten
su cometido y el
enriquecim iento del
acervo de la Pina­
coteca y Bibliohem eroteca anexa, co­
mo a s im is m o el
m/a y o r lucim iento
del salón de artes
plásticas.
A rt. 8° Al cierre
de cada e je r c ic io
lectivo, la dirección
deberá elevar a la
I n t e n d e n c i a M u­
n i c i p a l , para su
aprobación por el
H . C o n c e jo Deli­
berante, la Memo­
ria y Balance res­
p e c tiv o s , que de­
berán im prim irse y
distribuirse conve­
nientem ente.
A rt. 9? El Direc­
to r está autorizado
para im p r im i r y
circular una publi­
cación anual o bin u al, que r e f le j e
las actividades del
organism o, d a n d o
a conocer la obra
que éí cumple en
el orden que le
compete y el movi­
m iento cultural de
la ciudad.
A rt. 10. Q u e d a
E M I L I O C E N T U R IÓ N
a u to r iz a d o el di­
r e c to r a cooperar
perm anentem ente o
en casos especiales en que se reclam ase su actividad, con los fines
propios a las instituciones culturales, cualquiera sea su índole o do­
micilio legal, pudiendo integrar organismos mixtos de los denominados
de acción conjunta.
A rt. 11. Derógase toda O rdenanza, Decreto o Resolución, que se opon­
ga a la presente.

“ A d o le s c e n t e ” (óleo;

Clisé gentileza de Plástica
“

”

A rt. 12. Com uniqúese a la Intendencia M unicipal, cópiese, publíquese
y dése al D . M.
Sala de Sesiones, noviem bre 19 de 1942. M iguel E . Delta Celia, Pre­
sidente; Rom elio J. Buceta, Secretario. D espacho, noviem bre 20 de 1942.
Por tanto: Cúm plase, com uniqúese, publíquese y dése al D.M . Manuel
Q. Parma, Intendente; Salvador O. Coda Zabetta, Secretario.

13

�FORMA

Diciem bre de 1942

“En la Edad Media, España, como
Inglaterra, como Alemania, como F ran­
cia, tuvo anónimos artistas que en si­
llerías de coro, en complicados relieves
de capiteles, arcos y cornisas, en gro­
tescas figuras de libros sagrados, ven­
gaban a la hum anidad de un modo co­
lectivo e ingenuo contra sus opresiones
y hum illaciones del cuerpo y del es­
píritu.”
CV)
“Cuando Goya comenzó, en 1810, la
serie “Los desastres”, tenía 64 años; diez
años después y ocho antes de su m uerte
— acaecida el 16 de marzo de 1828 —,
daba por term inada esta serie con el
aguafuerte que hacía el núm ero ochenta.
Son estos adm irables dibujos, donde
el gran artista uniera la energía del
aguafuerte a la suavidad del aguatinta
con una m aestría insuperable, la más
enérgica, terrible, decisiva y vengadora
diatriba contra la guerra.”
CV3

m a r c o s

F A IN S T E 1 N

“ R a b in d ra n a th T ag o re ”

X ilo g ra fía , im presa con el taco original

FRAGMENTOS
“Podrán el pintor y el escultor rendirse a
la voluntad de los reyes y a la vanidad de los
poderosos que les pagaban por inm ortalizar sus
cuerpos y ocultar sus lacerías y vergüenzas; po­
drá el historiador falsear, a merced de idénticas
influencias, la verdad de los hechos y los carac­
teres; pero por debajo de estas artes “serias”
corre — como agua de m anantial que brotara
lejos de donde había nacido—,1a sátira que,
audazmente sirve de auxiliar útilísimo a la ver­
dad histórica”.
★

★

L a Sociedad Argentina de A rtistas Plásticos,
atiende una audición rad ia l a las 19.30,
el segundo y cuarto viernes de cada mes,
por L R A ( R adio del Estado). Sintonícela.

14

“La vida m adrileña de 1830 sirvió a
Leonardo Alenza para crear unos acer­
tadísimos cuadros de costumbres, ple­
nos de verdad y picaresco ingenio. Su
obra está repartida en “El reflejo”, en
el “Semanario pintoresco” y en m ulti­
tud de cuadros cuyos títulos son bien
representativos, como por ejem plo: “Un
avaro m oribundo despidiéndose de su
tesoro”, “Hombres riñendo a la puerta
de su mesón”, “Fraile repartiendo la
sopa a unos mendigos”, “Las manólas
asomadas a un balcón.”
Su vida fué tan breve como dolorosa. Sufrió de todas las ham bres, cono­
ció infinitas amarguras y cuando m urió, en 1845,
a los 38 años, hubo de ser enterrado de limosna.”
CVJ

“Fué aquella época de una lam entable deca­
dencia en las letras y en las artes. Nada hemos
podido aprender las generaciones siguientes de
aquellos pintores, escritores, periodistas. Un
piadoso silencio sobre su obra será el m ejor
comentario para un ciclo de m ediocridad y
ram plonería que hubo de coronarse con el desas­
tre colonial.” (Referido a los últimos años del
pasado siglo).
(Fragmentos de la conferencia de José Fran­
cés, “La caricatura española contemporánea”,
leída por su autor en el Ateneo de M adrid, el
3 de marzo de 1915, bajo los auspicios del M i­
nisterio de Instrucción Pública y Bellas Artes).

�FORMA

Diciem bre de 1942

NOTAS AUN
SIN RESPUESTA

Per qué ne ccnecernes

N

O habrá llegado el momento de que los miembros inte­
CO
OO
CXD
grantes de las Comisiones Nacionales y Provinciales de
Bellas Artes, los artistas llamados a integrar jurados
-A Buenos Aires, diciembre 18 de
en certámenes oficiales y societarios, y también, ¿por qué no?,
1942. Excmo. Sr. Ministro de Go­
bierno de la Pcia. de Buenos Aires, las personas encargadas de las secciones de bellas artes en
Dr. Solano Lima. La Plata.
diarios y periódicos, se ocupen de conocer al artista plástico
Excmo. señor Ministro: Durante el en su íntima labor de estudio?
mes de mayo de 1941, nuestro aso­
Para llenar bien las funciones encomendadas a esas per­
ciado, el pintor Juan Carlos Castagnino, conjuntamente con el pintor sonas, en procura de encauzar, orientando las artes plásticas
Manuel Colmeiro, realizaron en el
Asilo Unzué, de Mercedes, importan­ desde las escuelas hasta los salones oficiales, se hace indis­
tes trabajos de pintura mural por pensable que los integrantes de todos estos organismos conoz­
encargo del Sr. Director de la Direc­
ción General de Protección a la can de cerca a las personas que trabajan en procura, siempre,
Infancia, Dr. Juan Carlos Lando.
Luego de gestiones realizadas por de ofrecernos sus inquietudes espirituales en la modalidad
sus autores en procura del pago de de su preferencia, pero imponiendo su personalidad.
esos trabajos, ese Ministerio, en fe­
Se organizan salones, díctanse reglamentos para estos o
cha 20 de octubre de 1942, Exp. Le­
tra C. N° 44, Decreto 17158, no hace para aquellos concursos, y en todo se nota una profunda
lugar a las reclamaciones, pese al
peritaje realizado por la Comisión incomprensión del ambiente, nacida sin duda en el descono­
Provincial de Bellas Artes, que es­
tima las obras en su justa impor­ cimiento de los problemas que aquejan a los artistas plásticos
de la Argentina.
tancia.
La Sociedad Argentina de Artistas
Las autoridades nacionales creen cumplido su cometido
Plásticos se permite ocupar la aten­
ción del Excmo. Sr. Ministro solici­ con sólo cuidar la organización anual de los dos o tres actos
tándole quiera tener la gentileza de acostumbrados.
rever el expediente, pues estima que
la medida, aparte de lesionar los in­
Siguen al artista por las obras reproducidas en catálogos
tereses de los artistas participantes o revistas de arte, y es sabido que concurren únicamente al
en los trabajos cuestionados, sienta
un precedente nefasto que concurre acto inaugural del Salón de Primavera, para hacer acto de
a disminuir la ya de por sí ingrata presencia ante gobernantes y políticos.
tarea de hacer arte.
Saluda al Excmo. Sr. Ministro con
Sería conveniente la visita a los talleres de los artistas,
su consideración más distinguida. —
(Fdo.) : R odrigo B onome , vicepre­ para conocer de cerca sus inquietudes, cosa que, por otra
sidente en ejercicio; A madeo D ell’ parte, les permitiría formarse un exacto juicio del ideal, la
A cqua, secretario.
ambición o el móvil que los impulsa en la gestación de su obra.
A falta de salones especiales para dibujos, quizá en esas
★ Buenos Aires, diciembre 18 de visitas puedan descubrir croquis y estudios para obras nunca
1942. Sr. Presidente de la Comi­
sión Nacional de Bellas Artes, Don realizadas y que pueden resultar de valores estimables.
Antonio Santamarina. L e a n d r o N.
Estas visitas a talleres ayudarían a sondear ocultas inquie­
Alem 2500, Ciudad.
tudes
y, de acuerdo con ellas, vincular a este o aquel plástico,
Distinguido señor: La Sociedad Ar­
gentina de Artistas Plásticos se dirige vocacionalmente ilustrador, con escritores y editores; al mura­
al Sr. Presidente sugiriéndole la ne­
cesidad de tomar alguna medida para lista y al escultor, con arquitectos y constructores, y así en
evitar que los monumentos levanta­ todos los órdenes.
dos en nuestra ciudad continúen
Pero nada saben de esto. Nunca trataron de averiguar de
cubriéndose de placas de bronce,
como resultado de homenajes y de­ lo que cada uno es capaz. Nunca les interesó saber de los pro­
mostraciones que si bien son actos
de elocuente pleitesía a sus prohom­ yectos de quienes trabajan en sus estudios, en forma silen­
bres, por parte del pueblo y las ins­ ciosa pero eficaz.
tituciones, malogra esa práctica la
Para bien de todos, es necesario se ocupen en conocer la
línea estética de una obra de arte
que. de por sí, tipifica elocuentemente intimidad espiritual de los artistas, sus afanes, sus necesi­
el m ejor de los homenajes.
En la seguridad de que el señor dades y todo aquello que directa o indirectamente influencie
Presidente tomará especial interés en su obra, pues la que se remite a los salones es apenas una
estudiar el asunto que preocupa a los
escultores de especial manera, lo parte de la labor, que si bien puede servir para jalonar la
saluda con su consideración más dis­ época, no permite apreciar en su totalidad la producción.
tinguida. — (Fdo.) : R odrico B ono ­

me ,
deo

vicepresidente en ejercicio; A ma ­
D ell’A cqua, secretario.

☆

★

☆

★

☆

★ ☆

15

�FORMA

Diciem bre de 1942

'Ar Excnio. Señor Ministro de Agri­
cultura de la Nación, Dr. Daniel
Amadeo y Yidela. Paseo Colón y
Carlos Calvo.
Exorno. Sr. Ministro: La Dirección
de Administración de ese Ministerio
ha enviado con fecha 26 de octubre
una licitación a varios pintores miem­
bros de esta Sociedad Argentina de
Artistas Plásticos, para la éjecución
de 10 paneles decorativos de acuerdo
a los proyectos ejecutados por la
Dirección Técnica, que interpretaban
diez zonas forestales del país.
El procedimiento no encierra en
su forma anomalía alguna, si no fue^a
que esos paneles, licitados el 26 de
octubre, ya habían sido atribuidos pa­
ra su ejecución a otros pintores, con
lo que el ofrecimiento aludido era
sólo un simple recurso de fórmula.
Llamamos la atención del Excmo.
Sr. M inistro sobre esta conducta, y
aprovechamos la oportunidad para
reiterarle un viejo anhelo de esta
Sociedad Argentina de Artistas Plás­
ticos, cual es el de que todos los
trabajos a realizarse con dineros del
Estado sean otorgados en riguroso
concurso entre todos los artistas ar­
gentinos, nombrando jurados de ar­
tistas en actividad y dando ingeren­
cia en su reglamentación a la Comi­
sión Nacional de Bellas Artes.
Saluda al Excmo. Sr. Ministro con
su consideración más distinguida,
— (Fdo.) : G onzalo L eguizamón
P ondal, presidente; A madeo D ell’
A cqua, secretario.

-A- Resulta auspicioso
que se comiencen a
e n c a r g a r decoraciones
para algunos nuevos edi­
ficios. ¡También, con el
tiempo, llegaremos a los
concursos de bocetos!
Es cuestión de insistir.

VORM A

★ En el N9 16 de la Revista “Crear”, órgano oficial del
Estímulo de Bellas Artes, alguien que firma Vic Robles
hace sus asteriscos al Salón que bien podrían interpretarse
como “asqueriscos”. En uno de los párrafos dice:
“Pero más estériles que esos préstamos directos de ma­
neras, son la imitación sin sentido y la degeneración con­
tagiosa de las formas originales, sin captar la idea, sin
comprender el principio. Es un sordo proceso de corrup­
ción, que si bien puede escapar a la generalidad del públi­
co — y a la perspicacia de algún crítico, que califica de
“artista” de inconfundible acento personal al autor de un
pasticho de los “Fusilamientos del 2 de Mayo”, de Goya —,
no se explica que llegue a* ser hasta recompensado, con lo
cual, en definitiva, los verdaderos artistas vienen a resultar
las víctimas más inmediatas”.
La alusión es clara. El comentario se dirige hacia nues­
tro consocio, el pintor Enrique Policastro.
No nos vamos a referir aquí al aludido Vic Robles, que
sospechamos de rodillas detrás de un seudónimo. Pero
entendemos que el Estímulo de Bellas Artes debió haber
evitado la publicación de esa crítica que lesiona la perso­
nalidad de un colega. Y debió haber evitado porque la crí­
tica es arma de dos filos, y, a veces, de filo, contrafilo y
punta. El pintor Enrique Policastro, socio nuestro y artista
de relevantes valores, está al margen de la comprensión del
comentarista y debe perdonar el desfogue. La conformación
de los dedos ha sido el impedimento más serio que tuvieron
los pitecántropos para poder dirigir bien sus pedradas.
★

☆

★

sistematización debe corregir la emotividad o la
espontaneidad, y coordinarlas. La perfecta belleza
reside en el equilibrio de esos dos modos de creación. La
emotividad precede a la sistematización, y el hombre pasa
de una a otra; eso es, literalmente, lo que dice Schiller.
La espontaneidad pura en­
gendra obras incordinadas,
pero la sistematización pura
produce obras frías y muer­
tas. El genio consiste en el
poder de coordinación, y el
progreso del espíritu humano
resulta de las coordinaciones
sin cesar más numerosas que
él establece. (Esthéfique
DE A R T I /T A /
NouveUe, León Paschal).

L

a

ORGANO DE LA SOCIEDAD ARGENTINA
DE A R T I S T A S P L A S T I C O S

F L O R ID A 165 (Subsuelo)
BUENOS

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ü DC

&lt;

16

FRA N Q U EO PAGADO
T A R I FA
C O N C ES

R E D U C ID A
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                  <text>Ejemplares 22 a 27, 33 y 34 y 2 ejemplares especiales de la revista Forma, publicados entre 1936 y 1951.</text>
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                <text>Paulhan, Frédéric&#13;
Bonome, Rodrigo&#13;
Capurro, Roberto J.&#13;
Cascarini, Roberto C. H.&#13;
Estarico, Leonardo</text>
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                    <text>FO R M A

ORGANO
DE
LA S O C I E D A D
ARGENTINA
D E
A R T I S T A S
P L A S T I C O S

ALFREDO

“ A legoría”

B IG A T T I
(A lto rre lie v e en pied ra del m o n u m e n to a B a rto lo m é M itr e )

/

�FORMA

N oviem bre de 1942

LA PINTURA MURAL
EN LA ARGENTINA

prestigiado. To­
hace
do ha sucedido
unos años,
como si en la
el tema de
República no
la pintura mural
existieran — exse mantiene de
ceptuando a
viva actualidad
o
R
poquísimos —
en casi todos los
otros artistas
países del mun­
A N T O N IO B E R N I
capaces de hacer
do. En la Argen­
mejor las obras
tina, el arte mo­
numental, salvo excepciones concretadas en murales, cuando todos saben, y hasta los mis­
trabajos de efectiva validez, que no han tenido mos que han adjudicado trabajos, que tenemos
su merecida continuidad, no ha salido de la una serie de pintores de positivos valores,
pura especulación teórica. No han faltado ni mantenidos en la más lamentable de las in­
faltan los artistas que están demostrando am­ actividades : la profesional.
plia capacidad en la realización mural, pero Frente a esos hechos se hace necesario ha­
la oportunidad de trabajos de magnitud no blar, decir la verdad sin rodeos, no ya como
les ha llegado a causa de una postergación asunto personal o societario, sino como con­
injusta y sin precedentes en nuestro ambiente ducta patriótica y de bien público. Ha sido'
hasta ahora, gracias a la apatía demostrada
artístico oficial.
Está demostrado que la pintura mural re­ por nuestros mej ores y más honestos artistas,,
basa la voluntad individual del artista para que los responsables de la desnivelación del
ser, además y en última instancia, una posi­ arte mural han podido llevar a cabo desde sus
bilidad social y hasta política. La pintura de posiciones de consejeros oficiosos, su obra de
caballete no tiene límite para la libertad y la camarillas sórdidas. El mal se 'agrava por el
inteligencia creadora del pintor; en cambio, la carácter semioficial que ha tomado la manio­
pintura mural puede ser el camino donde se bra de ciertos personajes escudados en pues­
anule el genio a causa de los obstáculos que tos oficiales y bajo la protección de una insti­
presentan ambientes pobres, mediocres o co­ tución artística con toda la aparatosidad de
rrompidos, pues el muralista siempre está de­ una labor seria y solemne.
pendiendo de la honestidad y la inteligencia Esta tarea de hacer pública la verdad sobre,
de los que adjudican espacios y materiales, la situación de los artistas argentinos y la
imprescindibles a la ejecución de la obra de romper con el conformismo aburguesado
que anula a nuestros pintores, debiera ser
monumental.
En nuestro país, los artistas que concibieron privativa de la crítica; desgraciadamente, ella
y realizaron los primeros ensayos de arte mo­ no cumple con su misión periodística a la que
numental, salvo uno o dos de ellos, todos han moralmente está obligada. La nueva genera­
permanecido desde hace más de diez años en ción, de quien tanto se esperaba, se ha que­
una pasividad involuntaria, como resultado de dado planeando en el aire nebuloso de la
las maniobras de los que temen ver realizada divagación plástico-filosófica. Han tomado el
la obra que los superará públicamente. Es así camino opuesto del que exige la realidad del
cómo existen en ciertas dependencias del Es­ momento; eluden la polémica y la lucha, hoy
tada, grandes paredes pintadas por personas más que nunca, cuando se hace tan necesaria
que apenas pueden parangonarse con mura­ una actitud a lo Atalaya.
A nuestros críticos no los conmueve ningún
listas mediocres.
Lo bueno que se ha pintado en los muros atropello artístico ni personal; ninguna des­
argentinos, privados u oficiales, es tan poco viación del arte los atormenta; se sienten
con relación a lo malo, que podemos afirmar cómodos en su misión de comentar una expo­
resueltamente: casi toda la obra ejecutada sición artística al igual que un partido de
en nombre del arte mural es un atentado a fútbol o un acontecimiento social; cuando más,,
las más elementales reglas de la pintura y aporrean a un pobre diablo de pintor que no
del buen gusto. Esta es una afirmación apa­ tiene influencias que pueda perjudicarlos.
rentemente atrevida, pero los ejemplos están Desde hace quince años existe una joven
allí al público en edificios de la Nación, para pintura que ha creado y encausado el arte mo­
darse cuenta en manos de quiénes ha sido derno argentino. Ella espera su oportunidad
puesto este magnífico medio de expresión. para expresarse ampliamente por prioridad,
Mientras tanto, ambulan por los salones por justicia y por méritos. Contra ella se
pintores cuyos cuadros piden a gritos muros han complotado grupos de pintores decaden­
para la realización de obras que serían la tes del post-impresionismo. No han sido
honra y la jerarquización del arte nacional. aquéllos, sino éstos, los encargados de
El tiempo pasa, y a ese arte se le ve cada día realizar lo que esa juventud concibió y de­
más contaminado, desvalorizado y hasta des­ mostró saber hacer. El post-impresionismo no
esde

2

�N oviem bre de 1942

FORMA

podía tener una con­
cepción m uralista
porque sus mismos
principios plásticos
rechazan la materia y
el sentido espacial a
los que fatalmente
obliga sujetarse la
pintura mural deco­
rativa. El post-impresionismo, mal podía
encarar el muro; sin
embargo, aquí, donde
impera el engaño, es­
te concubinato plásti­
co ha sido posible en
toda su extensión. Es
así cómo se han cu­
bierto de paneles edi­
ficios públicos, sin
que los realizadores
tengan una verdadera
convicción, conoci­
miento o sensibilidad
por ese tipo de encar­
go. Todo pasa y se
sucede gracias a la
trampa bien montada
que permite escamo­
tear el concurso pú­
blico, como correspon­
de en todos los casos
en que se gastan dine­
ros del Estado.
La pintura mural
debe ser cuidada y
mantenida en su pu­
reza, porque ella tiene
ALFREDO GUTTERO
“ El p in to r M iguel C. V ictorica” (yeso cocido)
valores públicos de
cultura, como lo tie­
H om enaje a la exposición de sus obras en el Ateneo Popular de la Boca
nen los monumentos
de la ciudad. La pin­
tura mural cumple una misión distinta a la colectividad; pero a ella sólo el Estado y las
que puede ejercer la pintura de caballete: in­ instituciones de largo alcance pueden darle lo
dividual y de uso privado. La pintura mural que culturalmente necesita y exige. Es así
tiene su porvenir en el futuro inmediato, y cómo el arte sale del domicilio particular para
ya lo tiene hoy cuando las grandes muche­ pasar a museos, edificios públicos, bibliotecas,
dumbres se ubican en un plano positivo como clubs, etc.
elementos participantes de la cultura.
Es por todas esas funciones públicas que
La pintura de caballete ha llegado a su ago­ debe ejercer el arte mural, que nos obliga a
tamiento en el plano de la revolución formal; preocuparnos un poco más de su suerte y que
a esa pintura le sucede otra cuyas caracterís­ nos sentimos con el deber de fomentarlo y
ticas esenciales se manifiestan en una acele­ encarrilarlo por las mejores vías. Nosotros
rada transformación del contenido. Paralela­ los artistas debiéramos tener como actitud
mente a este cambio se opera otro que se básica las siguientes consignas:
manifiesta en las funciones sociales de la P rimero : Que el Estado cumpla con las
creación artística. Hoy, la pintura no tiene necesidades públicas de la cultura artística,
por qué cumplir con el gusto individualista encargando pinturas murales a los verdaderos
del burgués; éste ya ha colmado su capacidad muralistas argentinos.
de absorción de la productividad del arte S egundo : Que toda obra sea adjudicada por
moderno.
concurso público con un jurado elegido por
La obra de arte tiene hoy otro público: la artistas.

3

�FORMA

N oviem bre de 1942

EL DIBUJO

.

PARA

POSTALES

ES T A M P ILLA S

^

Juicios tomados de una publicación hecha por los Países Bajos, con
motivo del Congreso Postal Universal de Buenos Aires, en el año 1939, y
en la que colaboró la Sociedad de Artistas Decoradores Nederlandsche
Vereeninging voor Ambachts-en Nijverheidskunst r'Vank”, de La Haya.
TIMBRE PARA LA SOCIEDAD REMBRANDT. — (Observaciones de su au­
tor, Jan Sluijters).
Al componer la serie de timbres pos­
tales con las efigies de cuatro holandeses
célebres (Huygens, Boerhaave, Minckelers
y Lorentz), he tentado de unir retratos,
texto y contornqs en un conjunto de­
corativo; por el contrario, con mi timbre
postal de Rembrandt he tendido a un
efecto más bien pictórico.
La representación de Rembrandt delan­
te del boceto de su cuadro "Les Syndics
des Drapiers” no se presta en absoluto a
la estilización, lo que, por otra parte, sería
contrario a la idea que tenemos de Rem­
brandt. El formato de un timbre postal
es muy chico para aplicar con éxito una
división decorativa, dado que la repre­
sentación es un poco complicada, mien­
tras que la naturaleza del acero — en el
que el timbre postal es grabado común­
mente —, exige, por así decir, un timbre
que nos ofrezca mucho de ver. Puede
ofrecer mucho de ver desde el punto de
vista técnico, es decir, llamarnos la aten­
ción por la pureza del trabajo, pero ello
puede también vincularse a una composi­
ción que nos encanta como "imagen”, y
es eso lo que yo he querido realizar con
mi timbre postal de Rembrandt.
TIMBRES DE BENEFICENCIA Y
CONMEMORATIVOS. — (Observacio­
nes de su autor, A. van der Vossen).

"ARS"

(TODAS

LAS

Los pequeños papeles de valor emitidos
por el Estado y denominados "timbres
postales”, siendo representativos de un
país, deben satisfacer las más rigurosas
exigencias desde el punto de vista técnico
y estético. El timbre es arte gráfico apli­
cado, pero sin carácter publicitario. El
dibujo y el color deben tener distinción;
toda extravagancia en la representación,
el número y las letras es inadmisible.
El empleado de correos deberá poder
distinguir fácilmente, aun a la luz ar­
tificial, los diferentes colores de los tim­
bres. Si bien se ha dejado de lado el
punto de vista demasiado dogmático de
una decoración que se limita estrictamen­
te a dos dimensiones, y que se haya
dado lugar a una libertad más amplia, la
concepción de un timbre no ha dejado de
ser, sin embargo, una tarea difícil. Las
dificultades a vencer son el pequeño for­
mato que exige la síntesis, la indicación
del valor y del país de origen que debe
ser bien nítida, etc.
En cuanto a la ejecución se puede ele­
gir entre varias técnicas, como la tipo­
grafía, el "offset”, el rotograbado y el
grabado sobre acero. Sólo los entendidos
prefieren los timbres en grabado; el grue­
so del público prefiere por lo general un
timbre que tenga la apariencia de una
pequeña fotografía, representando, de ser
posible, una cabeza de niño o un paisaje
minúsculo con un molino holandés.

M USICA - TEATRO - CINE

ARTES PLASTICAS
ARQUITECTURA

ARTES)

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4

LOS MEJORES COMENTARIOS

Críticas, ensayos, disquisiciones

He aquí cómo está hecho un timbre
en grabado:
De •todas las técnicas considero la del
timbre en grabado como la más difícil.
Yo trabajo en la forma siguiente: Ante
todo hago esbozos en color, del tamaño
del timbre, y en seguida dibujos en tinta
china agrandados ocho veces. En los pro­
yectos destinados a ser ejecutados en
grabado sobre acero, todas las líneas y
todos los puntos deben ser dibujados con
exactitud, de tal modo que al reducir al
formato del timbre, las líneas no se acer­
quen ni se distancien demasiado. Después
de estar aprobado el dibujo es reprodu­
cido por vía fotográfica sobre una pe­
queña plancha de acero, y el grabador
comienza entonces su muy delicado tra­
bajo. Es, pues, necesario que el dibujante
y el grabador se pongan bien de acuerdo.
Hay otra posibilidad: que el mismo
dibujante sepa ejecutar su proyecto en
grabado, lo que es muy raro, pues el
grabado de un timbre exige un grabador
especialista muy experimentado.
He aquí todavía algunos detalles so­
bre la impresión: Es imposible, como
bien se entiende, imprimir grandes ti­
radas de timbres postales, pieza por pieza,
con un solo grabado. Propiamente ha­
blando, los timbres no son en absoluto
obtenidos del grabado mismo. La imagen
es prensada cien veces sobre una gran
plancha de acero; después de la aproba­
ción de las pruebas por el autor del pro­
yecto, se obtienen de este modo los tim­
bres por centenares a la vez. Los timbres
"Por el niño” aquí reproducidos y cuya
venta se ha hecho en beneficio de los
niños débiles y enfermos, son ejecutados
en grabado sobre acero, según mis dibu­
jos. En esos cuatro timbres he deseado
expresar la protección del niño; el último
(el de \2 l/ z céntimos), fué inspirado en
la idea de Navidad.
TIMBRES POSTALES DE BENEFI­
CENCIA. — (Observaciones de su au­
tor, H. Levigne).
Los timbres representados al frente,
fueron emitidos en 1932 en beneficio
del niño necesitado. La tarea estaba con­
cebida en estos términos: componer una
serie de cuatro timbres, respectivamente,
de \Yz, 5, 6 y 121/2 céntimos, en dos
colores, sobre los que debían figurar ca­
bezas de niños de 6 a 12 años, y como
elemento decorativo, una flor, es decir:
una becerra, un tornasol, un anciano,
una rosa de Navidad.
Componer un timbre es siempre una
tarea difícil, dado que las exigencias que
se le plantean al dibujante son grandes.
Debe hacer caber en un espacio muy
(Continúa en la página 12)

�FORMA

Noviem bre de 1942

yPUEDE el artis* ta, en razón
de su autonomía
m oral y física,
d isp o n er a su
antojo de su al­
bedrío, excluyén­
dose de influen­
cias clim áticas
y sociales, apar­
tándose de todo
contacto extrínse­
co, h a c ié n d o se
impermeable al
medio y d estru ­
yendo todo afec­
to que p u d ie ra
crearle compro­
misos, alterar su
criterio indivi­
dual y atarle, en
cierta form a, a
voluntades aje­
nas?
¿Es racional el
axioma de Ibsen
cuando hace de­
cir a l D o c to r
S tockm ann en
"El Enemigo del
Pueblo": "Nadie
es m ás g ran d e
que cuando está
más solo?"
¿Es h u m an a
la filosofía de
Kant en cuanto
tom a al indivi­
duo com o cosa
absoluta y se abstiene de re­
lacionarlo con el mundo que
le rodea?
La torre de marfil tan aludi­
da entre los poetas del roman­
ticismo, ¿es una mera figura
literaria o implicaba un anhelo
sincero de evasión?
Creo que el problema no es
extemporáneo. Mejor aún, creo
que estamos frente a un pro­
blema eminentemente actual.
Y de aceptar esto último, debe­
mos convenir, también, en que
la situación del individuo den­
tro del concierto de cosas que
le rodean es la misma de an­
taño.

‘La M urga” (óleo)

N IC A N O R PO LO

D IS Q U IS IC I0N E S A C E R C A R EE
A R T ISTA Y LAS IN E L R E N C IA S
Por R O D R I G O R O Ñ O M E
En primera instancia, con­
vendría saber si la aludida
autonomía moral y física del
artista sería elemento suficien­
te para crearle el clima nece­
sario, capaz de llenar en la
medida precisa los imperativos
de su alma. Ya que, como bien
se dijo, no sólo de pan vive el
hombre.
"En la completa obscuridad,
el animal que no perece acaba
por volverse ciego", dice Unamuno. Y esto, bien puede ser
el punto de partida para hacer
algunas disquisiciones relacio­
nadas con el asunto motivo de
este tema.

Estas páginas están a disposición de todos los artistas plásticos
que deseen opinar sobre arte o sus problemas. Sólo se exige que
el trabajo sea breve y de interés.

No creo que se a preciso
abundar en otras citas más o
menos afortunadas. Cualquier
aficionado a las ciencias na­
turales podría abrumarnos con
casos y ejemplos de a lte ra ­
ciones producidas por influen­
cias ex trín secas. Bástenos,
pues, este de Unamuno para
hacer un poco de dialéctica y
divagar amablemente sobre el
problema p la n te a d o , sin la
pretensión de dar a este proble­
ma más trascendencia que la
que pueda tener una conversa­
ción cordial y en voz baja.
El hombre procede por re­
flejos. Ni siquiera su concien­
cia es absoluta. Raskolnikoff,
el protagonista de "El crimen y
elcastigo", nosereprocha nada,
ni en tanto levanta el arma
homicida ni mientras se siente

5

�FORMA

Noviem bre de 1942

atraído hacia el lugar del cri­
men, obedeciendo a cierta
comprobada ley de rara fuer­
za sentimental. Le apoya en
tal criterio el espectáculo de
su juventud pletórica y la ve­
jez nociva de la víctima.
La ley, en su letra, dice otra
cosa, sin embargo. Y esa ley
obedece a criterios tan huma­
nos como pueden ser los de
Raskolnikoff.
La sociedad crea la ley en
defensa de su absoluta inte­
gridad individual, tanto moral
como física.
La ley que contempla inte­
reses sociales tiene una con­
ciencia colectiva. La ley de
R askolnikoff tiene otra con­
ciencia, la suya propia.
¿Qué reflejos concurrían a
rodear la existencia de Ras­
kolnikoff del clima preciso pa­
ra llevarlo al drama? La feli­
cidad de los otros; un amor
que e sta b a carcomiendo las
fibras más íntimas de su al­
ma; su im potencia frente a
un orden de cosas estableci­
do; el porvenir obscuro de su
hermana y de su madre. Ese
clima co n fo rm ab a una con­
ciencia distinta a la que hu­
biera tenido si su porvenir no
se le hubiera mostrado tan te­
nebroso.
Otros ejemplos habría para
abundar en razones relaciona­
das con el precepto de que el

♦

hombre procede por reflejos.
Y otros también concurrentes
a demostrar que la conciencia
no es absoluta ni es invariable.
La verdad es que el hombre
comenzó a e le v a rse de sus
co n g én eres originarios, en
tanto inició su vida de rela­
ción con aquello que le rodea­
ba. Su conciencia despertaba
así, en medio de un caos de
sentimientos en formación, in­
discriminados y revueltos. Fué
en franca relación con la na­
turaleza ambiente cómo comen­
zó a conquistarla, aguzando
el entendimiento y haciéndose
apto para resistirla. No para
re sistirla como cosa autóno­
ma, sino como apéndice de la
misma, h acien d o armas con
sus mismos elementos.
Y fué precisamente en rela­
ción con los demás individuos
cómo valoró virtu d es, tanto
prácticas como morales; cómo
atemperó su carácter origina­
riamente salvaje; cómo hizo lu­
gar a la comprensión, que es­
peculó con la conciencia.
Emigraciones hubieron que
deliberadamente se apartaron
de un centro social ya en fran­
ca evolución; y esas emigra­
ciones se atrasaron centurias
en re lació n con el nivel de
otros pueblos y otras razas.
No hay duda, pues, que la
torre de marfil soñada por los
poetas es tan sólo una figura

"C o n trib u ir al conocimiento del
A rte N acional es p re stig ia rlo "

dice el lem a de

EDICIONES "PLASTICA

n

y cumple ese propósito con la publicación de los Anuarios

PLASTICA 1939 - PLASTICA 1940 - PLASTICA 1941

y de la Colección Artistas Argentinos

B I G ATT I
AVELLANEDA 4201

GUIDO

Buenos Aires

(..•..•..•..•..•..•..•..•..i

6

- F I O R A Y A NTI
U. T. 67 - 8914

de relativo gusto lietrario; que
el Doctor Stockmann es la so­
lución de una trama capricho­
sa; y que Kant es absoluta­
mente inactual.
No es posible imaginar al
individuo desglosado del me­
dio, ajeno al espacio y al tiem­
po, por lo mismo que no es un
"robots" generador de ener­
gías. Es, sí, una conjunción de
pasado, presente y porvenir, y
esos tres estados concurren a
dar características especiales
a su estructura espiritual.
El hombre no aparece en la
tierra por generación espon­
tánea, ni se mueve por propia
determinación. Es un eslabón
que nunca podrá cerrarse y
cuyo extremo inicial se pierde
en lo desconocido. Entre prin­
cipio y fin hay una serie de
etapas evolutivas que van ja­
lonando conquistas fantásticas
que influyen, a su vez, en las
generaciones p o sterio res de
m anera incuestionable.
El hombre, como cosa pre­
sente, sin pasado, sin porve­
nir, sin historia, sin esperan­
zas y, más aún, sin pasiones,
no tiene ubicación en la filo­
sofía moderna.
El hombre y su mundo: ésa
es la temática para cualquier
disquisición oportuna. El hom­
bre y su mundo, o el artista y
su mundo.
Tanto más trascendente será
su obra, cuanto en mayor can­
tidad participe de la época en
que actúa.
Pero, entendamos bien: en
ese mundo que rodea al ar­
tista alienta una realidad tan­
gible y otra intangible. Una
p a lp a b le y otra abstracta.
Ambas concurren a modelar
su in telecto y su espíritu.
Aquélla, con sus reflejos direc­
tos, ésta, con sus fantasmas.
De una y otra cosa está llena
el alma del artista, y de una
y de otra debe llenar sus obras
para clavarlas en el tiempo
como valor de referencia.
Ser actual, participar de la
época en forma de hallar ubi­
cación en ella, catalogarse así,
por propia determinación, cons­
cientemente, es tarea que ele-

�FORMA

N oviem bre de 1942

va al arte a la
condición de co­
sa funcional.
No es igual la
persistencia obs e c a d a en la
realización de un
arte in a c tu a l y
pasadista. Ni el
tiem po detiene
su marcha, ni la
H um anidad, en
general, amino­
ra la suya.
U na cosa es
llevar la carava­
na, y otra, dejar­
se llevar por la
c a ra v a n a . Y el
artista consciente
de su responsa­
bilidad no pue­
de aspirar a otra
cosa que a ir de­
lante, ab rien d o
paso, desfloran­
d o m is te r io s ,
alumbrando c a ­
minos, hundiendo
huellas, pulveri­
zando obstáculos.
La historia de
los conocimien­
tos humanos es
brutal con aque­
llos que no pue­
den aportarle un
capítulo nuevo.
Vida inútil la de
quienes viven a
destiem po, afe­
rrados a costumbres extempo­
ráneas, hundidos e inadapta­
dos. Reprochable en los artistas
y re p ro c h a b le también en
quienes no son artistas. Tanto
va para unos como para otros.
Los pueblos que no partici­
pan de las inquietudes y de
las conquistas de sus hacedo­
res de arte, no pueden mirar
altivamente el porvenir. ¿Qué
decir, entonces, cu an d o sin
participar de esas inquietudes,
se las discute y se las com­
bate?
JU A N

S.

t

corbacho

“ El R em en dón” (óleo)

ONFUNDIR las influencias extrínsecas con las leyes intrín­
secas, tal es el error que cometió Taine. Cuando se propuso
dilucidar el problema del arte, subordinó de manera inmediata los
fenómenos a la época y a la raza, medios históricos y etnológicos
donde el fenómeno se produce, pero no el principio productor del
fenómeno. Es el artista creador, el individuo, el genio, quien crea
la obra, aun sufriendo las influencias del ambiente. Pero Taine,
hombre de su tiempo, no pudo ver este verdadero principio —
aunque tuvo el presentimiento —; la psicología estaba todavía en
el estudio de las sensaciones y no podía procurarle los elementos
necesarios para el análisis de las facttltades creadoras. (L e ó n P as^

chal,

"Esthétique Nouvelle fondée sur la Psychologie du Génie” ).

"N o es posible confiar en el futuro de una Institución si cada uno de sus miembros no
se considera como parte integrante e indivisible de la misma, con los mismos deberes y
las mismas responsabilidades”
(D e la M em oria de 1942)

7

�FORMA

☆

Noviem bre de 1942

★ ☆ FICHERO

BIOGRAFICO

IF n el año 1923, finalizados sus estudios en la Academia Nacional de
Bellas Artes, Horacio Butler se trasladó
a Europa, donde permaneció una déca­
da, viajando por distintos países del con­
tinente. En la colonia alemana de ar­
tistas de Worspswede, en Italia y en
Francia, alternó con pintores de valía,
y siguió las enseñanzas que impartían,
entre otros, A. Lothe y Otto Friesz.
Mientras tanto, hizo envíos frecuentes
a exposiciones de esta capital, del inte­
rior y también del extranjero. En el año
193 3 regresó al país y realizó una mues­
tra individual de sus obras en la galería de "Amigos del Arte”. Los museos
Nacional de esta capital y provinciales de La Plata, Córdoba y Santa Fe
han incorporado a sus colecciones cuadros de Butler. Además de las
ilustraciones "a todo color” que le fueron encargadas para una edición
de "Mansiones verdes” por una editorial estadounidense, dicho artista
ejecuta en estos momentos varios cuadros con motivos isleños, tomados
en el Delta del Paraná. Horacio Butler nació en esta capital en el año
1897. En 1941 realizó una muestra retrospectiva en "Amigos del Arte”,
que fué una confirmación de su justo prestigio. Hace un mes que

[continuam os en este número la
publicación de las biografías de
los socios activos de la Sociedad
Argentina de Artistas Plásticos,
conforme a la resolución del
Consejo Administrativo, la que
ya es del conocimiento de nues­
tros asociados.
El orden de estas publicaciones
se halla sujeto al de entrega, en
nuestra Secretaría, de los datos
y fotografías, ya solicitadas con
reiteración.
De los señores consocios depen­
de que estas biografías sean
exactas y completas.
regresó de Norteamérica, a donde
fuera invitado por el Comité de
Relaciones culturales del gran país
del Norte, en su política de estre­
char relaciones con la Argentina.
Horacio Butler ha conquistado,
entre muchos otros, los siguientes
premios: Medalla de oro en la Ex­
posición Internacional de París
(1937). Primer premio en el Sa­
lón de Rosario (1940). Gran Pre­
mio Adquisición en la misma ciu­
dad (1941). Segundo premio en el
Salón Nacional de Bellas Artes
(1941). Existen cuadros suyos en
los principales museos del país y en
las más prestigiosas galerías par­
ticulares.
I^T ació en Buenos Aires el 1" de
’ marzo de 1893. Fue el poeta
Angel Falco quien descubrió en él
a un eficaz caricaturista, tarea a la
cual se entregó de lleno siendo to­
davía un adolescente. A los veinte
años arremetió con la acuarela, sin
maestros ni guías, pintando posta­
les que se vendían con facilidad.
Fué así cómo el bachiller dejó los
libros y, optando por el lápiz y el
color, partió para Río de Janeiro,
colaborando en "Fon Fon”, "Ca­
reta” y "Jornal do Brazil”. Pero
no había de quedar ahí la cosa. En
Río de Janeiro retoca negativos,
bien pagado por un fotógrafo en
auge, y patenta, poco después, una

H O R A C IO

BUTLER

“ In te rio r” (óleo)

8

•

�FORMA

Noviem bre de 1942

DE

NUESTROS

SOCIOS

ANTONIO C ESAR LOPEZ
máquina para im­
primir "sette duzias de retratos”
en 15 segundos.
Esta es la etapa
más graciosa de
la vida de López
Seoane.
Viaja más tar­
de de B ahía a
Pernambuco, de
Pernam buco a
H o l a n d a . En
Amsterdam cono­
ce a Van Ost, que es, en definitiva, quien le
orienta. En 1916 se instala en Madrid, donde
conoce a Emilio de Madariaga, en cuyo taller
aprende a modelar. Regresa de Europa, y por
imposición paterna, termina su carrera de escri­
bano. Cumplido ese imperativo, se aboca de
lleno a su carrera plástica, y entrega a ella lo
mejor de sus inquietudes espirituales. Principales
exposiciones: Salón Nacional (1939). Otoño
(1940). Pergamino (1937-39-40). Santa Fe
(1940), y una muestra personal en Mercedes
(Buenos Aires). Poseen obras suyas: El Concejo
Deliberante y la Biblioteca Sarmiento de Mer­
cedes.

RICARDO

SEOANE

A N T O N IO C. LO PEZ

seoane

“ Mi H ijo C ésar” (yeso)

MARRE

E

s argentino,
nacido el 6 de
enero de 1908.
Su co n cu rren ­
cia al Salón
cional y a los certám ertes de La
Plata y Rosario,
es frecuente y va­
liosa conforme lo
reconoce la crí­
tica y los enten­
didos. Su juven­
tud no le impide
hurgar en sus mo­
delos, generalmente de humilde prosapia, en
busca de profundas complicaciones psicoló­
gicas. Véase "Mendigos”, expuesto en el Salón
Nacional de 1940.
El Museo de La Plata le adquirió su obra
"Figura de niña”.
RICARDO

MARRÉ

“ M endigos” (óleo)

9

�FORMA

N oviem bre de 1942

por antonomasia, que las lleva
reflejadas en los ojos en tanto el
alma vaga noctámbula como un
pájaro que fuera el dueño indis­
cutido de todos los horizontes del
mundo.. .
” ¡La riqueza del hombre que
E efectuó el 5 de noviem bre el acto organizado por el
llena
sus bolsillos con luz de sol
m A teneo Popular de la Boca en honor del artista Roberto
— A J. Capurro, con m otivo de haber merecido en el X X X II
y blanco de luna!
Salón Nacional de Bellas Artes el Gran Prem io Adquisición,
de escultura, con su obra “La canción del m ar”. E l am plio
” ¡La riqueza del hombre que
salón de la Sociedad Bom beros Voluntarios de la Boca, en el
hoy ocupa esta mesa como un
que se realizó el banquete, ofrecía un brillante aspecto.
A los postres ofreció la fiesta el presidente del A teneo Po­
patriarca respetable y respetado!
pular de la Boca, señor A ntonio J. Bucich, quien se refirió a
” ¡No en balde insistió en los
la obra realizada por el escultor Capurro. Le siguió en el uso
de la palabra el señor Rodrigo B onom e, en representación de
motivos del mar y evocó esperas
la Sociedad A rgentina de Artistas Plásticos. E l señor Fernán
Félix de Am ador pronunció asim ism o un discurso. A l obse­
dolor osas, y mujeres de marinos,
quiado, que contestó con em ocionada palabra, le fu é entregado
y vive en estas costas, sabiendo
un pergam ino, obra del pintor B enito Q uinquela M artín, que
firm aron todos los presentes.
que es junto al río donde el cielo
tiene profundidades de abismo!
"Cielo y mar; estrella y río;
es decir horizontes azules.
"¿Por qué en la estética de Capurro canta el mar
He aquí el discurso de nuestro vicepresidente,
Sr. Rodrigo Bonome, quien, como se dijo, habló en su canción mitológica, y abre sus entrañas para
darle sus motivos como la hembra amorosa se da
representación de la S. A. de A. P.:
“No siempre ser artista importa desenvolverse en caricias y se da en hijos?
"Porque el mar no tiene secretos para los hom­
como artista. La vida tiene caprichosos recovecos
bres
que se entregan en espíritu. Y Capurro es de
en donde se encaja el alma, siendo así que, a veces,
esos
hombres.
condena a mirar el suelo a quien nació para contar
"El mar y la montaña se parecen en eso: Pu­
estrellas, y a vivir cara ál cielo a quien nació sin
espíritu. Por esa razón hemos visto a más de un rifican el alma.
"¿Será ése el premio de la Naturaleza para sus
hombre buscar estrellas en una charca, y ¡encon­
trarlas... que también en las charcas se refleja el hijos que no han hecho traición a su raza?
"¡Será ése, tal vez!
cielo cuando se tienen alma y ojos para verlo!
"La verdad es que el mar tiene canciones para
"Bendito don este de ver las estrellas en la tierra,
y verlas en las calles, y en las gentes, y en los cam­ Capurro y que Capurro entiende las canciones del
pos, y en nuestros amigos. Este sí que es privilegio mar. Ya es bastante eso para merecer este homenaje.
nuestro, absolutamente nuestro, cetegóricamente
"Pero hay más que eso. Mucho más que eso.
nuestro. Bien vale ser artista, sufrir y morderse
"No sólo el mar tiene canciones para Capurro
ante la incomprensión de las gentes, si esa facultad y éste escucha conmovido esas canciones, sino que
innata nos permite encontrar estrellas en todas par­ su espíritu, como polo receptor y transmisor de
tes, en tanto aquéllas encuentran la paja en el ojo esas canciones, las toma y las expande para nuestro
ajeno, condenadas a destruir y a morir como, de­ regocijo profundo y para nuestra delectación es­
vorando a sus hijos, iba muriendo Saturno.
piritual.
"Los artistas son como son... y lo que son:
"¡Ver estrellas!... sentirlas dentro de uno, o
seguir tras ellas como el hombre de campo, poeta Engranajes obedientes a un centro común, del cual
participan en su tarea de mover
una época.
"No son todos iguales, desde
ñor asocia d o :
Señi
luego; pero, preciso es el esfuerzo
CONCURRA AL TALLER LIBRE DE CROQUIS.
de los humildes para que puedan
EL MODELO POSA DE 18 A 20, LOS DIAS
moverse con más comodidad aque­
HABILES, MENOS LOS SABADOS'.
llos que actúan en la órbita de los

FUE AG ASA JAD O EL ESCULTOR

ROBERTO CAPURRO

10

�FORMA

^Noviembre de 1942

seleccionados. Por eso, vemos con
amargura primero, y con odio después,
los desmanes de la crítica irresponsable
y aventurera.
"Cuando el gusano ataca a la hoja,
tiembla la flor. Tiemblen, pues, los se­
leccionados cada vez que la ponzoña
caiga sobre el esfuerzo pequeño de los
humildes.
”Hay una moral en construir y otra
moral en destruir. Cuál de las dos mo­
rales es realmente moral, nosotros lo
sabemos. ¡Y bien!
"Destruir es la pasión de los dioses
y de los tontos. Y en nuestro país no
hay dioses.
"Capurro es de los que construyen,
como todos los artistas. Construye, co­
mo ellos, una obra y un ideal.
"Eso es lo que importa: la obra. Eso
es lo que queda. ¡Y ésa es nuestra ven­
ganza, tanto más terrible cuan amarga
fué la contienda que debió librarse
para realizarla.
"Capurro ha pasado airoso esa cor­
tina de fuego y hoy está fuera del al­
cance de los francotiradores. Por eso
se ha querido rendirle este homenaje,
cálido de comprensión y reconocimien­
to. Por eso y por muchas otras cosas
más.
"Su obra trabajada sin prisa y sin
pausa es un ejemplo de probidad y de honradez.
En su arte sin complicaciones está latente la misma
intención honesta que le hace virtuoso, como hom­
bre y como amigo. Sus temas lo demuestran.
"No se puede ser impuro y querer al mar, por­
que el mar, como la montaña, desnuda la intención
de los hombres y los enfrenta a la conciencia. Y es
frente a la conciencia, tirana inverecunda, donde el
hombre se despoja de prejuicios y pequeñeces
para agrandarse dentro de su propio ensimisma­
miento.
"La Sociedad Argentina de Artistas Plásticos,
en cuyas filas tiene Capurro un privilegiado lugar
★

*

La Sociedad Argentina de Artistas Plásticos,
atiende una audición radial a las 19.30,
el segundo y cuarto viernes de cada mes,
por L R A ( Radio del Estado). Sintonícela.

merecido por su labor de artista y por una acción
societaria eficiente y constructiva, me ha delegado
para traerle su adhesión y su saludo en esta noche
de triunfo para él.
"Lo hago conmovido por la honra que este cargo
importa y hago votos por su ventura personal y por­
que estos éxitos se renueven.
"El señor Gonzalo Leguizamón Pondal, presi­
dente de la entidad que represento, se ha excluido
deliberadamente de traer la palabra oficial a este
acto, por entender que lo inhibía su condición de
miembro dél jurado que otorgó el gran premio
a Roberto Capurro”.
*
*
*

NUESTRA CASA ES LA DE TODOS
LOS PLASTICOS
DE LOS QUE
GUSTEN DE ESTA ACTIVIDAD.

E N T R A D A

Y

L I B R E

DE

17

A

20.30

//

�FORMA
★

(Viene de la página 4)

N oviem bre de 1942
★

★

★

restringido, cifras y mucho texto relati­
vamente, ambos bien destacados debido a
su importancia, sin perder de vista, no
obstante, el fin especial del timbre. Toda
concepción de un timbre de beneficencia
será difícil, ya por su propio fin, difi­
cultad que aumenta aún cuando se trata
de una ejecución en dos colores.
Considero la talla dulce como la téc­
nica por excelencia para un timbre, pues
ella hace ver minuciosamente las formas
de los objetos y el curso de las líneas.
Se puede seguir allí la mano del grabador.
Nada de manchas de color, pues; líneas
nítidas únicamente. Además, el timbre
grabado sobre formato real puede ser
ejecutado más delicadamente, lo que per­
mite al grabador calcular las dimen­
siones de sus planos. Aquéllos son dibu­
jados cinco veces más grandes que su
tamaño natural, y en seguida achicados.
Grabando los timbres se evitan todas las
dificultades que la impresión, la repro­
ducción fotográfica, el rotograbado y el
"offset” pueden acarrear; y se tiene, ade­
más, la ventaja de que el proyecto y la
ejecución están en una sola mano; el resul­
tado es también en seguridad y en fuerza.
Para cada uno de mis cuatro timbres
he tratado de seguir una misma construc­
ción, o sea, una diagonal y un rombo,
en éste, un motivo circular. He proce­
dido así porque esos timbres formaban
parte de una misma serie y tenían el
mismo motivo; no se podía, pues, darles
mucha variación.
Lo repito: únicamente la talla dulce
sirve para hacer valer todas las posibili­
dades artísticas y características de un
timbre postal.
TIMBRE POSTAL CONMEMORATI­
VO Y DE BENEFICENCIA. — (Ob­
servaciones de su autor, H. Seegers, dibu­
jante y grabador).
En conmemoración del 4o centenario del
nacimiento del príncipe Guillermo de
Orange, el 25 de abril de 1533, la Di­
rección General de Correos, Telégrafos y
Teléfonos, ha emitido un timbre de un
valor de 6 centésimos. Como representa­
ción fué elegido el retrato del príncipe
que se encuentra en el museo Mauritshuis,
en La Haya.
El timbre ha sido ejecutado en grabado
sobre acero. Este procedimiento, dando
frescura y profundidad y también una
cierta vivacidad a la posición de las lí­
neas, es el más apropiado a una tal re­
presentación.
Habiendo hecho el proyecto también
como el grabado de este timbre, daré
aquí algunos detalles referentes a mi mé­
todo de trabajar. (Para alcanzar un buen

resultado no es, sin embargo, necesario
que el proyecto y el grabado sean con­
fiados a una misma persona; observad los
timbres de beneficencia de Austria y
otros).
La intención era de hacer una buena
reproducción del cuadro. Fué compuesto
un gran dibujo del timbre para hacer
después, por fotografía, una reducción de
manera que se tendría una idea de cómo
se presentaría el timbre en su formato
definitivo. Las formas y las sombras fue­
ron bien estudiadas sobre el dibujo; la
dirección de las líneas y los puntos fueron
fijados después de varias modificaciones.
Las distancias de las líneas entrecruzadas
son también de gran influencia en el efec­
to final. Para expresar bien las materias
fueron empleados varios modos y modifi­
cados hasta que hube obtenido un buen
resultado. Finalmente, el achicamiento
fué hecho y estudiado, después introduje
en el dibujo los. cambios a que había
dado lugar en el formato el estudio de
la fotografía. El dibujo así retocado me
servía de base para el grabado. Deseo re­
cordar aquí que Hendrick Goltzius y
otros maestros de la edad de oro de la
talla dulce hacían a menudo dibujos a
pluma, ejecutados a manera de grabados,
como estudios previos. Esos dibujos de
Goltzius llegaron a ser, a la larga, de
una pureza tal que se confundían con
las pruebas de grabados.
Es cierto que se puede hacer también
el bosquejo sobre la misma placa de
acero, o sea dibujando con el buril, pero
ésta no será nunca tan detallada y efi­
caz como la otra: primero, a causa del
pequeño formato, y después, porque no
se pueden ya borrar las partes, una vez
grabadas, que no dieron resultado a cau­
sa de la disposición poco clara del dibujo
a buril.
Las ventajas de los bosquejos en gran
tamaño son evidentes para el grabador
sobre pequeño formato, pues está en con­
dición de responder por cada detalle. No
obstante, grabando puede aún introducir
correcciones desde el punto de vista de
la pureza, de la elegancia, etc. Se comien­
za a grabar muy suavemente y poco a
poco se aumenta la fuerza.
El trabajo previo descripto arriba es
aún a menudo útil cuando se trata de
la multiplicación y de la tirada en la
prensa automática.
TIMBRES POSTALES DE BENEFI­
CENCIA. — (Observaciones de su autor,
J. Sjollema).
La función, el destino del timbre, es
de ser obliterado. He ahí lo que no es
suficientemente comprendido al compo­
ner los proyectos de mis dos timbres.

Cuanto más abstracto sea el dibujo,,
rigurosa la estructura y "gráfica” la con­
fección, tanto más podrá resistir a su
entintamiento por el matasellos con frag­
mentos de círculos, cifras, letras, líneas
ondulantes o rectas. Y dará tanto menos;
la impresión de una pequeña obra de arte
lanzada desdichadamente a la vida pública*
y por ese hecho estropeada.
¡Que los timbres postales sean ante
todo "gráficos”!
El mejor timbre postal holandés me
parece ser el timbre por la Cruz Roja*
por León Cachet. emitido en 1927.
TIMBRES POSTALES DE BENEFI­
CENCIA SOCIAL Y CULTURAL. —
(Observaciones de su autor, S. Hartz).
La diferencia entre el grabado al buril
y las otras técnicas gráficas es la tensión
de la línea misma, causada por la resis­
tencia del material y la posición relati­
vamente firme del buril en la mano. Por
su carácter especial se puede distinguir*
pues, en seguida la línea grabada de las
del dibujo y del aguafuerte más nervio­
sas y más vibrantes. Es sobre todo en el
pequeño formato de un timbre postal,
donde cada línea tiene su misión decora­
tiva, que la técnica del grabado resalta
perfectamente.
En el grabado, la línea no es solamente
el medio de indicar luz y sombra; debe
ser también un perfil del relieve. Así
como en la escultura el efecto plástica
es producido por el conjunto de una
cantidad de perfiles, el grabado debe al­
canzar ese -resultado por sus líneas, y
ello sin caer en un relleno pintoresca
de los planos.
Por la sensibilidad de su mano el gra­
bador dispone en la línea misma de una
modulación casi infinita de lo más obs­
curo a lo más claro, que podría compa­
rarse muy bien con el tacto del pianista.
Esta variación de color es de la ma­
yor importancia para los papeles de va­
lor, pues no se ha podido jamás hasta
nuestros días obtener una reproducción
fotográfica verdaderamente exacta de un
grabado. El retrato es la mejor garantía
contra la falsificación, pues una parte
borrada o muy pesada afecta inmediata­
mente el parecido. Una abundancia de
detalles es, pues, importante para toda
clase de papeles de valor, y, por consi­
guiente, también para el timbre postal.
Tener en cuenta esto sin perjudicar al
conjunto decorativo, he ahí la principal
dificultad para el dibujante del proyecta
como también para el grabador.
*

*

A L G U N D IA L L E G A R A EN Q U E
L O S JU R A D O S S E A N IN T E G R A D O S
T O T A L M E N T E P O R P LA S T IC O S.

12
W

�N oviem bre de 1942

FORMA]

M
O
M
E
N
T
O
Por LEONARDO ESTARICO
P ic a s s o , e l a r t i s t a y l a o b r a d e n u e s ­
t r o t ie m p o ,

por Joan Merli. — Abundante
es la bibliografía picassiana, quizás la más
copitJsa con referencia a un artista y — cosa
singular en la vasta nómina en la que figuran
firmas de hombres de todas las latitudes —
la única ausencia seria es la de España, patria
del gran artista. Esta ausencia ha sido col­
mada con el libro que, editado por una em­
presa argentina, acaba de aparecer.
Su autor, figura prestigiosa en el ambiente
europeo, trae a esta disputa sobre el más in­
quietante artista de la modernidad, la ofrenda
de su cálida admiración. No nos descubre un
nuevo Picasso; huye de esos pruritos tan per­
sonales que echan a perder algunas obras de
la literatura crítica, y en pulcro estilo nos
devela un Picasso profundamente humano,
cuyo arte es analizado como una sucesión de
enlaces con las tradiciones de la grande pintu­
ra española. Su penetración crítica y su fina
sensibilidad desentrañan con parsimoniosa
cautela los intrincados vericuetos del complejo
psicológico del ilustre malagueño. Sin desde­
ñar ciertos detalles anecdóticos, que tanto
iluminan sobre la vida y andanzas del inven­
tor del cubismo, se allega a las cimas de la
gran crítica para, desde ella, comunicarnos
sus conclusiones definitivas. Sin compartirlas
en un todo, forzoso es admitir que ellas se
basan en enjundiosos raciocinios. El cubismo,
que tanto revolucionó al mundo de la plásti­
ca, aun no ha dicho su última palabra, tam­
poco es imposible predecir si será lanzada por
su iniciador. Pero lo que Picasso ha expresado
en este lenguaje es ya definitivo; bastaría
para la eternidad de su gloria, pero Picasso
vive no sólo físicamente, que en lo artístico
no es la única vida, y su inquietud nos re­
serva aún sorpresas espeluznantes, por ello da­
mos un sentido profético a las palabras finales
de este libro: “Picasso, Pablo Ruiz Picasso,
está en el albor de la segunda juventud.
El volumen está magníficamente presen­
tado y puede comparado con los mejores del
P A B L O P IC A S S O
D ibujo a la p lu m a con óleo
género de procedencia europea.
dilu id o con b e n c in a -1938
U n l i b r o . — Una mano se estira en ade­
mán suplicante. ¿Qué pide? ¡UN LIBRO!
¿A quién se le pide tal dádiva? A los artistas. La
Muy distinto es cuando este pedido se formula por
Comisión Nacional de Bellas Artes ha dirigido una organizaciones que carecen de recursos y cuyo capital
circular a los artistas, solicitándoles la donación está constituido por el aporte de sus componentes, a
de un libro. No deja de ser paradógica tal actitud. los que la contribución común beneficia directamente.
Lo lógico es que los artistas solicitasen de una entidad
Reza en la circular cómo se ha constituido el fondo
oficial, que se sostiene con rentas generales de la Na­ bibliotecario, pero no consigna el número de lectores
ción, que nunca se mostró pródiga con las empresas que la frecuentan ni las facilidades que se prestan
de la cultura, la prestación de un servicio semejante, a los mismos.
pero que el rico pida al pobre ¡es asombroso! "La Pren­
No es posible dar a los artistas el mismo trato que
sa” publicó un editorial muy oportuno sobre el abuso al lector común de una biblioteca general; su respon­
que implica el dirigirse continuamente a artistas y es­ sabilidad es otra y sus necesidades profesionales más
critores, requiriéndoles la cesión gratuita de los frutos perentorias.
espirituales, y llamando la atención sobre la situación
Esperamos que se reparta otro comunicado salvando
de éstos, a los que acucian las mismas necesidades esta omisión, como ser un catálogo de las obras exis­
que al resto de los mortales.
tentes a fin de evitar búsquedas inútiles.

13

�FORMA

INICIATIVAS

Iniciativas presentadas por - nuestro
delegado, el pintor Amadeo Dell’Acqua, y apoyadas por el pintor Olindo
Davoli, al último Congreso Nacional
de Turismo, donde fueron aprobadas.

* A LBUM ES A R TISTIC O S PARA TU R ISTA S

Ediciones de álbumes con litografías,
xilografías y aguafuertes, para vender en
las zonas de turismo, como recuerdo.
Las incomparables bellezas de las zonas
cordilleranas, los paisajes serranos medite­
rráneos, como las típicas figuras y cons­
trucciones del norte, pueden ser argu­
mentos de piezas artísticas trabajadas por
los nobles procedimientos de la incisión.
Una serie de ellas, reunidas en un álbum
o carpeta, puede co n stitu ir al propio
tiempo que una valiosa colección, un ama­
ble recuerdo de los lugares visitados.
Desde luego, ambos aspectos, el artísti­
co y el recordatorio, deben ser insepara­
dos en estos álbumes. Los medios mecáni­
cos de reproducción carecen de esta cir­
cunstancia de significación, pues puede
cumplir tal misión cualquier publicación
periódica comercial. Debe tratar de re­
unirse, en consecuencia, series de graba­
dos — xilografías, litografías y aguafuer­
tes originales.
La Comisión Nacional de Bellas Artes
podría ser la ejecutora directa de un con­
curso de selección entre los artistas ar­
gentinos y residentes. La ejecución de las
carpetas constituiría de por sí la recom­
pensa a quienes intervinieran en los cer­
támenes.
Del precio fijado, deducido el costo de
estas publicaciones, se destinaría a fomen­
tar el turismo en la forma de adjudica­
ción de "bolsas de viaje” a artistas y es­
tudiantes de méritos reconocidos para ob­
tener este beneficio, y a la propaganda
del turismo.

ic

Estampilla de propaganda para Turismo

a) En el orden nacional, para adherir
a la correspondencia destinada al exterior.
b) En el orden provincial, para encau­
zar el turismo hacia determinados lugares
de la provincia.
c) Regionales, como anticipo de las
fiestas locales de celebración anual en fe­
chas fijas.
a) Podrían emitirse cantidades regula­
res de estampillas para la propaganda de
los lugares más importantes del país, en
varios colores, tipos y tamaños. Sus for­
mas podrían ser exagonales o triangulares
para evitar confusiones con las estampillas
emitidas por la Nación y no transgredir
decretos del Poder Ejecutivo dictados so­
bre esta materia.
Estas estampillas serían adheridas a la
correspondencia oficial y particular, sin
tener en cuenta su destino. Serían provis­
tas por la Dirección Nacional de Turismo
a hoteles, posadas, asociaciones, agencias
de turismo, etc.
b) Otro tipo de sello — circular con
perforado en cuadrado, por ejemplo —
de distintos colores podrían adoptarse en
forma definitiva para determinados pun­
tos de turismo de carácter provincial. Co­
rrespondería a las comisiones provinciales
de turismo la confección de los mismos.

14

N oviem bre de 1942

H

E de decir algu­
nas p alab ras LA S O C I E D A D A R G E N T I N A
en este espacio
destinado a una activi­
dad tan noble, comoDE
la A R T I S T A S P L A S T I C O S
que estimula con encomiable empeño la
Sociedad Argentina de
Palabras del escritor M iguel A lfredo D ’E lía.
Artistas Plásticos.
por L R A , R adio del Estado, en una de
Y me siento feliz de
hacerlo, en mérito a
nuestras audiciones.
los dignos propósitos
de esta entidad que
reúne tan calificado núcleo de artistas nacionales. Considero que son, precisa­
mente, los artistas y los intelectuales quienes en mayor grado necesitan del
apoyo que presta la agremiación. Y si no se lograron con ella resultados más
positivos aún, es porque no ha presentado, quizás, toda esa tensión unificadora,
que hace tan fuertes a otros sectores profesionales y obreros.
La razón es, por otra parte, bien explicable. Las cuestiones del espíritu se
prestan más que otras, a disociaciones de orden personal, porque el éxito o el
fracaso de los que a ellas se dedican, están sujetos a variaciones de juicio y a
opiniones individuales. Con ello se abre campo a factores disgregantes, a pug­
nas recónditas, que no contribuyen en ningún sentido a crear el espíritu de
cuerpo. Así, si no fuese por el esfuerzo constante de estas instituciones gremialistas, el artista o el intelectual quedarían librados a sí mismos en la dura
lucha contra el medio que a menudo es indiferente, cuando no hostil.
De ahí lo meritorio de estas asociaciones, que deben librar rudas batallas
para mantener su prestigio, sostener el respeto de autoridades y público para
con sus miembros y, en última instancia, para asegurar su vida misma, muchas
veces desarrollada dentro de la precariedad inherente a la falta de un acertado
concepto sobre el valor del artista en la sociedad.
Sólo cuando decrece el nivel intelectivo de un conglomerado humano, como
ha ocurrido en algunas naciones del viejo continente, o cuando no ha alcanzado
su plena madurez, como acontece entre nosotros, el artista aparece colocado
al margen de la vida de relación, visto como flor exótica que hace fácil la.
burda ironía del filisteo.
Los florecimientos artísticos han coincidido siempre con la plenitud social.
Justo es que consideremos entonces elementos imponderables de cultura y pro­
greso colectivos a los organismos que en medio de todos los obstáculos siguen
postulando para el artista todo el respeto que merece.
Hay quien sostiene que la sociedad de este tiempo, movida por pasiones
de origen indudable en la insatisfacción gástrica, no hay lugar para los cultores
del arte. Que éste es el momento de los diplomáticos, de los economistas y de
los militares. Que quienes se dedican a puras especulaciones del espíritu, a la
inútil función de crear belleza, son ahora entes innecesarios que están viviendo
horizontes demasiado olvidados por la dinámica presente.
Puede que todo esto sea posible. Pero, aunque lo fuera, creo que algún
día, cuando la humanidad se canse de abrir fosas y enrojecer los ríos y los
mares; cuando una vez aventados las hambres y los ayes haya cielos nuevos
para acoger los trinos que ahora mueren ahogados por el estruendo enloquecido;
cuando todavía queden hombres y mujeres, exhaustos pero no olvidados de sí
mismos, entonces la humanidad se volverá al artista para pedirle un trozo de
canto, una gota de color o la gracia de una forma, a fin de aliviar en esa
divina inutilidad de la belleza todas las amarguras que acumuló inconsciente­
mente, en el terrible delirio de las "finalidades prácticas", de los problemas
económicos y de las ambiciones materialistas con que un mundo de pesadilla
se entretuvo en desmenuzar su propio destino.
Serían adheridos a todas las piezas posta­
les de origen gubernamental y particular,
pero destinadas a localidades del territo­
rio argentino.
c) Las estampillas regionales se emiti­
rían únicamente con anterioridad a los
festejos de las "Fiestas de la Vendimia”,
en Mendoza; "De la Zafra”, en Tucumán;
"De la Virgen del Valle”, en Catamarca, etc., o de otros actos similares.
Con propósito de dar impresión cabal
en el extranjero y a los visitantes del ex­
terior, y aun a los habitantes del nuestro,
del adelanto cultural logrado por el país,
se presenta esta iniciativa, *y, al propio
tiempo, para lograr trabajo a muchos ar­
tistas pintores, grabadores, decoradores,
ilustradores. Para este fin, las estampillas
cuya adopción se propicia se seleccionarían
en concursos, cuya organización podría
estar a cargo, en cada caso, de la comi­

sión Nacional de Bellas Artes y comisio­
nes provinciales de Bellas Artes.
En las bases de los respectivos concur­
sos correspondería hacer mención de las
características de las estampillas — mo­
tivo, colores, medidas, leyendas, etc. —
Estos sellos pueden tener un valor a fijar
entre l/ 2 y 2 centavos, a fin de allegar
fondos para gastos de premios, impresión,
para subvencionar "bolsas de viaje” para
estudiantes y artistas, para la construcción
de una casa de intelectuales, y para tan­
tos otros fines útiles y culturales que se
pueden fácilmente imaginar. Los agentes
de turismo, los hoteleros contribuirían en
esta obra, toda vez que les significaría un
beneficio directo.
En caso de merecer aprobación esta
iniciativa, resultarán positivos beneficios
para el turismo, el conocimiento en el
extranjero de nuestro país y su cultura.

�FORMA

Noviembre de 1942

EXPOSICIONES
SOCIEDAD ARGENTINA DE ARTISTAS
PLASTICOS. — Exposición colectiva de tra ­
b ajo s d e los socios, en su local del su b ­
suelo de la G a le ría G üem es, F lorida 165,
la q ue p erm anece a b ie rta d e 17 a 20.30,
los d ía s h ábiles.
GALERIA WITCOMB, F lorida 760. —
M uestra retrospectiva de Jo aq u ín Sorolla
y B astida. H asta el 5 de diciem bre.
S a la II: O leos de R ichard H all.
MUSEO MUNICIPAL DE BELLAS ARTES,
P erú 190. — R eproducciones en color de
a cu a re la s sobre aspectos y costum bres
d e B uenos A ires y sus alred ed o res, rea li­
z ad a s p or Em eric ,E. V idal, entre 1817
y 1818.
ASOCIACION ARGENTINA ARTISTICA
Y CULTURAL, Lim a 31. — P intu ras de
Virgilio A. V allini. H asta el 30.
CENTRO ARGENTINO DE INGENIEROS,
Cerrito 1250. — R etrospectiva de M iguel
C. V ictorica. De 16 a 20, h a s ta el 30.
GALERIA MÜLLER, F lorida 935. — M ues­
tra d e C ésar F. C arugo. H asta el 30.
EDIFICIO VOLTA, a v e n id a P residente
R oque Sáenz P eñ a 812 — VIII Exposición
A nual d e A rte Fotográfico y B ellas A rtes.
H asta el 30.
ESCUELA INDUSTRIAL NACIONAL DE
CERAMICA, F lorida 935. — Exposición de
trab ajo s efectuados por los alum nos du ­
ran te el año escolar. H asta el 30.
CIRCULO DE BELLAS ARTES, av en id a
de M ayo 1370. — M anchas, bocetos y
o bras p eq u eñ as. Todos los d ía s , d e lo
a 20. H asta el 30.
TEATRO DEL PUEBLO, C orrientes 1530.
— Exposición de figu ras y p a isa je s de
F rancisco R eyes. Todos los d ía s , de
18 a 24.
AGRUPACION DE INTELECTUALES AR­
TISTAS, PERIODISTAS Y ESCRITORES,
a v e n id a de M ayo 1370. — Exposición co­
lectiva d e pintu ras, escu lturas y dibujos.
Todos los d ía s , de 15 a 20. H asta el 5
de diciem bre.
" FEDERACION AMERICANA VANGUAR­
DIA TEOSOFICA, Arcos 1199. — M uestra
de cuadros del pintor J. A ntonio Sanguinetti. Todos los d ía s , d e 15 a 22. H asta
el 8 d e diciem bre.
ATENEO POPULAR DE LA BOCA, Alm i­
ran te Brow n 789. — Exposición de obras
de A lfredo G uttero. H asta el 8 d e di­
ciem bre.
MUSEO MUNICIPAL JUAN B. CASTAGNINO, R osario. — Exposición de dibujos
y a cu a re la s infantiles. Las o bras están
clasificadas seg ú n tipo, g rad o y m otivo,
llevando la s correspondientes observacio­
nes, q ue perm itirán u n a fácil in terp reta­
ción del aspecto psicológico.
BIBLIOTECA POPULAR ANIBAL PASQUINI, T afí Viejo (Tucum án). — M uestra de
o b ras pictóricas a u sp icia d a p or la Socie­
d ad de Pintores y Escultores de Tucum án.

★ Monumento al General José

de San Martín. Deben remi­
tirse las maquettes antes del 14 de
enero próximo, a la sede de la
comisión honoraria, Lavalle 665,
Quilmes.
★ La misma comisión, consultada

por nosotros, nos contesta lo si­
guiente :
“Contesto su amable carta de fecha
octubre 26. De acuerdo con lo ya esta­
blecido, el jurado no puede modifi­
carse. Dependerá de los artistas elegir
un escultor o un arquitecto y, en cuan­
to a los recursos, informamos que es­
tán votados treinta mil pesos, quince
por la Municipalidad de Quilmes y
quince por la Legislatura de la pro­
vincia de Buenos Aires. Estos últimos

serán percibidos en los próximos quin­
ce días.
”En efectivo tenemos ya veinte mil
pesos, y más de quinientos vecinos cali­
ficados han suscripto una obligación
durante diez meses, no inferior a dos
pesos por persona y por mes.
”Falta percibir la contribución de
los industriales y comerciantes y un
subsidio de veinte mil pesos despa­
chado, por unanimidad, por la Comi­
sión de Presupuesto de la Cámara de
Diputados de la Nación; es decir, la
cantidad establecida — cien mil pe­
sos — será superada. No mencionamos
distintos festivales en preparación por
los ochenta clubs y asociaciones cultu­
rales de Quilmes, porque lo que se
recaude por esos conceptos servirá pa­
ra el acto inaugural. Por lo demás,
agregaremos que la nuestra es una
comisión de la M unicipalidad de
Quilmes.
★ En la revista “Camuatí”, órgano

oficial de la entidad del mismo
nombre, se ha insertado la siguiente
noticia:
“Maestros del camouflage. — Los
artistas que agrupa la Sociedad Argen­
tina de Artistas Plásticos, han ofrecido
sus servicios para la defensa de la
patria, por creer que son los más in­
dicados para la realización del camou­
flage, que dicen podrían poner en prác­
tica con sus conocimientos e imagina­
ción.”
No escapa a nuestra pituitaria cierto
olorcillo a chamusquina y compren­
demos que la aludida nota haya
provocado el insomnio del capricante
director de la hojilla de marras. Ho­
nestamente cedemos a “Camuatí” la
jerarquía en lo que se refiere a camouflages, no sin aclarar antes que, al
ofrecer nuestros servicios al Ministerio
de Guerra, silenciamos la existencia de
esa “lechiguana” y sus empeñosos fa­
bricantes de miel, porque en el caso
cuestionado no se trataba de camouflar
de entidad artística a un club de ami­
gos inofensivos, amables y humoristas,
sino de darnos gratuitamente al país.
Y como el ofrecimiento era gratuito...
En caso de que el trabajo sea remu-

nerado, aseguramos a “Camuatí” y a
su digno director que nos pondremos
bajo sus órdenes, a efectos de poder
utilizar su frondosa fantasía, ya que,
por su origen norteño, siempre será
más tropical que la nuestra.

X

Buenos Aires, meridiano del
arte. — Movidos por el lógico

deseo de acrecentar la significación que
entre el resto de las naciones sudame­
ricanas tiene nuestro país en lo que
respecta a las manifestaciones artísti­
cas, volvemos a hacer referencia a un
proyecto cuya importancia huelga des­
tacar. Se trata de crear un certamen
bienal de artes plásticas con la parti­
cipación de todos los artistas de Amé­
rica Latina.
La referida muestra podría realizar­
se en el local de nuestro Salón Nacio­
nal de Bellas Artes, prestándole la ca­
tegoría que merece y rodeándolo de
un adecuado marco, significativo y ló­
gico. Es decir, que nuestro Salón Na­
cional se convertiría, cada dos años, en
el certamen continental de referencia.
Este Salón de Bellas Artes aporta­
ría a nuestro fervor artístico las in­
quietudes de otros pueblos hermanos,
de otras costumbres y de otros climas,
creando un rico venero en apoyo de
un más vasto horizonte creativo.
Optamos por un reglamento sencillo,
y pensamos que facilitar el envío de
obras haciendo intervenir a las emba­
jadas y consulados argentinos en los
países americanos, garantizando al
propio tiempo su devolución, sería
acercarnos al éxito que la iniciativa
merece.
Una cláusula importante sería la de
destinar en cada certamen una sala
para un pintor o escultor o grabador
fallecido que hubiere significado, en
cualquier país de América Latina, un
valor incuestionable.
Sin duda alguna, que el SALON
BIENAL CONTINENTAL DE BE­
LLAS ARTES, además de cumplir una
simpática función de acercamiento,
produciría un ir y venir de influen­
cias, necesarias para nuestro mayor y
mejor conocimiento.

RUTAS DE AMERICA

Por A N A S. C A B R E R A

cddquiera
este interesante libro docu­
m en tal Sobre el folklore
y la m úsica de cdmérica.

IPBUSBRd» I dBA®
15

�FORMA

Noviem bre de 1942

Como un agregado importante po­
drían crearse, también, algunas becas
en nuestra Escuela Superior de Bellas
Artes para jóvenes artistas de los ve­
cinos países. Esta convivencia produ­
ciría resultados análogos a los que
produjo la estada de europeos en Pa­
rís, Madrid y Roma.
La iniciativa bien merece un estudio.
Buenos Aires no puede dejar pasar
este momento, oportuno, sin duda, pa­
ra crear la hegemonía artística que el
hacer de sus artistas viene exigiendo,
y dar, asimismo, un verdadero impulso
a su política fraternal.
A la Comisión Nacional de Bellas
Artes incumbe aprovecharla en bene­
ficio del país.
*

*

P R E M IO S
EN

LO S

SA LO N ES

RECIENTES

Primer salón de la Ciudad

de

Buenos A ires

L a Sociedad de A cuarelistas y G rabado­
res, que realiza actualm ente en las salas
de Amigos del A lte el P rim e r S alón de la
Ciudad de Buenos A ires, dió a conocer
los prem ios distribuidos en tre los p a rti­
cipantes de la m uestra. E l veredicto del
ju rad o fué el sig u ie n te :
P in tu r a : Cinco prim eros prem ios de 400
pesos cada uno, que fueron adjudicados a
Jo rg e L arco, A lejandro T om atis, R odrigo
Bonome, Ju a n C. F aggioli y R aúl Russo.
T res prem ios de 300 pesos a José C. A rcidiácono, Ju a n del P rete y M echa N osti
de C a rm a n ; y dos terceros de 200, a Su­
san a A guirre y E duardo E iriz M aglione.
G rab ad o : T res prem ios de 200 pesos a
G unnar Storm , H em ilce M. Saforcada y
Pom peyo A udivert.
Ilu s tra c ió n : U n solo prem io de 200 p e­
sos a C lara C arrié.
C ro q u is: U n p rim er prem io de 300 pe­
sos a Italo B otti y un segundo de 100 a
J u a n a L um erm an Roca.

Salón de los Artistas Santafecinos

Prem io de honor, al “R etrato de la se­
ñ ora D ora T ejerin a de B usaniche” óleo,
de C ésar F ernández N av arro . P rem io f i­
g ura, a “ E l Moño R osa” , del señor R i­
cardo A. Supisiche, Prem io paisaje, a “ Cos­
ta de H elvecia, S an ta F e” , óleo, de Ju a n
Sol. P rem io com posición, a “ Bodegón Ro­
cocó” , óleo, de G ustavo Cochet. Prem io
adquisición (Salvador C ap u tto ), a “ Flo­
res” , óleo, de R aúl Schucirn. P rem io es­
tím ulo, a “ O rillas de C oronda” , óleo, de
Ignacio R o ja s ; “D ía G ris” , óleo, de E n ­
rique L. M o n te; “ Ceibo” , óleo de A na L.
de B orruat.

E sc u ltu ra : P rem io de honor, desierto.
Prem io escultura, a “ R etra to ” , de M iguel
A. Schiafino. P rem io estím ulo, a “M u­
chacho de m i B arrio ” , de W enceslao Sedlasek.
Prem ios dibujos y grabados, desiertos.

I er.

2 o. Salón A n u al de A rte de
San Fernando

E l jurado, constituido p o r : E nriq ue Policastro, p o r la Sociedad A rg en tin a de
A rtistas P lásticos ; R aúl M azza, p or la
A sociación E stím ulo de Bellas A rtes ; G as­
p a r B esares S oraire, p o r la A sociación de
A rtistas A rgentinos C am uatí, y M ario A nganuzzi, p or el C írculo de Bellas A rtes,
p a ra la sección p itn u ra , A ntonio Sassone,
p o r la Sociedad A rg en tin a de A rtistas
P lá stic o s; A ntonio G argiulo, p o r la A so­
ciación de A rtistas A rgentinos C am uatí ;
Ju a n Carlos O liva N av arro , p o r la A so­
ciación E stím ulo de Bellas A rtes, y H éctor
Rocha, p or el Círculo de Bellas A rtes, des­
pués de exam in ar las num erosas obras
enviadas, resolvió adju d icar los prem ios
instituidos de la siguiente m a n e ra :
P in tu r a : P rim e r prem io, a la obra “In ­
vierno en el C arapachay ” , óleo, p o r Luis
F errin i. Segundo prem io, a “ V iviendas
hum ildes” , óleo, de D ante B onati. T ercer
prem io, a “ Desde mi ta lle r” , óleo, p or
R am ón A lberto Ciarlo. P rim era m ención
de honor, a la obra “ F lores” , óleo, de
A raceli Vázquez M álaga. Segunda m en­
ción, a “ Islas del D elta” , óleo, p o r José
Roig. T ercera m ención, a “ O toñal” , tem ­
ple, p or A rg entin a H . A renas. P rem io al
m ejor p aisaje del D elta, a la obra “ R an ­
cho azul” , óleo, de D ino Piazza. P rim era
m ención de honor, a “ E n el arroyo N a ­
ra n jo ” , pastel, p o r M anuel F . Iglesias, y
segunda m ención, a “ D escanso en el Del­
ta ” , tem ple, p o r S ara H . B ianchi.
D ib u jo : P rim e r prem io, a la obra “ H om ­
bre orando” , carbón, de M arg arita Clos.
Segundo prem io, a “ A dolescencia” , lápiz,
p or N éstor M entaberry. T ercer prem io, a
“ P u n ta C an teras” , carbón, de S ara H .
B ianchi. P rem io único, p a ra grabado, a la
obra “ M uchacha tu cu m an a” , de Consuelo
González.
E sc u ltu ra : P rim e r prem io, a la obra
“ Recelo” , yeso patinado, de A ntonio J .
Chierico. Segundo prem io, a “M etam or­
fosis” , cem ento yeso, p or J u a n B au tista
Leone, y te rc e r prem io, a “ Cabeza de
hom bre” , bronce, de O reste A ssali. M en­
ción de honor a “ S erran a” , yeso p atin a ­
do, p or A. M iguel N evot.
/ O C I E D A D

DE A R T I/T A /

Salón de Artistas Plásticos Rosadnos

P o r unanim idad, prem io diario “ L a C a­
p ita l” , a “Irm a ” , óleo, de Luis A. O uvard.
P o r unanim idad, prem io Banco de la
Provincia (R o sario ), a “ In te rio r” óleo,
de M anuel Suero. P o r unanim idad, prem io
Banco M unicipal de Rosario, a “ Chim e­
n eas” , acuarela, de Inés R otenberg. E l
prem io Sociedad A rgentina de A rtistas
Plásticos de Rosario, p a ra fig u ra, dona­
ción del pro feso r C ésar A. C aggiano, fué
declarado desierto p o r no h aber obtenido
u nanim idad n in g u n a de las obras ex­
puestas. P o r unanim idad, el prem io So­
ciedad A rgentina de A rtistas Plásticos
de Rosario, p a ra la sección dibujo y g ra ­
bado, a la obra “ E scena ru ra l” , dibujo
acuarelado, de la señora A na C aviglia de
C alatroni. E l prem io Municipalidad de
Rosario, p a ra escultura, fué adjudicado a
“ Interm ezzo” , de Lucio F on tana, p or los
votos de los señores P lanas Casas, A cuña
y F e rre r Dodero. E l señor Guido votó p or
“ C risto” , yeso, del m ism o auto r, y el se­
ñ o r C alógero lo hizo p or “ La V irgen y
el N iño” , yeso, del señor E duardo A . B arnes. E l prem io diario “ D em ocracia” fué
adjudicado p o r unanim idad a “ L a V ir­
gen y el N iño” , yeso, del señor B arnes.

El premio adquisición del Gobierno de Santa Pe

E l ju rad o p a ra d iscernir el prem io ad ­
quisición del gobierno de S an ta Fe, en
el P rim e r Salón de A rtistas Plásticos de
R osario, in teg rad o p or los señores A gus­
tín Z ap ata G ollán, por la C om isión P ro ­
vincial de Bellas A rtes ; E ugenio Fornells,
p o r la D irección M unicipal de C ultura de
R o sa rio ; M anuel F e rre r Dodero, p o r la
Sociedad A rg en tin a de A rtistas Plásticos
de R osario, y A ngel Guido y José P lanas
C asas, p o r los a rtistas concurrentes, se­
p aró las obras “ L a quebrada” , de De­
m etrio A n to n ia d is; “ Irm a ” , de Luis A.
O uvard, e “In te rio r” , de M anuel Suero.
C onsideradas estas tres com posiciones,
quedaron en discusión las dos p rim eras.
V otaron p o r “L a quebrada” , los señores
Z ap ata Gollán, Fornells, Guido y P lanas
C a sa s; p or “ Irm a ” , lo hizo el señor F e­
r re r Dodéro&gt;J;pe ta l su erte, el prem io ad ­
quisición dér -gobierno de S an ta Fe quedó
in stitu id o p o r m ayoría a la obra “ La
quebrada” , óleo, del señor D em etrio A n ­
toniadis.
E X P O S IC IO N

C O L E C T IV A

NOVIEMBRE 1942

Exponen obras de esta muestra inaugurada e^
día 12 en nuestro loca! social

Antonio, Fausto; Aráoz A lfaro, María
C arm en; g ern i, A ntonio; Bonome, Ro­
drigo; Burgoa Videla, M iguel; Candiano,
V icente; Centurión, Em ilio; Claudeville,
R afael; D ell’Acqua. Amadeo; Faggioli,
Juan C allos; Fernández Chelo, Enrique;
Gowland Moreno, L uis; Igual, L uis; K lein,
Alberto; Larrañaga, Enrique; Leguizamón Pondal, Gonzalo; Loustalán, Germán;
Lumerman Roca, Juana; M artínez Ferrer,
Horacio; Mendiguren, Celia; M ontaner,
Celia; Muller, M iguel; Pérez, E stefanía;
Pons, María Bizarro de; Policastro, E nri­
que; Ross, Doroti; Rossi, Roberto; Saibene, A licia Zuretti de; Soldatti, Oscar;
Stagnaro, Orlando; Stessel, F élix; Sturla,
Florencio; Teruelo, Guillermo; Tiglio, Mar­
cos; Tomatis, Alejandro; Troiani, Troiano;
V illa, Gonzalo.

lO R M A

ORGANO DE LA SOCIEDAD ARGENTINA
ARTISTAS

PLASTICOS

FLORIDA 165 (S ubsuelo)

BUENOS AIRES - ARGENTINA
0
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16

F R A N Q U E O PA G A D O
T A R IF A

R E D U C ID A

C ONCESION

No 3 7 3 9

S e ñ o r it a
Mar i a C a r atan A ra o s A l f a r o
L ib e r t a d
eruDAD

1693 P .4 o .

ÍH ’

20 ctvs.

PETJSER Lda.

DE

�</text>
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                <text>Berni, Antonio&#13;
Bonome, Rodrigo&#13;
Butler, Horacio&#13;
Estarico, Leonardo</text>
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                    <text>FU N D A C IO N
Bu m v s Aires -

F

O

R

M

A

ORGANO
DE
LA
SOCIEDAD
ARGENTINA
D E
A R T I S T A S
P L A S T I C O S
N ° 22

•

O ctu b re

de 1942

•

P a sa je

Güem es

•

Buenos

A ire s

“ Corrientes y L ib e rta d ”

A U G U STO M A R TEA U

O T R A VEZ “ F O R M A ”
N e s to s m o m e n t o s en q u e las i n s t i t u ­
cio n es p a re c e n vivir e l le ta rg o de la
in d ife r e n c ia , ta l vez p o r q u e e l e le m e n to
h u m a n o se s ie n te to ca d o p o r la p r e s u n ­
c ió n d e u n f u t u r o in c ie r to , e n e s to s m o ­

- S u b s u e lo

m e n to s e n q u e se e stra g a n id ea les, se
o c u lta n s e n tim ie n to s , se tu e r c e n i n ­
te n c io n e s y p e rv iv e u n m a te r ia lis m o
d e m o le d o r y a g resivo; «FORM A», el ó rg a n o
o ficia l d e la Sociedad A rgentina de A rtistas P lá s­
ticos, rea p a rece c o n la clara c o n c ie n c ia d el
p a p e l q u e le a sig n a n los a c o n te c im ie n to s , y
lo h a c e d á n d o se e l lu g a r q u e le co rre sp o n d e .

�FORMA
N o será e l s u y o u n ro l d e c o m p la c ie n te
e s p e c ta c ió n . V u e lv e c o n e x p e rie n c ia s n u e ­
vas y c o n fu e r z a s re n o v a d a s. S a b e q u e tie n e
u n d e b e r q u e c u m p lir y h a b rá d e c u m p lir lo
a s í te n g a q u e s a c u d ir la in e r c ia de los h o m ­
b res c a n sa d o s m á s p o r la c o s tu m b r e q u e
p o r ta re a s c o n s tr u c tiv a s q u e d e b ie ro n r e a li­
z a r y n o h ic ie r o n .
«FORM A» s e rá la v ib ra c ió n clara d e f u e r ­
z a s q u e e stá m o d e la n d o , h o n e s t a m e n te ,
la c u ltu r a a r tís tic a d e B u e n o s A ires. T ie n e
sa g ra d o s in te r e s e s q u e d e fe n d e r y h a b r á de
h a c e r lo c o n la v a le n tía p r o v e r b ia l in h e r e n te
a la p u j a n z a y a l p r e s tig io d e lo s a r tis ta s
q u e r e p r e se n ta .
La Sociedad A rgentina de A rtistas Plásticos,
i n s t i t u c i ó n q u e a g ru p a a p r o d u c to r e s de
in d is c u tib le re so n a n c ia d e n tr o d e la p lá s ­
tica a r g e n tin a , q u e j a m á s se h a ce rra d o en
c ír c u lo s d e h ie rro p a ra d e fe n d e r o tr o s v a lo ­

O ctu b re de 1942

res q u e n o fu e r a n lo s p u r a m e n t e a r tís tic o s ;
q u e tie n e u n a tr a y e c to ria h o n ro sa v is ib le
a tra v é s d e la s p a r e d e s d e c r is ta l d e s u sed e ,
n o p o d ía p e r m a n e c e r m u d a fr e n t e a e s te
c lim a d e c o n fu s io n is m o q u e c o m ie n z a a
p e r v e r tir c r ite r io s q u e h a s ta h a c e p o c o f u e ­
ro n r e s p e ta b le s y r e s p e ta d o s .
E l te r r e n o de la lu c h a a b a n d o n a d o p o r
a lg u n o s a ñ o s d e la b o r s ile n c io sa , p a r e c e
h a b e r sid o g a n a d o p o r la m a le z a , y d e s tr u ir
esa m a le z a es la ta rea p r im o r d ia l q u e c o m o
d e b e r in e lu d ib le h a b r e m o s d e e m p r e n d e r ,
p a ra lib ra r a n u e s tr o a r te d e vicio s y c o s ­
tu m b r e s q u e j u s t if i c a n esas p r im e r a s p a l a ­
b ra s n u e s tr a s re la tiv a s a id e a le s e stra g a d o s ,
s e n t i m i e n t o s o c u lto s e in c e r t i d u m b r e e n e l
p o r v e n ir in m e d ia to .
«FORM A» será u n a vo z fr a n c a y a ltiv a .
F ra n ca s in c o rta p isa s y a ltiv a p a ra r e s p o n ­
d er a lo s va lo res q u e r e p r e se n ta .

DOS ASPECTO S
DE N U E ST R A
NUEVA CASA
A D A ta n grato com o con­
s ig n a r a c o n te c im ie n ­
tos que im p o rta n nuevas
c o nquistas y nuevos p ro g reso s
e n la vida de n u e stra in stitu ­
ción. H o y p o d em o s decir, con
leg ítim o o rg u llo , que estam os
d onde sie m p re hab íam o s soñado
e sta r: e n p le n a calle F lo rid a ,
v e rd ad e ro c en tro d e las a ctiv i­
dades artísticas de B uenos A ires.
E l lo cal social, am p lio , acoge­
do r, am ab le en to d o sentido,
conform a u n id e a l so cietario .
E n él p o d rá n e x p o n er n u e stro s
a rtista s; y en su ta lle r, el m e jo r
ta lle r d e la c iu d a d sin duda
a lguna, p o d rá n p ra c tic a r todos
n u e stro s socios, a d h ere n te s y ac­
tivos, de 17 a 20 horas.
H em os in stala d o n u e stra b i­
b lio teca e n u n co n fo rta b le r i n ­
cón, donde p u e d e co n su ltarse su
acervo a rtístico , que d ía a día
va creciendo en c an tid ad e im ­
p o rtan c ia .
D el m ism o m odo, el “b u ffet”
re cien te m e n te in au g u ra d o viene
a lle n a r una necesidad, h a ­
ciendo m ás co rd iales n u estras
re u n io n e s.
Las dos fotografías que ilu s­
tra n esta n o tic ia d a n una idea
ap ro x im ad a del ta lle r y de la
sala de exposiciones.

n

2

�FORMA

O ctubre de 1942

M A N O S Q UE SE
T IE N D E N Y
M A N O S Q UE SE
ESC O N D EN
P

RODRIGO

O

R

BONOME

L 21 de septiembre, al me­
diodía, se inauguró oficial­
mente el XXXII Salón Na­
cional de Bellas Artes. En el mis­
mo acto se dieron los premios.
El instante era solemne. Terrible­
mente solemne. Lo hacían así la
figura severa de V. E. el señor
presidente de la República. Seve­
ra como cabe al presidente de un
país como el nuestro, con buenas
vacas, magníficos campos, estu­
pendos cañaverales azucareros y
floreciente industria.
Al lado de Su Excelencia, des­
cansando sobre el búfalo de un
sillón, el no menos severo señor
presidente de la Comisión Nacio­
nal de Bellas Artes, y entre ellos,
el Excmo. señor ministro de Jus­
ticia e Instrucción Pública, ri­
sueño como unas pascuas, cordial
y campechano.
Su mano cordial y amiga se
tendía, efusiva, en un gesto de
simpatía hacia los artistas pre­
miados. Sabía que estrechaba ma­
nos ennoblecidas por el arte, ma­
nos cuyo hacer honran al país
entre los países más honrados del
mundo. Manos que jamás se cris­
paron en ansias de rapiña; lim­
pias de toda duda y de toda
mancha.
El Excmo. señor ministro de
Justicia e Instrucción Pública sa­
be que en esas manos, ejecutoras
de nuestra riqueza espiritual, re­

£

T R O IA N O

T R O IA N I

encarnan las manos laboriosas de
Prilidiano Pueyrredón, Eduardo
Sívori, Correa Morales, Mendilaharzu, Schiaffino, Cafferata, Ro­
dríguez Etchart, Malharro, Cárcova, Navazio, Thibón, Arato,
Palazzo y Fader. Y como no cree
en riquezas materiales, funda su
orgullo en ser cordial y accesible
y desconfía de las vacas y de las
cañas como cosas concurrentes a

“ Pro m isió n ”

endurecer el gesto y a esconder
las manos.
¡Manos que se tienden!... ¡ Qué
magnífico tratado de moral po­
dría escribirse sobre ese impulso
de tender una mano para estre­
char las de un artista!. . .
El gesto en sí — obligatorio
cuando se ha recibido la más ele­
mental educación —, raya en lo
sublime cuando obedece, espon-

3

�FORMA
táneamente, a una afectiva rela­
ción espiritual.
El Excmo. señor ministro ofre­
ció su mano amiga a todos los
artistas premiados en el Salón
Nacional de Bellas Artes, porque
sabía que estrechaba manos dig­
nas y porque su conciencia le de­
cía que sus mismas manos eran,
también, dignas de hacerlo. Tal
para cual.
R u b ric a b a con ese gesto el
agradecimiento de la República
hacia sus artistas que, al margen
de pasiones políticas, de senti­
mientos subalternos, de retribu­
ciones calculadas y de torcidas
intenciones, realizan su obra emo­
cional y empeñosa, abstraídos al
medio mercantilista de la época,
que ha logrado contaminar el cli­
ma del país.
Esa complacencia, ese apoyo
mutuo, ese deseo de confundir su
alegría con la alegría de los ar­
tistas, implica un acto de buen
amigo y de buen gobierno. Nos
aleja del caudillismo y de la mon­
tonera. Nos acerca a la época en
donde el hombre busca al hom­
bre en unidad de trabajo para el
bien de todos.
El Excmo. señor ministro sabe
que si los artistas no poseen la
ciencia de perfeccionar racial­
mente a los vacunos, ni exprimir
cañas a trueque del sacrificio de
veinte mil desheredados de la
suerte, son productores de cultu­
ra que apartan al país del número
de los países bárbaros y atrasados.
Este 21 de septiembre, Día de
la Primavera, jornada febril para
todos los artistas que concurren
a confrontar su labor con la de
sus colegas, que atisban la opi­
nión del pueblo y viven con ella
los mejores momentos de su an­
gustiosa vida productiva, este 21
de septiembre tuvo una alegría
más: hoy saben los artistas qué
manos son las que se tienden y
cuáles las que se ocultan.

4

O ctu b re de 1942

L Á CRITICA Y EL SALON N A C IO N A L
UNCA h e m o s e sta d o d e a c u e rd o co n la c r ític a n e­
g a tiv a , y m e n o s co n lo s c rític o s q u e , p a ra d e fe n ­
d e r la la b o r p o c o a fo rtu n a d a d e a lg u n o s a m ig o s,
c o m ie n za n p o r d e m o le r la o b ra d e o tr o s a rtista s cu ya
tra y e c to ria es d o c u m e n ta c ió n d e e sfu e rzo y d e e stu d io .
V éase en “E l H o g a r” la cró n ica d e l se ñ o r J o sé d e
E sp a ñ a ; léase en “ La C a p ita l” d e R o sa rio y en “ La
A rg e n tin a ” d e esta c iu d a d lo s a rtíc u lo s rela cio n a d o s
co n el X X X II S a ló n d e B ella s A rtes.
E sc rito r e l p r im e r o , p e r o só lo a fic io n a d o a las cosas
d e l a rte p lá s tic o ; m a lo s p e r io d is ta s lo s o tr o s , p o r no
d e c ir h o m b r e s d e m a la fe o ig n o ra n te s, c o n c u rre n a
c re a r u n c o n fu sio n ism o p e r n ic io s o y a p o n e r en
rid íc u lo p r e c is a m e n te a a q u e llo s a q u ie n e s se d esea
co lo c a r en u n p la n o d e p re e m in e n c ia .
La o b r a a rtístic a tie n e u n v a lo r q u e d e te r m in a n
fa c to re s q u e esca p a n a c u a lq u ie r p r e c o n c e p to . P o r
eso el c r ític o q u e ca rece d e l d is c e r n im ie n to p r e c is o
p a ra u b ic a r u n a o b ra fu e r a d e sus d e b ilid a d e s a fe c ti­
va s, está in h ib id o p a r a d a r ju ic io s. Y m ás in h ib id o
aú n si d e sc o n o c e e l m a te ria l q u e to m a e n tre su s m a n o s
o q u e se e n fre n ta a su s o jo s.
“ U na o b r a d e a rte es el r e su lta d o ú n ico d e u n te m ­
p e r a m e n to ú n ico . S u b e lle za p r o v ie n e e x c lu siv a m e n te
d e l h ech o q u e e l a u to r es lo q u e es, y nada tie n e q u e
v e r co n la circu n sta n cia d e q u e o tra s p e rso n a s in q u ie ­
ra n e sto o a q u e llo ” ( W ild e ) .

N

COSAS QUE SE HAN DICHO
.

"En este cuadro hay lluvia, hay
árboles, hay casas, hay todo
menos pintura. — Picasso (Citado por
Ramón Gómez de la Serna en su obra
"Ismos").
.
"La Naturaleza es un dicciona^
rio donde hay que ir a buscar
las palabras". — Delacroix.
■
^

"El arte no evoluciona sino que
marcha". — Picasso.

,
"Cierto iilósoio antiguo o mo”
derno, que no puedo precisar, ha
hecho notar que las partes más nobles
de la materia son también las más re­
pulsivas cuando se pudren".—Schiller,
"La educación estética del hombre".
,
"Se encuentra el arte al igual
”
que la ciencia, libre de todo lo
positivo, desembarazado de todo pro­
ducto de la humana convención. Los

dos se precian de ser por completo
inmunes al capricho de los hombres.
Puede, en efecto, el legislador político
cercar los dominios del arte y de la
ciencia, pero en ellos no podrá reinar;
puede desterrar al amigo de la ver­
dad, mas la verdad subsiste; pue­
de, asimismo, d ism in u ir al artista,
mas no adultera el arte. Es algo
muy común, por cierto, ver a la cien­
cia y al arte ante el espíritu de la
época inclinarse reverente, y frecuen­
temente sucede que el gusto artístico
imponga sus leyes al gusto creador.
Cuando el carácter se hace riguroso
y duro, observamos a la ciencia vigi­
lar su s fronteras estrictamente, en
tanto que el arte se somete a las pe­
sadas cadenas de las reglas; pero
cuando el carácter se torna blando y
licencioso, la ciencia busca el aplauso
y el arte el placer". — Schiller, "La
educación estética del hombre".

�FORMA

O ctubre de 1942

DAUMIER

detenido y detallado en su
nace en Mar­
construcción, se colora en
sella en 1 808. Su
grados diversos con tres
madre es marsellesa
matices — cuya mezcla
Estos dos ca p ítu lo s han sido tra d u c id o s por
de pura sangre; su padre es
U lises B arran co d e l lib ro de A rsen e A lex a n puede variar hasta lo infi­
originario de Béziers. Ella
d r e , " D a u m ie r” . Ilu stra n acerca de los ele­
nito — , que le darán su
es una buena mujer, sim­
m en tos de fo rm a ció n , ta n to psicológicos com o
color personal, sus valores,
plemente; él es un gran
de a m b ie n te , d e l litó g ra fo fra n cés. Se en tien d e
su fisonomía intelectual y
esto com o un a p o rte para la m ejor com pren ­
hombre. Vidriero, poeta y
sión d e l a r tis ta ; a u n q u e no se haga m ención
moral, empleando palabras
reformista; Ju an Jacobo
algu n a a su p ro d u cc ió n , p o d rá s e r v ir esta t r a ­
más a b stra c ta s. Con los
Rousseau, por las ideas, y
du cción com o a n te c e d e n te para qu ien q u iera
años, los trazos se afirma­
los peores versificadores,
o b se rva rla o para con firm ación de las d e d u c ­
rán, el color tomará más
ciones q u e h u b iere hecho qu ien y a la conozca
por la forma, han pasado
vigor, yendo lo más a me­
por su espíritu; la reencar­
nudo hasta obscurecerse,
nación re s u lta mediocre.
pero nada será modificado
Un genio de tal suerte no
omite ir a París que le atrae y que ra actuar sobre una idea, la clari­ ni en las proporciones ni en las
le desconocerá. La madre será, co­ videncia que le permite captar de relaciones de armonía.
Esos tres tonos son dados por
mo es frecuente en similares, casos, inmediato toda una escena, toda
una
situación,
todo
un
ambiente,
las
influencias femeninas, las in­
una heroína de "la vida simple de
trabajos fastidiosos y fáciles”, y y penetrarlos sin necesidad de an­ fluencias masculinas y, en fin,
como de c o s tu m b re igualmente, dar en rodeos. Es de buen humor, las de la época. Quedan dichas
cumplirá "la obra de elección que particularmente entre camaradas, las de la buena simplicidad ma­
requiere mucho amor”. No tendrá y simple, en una palabra; y cuan­ terna y las del espíritu filosófico
do las gentes del Mediodía se po­ del padre, que si en su caso son
más que una decepción durante
nen
a ser simples. . . son santos. d eclam atorias, reaparecerán en
los primeros años en París: la de
no ver a su marido asombrar la Por otra parte, desde el punto de Honoré Daumier, no bajo la for­
capital y la de que no obtenga vista de las ideas, no hay por qué ma verbal, sino poderosas como
en ella su subsistencia; y, por otra obstinarse en la burla de Jean Bap- para crear imágenes verdaderas. En
parte, la de ver a su hijo orientar­ tiste Daumier (1) y su pasión por cuanto a la época, es apropiada pa­
se a su turno hacia un oficio de Juan Jacobo y el abate Delille. ra desarrollar el espíritu satírico.
"meurt-de-faim”. Sin em bargo, Transformándose será en Honoré Estamos en 1815. Se ha salido de
éste se despabilará bien pronto pa­ fidelidad intangible a nobles doc­ los dramas revolucionarios y de la
ra ganar su vida, y poco después trinas que se arriesgan al ridículo pesadilla de magnificencias del im­
la de sus padres, que serán para cuando revisten formas graves, so­ perio, para caer en la mezquindad
él una carga aceptada con esa lemnes y chatas, pero que se trans­ de las represalias, las desazonas en­
gran serenidad, que es la forma su­ figuran cuando el espíritu satírico, tre el espíritu de rebelión mal
perior de la designación, virtud el humor y el poder de evocación apagado y ávido de reencenderse,
por medio de imágenes fuertes y y una tiranía tímida, mediocre, in­
ésta que tendrá toda su vida.
¿En qué proporción el genio de justas las retoman. La prédica, la inteligente de las lecciones del ayer
Daumier es debido a aquélla, su pe­ disertación y la comedia viven so­ y de los presagios del mañana. Los
queña patria, y a ésta, su familia? bre el mismo fondo; pero aquéllas espíritus generosos entre el pueblo
y, particularmente, entre la parte
Quienes lo conocieron y tuvimos adormecen y ésta conquista.
Nos hemos anticipado un poco cultivada del pueblo, comparten la
la fortuna de poder interrogarlos,
no nos lo han descripto como el a la formación de nuestro héroe. execración de la fuerza brutal y el
meridional tipo, es decir, petulan­ Pero, ¿por qué no este método, si menosprecio de la vejación hipó­
te, verboso, reidor. . . (que, por se admite que un chico de siete crita.
Por su espíritu vivo, su amor a
otra parte, no pertenece sino a una años, espectador de las dificultades
especie desaparecida o quizá ima­ de la vida desde temprano, está ya la libertad, sus fuerzas de simpa­
ginada). Al contrario, Daumier es formado en cuanto a inteligencia, tía, el pequeño Daumier, mejor tes­
poco hablador, oyente sosegado, voluntad y aptitudes? Lo restante tigo de las durezas del ganapán —
sonriente y profundamente obser­ pertenece al desarrollo. ¿No existen y también de las reivindicaciones
vador; como Moliere, habría podi­ granos que, seccionados, ofrecen al de la inteligencia — que de las
do merecer de sus amigos el sobre­ espectador la figura en miniatura ventajas de la riqueza, no podrá
ubicarse sino entre los que desobe­
nombre de "contemplador”. Pero la del árbol entero?
He aquí al pequeño Honoré en decen. Su íntima vivacidad meri­
naturaleza meridional, que en cier­
tos meridionales toma apariencia de París, a los siete años, entre la dional hará también de él uno de
frialdad, es incontestablemente pu­ utopía y la buena voluntad, libra­ los que juzgan. Resta dar a eso
ra en su interior. No tiene ese as­ do no a la calle, sino a ese replie- una forma y un fin. El fin es ese
pecto glacial del gascón tal como el gamiento sobre sí mismo que da a destino al cual, habiéndose fraca­
Dubois de Marivaux, ni esa reserva los niños aire serio y soñador, tan sado en su explicación, se ha dado
el nombre de vocación. La forma
un poco áspera de ciertos marse- sorprendente a veces.
son
los maestros del Louvre.
Este esquicio de hombre, que es
lleses de negocios. En él existe el
calor del corazón, la prontitud pa­ un ser de ocho a diez años, ya muy
(1) Padre de H onoré Daumier.

D

a u m ie r

,VT ,i¡.

�FORMA

O ctu b re de 1942

Los quince años que pasan entre
la llegada del niño a París y las
primeras manifestaciones verdade­
ramente personales del joven artis­
ta, habrán sido aprovechados para
una educación experimental a la
que no falta la originalidad ni el
valor. Bajo las formas más fami­
liares y con el mínimo de conven­
ciones y de apremios, el pequeño
marsellés-parisién aprende cuanto
le será necesario para la carrera aun
no elegida: la vida, sus espectáculos
y sus luchas, la estética y el oficio.
Hace el aprendizaje de la vida
real, huraña, cruel, fea y cómica,
como pasante en el estudio de un
ujier. Es probable que, estando con
su familia, en los momentos de
escasez, se haya apercibido muy
bien del porvenir de ese género de
"estudios” ; pero la prisa por car­
gar una parte del fardo demasiado
pesado sobre las todavía jóvenes
espaldas, es a menudo mala con­
sejera de los padres. El padre, des­
corazonado por su fracaso como
poeta, pero deseoso aún de encon­
trar protección cerca de "los gran­
des” bajo el régimen de la Res­
tauración, habrá decidido "que to­
me lo que encuentre”. Después de
todo fué una escuela que, retros­
pectivamente, consideramos opor­
tuna. El pasante de escribano tiene
ocasión de aprender en ella — no
por principios ni en los manuales
— lo justo, lo jurídico y lo injusto.
Ve de cerca los embrollones y las

gentes de negocio; los artificios y ■conjeturas. Sin embargo, no se
las angustias. Y llevando legajos a trata ahora de una conjetura; es
las escribanías, habrá sido impre­ sobre recuerdos precisos, divididos
sionado cómo se es en el principio entre los contemporáneos de Daude la vida, por todo lo que a ella mier y recogidos entre ellos mis­
es violentamente c o n tra rio pero mos que reconstituimos esa inten­
que en ella impera; habrá obser­ sa y segura formación. Las indi­
vado las togas negras, los birretes, caciones son netas y suficiente­
los aires importantes, las risas cíni­ mente detalladas: Daumier amaba
cas de los abogados en las salas de mirar los mármoles antiguos; los
los pasos perdidos; o su mímica holandeses y los españoles le sedu­
tumultuosa, sus juegos de fisono­ cían; el "Enano zambo”, de Ri­
mía o, mejor aún, su máscara en bera, ejercía sobre él una suerte de
el foro. Tal figura de viuda deses­ fascinación; hizo croquis de la Ve­
perada, tal grupo de oyentes rego­ nus de Milo.
deándose con el espectáculo gra­
Toda su vida permanece fiel a
tuito de esos grandes procesos que ese culto abrazado en la infancia,
remueven todas las fibras de la en la hora en que a su madre, in­
sensibilidad — de las cuales estaba capaz de despotismo, y a su padre,
él tan ricamente provisto, que nada absolutamente refractario a la fata­
pudo empañarlas jamás — perma­ lidad de las "vocaciones”, sobre
necerán en él por siempre retenidos todo cuando por ellas ha sido él
por una memoria prodigiosa. Luego, tan poco remunerado; declara que
en su época de actividad artística, "quiere aprender dibujo”.
no tendrá casi necesidad de retor­
El azar de alguno de sus nu­
nar al palacio. Es decir, sí, retor­ merosos vagabundeos había puesto
naría por su cuenta gracias a una a Juan Bautista Daumier, padre de
condena, justamente para recoger Honoré, en contacto con Alejan­
el certificado de estudios superio­ dro Lenoir, providencial salvador
res (1).
de nuestro arte medioeval. Reco­
La otra parte de su programa noció éste las disposiciones del
le da reposo y le reconforta de la hijo y, aunque no fué el suyo sino
primera: es el Louvre cuyo vasto un estímulo, resultó de peso.
y embriagador silencio se torna su
Pero durante la espera era ne­
acogedor e inefable educador. ¿Ca­ cesario vivir, y el futuro dibujante
sualidad? ¿Atracción? ¿Predestina­ debió hacer una nueva etapa desde
ción? Poco importa cómo comen­ la que pudo, en una cierta medida
zara; pero es bien cierto que allí y al mismo tiempo mejor que des­
fué el comienzo. Guardémonos de de las ínfimas actividades de la
proceduría, acercarse a su sueño.
Si el padre no había hecho ganar
gran cosa a los libreros, por lo
menos mantenía con ellos relacio­
nes suficientemente estrechas co­
mo para ubicar a su muchacho en
casa de uno o de otro. He aquí,
pues, a Daumier dependiente de
"Contribuir al conocimiento del Arte Nacional es prestigiarlo"
librería; en apariencia no es éste un
gran paso adelante, pero en reali­
dad lo es para un joven tenaz capaz
d ice el lem a de
de orientarse entre los editores y
de trabar conocimiento con todo
A d ic io n e A P la A tlc a A j el mundo artístico que se agita a
su alrededor. Conocerá, entonces,
y cumple ese propósito con la publicación de los Anuarios
a ilustradores, dibujantes que se
ejercitan y d ev ien en hábiles en
PLASTICO 1939 - PLASTICA 1940 - PLASTICA 1941
ese nuevo oficio, la litografía, que
comienza a difundirse.
y de la C olección A rtista s A rgentinos
Descubre que ese medio, que

V

B I G AT T
AVELLANEDA 4201

GUIDO

- FIORAVANTI

Buenos Aires

ü. T. 67 - 8914

f
i

I ..* ..* ..* ..* ..» ..* ..* ..* .

6

(1) Contaba D aum ier veinticuatro años.
Usó luego, por un tiempo, el seudónimo
Rogelin y tam bién su propio nom bre,
Honoré.

�FORMA

O ctu b re de 1942

puede a algunos no dar sino un
dibujo algodonoso y un color gri­
sáceo, conviene admirablemente a
su temperamento gracias a la be­
lleza de sus negros, por la facilidad
que ofrece para hacer correr o
apoyar los trazos o conservarlos li­
vianos y ágiles, disponer o exten­
der las luces intensas sin brusque­
dades y, en fin, por favorecer a
su talento naciente, a su rapidez
de concepción que exige una equi­
valente rapidez de ejecución, y a
ese don y a esa aptitud que tiene
para expresarse por efectos escul­
turales.
Así, la formación intelectual y
apreciación precoz de la vida cerca
de los "corbeaux”, la del gusto y
el sentido estético en el museo, se
completan con la adquisición del
oficio. Tal es, pues, fuera de toda
escuela, la triple educación de ese
independiente por excelencia. Hace
su propio aprendizaje entre 1815
y 1830 en varias escuelas que no
lo son. No se puede casi contar,
en efecto, las sesiones en algunos
talleres donde la copia asidua de
un modelo constituye un ejercicio
sin atracción y hasta sin utilidad
real para él, en quien las faculta­
des de memoria e interpretación
dominaban todas las otras.
Ciertamente, no se podría reco­
mendar este aprendizaje a todos los
que se empeñan en la atrayente y
engañosa carrera. Baste con demos­
trar que fué suficiente para el éxito
de Daumier.

c A l# o á o b r e e l a r t e
A L F R E D O F. S T U R L A

C

U A N D O el h o m b re prim itivo
in sc rib ió sus p rim e ras grafías
e n la p ie d ra , realizó, sin p ro ­
p onérselo, u n acto trasce n d en ta l: p e rp e tu ó la h isto ria
confusa de sus días, p restó una o cupación d esinteresada
a su energía y dió el paso defin itiv o que h a b ría de
b rin d a rle los am plios h o rizo n tes del arte.
A ese acto o rig in a rio de d electación casi in fan til, que
refleja la p re o cu p a ció n de p o n e r en los actos e l sello del
e sp íritu que lo alienta, p a ra elevarlo d el n iv el de las bes­
tias que le d isp u tan la pitanza y el cubículo que acoge a
sus cachorros, debe, posiblem ente, la h u m an id a d , su len ta
transform ación. A l e n co n trar la m anera de com unicarse
con sus sem ejantes, el h o m b re fué sacando a luz los a n h e­
los que e m bargaban el fondo obscuro de su alm a. No era
ya solam ente la avidez vio len ta d el alim en to , n i el sentido
posesorio del refugio, n i la celosa v ig ilancia sobre la h e m ­
b ra elegida, que lo e m p u ja b an contra los otros seres en
una lucha sin cuartel. E ra, m ás b ien , u n e n te n d im ien to

“ C ad en cia”

so b re en te n d id o , u n m anifestarse en im ágenes que incitaba
a u n a ig u al com unicación de la otra p a rte . Se m ostró
en la in tim id a d de su esperanza y de su re alid a d , como
m ás a d elan te h a b ría n de hacerlo los p u eb lo s civilizados,
en toda la grandeza de que e ra n capaces, p o r m edio de la
la b o r de sus artistas. P o rq u e es u n a clara m anifestación
que sólo los grandes p u e b lo s tie n e n grandes artistas.
E gipto, G recia, R om a, se nos m u estra n com o h a n sido
cuando se expresan p o r m edio de la la b o r de sus a rtista s:
escultores, pensadores, p in to re s, m úsicos, filósofos, a rq u i­
tectos. Es decir, que buscando cada u n o su form a de
expresión in d iv id u a l, e n cu e n tra n la voz secreta de su
p u eb lo , que se revela m isterio sam en te, en épocas d e te r­
m in ad as y p o r m edios expresivos distin to s o c o ncordan­
tes, p a ra m o strarn o s artística y elocu en tem en te el alm a
colectiva e in m o rta l.

7

�FORMA

O ctu b re de 1942

*☆ ☆ ☆ ☆
A

B

B

A

FICHERO
H

A

M

V

I

BIOGRAFICO
G

O

Vigo nació en M onte­
video el 7 de sep tiem b re de
1893. H ijo de p ad res a rg e n ti­
nos, es arg en tin o , tam b ién , p o r opción.
In teg ró con A rato, P alazzo, Fació
H eb ecq u er, R i g a n e l l i , Q u i n q u e l a
M artín y otros, u n grupo de in d u d a ­
b le grav itación en su época.
P lástica de ten d en cias fué la suya,
ro b u stecid a, no sólo p o r el a p o rte de
u n m om ento social fra n c a m en te in ­
q u ieto , sino p o r u n a gran fe y u n a
fervorosa esperanza.
E n 1920 ap arece ex p o n ien d o en el
antiguo Salón C osta, co n ju n tam en te
con A rato , F ació y R iganelli. Q uien recu erd e crónicas de aq uel
entonces, te n d rá fo rm ad o u n c rite rio ap ro x im ad o de su signi­
ficación d e n tro del arte arg en tin o .
M en udean sus co n cu rren cias al Salón N acional y al de R osario

A

Isontinuamos en este rut­
inero la publicación de
las biografías de los so­
cios activos de la Sociedad
A rg e n tin a de A r tis ta s
Plásticos, conforme a la
resolu ción del C o n sejo
Administrativo, la que ya
es del conocim iento de
nuestros asociados.

braham

h asta que, e n tre los años 1925
y 1927, co n ju n ta m e n te con Castelnuovo, Y u n q u e y B a r l e t t a ,
e n caran el p ro b le m a del te a tro
p o p u la r, en el que po n e
t o d o su f e r v o r de a r­
tista y de escenógrafo. Así
surgió, poco después, y en
o tra a v e n tu ra p arecid a, el
“T e a tro E x p e rim e n ta l de
A rte ” en la sala del “ L i­
ceo” y con el concurso de
A ngelina P agano.
T ra n sc u rre poco tiem p o
y en e l m is m o te a tro
in a u g u ra u n a exposición
de escenografías q u e lu e ­
go, en 1928, se ren u ev a
en las salas de “ A m igos
del A rte ” . N o t e r m i n a
ah í el itin e ra rio te a tra l
de Vigo. E n 1929 y 1930
va c o n A r a t a y Discépolo, p rim e ro al “ C om e­
d ia ” y luego al “ A rgen­
t i n o ”. L a s escenografías
que p a ra am bas te m p o ­
rad as p in tó Vigo, h ic ie ­
ro n é p o c a en B u e n o s
A ires.
A esa la b o r ab ru m a d o ­
ra, d e b e a g r e g a r s e u n a
d ecoración que con F a ­
ció y p o r cu en ta del d ia­
rio “La N ació n ” h iciera
p a ra la E x p o s i c i ó n de
Sevilla y 7 “v itra u x ” p a ­
ra la U nión F e rro v ia ria ,
A B R A H A M

“ Mi

8

H i ja ”

-

V I G O

AGUAFUERTE

�FORMA

O ctubre de 1942

DE

NUESTROS

El orden de estas publi­
caciones se halla sujeto
al de entrega, en nuestra
Secretaría, de los datos
y fotografías, ya solicita­
das con reiteración.
De los señores consocios
depende que estas biogra­
fías sean exactas y com­
pletas.

a p a rte de sus c o n c u r r e n c i a s
asiduas al S alón M u n ic ip a l del
G rab ad o q u e d e s d e 1933 se
su ced iera en la C om isión N a ­
cio n al de B ellas A rtes.
E n 1940 re a liz a u n a exp o si­
ción de p a isa je s en la G alería
dtíl N o rte y o tra de g rabados,
fra n c a m en te exitosa.
A ctu alm en te, y com o si r e ­
so lla ra de su v ie ja e in c o n te ­
n id a p asió n p o r el te a tro , h a
co n stru id o en C h acras de Co­
r ia (M en d o za), d o n d e r e ­
side, u n c o n ju n to de títe ­
res, con el q u e siem b ra
a leg ría e n tre el ra n c h e río
p o b re del p u e b lu c h o cuyano.
H ay cu ad ro s suyos en
los m useos de L a P la ta ,
M u n ic ip a l y de la Boca.

★

★

★

★

★

★

★

★

SOCIOS

☆ ☆ ☆ ☆ ☆

A cuarelistas. V iajó p o r E u ro p a en
m isión de estu d io , v isitan d o los p r in ­
cipales m useos.
E xpuso en la E x p osición b ie n a l de
V enecia en el año 1922. E n el año
1925 expuso en P a r í s , M a d r i d y
R om a.
H a o b ten id o las siguientes reco m ­
p en sas: P rim e r p re m io S alón de La
P la ta (1924). P re m io Sociedad E stí­
m u lo en el Salón N acio n al de B ellas
A rtes (1928). M edalla de p la ta en
el S alón de A rte D ecorativo. Segun­
do p re m io del H o n o ra b le C oncejo
D e lib e ra n te en el Salón de A cu are­
listas (1930). Segundo p rem io en el S alón de A cu arelistas de La
P la ta (1931). P rim e r p rem io y m e d alla de oro en el S alón de
M ercedes (1933). T e rc e r p rem io de acu arelas en V iñ a del M a r
( C h ile ) , año 1940. T e rc e r p re m io M u n icip al de P in tu ra en el
X X X S alón N acio n al de B ellas A rtes (1940). M ención especial
en e l X II S alón de P rim a v e ra de A zul (B uenos A ire s), 1940.
Sus o b ras se e n c u e n tra n en los m useos M u n icip al y F e rn a n d o
F a d e r de la C ap ital, M u n icip al y P ro v in c ia l de L a P la ta , en los
de C ó rd o b a y S anta F e, S antiago del E stero , C o rrien tes, T a n d il,
P u e rto M ad ry n , Lom as de Z am ora y en otros escolares. T am b ién
en la e m b a ja d a de F ra n c ia y en el C írculo M ilitar. N um erosas
g alerías p a rtic u la re s poseen cuad ro s de dicho esclarecido artista .

★

.
N a c ió e n
B uenos A ires. E s­
tu d ió en la A cade­
m ia N acio n al de B ellas
A rtes. E gresado p rofesor.
F u é discípulo de F a d e r
y Q uiroz. D esde e l año
1919 expone en el Salón
N acio n al y dem ás salones
p ro v in ciales que se re a li­
zan en el país. F u é m ie m ­
b ro de la S o c i e d a d d e

P

in t o r

A D A N

L.

“ P a isa je

P E D E M O N T E

de

In v ie rn o ”

9

�FORMA

O ctu b re de 1942

nistración, reproducciones de cuadros y escul­
turas de artistas argentinos.
”A1 respecto, debo manifestarle que si bien
se encuentra muy plausible la iniciativa, se tro­
pieza con el grave inconveniente de no contar
con partida alguna en el presupuesto de la
Administración destinada a tal fin, y por otra
parte, el proyecto e impresión de los billetes
se halla a cargo exclusivo de la Casa de Moneda
de la Nación.
”Con tal motivo, aprovecho la oportunidad
para saludar al señor Presidente con toda con­
sideración.”
D e la Com isión N acional de Bellas A rte s:

"Tengo el agrado de dirigirme al señor Pre­
sidente para acusar recibo de su nota de fecha
27 de junio ppdo., en la que solicita que los
cuños para timbres postales y monedas, sean
encomendados a los artistas nacionales.
”En respuesta, le acompaño copia de la nota
remitida al señor Ministro de Justicia e Ins­
trucción Pública apoyando el pedido formulado
por esa entidad.
"Saludo al señor Presidente con mi conside­
ración más distinguida.”

N O T IC IA S

R e s p u e s ta s a
n u e stra s n o ta s

"La Sociedad Argentina de Artistas Plásticos
solicita que los cuños para timbres postales y
monedas, sean encomendados a los artistas na­
cionales, con el objeto de que ellos representan
también un valor de arte y un elemento de
cultura.
"Esta Presidencia, señor Ministro, considera
justa la indicación, y si tal propósito pudiese
ser llevado a cabo, se organizarían concursos
entre nuestros más destacados profesionales,
acordándose como premio la adjudicación del trabajo.
"Saludo al señor Ministro con mi consideración
más distinguida.”
De la m ism a C om isión, sobre otros asuntos:

De Correos y T elégrafos:

"En respuesta a su atenta nota de fecha 20 del co­
rriente, y por especial encargo del señor Director Gene­
ral, cúmpleme expresarle que la resolución respectiva
no ha sido dejada sin efecto, y que siempre se aprecia,
como corresponde desde ya, la contribución valiosa de
los artistas plásticos en todo cuanto signifique una
labor de buen gusto y de arte.
”Por lo que respecta a las últimas emisiones de es­
tampillas, que fueron de carácter extraordinario y
conmemorativo, tratóse de la rememoración de proce­
res, sobre la base de retratos, como asimismo la foto­
grafía del edificio en el caso del cincuentenario de la
fundación del Banco de la Nación Argentina, en
cuya confección, por otra parte, intervino, justo es
reconocerlo, el personal de la Casa de Moneda me­
diante su excelente y probada eficacia.
"Saludo al señor Presidente con toda consideración.”
D e la L o tería de B eneficencia N acional:

"Tengo el agrado de dirigirme a Vd., comunicán­
dole que esta Comisión Administradora en su última
sesión, ha considerado su atenta nota de fecha 15 del
actual, en la que se sirve sugerir que se utilicen para
la impresión de los billetes emitidos por esta Admi­

10

"En respuesta a su atenta nota sobre participación de
artistas provincianos en las exposiciones que se realicen
en esta capital o en el extranjero, debo manifestar al
señor Presidente que la Comisión que presido consi­
deró siempre este aspecto con el interés que corres­
ponde y ha de intervenir, dentro de sus facultades, a
fin de que se generalice tan justo procedimiento.
”En el caso de la muestra a que esa entidad se re­
fiere, ella fué organizada por la Comisión de Fomento
Interamericano, que depende del Ministerio de Rela­
ciones Exteriores, de acuerdo con una invitación a
determinados artistas efectuada desde los Estados
Unidos de América.
”Con tal motivo, me es grato saludar al señor
Presidente con mi consideración más distinguida.”
De la Sociedad A rg e n tin a de Escritores:

"Tengo el agrado de manifestar al señor Presidente
que, aun cuando en el catálogo del Salón se expresa
que los interesados por la adquisición de obras pueden
dirigirse a la Secretaría, se tratará de facilitar la venta
con indicaciones precisas, de acuerdo con lo que su­
giere su atenta nota.
"Saludo al señor Presidente con mi consideración
más distinguida.”

�FORMA

O ctubre de 1942

U na gestión sin respuesta:

"La Sociedad Argentina de Artistas Plásticos estima
que el Salón Nacional de Bellas Artes, después de treinta
y dos años, ha adquirido un prestigio indiscutible por la
jerarquía de las obras expuestas y que, si se considera para­
lelamente el hecho de que nuestra Capital Federal se ha
convertido en el centro cultural de la América del Sur,
creemos, por las simples razones expuestas, llegado el
momento de crear, anexo al Salón Nacional, o si se
considerara más conveniente, organizar cada dos años
el Salón Continental de Artes Plásticas.
"Tenemos confianza en que una muestra de esta mag­
nitud, no sólo serviría para reunir obras de artistas del
Continente, sino también para vincularlos a nuestro
medio, aquilatar sus valores y propender a la difusión
de las Bellas Artes por toda América.
"Hacemos esta sugestión en el convencimiento de que
un Salón Continental de Artes Plásticas tendría honda
repercusión en los centros artísticos sudamericanos.
"Saluda a usted con su consideración más distinguida.”

LAS VOCES QUE TRAJO EL VIENTO
— Usted sabe que mi debilidad
es la filatelia, ¿verdad?
— ¡No diga!
—
Sí, hombre, es la filatelia; y,
¿para qué se lo voy a ocultar? Ca­
da vez que cae en mis manos una
estampilla argentina, tiemblo . . .
— ¿De emoción?
— ¡De vergüenza! ¿Por qué no
llamarán a concurso a los artistas
argentinos, para hacer diseños dig­
nos del lugar que el país ocupa por
su cultura y su importancia?
— Insondable misterio, amigo.
— U sted h a b la de las estam pillas,
p e r o . . . ¿y las m o n e d a s .. . y los títu ­
l o s . . . y los b i l l e t e s ? ...
— ¿L os de la lo te ría ?
— T am b ién los de la lo te ría.
— ¡C on qué ganas h u b ie ra d iseña­
do yo el 0 2 5 ! ...
— D éjese de brom as, ¿ n o cree que
u n poco de v o lu n ta d so b ra ría para
lib ra rn o s de esos d ib u jo s ingen u o s y
ton to s de que se hace a lard e en
cuanto p ap el del E stado y b ille te
anda c o rrie n d o p o r estas la titu d e s?
—N o tien e n ada que h acer la v
lu n ta d , aquí.
— ¿Y entonces?
— E l sentido com ún, am igazo. I
c h iq u ito de sentido com ún.
— E n to n c e s ... P e o r es m enealh

—¿Tiene alguna opinión forr
da sobre los premios del Sí
Nacional ?
—Vea, amigo: no me provo
porque se va a arrepentir. Algt
vez se entrará a considerar ex
sivamente el valor de la obra.
—¡Claro que s í! ... Lo espe
mos. Pero no generalice; hay ob,
que merecen el premio discernit
—Sí, señor, y eso honra a quie
nes las votaron. Pero hay otras. . .
—No se aflija. Ni Fulano ni
Mengano serán más artistas por-

que tengan tales y cuales premios.
Él tiempo se encargará de colo­
carlos en su lugar. Y ese lugar
ya sabemos cuál es.
—Pero es que estamos resuci­
tando cadáveres. Son muchos los
Lázaros que están colgados en
nuestros salones.
—Ya llegará el momento de col­
garlos en una plaza pública.
—¿A los cuadros?
—-jA los Lázaros!
—Parece ser que la iniciativa de la
Sociedad Argentina de Artistas Plás­
ticos ofreciendo al gobierno el concur­
so de sus socios p a ra crear una sec­
ción de "Camouflage" en el ejército,
ha sido recibida con aprobación una-'
nime.
—Así es.
—El registro de especialistas en esa
materia y que se proponía en la mis­
ma nota, h a causado notable impre­
sión, según dicen.
—Así es, también.
—Los artistas de la sociedad han
demostrado que viven el m o m e n t o
actual, ¿verdad?
—Sí, y que si hay un tiempo p ara
pensar y otro p ara hablar, h av otro

☆ de junio de 1796 en la Ju n ­
En una mem oria leída el 15

ta de Gobierno del Real Con­
sulado, nuestro ilustre procer M a­
nuel Belgrano expresó:
“Los buenos principios los ad­
quirirá el artista en una escuela
de dibujo, que, sin duda, es el al­
ma de las artes.”
El 14 de marzo de 1799 expuso
a la Junta de Gobierno del Real
Consulado, el proyecto de regla­
mento para la “ Escuela de Geo­
m etría, A rquitectura, Perspectiva
y toda especie de D ibujo” .
El 29 de mayo de 1799, Belgra­
no pronunció el discurso en el
acto -inaugural de la Academia.
El 4 de abril de 1800, el rey
de España desautorizó la inicia­
tiva. Belgrano insistió dos años
después. El rey, al cabo de dos
años (26 de julio de 18041. in-

�FORMA

O ctu b re de 1942

EXPOSICIONES
AMIGOS DEL ARTE, Florida 659. — Pri­
mer sa ló n de la Ciudad de Buenos A ires.
ARTE DEL BANCO MUNICIPAL, Esme­
ralda 664. — Obras pictóricas de J. Anto­
nio Sanguinetti y Jorge A pud, y sa ló n de
la p eñ a Pacha-C am ac. H asta e l 3 de no­
viem bre.
GALERIA MÜLLER, Florida 935. — Expo­
sició n postum a del pintor O ctavio Pinto;
ó leo s y dibujos de Arturo A ceb a l Idigoras y encuadernaciones y p orcelan as d e­
corad as de Ilda P aláu de Llauró. H asta
e l 3 de noviem bre.
G A L E R IA W IT C O M B , Florida 760. —
Pintura del sig lo XIX y obras d e l pintor
ch ecoslovaco Francisco Otta.
LA PEÑA, A v en id a de M ayo 829. — Pe­
dro Roca y M arsal.
GALERIA DE RIVADAVIA 1168. — Ex­
p osición de Luis Crispino. H asta pa sa d o
m añana.
MUSEO MUNICIPAL DE BELLAS ARTES,
Perú 190. — R eproducciones en color de
a cu a rela s sobre aspectos y costum bres de
Buenos A ires y su s alrededores, rea liza ­
d a s por Emeric E. V idal, entre 1817 y
1818. Todos los d ía s , m enos los lunes, de
16 a 18.
TURISMO DEL JAPON, Florida 746. —
Syo Funaqui y Sigu e U. de Funaqui y
estam p as ja p o n esa s. H asta e l 31.
ASOCIACION ARGENTINA ARTISTICA
Y CULTURAL, Lima 31.-— Pinturas de Vir­
gilio A. V allini. H asta e l 30 de noviem bre.
IMPULSO, La Madrid 355. — Pinturas de
Horacio March. H asta el 31, de 19 a 21.
NORDISKA, Florida 999. — O leos y tem­
p le s de A d án L. Pedem onte. H asta e l 6 de
noviem bre.
CIRCULO MILITAR, Santa Fe 750. —
Cuadro del G eneral San M artín, del pin­
tor Antonio G onzález Moreno.

Pintura: Prim er premio, adquisición,
“El púgil caído” , de G astón J a r r y ; segu n­
do premio, “Embarcadero” , de Luis Borraro; tercer premio, “U n ángel en la ven­
tana” , de Juan A ntonio Ballester Peña.
E scultura: Prim er premio, adquisición,
“Muchacho del Paraná” , de Lucio Fonta­
na ; segundo premio, “El cacique” , de P a­
blo Tenti, y tercer premio, “Maternidad” ,
de Luis C. R ovatti.

E l jurado de escultura y pintura
de la M unicipalidad dió a cono­
cer sus veredictos sobre las obras
expuestas en el X X X I I Salón Nacional
de Bellas Artes. Fueron otorgados, de
acuerdo con dicho veredicto, los si­
guientes prem ios:
Escultura : Prim er premio, a la obra
“Córdoba”, de Horacio Juárez; segun­
do prem io, “La noche”, de Héctor R o­
cha, y tercer prem io, “F anny”, de M a­
gín Salod Pons.
Pintura : P rim er prem io, “E n el
jardín”, de Guido Goliardo A m icarelli;
segundo prem io, “P aisaje”, de P róspe­
ro López Buchardo, y tercer premio,
“Atardecer de junio”, de A ngel Isoleri.

★

Con m otivo de la tradicional F iesta
de la s Artes organizó nuestra in s­
titución un concurso de afiches. El
jurado, com puesto por los señ ores Gon­
zá lez L eguizam ón Pondal, B. Juan Dell'
A cqua, ....................................................................
otorgó los sigu ien tes premios:
Primer premio, Germán T essarolo; otro
primer premio, B las G asanegro; dos s e ­
g un dos prem ios, Carlos Glorio; tercer
premio, E lia s N esis; otro tercer premio,
Pedro Poggiani.
C o n e l p r o p ó s i t o d e q u e e l p ú b l ic o
c o n o z c a d e b id a m e n t e lo s v a lo r e s a r ­
t í s t i c o s , h i s t ó r i c o s , c ie n t í f i c o s y c u l tu ­
r a le s q u e e n c ie r r a n n u e s tr o s m u s e o s , la
D i r e c c i ó n N a c io n a l d e T u r is m o h a o r g a n i­
za d o
u n a s e r ie
de
i n te r e s a n te s v is i ta s c o n f e r e n c i a s a lo s m u s e o s d e b e lla s a r te s e
h i s tó r ic o s .
^

CONVIVIO, R econquista 572. — Pinturas
de E lsa K lappenbach. H asta e l 6 de no­
viem bre.
IV SALON NACIONAL DE ARQUITEC­
TURA. — Con e l a uspicio de la Comisión
N acional de Cultura, la S ociedad Central
de A rquitectos organiza e l sa ló n d el e p í­
grafe, e l cual constará de la s secciones:
concursos, obra r ea liza d a de reparticiones
n a cio n a les, m unicipales, obra r ea liza d a y
proyectos de particulares.
Este sa ló n será inau gurado e l 19 de di­
ciem bre próximo, en e l local de la Comi­
sió n N a cio n a l de B ellas Artes.

★ ★ ★ ★ ★ ★ ★ ★ ★ ★ ★ ★ ★ ★

★

En su
cional
menes
pintura y

últim a sesión, la Comisión Na
de Cultura consideró los dicta
de las comisiones asesoras d
escultura en el X X X II Saló:

A r-

P a llq g

A rte s

o

lp

★ ta“ A RqSu ”e , :

E ste es el n o m b re d e u n a re v is ­
b a jo la c a p a c ita d a d ire c c ió n de
I . S c h la jm a n , a p a re c e to d o s los m eses cu m ­
p lie n d o la ta re a d e in fo rm a r a sus lecto res
sobre cu an to se re fie re a la s arte s en g e n e ra l.
L a “ S ecció n P lá s tic a ” lle n a u n v e rd a d e ro
v a c ío e n tre n o s o tro s , y a q u e en “ A R S ” todo
lo re fe re n te a p in tu r a , e sc u ltu ra y g rab a d o
tie n e u n a e x te n sió n d e p riv ile g io , co la b o ra n d o
en e lla firm a s d e reco n o cid o p restig io .
Los co m en tario s m á s e c u á n im e s , la s c rític a s
m á s se re n a s, los a rtíc u lo s so b re los im p o r ta n ­
tes p ro b le m as d e l a rte a c tu a l en to d as sus
f a c e ta s , se a lte rn a n con m a g n ífic a s r e p ro d u c ­
ciones a to d a p á g in a .
“ A R S ” es u n a re v is ta q u e p re stig ia a l p e rio ­
d ism o y h a c e h o n o r a la s a rte s g rá fic a s de

LA FERIA DE LOS INGENIOS
♦ “ El hom bre le tira desde abajo, con
su presencia f í s i c a .. . ” — ( J o r g e R o ­
m ero
B r e s t , Saber vivir, N 9 25, pá­
gina 16).
♦ “ La visita al salón de este año deja,
en conjunto, una im presión alentadora.” ’
— (E l Diario, 22 septbre. de 1942).
♦ “ El XXXII Salón de Bellas Artes
nos presenta una m uestra de pin tu ra y
escultura que revela un descenso. . . ”
— (L a A rgentina, 27 septbre. de 1942).
♦ “ ...o n d u la d a leja n ía donde la tie ­
rra y las bestias se funden en una
m ism a ensoñación de p la c id e z ... im ­
pregnada de silencio, pureza y abstrac­
ción . . . la atm ósfera verde y sedosa de
las i s l a s ... pintor de atm ósferas h ú ­
m edas e irid isc e n te s.. . atento a la
confidencia sutil del am biente lito ra­
le n s e ... que describe u n a torm enta
zigzagueando en el horizonte de verano
y en el alm a de los vagabundos que
allí se c o b i j a n .. . ” — (F . F. d e A m a ­
d o r , La Prensa, 21 septbre. de 1942).
♦ “ . . . lo propio es que el artista ex­
ponga cuando considere que tiene obra
capaz de conquistar la voluntad del
p ú b l ic o ...” — ( J u n o R i n a l d i n i , El
M undo, 9 de junio de 1942).
♦ “Lo natu ral es que el artista expon­
ga cuando le viniere en ganas.” —
( R o d r i g o B o n o m e , del libro en pre­
paración E l arte y los borregos).
♦ “ . . . E s cuando m ejor se com prue­
ba que le ha faltado (a la m ayoría
de los a rtis ta s ), una preparación só­
lida, una educación profesional bien
f u n d a d a ...” •— ( J u l i o R i n a l d i n i , E l
M undo, 9 de junio de 1942).
♦ “C’e s t u n e g r a n d e a v a n t a g e d e
n ’avoir ríen fait, m ais il ne fau t pas en
abuser.” — ( O s c a r W i l d e , EL arte y
los artesanos).
♦ “Yo opino que el deber prim ordial
de un crítico de arte consiste en refre­
n a r su lengua.” — ( O s c a r W i l d e , E l
arte y los artesanos).

ograma de actos societarios
ueves 29 de octubre: Conferencia del
•etario de la entidad, pintor Amadeo
’Aequa, sobre “La pintura y sus técs de reproducción” , a las 18.30.
&gt;ado 31 de octubre: Comida en honor
3 socios premiados en el X X X II Salón
onal, a las 21.
¿rnes 6 de Noviem bre: Conferencia
pintor Rodrigo Bonome sobre “En
le se prueba que el arte de todas las
as tuvo influencias y en donde se hacomo quien no quiere la cosa, o como
en la quiere, de la crítica y de los crí­
eos” , a las 18.30.
Jueves 12 de noviem bre: Inauguración
de un im portante certam en artístico, con
la concurrencia de todos los socios activos,
a la s ’ 18.30. Derecho de exposición, $ 1.

�actr
evite
La Sociedad Argentina de Artistas Plás­ que i
ticos observa, con las preocupaciones con­ cuan
siguientes, el criterio que prevalece en las res %
compras que se vienen haciendo para el Museo de l
Nacional ele Bellas Artes. Criterio que si en ofici
So
algunos casos concurre ce enriquecer el acervo
pued
artístico del país con adquisiciones ju stifi­
cadas, en otros da lugar a suspicacias sobre tad q
el caprichoso móvil que ha podido inspirar eman.
males
esa o aquella compra.
tos ce
“Errare humanum est”, dice el adagio, y de un
sería presumir de perfecto el creerse con ello st
capacidad omnímoda para determinar en to­ desme t
dos los casos — y hacerlo bien — el valor hieran
documental de la obra y la ecuanimidad de y que ?
la elección.
El e.
Entiende esta Sociedad Argentina de A r­ definicú
tistas Plásticos que la Sala Argentina del niendo t
Museo Nacional de Bellas Artes debe ser un opinione.
exponente del arte que se produce en el país,
sin ausencias caprichosas, por un lado, ni
E stas p ágir
abundancias deliberadas, por otro.
p lásticos q ui
Para ello es precisa la actuación de un
Sólo se ex ig t
Comité de Compras, integrado por artistas en

EL MUSEO Y LAS

COMPRAS

�O ctu b re de 1942

"

HACIA EL RESURGIMIENTO
DEL LIBRO ILUSTRADO

A rtis ta s
h a re Fragmento de la conferencia del pintor
n s titu ir
■comp en ­
Amadeo Dell'Acqua, por LRA.
p re m ia r
&gt; lib ro s m e jo r ilu stra d o s e im p reso s d u ra n te cada año.
estím ulos consisten en m ed allas y diplom as, q ue serán
p o r u n ju ra d o com puesto de seis m iem b ro s: tres, p o r
1 A rg e n tin a de A rtistas P lástico s; u n o , p o r la C om isión
i le B ellas A rte s; u n o , p o r la C ám ara d el L ib ro , y u no,
d a c ió n In d u stria le s G ráficos de la A rg e n tin a ; al au to r
iderad as m ejo res ilu stracio n es p a ra lib ro s; al lib ro que
g ram ado, com posición tip o g rá fic a e im p re sió n se lo
el m e jo r; e l te rc e ro , al que re ú n a las dos condiciones
í y será o to rg ad o al d ire c to r de la o b ra ; el últim o , al
e re n te a artes plásticas que tra te m e jo r la m ateria.
■ta n o v ed ad se da o p o rtu n id a d al resu rg im ien to de dos
iv id ad es: la d ecoración e ilu stra c ió n de lib ro s y el b u e n
' a p re se n ta c ió n tip o g ráfica.
erem os al artesan o in te lig en te, p erso n al, de escuela,
c re a r su p ro p io im p reso ?
e sp e ra r q u e sí. La ilu stra c ió n h a conseguido in te re sa r
a n u estro s p lásticos y ellos p ro d u c e n o b ras p o n d erau e stra n a la vez el conocim iento de las diversas té c n ic a s:
ana, lito g rafía, x ilo g rafía y todos los p ro ced im ien to s del
hueco y los de re p re se n ta ció n en colores. N o m uchas
! 3d ito ras se d ie ro n c u en ta de la fria ld a d del tex to , sin la
gráfica adecuada.
dúos soñadores, po etas de la lín ea, de la m a terializació n
p en sam ien to , e stilizan cristalizan d o el alm a m ad re de la
así, en esa am algam a de in ten cio n es, la d el escrito r y
lor. P o r ello, si es g ran d e “ L a D ivina C om edia” del
m faz filosófica y lite ra ria , no lo son m enos los d ib u jo s
•a ilu s tra r esa o b ra , p o r G ustavo D oré,
to D u rero , y a h a b ía v alo rad o m uchas o b ras y se p r e ­
estu d io an alítico de la a rq u ite c tu ra de la le tra . De u n a
n iñ e a es u n a sim ple le tra . D ia g ra m a ; d istrib u y en d o los
e m árgenes, textos, in iciales e ilu stracio n es. D a al d etalle
ancia que tie n e y, sin d ecirlo, a firm a con los hechos la
M iguel A ngel, q u ie n solía re p e tir q u e “ el p eq u eñ o de3 el g ran d etalle, y éste a la o b ra de a rte ” ,
s d o n d e en la convergencia se u n e el escrito r, el artista
y el artesan o gráfico : c o n ju n ció n de la que debem os
,;omo lo d iero n antes, ob ras b ellas en su co n ten id o como
n tin en te.

El jurado para discernir los premios en el
concurso organizado por la S. A. de A. P.,
para premiar los mejores libros ilustrados e
impresos en el año, quedó constituido por los
señores Ghino Fogli, por la Asociación Indus­
triales Gráficos de la Argentina; Rodolfo
Franco, por la Comisión Nacional de Bellas
Artes; Guillermo Kraft, por la Cámara del
d, y Alfredo G uido, R odrigo Bonom e y A m ad eo Delqua, por la S o c ie d a d A rgen tin a de Artistas Plásticos.
ro d e u n a In stitu c ió n si c a d a u n o d e sus m iem b ro s no
n te e in d iv is ib le d e la m ism a , co n los m ism os d e b e re s y
(D e la M em oria de 1942)

�FORMA

O ctu b re de 1942

En

torn o

al
de

A ap e rtu ra del S alón N a­
cional de Bellas Artes es
un acontecim iento que re­
firma, in v ariablem ente, el
crecim iento del arte plástico
argentino, re n u ev a expresiones
y nos d e p a ra a veces la a p a ­
rición de alg ú n nom bre que
en tra a ju g ar su rol en la órbi­
ta d e la consideración popular.
T reinta y dos salo n es re a ­
lizados h a s ta la fecha im por­

L

X X X I I S aló n
B ella s A rtes
A

tan algo m ás q u e un dato in­
formativo. Son treinta y dos
añ o s de cáted ra, p ese a l dolo­
roso pesim ism o d e los q u e h a n
cum plido su p a rá b o la ascensional y e stá n d e retorno al
punto d e partid a. V éan se los
catálogos ilustrados. Allí e stán
p a r a d o cum entar su conducta.
A la cursilería y a la ñoñez de
los prim eros años, se im pone
la recia estructura de la p lá s­

N a cio n a l
a

tica actual. El pintor aristócra­
ta de otrora, q u e h a c ía u n lu­
g a r en sus ocios p a r a m a n ch a r
u n a s flores en u n a m inúscula
tela e n y e sa d a , h a debido d a r
p aso al hom bre de oficio, tra­
b a ja d o r au d a z y seguro, cons­
ciente d e su re sp o n sa b ilid a d y
d e su significación com o ele­
m ento vital de un pueblo e n
m archa.
(Sigue a la vuelta)

P r e m io s d e l X X X I I S a ló n X a e io n a l d e B e lla s A r t e s
Los Jurados del X X XII Salón N acional acordaron los
premios instituidos en el mismo, en la siguiente form a:
SECCIO N P IN T U R A
G ran p r e m io A d q u isic ió n ( $ 7 0 0 0 ) . — A la obra
“ El pintor y la modelo”, óleo, N 9 203, por R aúl Massa, con
los votos de los señores A lfredo W illiam s, Adolfo M ontero,
Rodolfo Franco y M iguel Carlos Victorica. Los señores Lino
Spilim bergo y Ju a n Carlos Castagnino votaron por la obra
“ La dam a sentada” , óleo, N 9 28, de Antonio Berni. P or la
obra “Bodegón” , óleo, Ñ 9 231, de Antonio Pedone, votó
el señor Francisco Vidal.
P rim er p r e m io ( $ 2 5 0 0 ) . — A la obra “El dram a”,
óleo, N 9 122, de R aquel Forner, por unanim idad de votos.
S e g u n d o p rem io ( $ 1 5 0 0 ) . — A la obra “A gonía” ,
óleo, N 9 85, de M anuel E. Coutaret, con el voto de los
señores Vidal, Franco, W illiam s, Spilim bergo y Castagnino.
Por la obra “R etrato”, óleo, N 9 147, de A rturo Gerardo
Guastavino, votaron los señores M ontero y Victorica.
T ercer p rem io ( $ 1 0 0 0 ) . — A la obra “F iguras” , óleo,
N9 289, de R aúl Soldi, con el voto de los señores Spilim ­
bergo, Castagnino, Franco Vidal, M ontero y Victorica. El
señor W illiam s votó por la obra “Sol argentino” , óleo, N 9
236, de Emilio Pettoruti.
C uatro p r e m io s E stím u lo , d e $ 5 0 0 cada u n o . — 1,
a la obra “P aisaje con el puente C entenario”, óleo, N 9 328,
de Luis W aysm ann; 2, a la obra “ Belgrano R ” , óleo N 9
214, de Juan Carlos M iraglia; 3, a la obra “Cabeza”, óleo
N 9 310, de Dem etrio U rru ch ú a; 4, a la obra “ El rem en­
dón”, óleo, N 9 82, de Ju a n S. Corbacho. Todos ellos por
unanim idad de votos.
D os p r e m io s A d q u isic ió n a l G rabado, de $ 5 0 0
cada u n o . — 1, a la obra “ Coihues”, aguafuerte, N 9 250,
de M argarita P órtela Lagos, con los votos de los señores
M ontero, W illiam s, Franco, Spilim bergo, Castagnino y Vi­
dal. El señor Victorica votó por la obra “El rey burgués” ,
aguatinta, N 9 273, de Lydia R otondaro; 2, a la obra
“Égloga” , xilografía, N 9 264, de V íctor L. Rebuffo, con el
voto de los señores Spilim bergo, Franco, Castagnino y Vic­
torica. Por la obra “El rey burgués” , aguatinta, N 9 273,
de Lydia R otondaro, votaron los señores W illiam s y M on­
tero. El señor Vidal votó por la obra “R etrato de M ariana” ,
puntaseca, N 9 245, de Ju an Carlos Pinto.
P re m io C ecilia G rierson . — A la obra “R etrato de
L ita” , óleo, N 9 222, de Luis A gustín Ouvrad, por unani­
m idad de votos.
P re m io E z eq u iel L eg u in a ( $ 5 0 0 ) . — A la obra
“Alamos”, N 9 3, de José A guilera, por unanim idad de votos.
P re m io J o c k e y Club d e la C ap ital ( $ 1 0 0 0 ) . — A
la obra “F in ”, óleo, N 9 247, de E nrique Policastro, con el
voto de los señores Spilim bergo, Victorica. Castagnino,
Franco y Montero. P or la obra “P a isa je ”, óleo, N 9 266,
de Ernesto Riccio, votaron los señores W illiam s y Vidal.
P re m io E d u ard o Sívori. — A la obra “R etrato”, óleo,
N 9 147, de A rturo Gerardo G uastavino, por unanim idad
de votos.
P re m io L aura B arbará de D ía z (m e d a lla de o r o ) .
— A la obra “A rtistas en el cam arín”, óleo,- N 9 205, de
Domingo Mazzone, con el voto de los señores Franco, W i­
lliam s, Vidal, Montero y Victorica. Los señores Spilim bergo

y Castagnino votaron por la obra “ El río ”, óleo, N 9 182,
de César López Claro.
P re m io L iga N aval A rg en tin a ( $ 5 0 0 ) . — A la obra
“Crepúsculo”, óleo, N 9 200, de Guillerm o M artínez Solim án,
con el voto de los señores W illiam s, Franco, Dr. Jorge C a­
sares (representante de la Liga N a v al), M ontero, V ictorica
y Vidal. Los señores Castagnino y Spilim bergo votaron por
la obra “Los veleros”, tem ple y óleo, N 9 253, de Domingo
Pronsato.
P re m io U n ic o a E x tr a n je ro s (m e d a lla ) . — A la obra
“H ornos”, óleo, N 9 212, de Luis Micheluzzi, por unanim idad
de votos.
SEC CIO N ESC U L T U R A
G ran p r e m io A d q u isic ió n ( $ 7 0 0 0 ) . — A la obra
“La canción del m ar” , yeso, N 9 11, de R oberto J. Capurro,
con los votos de los señores César Sforza, Gonzalo Leguizamón Pondal y Luis Falcini. Los señores Emilio Sarniguet
y Carlos de la Cárcova votaron por la obra “El cacique”,
yeso, N 9 81, de Pedro T enti. El señor A lfredo B igatti votó
por la obra “C órdoba”, yeso, N 9 40, de Horacio Juárez. P or
que se declare desierto votó el señor T roiano Troiani.
—Al tratarse la adjudicación del prim er prem io se pro­
dujo un em pate en la form a siguiente: por la obra “N a­
cim iento”, yeso, N 9 73, de Antonio Sibellino, votaron los
señores Falcini, Leguizam ón Pondal y Sforza. P or la obra
“M uchacho del P a ra n á ”, bronce, N 9 29, de Lucio F on tan a,
votaron los señores T roiani, de la Cárcova y B igatti. El
señor S arniguet votó por la obra “ . . . y a n d a !” , yeso, N 9 20,
de A rturo Dresco.
De acuerdo al A rt. 20 del reglam ento, el jurado solicitó
al señor presidente de la Comisión N acional de Bellas A rtes,
don Antonio Santam arina, procediera al desem pate, hacién­
dolo en favor de la obra “N acim iento” , de Antonio Sibellino,
por lo cual los premios se adjudicaron de la siguiente m anera:
P rim er p r e m io ( $ 2 5 0 0 ) . — A la obra “N acim iento”,
yeso, N 9 73, de Antonio Sibellino.
S e g u n d o p r e m io ( $ 1 5 0 0 ) . — A la obra “Danza de
la D estrucción”, cem ento, N 9 44, de Ju a n B. Leone, con los
votos de los señores Leguizam ón Pondal, Falcini, Sforza,
S arniguet y Troiani. P o r la obra “ Relieve” , yeso, N 9 55, de
V icente Roberto P uig, votaron los señores de la Cárcova
y Bigatti.
T ercer p r e m io ( $ 1 0 0 0 ) . — A la obra “M aternidad” ,
cem ento, N 9 2, de José Alonso, por unanim idad de votos.
C uatro p r e m io s E stím u lo , de $ 5 0 0 cada u n o . —
1, a la obra “ El G uaica” (M uchacho c atam a rq u eñ o ), bron­
ce, N 9 85, de W ifredo V iladrich; 2, a la obra “Virgen
serrana” , cem ento, N 9 86, de H ilario Vozzo; 3, a la obra
“Torso” , yeso, N 9 59, de Luciano P . R icc iard e lli; 4, a la
obra “Adolescencia” , bronce, N 9 70, de Olga Carballo de
Seghezzo. Todos por unanim idad de votos.
P re m io J o c k e y C lub d e la C ap ital ( $ 1 0 0 0 ) . — A la
obra “ Cadencia”, yeso, N 9 77, de A lfredo F. Sturla, con los
votos de los señores Leguizam ón Pondal, B igatti, de la
Cárcova y Sforza. Los señores T roiani, Sarniguet y Falcini
votaron por la obra “A lbores” , yeso, N 9 1, de H erm i Baglietto de Alió.
P re m io U n ic o a E x tra n jero s (m e d a lla ). — D eclarado
desierto.

15

�FORMA

O c tu b re de 1942

El p a n o ra m a es distinto. El
S aló n N acional dejó sus p a n ­
talo n es cortos y es hoy el m u­
ch a ch o cu asi b a r b a d o que
b u sc a a la h em b ra p a r a fruc­
tificar en ella y d a rse en hijos
com o el p o eta ham briento se
d a en espíritu.
A este a sc e n d e r con p risa y
sin p a u s a , a este re n o v a r es­
cen ario s y cosas, p ro ced ía un
d esen volvim iento en c o n c o r ­
d a n c ia p or p a rte d e las au to ­
rid a d e s lla m a d a s a controlar
l a lab o r de los artistas p lásti­
cos, p ro p u lsarla s y e n c a u z a r­
las. Pero no h a sido así. ¿Q ué
ca u c e s p u e d e n ab rir qu ien es
s e h a n d ec la rad o enem igos del
arte m oderno? ¿Cóm o confiar
e n q u ien es m a lg a sta n esfuer­
zos p a r a m an ten e r cerrad o un
círculo d e v alo res e n ab so lu ta
d e c ad en c ia ? Se trata d e reno­
var, no d e revivir. Lo prim ero
e s riq u eza d e espíritu. Lo otro
es in y ecta r v itam in as a u n di­
funto.
A un tenem os p resen te a q u e l
prem io instituido por u n m inis­
tro, h a c e cuatro o cinco años,
" a la m ejor o b ra clásic a del
S alón", q u e im p o rtab a u n d e s­
conocim iento absoluto de los
fenóm enos s o c i a l e s . Se nos
q u ería llev ar a la C olonia. M ás
aú n , se p reten d ía transferirnos
a l R enacim iento. N uestro pro­
b l e m a r a c i a l sin s o lu c ió n ,
n u estro h a c e r b ajo la tutela de
cin cu en ta culturas distintas y
d isp ares, nuestro convivir con
costum bres sin definición, era n
m in u cias p a r a a q u e l hom bre
ig n o ran te d e l p r o b l e m a q u e
p re te n d ía solucionar sin c a p a ­
c id ad ev idente p a r a hacerlo.
Y caso s an álo g o s, repetidos
con h a rta frecuencia, lejos de

encauzar, h a n cread o o b stácu ­
los a la lab o r d e los artistas
nuestros, q u e debieron librar
v e rd a d e ra s b a ta lla s p a r a ver
sus o b ras c o lg a d a s en el cer­
tam en c u y a a p e rtu ra se re a li­
z a ra por 32? vez el 21 de s e p ­
tiem bre próxim o p a sa d o .
H ay u n a co sa re p u d ia b le,
por m ás q u e n u estra condición
de pu eb lo joven nos aconseje
se r tolerantes. E sa co sa es la
política en la escu ela, en la
a c a d e m ia y en los organism os
cread o s p a r a el régim en de la
cultura. "El arte dirigido" es co­
s a q u e d en ig ra al artista. Lo
d en ig ra y lo re b a ja . Y e s a p o ­
lítica debieron sufrirla los p lá s­
ticos h a s ta h a c e poco. Y d e b ie ­
ron sufrirla con tanto m ay o r
dolor d e sd e q u e p a rtía de u n a
au to rid ad q u e en m ás d e un
acto público m anifestó: "el arte
m oderno es arte de d e g e n e ra ­
dos". Así, categóricam ente. Se
ig n o ra b a o se q u e ría ig n o rar
q u e la d eg e n era ció n no e s ta b a
e n vivir con el tiem po sino en
v eg e ta r del curso n orm al d e la s
cosas.
Si b ien aq u ello p asó , no e sta ­
m os ta n libres d e a ta d u ra s que
p o d am o s sentirnos cóm odos y
optim istas. El entronizam iento
de gente a je n a al problem a, el
consejo d e plásticos envejeci­
dos, inactivos y a m a rg a d o s, el
r O C I E D A D

DE A R T I / T A /

régim en del S alón q u e d a m a ­
y oría a la C om isión N acional,
y otras c a u s a s q u e concurren
a u n m ism o fin, tales la incon­
d u cta d e alg u n o s colegas, h a ­
cen q u e c a d a p a so cueste v er­
d a d e ro s sacrificios y q u e la in­
justicia d e fallos ab su rd o s y
caprichosos, ten g a u n a frecu en ­
cia lam en tab le.
En v erd ad , los intereses c re a ­
dos son g ra n d es, y eso es lo
m alo. Intereses q u e si a algo
conducen es a destruir la cul­
tu ra y no a crearla . Así se p o s­
terg an artistas d e v a lía y se
co n ceden p re b e n d a s y prem ios
a qu ien es no h a n hech o el ofi­
cio porque ten ían otros recu r­
sos p a r a lleg ar al m ism o fin.
Com o se ve, estam o s d an d o
v u eltas alre d ed o r de u n p ro b le­
m a q u e es b ien argentino: la
im provisación y el acom odo; el
caciquism o y la p etulancia.
Si a p e s a r d e ello c a d a - S a ­
lón N acional im porta u n a e ta ­
p a g en e ro sam en te cum p lid a
p o r el C am ino d e D am asco,
p ién sese lo q u e se h u b ie ra g a ­
n a d o si, conform e a los d icta­
dos d e u n criterio sano, tuvie­
ra n los artistas en ac tiv id ad el
gobierno d e la s b e lla s artes, se
hiciera ab stra cció n d e influen­
cias a je n a s e n concursos y c á ­
tedras, se lle v a ra el arte a la s
escu elas, se o rg a n iz a ra n expo­
siciones ro d a n te s con destino a
los m á s lejanos rin co n es de
nuestro d ilatad o p aís, se c re a ­
ra n fuentes d e recursos h a c ie n ­
do d ec o rar colegios, hosp itales,
u n iv ersid ad es, estaciones, ofi­
cinas, etc., se hiciera intervenir
a los artistas e n el diseño d e
billetes, d e estam p illas y de
m o n ed as. Señores: eso es m e­
jor q u e h a c e r política.

iO R M A
ORGANO DE LA SOCIEDAD ARGENTINA
DE

ARTISTAS

FLO R ID A

PLASTICOS

165 (Su b su elo )

BUENOS A I R E S - A R G E N T I N A

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FRAN QUEO PAGADO
T A R IF A

R E D U C ID A

C O N C E S I O N

N°

3739

2 © ctv s.

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